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CÓMO SE USA ESTA HERRAMIENTA?

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CAPÍTULO IV CRUZ ESPIRAL

CÓMO SE USA ESTA HERRAMIENTA?

Consideremos cuatro lados de cada Cruz, que luego desplazaremos a todas las otras posibles posiciones en un giro, lo que irá formando paulatinamente una espiral. En el centro de la Cruz Espiral Todoabarcante nos colocaremos nosotros mismos, considerando la totalidad funcional de nuestro ser.

En los extremos del primer nivel colocaremos los atributos: “Bueno”, “útil”, “justo”, y “bello”. Para considerar, en primera instancia, si nuestra actividad tiene esas características para nosotros mismos.

En los extremos del segundo nivel de la Cruz, colocaremos o consideraremos a nuestros “ancestros”, a nuestros

“descendientes”, a nuestros “colaterales” y también a los “desconocidos”. Y entonces revisaremos si nuestras acciones, o alguna acción en particular, resultan buenas, útiles, justas y bellas para nosotros, para nuestros ancestros, para nuestros descendientes, para nuestros colaterales y para los

Al llegar a este punto, antes de continuar, haremos un alto para insertar toda una serie de aclaraciones que ya en la práctica resultarán de utilidad para el uso de esta herramienta. La palabra ancestros incluye a padres, abuelos, tíos,

bisabuelos, todos nuestros antecesores en el árbol

genealógico y también a quienes, desde el ámbito histórico social y cultural, podrían considerarse nuestros antepasados. La palabra descendientes, abarca a nuestros hijos, sobrinos, nietos, bisnietos y también al conjunto de las generaciones venideras de la humanidad.

La palabra colaterales puede incluir al cónyuge, a la pareja, a los socios de algún proyecto, primos, hermanos, compañeros de trabajo, amigos, simpatizantes, colegas, empleados, jefes, contrincantes, vecinos.

La palabra desconocidos es tan amplia como el concepto mismo de prójimo, opositores, contrincantes, supuestos enemigos y todas las personas que no conocemos. En fin, la humanidad misma.

En este segundo nivel podemos incluir y/o sustituir por sus nombres a cada uno de los seres humanos involucrados con la acción o propuesta de acción que estemos analizando, y así pueda aplicarse a proyectos comerciales, científicos,

administrativos, culturales o planes de gobierno. Cada uno de esos casos requerirá de las adecuaciones pertinentes, que deberemos hacer cada uno de nosotros según sean nuestras necesidades.

En el tercer nivel agregamos cuatro elementos, siendo estos:

Agua, Tierra, Aire y Fuego (o recurso energético).

En el cuarto nivel se agregan otras cuatro cualidades, pudiendo ser éstas: Respetuoso, Tolerante, Responsable y

Fraterno. Una vez más, iniciaremos revisando que

efectivamente resulte respetuoso para mi, para mis antepasados, mis descendientes, mis colaterales y los

desconocidos; también tolerante, responsable y fraterno para los elementos señalados de los niveles anteriores. Debe correlacionarse cada nivel que vayamos agregando con todos los niveles anteriores.

Cada uno de los niveles de este sistema está formado por conjuntos de cualidades deseables y positivas, que se aplicarán sobre el objeto de análisis.

En cualquier momento podemos adaptar la herramienta a nuestras muy particulares necesidades, por lo que podremos agregar los elementos y cualidades de nuestro específico interés.

El quinto nivel incluye: Ciencia, Arte, Religión y Cultura. El sexto nivel: Oportuno, Discreto, Saludable y Alegre. El séptimo nivel: Razonable, Verdadero, Amoroso y Sincero. El octavo nivel: Sobrio, Armónico, Impecable y Pacífico. El noveno nivel: Espontáneo, Noble, Puro y Honrado. El décimo nivel: Prudente, Sencillo, Generoso y Fuerte. El onceavo nivel: Cortés, Amable, Tierno y Cariñoso. El doceavo nivel: Fe, Esperanza, Compasión y Caridad. El treceavo nivel: Cualquier combinación que usted necesite.

Ya he mencionado que cada quien puede hacer las

combinaciones que más se ajusten a su gusto, conveniencia o necesidad. Se pueden agregar los elementos de su elección, pero por supuesto es importante no eliminar ninguno de los 48 que han sido propuestos. En los casos de variación por incremento se recomienda no mutilar lo aquí planteado en ninguna de sus partes.

Cuando comience a utilizar este instrumento probablemente le resultará muy tedioso aplicarlo en su totalidad; no se preocupe, insista en su uso aunque sea en forma parcial y continúe insistiendo; tómese el tiempo necesario para hacerlo tan completo como su libre albedrío y su propia energía se lo permita.

Como ejemplo de posible variante decidí plantear un conjunto formado por las cuatro virtudes cardinales de la antigua filosofía griega Aristotélica: Justicia, Fortaleza,

Prudencia y Templanza.

Escogí estas virtudes que nos hacen recordar que la

aplicación de alguna de ellas, si queremos que sea armónica y nos lleve a buen fin, requiere de las otras tres.

No está de más considerar que la aplicación de la Justicia requiere que se posea la suficiente Fortaleza, en el sentido de que se cuente con la fuerza suficiente para su aplicación, ya que de faltar esta última la aplicación de la primera se limita a ser un postulado, un consejo o una recomendación de buena voluntad.

La virtud Fortaleza requiere, para ser armónica, que vaya acompañada de Justicia, ya que de lo contrario la aplicación o el ejercicio de la fuerza puede dar lugar a una imposición dictatorial, no deseable o poco justa.

La Prudencia sin Justicia podría ser simple y llanamente conveniencia egoísta. El significado de la Prudencia varía mucho ya que esta virtud especialmente se manifiesta en una relación directamente proporcional al nivel evolutivo

alcanzado por el ser que la manifiesta y, por lo tanto, puede variar desde el significado de actuar con precaución

convenenciera, hasta el nivel en que signifique la capacidad de comunicarse con el prójimo por medio de un lenguaje claro, literal, cauteloso y adecuado; o que nos lleve a actuar respetando la libertad, la vida, las preferencias y las

necesidades de los otros. Aunque el significado de Prudencia puede referirse al actuar de forma adecuada, justa y cautelosa. Desde la óptica católica esta virtud es la que hace posible que el ser use la razón para discernir el verdadero bien del mal. Por lo tanto, la Cruz Espiral Todoabarcante (CET) nos ayuda y capacita para que nuestro actuar en la vida sea virtuoso. La Templanza es esa virtud que, como resultado de un disciplinado esfuerzo, se manifiesta en nuestro ser con las características de refrenamiento y control concientes, que nada tienen que ver con la represión inconsciente, ordinaria y automática de las necesidades del ser. La Templanza nos proporciona el estado de sobriedad conciente, necesario para impulsar nuestro proceso evolutivo. Aunque también puede significar el dominio de la voluntad ordinaria sobre lo que algunos autores denominan como bajos instintos, pues regula la atracción por los placeres y procura el equilibrio y

moderación en el uso, explotación y disfrute de los bienes. Sin esta virtuosa cualidad resulta casi imposible beneficiarse del uso de la CET.

Por cierto, en el terreno práctico de nuestras acciones no hay que esperar a poseer estas cuatro virtudes para actuar en consecuencia. Basta con procurar lograr que todos y cada uno de nuestros actos tengan esas cualidades, aunque esas

virtudes no se manifiesten habitualmente ni con facilidad en nuestro ser.

A través de la historia se han escrito muchos libros de

filosofía que abordan los temas de las virtudes, las emociones y los sentimientos humanos. Lo mismo nos tocará leer ideas y conceptos muy inteligentemente elaborados como también todo lo contrario. En medio de montañas de hojas impresas por muy diferentes autores, con toda seguridad

sesgos e irracionales deformaciones de la verdad, motivados por el interés de ganar los favores de los grupos de poder en turno, adecuando las palabras a la ideología imperante y fomentando los “ismos” de todo tipo. Aquí propongo el uso de esta herramienta, en una forma libre de todo “ismo”, es decir, libre de toda idea preconcebida que nos haya sido impuesta contra nuestra voluntad por la sociedad, la familia, los fanatismos, la conveniencia o el poder.

Las virtudes, las cualidades, los objetos y los calificativos que utilizamos en la Cruz Espiral Todoabarcante (CET) pueden tener muchos significados, desde los más superficiales hasta los más profundos. En todos los casos, las características del significado y valoración que se les dé, dependerá del

conocimiento, la experiencia y la cultura del individuo que use esta herramienta, así como de su grado o nivel de evolución. Pero sobre todo debería depender de su libertad personal, es decir, del uso de su libre albedrío.

Esta herramienta conlleva la propuesta de buscar

sinceramente la Verdad en todos y cada uno de los usos que le demos. Entendiendo que la Verdad es el reflejo fiel de lo Real, sin olvidar que de un mismo hecho real surgen con facilidad varias interpretaciones de la verdad distintas entre si: Mi verdad, la verdad del otro y la verdad social, cuando menos. Por lo tanto, nos aplicaremos a usar los conceptos mas adecuados, de acuerdo a nuestro leal saber y entender, en uso pleno de, lo que personalmente entendemos y

consideramos, nuestro libre albedrío. Tenemos el derecho y el deber de generar y nutrir nuestra conciencia moral, es decir, nuestra ética personal, sin imposiciones externas con las que no estemos completamente de acuerdo.

El uso de esta herramienta nos puede ayudar a detectar los vicios y virtudes de nuestro comportamiento habitual. De nosotros dependerá si depositamos la fuerza de nuestra energía en unos o en otros.

Su uso nos puede ayudar a librarnos de nuestros fanatismos y de las ideologías tendenciosas que se han introducido en nuestras mentes tan sutilmente que ni nos dimos cuenta del cómo se fueron integrando a nuestra personalidad.

Las herramientas propuestas en este ensayo podemos usarlas en forma superficial o con una gran intensidad, desde la esencia más interna de nuestro ser. Sé que no faltará quien las utilice en forma sesgada, egoísta y mercantilista, situación que queda fuera de mis posibilidades de control. El uso de la CET está orientada para prepararnos, mientras más veces la utilicemos, para identificar, cultivar, desarrollar y manifestar las virtudes propias del ser humano.

Las virtudes que en el momento actual ya se hayan incorporado a nuestra conducta habitual, requieren ser “ejercitadas” para que logremos que florezcan y se desarrollen en nosotros y no se queden solamente en su estado latente. Las que no poseemos todavía pueden irse adquiriendo en forma amena a través de su descubrimiento y práctica conciente. La CET es una herramienta que sirve para ejercitar el desarrollo de nuestras virtudes a través de la práctica constante y en forma simple, útil, bella, buena y justa.

El uso de la CET y la creación de Círculos Virtuosos, son un excelente medio para lograr estar presentes, aquí y ahora, constantemente durante nuestras vidas ordinarias. Ya que para poder usar estas herramientas resulta indispensable que el practicante esté plenamente conciente, pues esto es requisito para realizar voluntariamente un esfuerzo de

conciencia, mismo que genera en nuestro ser una energía fina no ordinaria, que es conocida con diferentes nombres como “poder personal”, “luz interna” y otros.

Por lo tanto, aún más importante que el resultado externo de nuestras acciones, es el beneficio interno de estar generando energía fina, es decir, una gran cantidad de energía luminosa que nutre, purifica y hace crecer nuestro ser.

Ahora bien, hasta este punto de mi escrito, he dado especial importancia a la aplicación de estos conocimientos en “uno mismo”, porque estoy convencido que toda mejoría que queramos ver en el mundo inicia en nosotros mismos, si deseamos un mundo pacífico, la paz debe nacer, nutrirse y crecer en nuestro interior, que es la parte del universo sobre la cual tenemos directa injerencia y un real poder de acción. Ya vimos por qué se llama Cruz y Espiral, falta discurrir sobre el calificativo de Todoabarcante. Precisamente esa cualidad llama nuestra atención a los diferentes ámbitos en que todas nuestras acciones tienen un efecto por el muy conocido y simple fenómeno de resonancia.

En efecto, cada una de nuestras acciones provoca reacciones en el universo en que vivimos. Un fenómeno físico que sirve como ejemplo de esta aseveración, consiste en dejar caer una piedra en un lago; ésta provoca ondas visibles en la superficie que parten desde el centro hasta la orilla y esto sucede aunque la piedra no tenga conciencia del acontecimiento que

desencadenó. De igual forma todas nuestras manifestaciones como seres humanos tienen repercusión sobre todo el

universo, aunque no lleguemos a ser concientes de ello. Es muy probable que nosotros no sepamos cuáles son las consecuencias de nuestro actuar cotidiano en el entorno lejano, pero si nos lo proponemos podemos llegar a saber al menos cuáles son las intenciones de nuestros actos, es decir, podemos saber si nuestra intención fue positiva o negativa. La vibración benéfica de nuestros actos tiene efectos sobre nosotros mismos y, en forma progresiva, sobre la familia, las amistades, el barrio, la ciudad, el país o nación, el continente, el planeta, el sol, el sistema planetario, la galaxia, el cosmos, lo desconocido, lo incognoscible y la infinitud

multidimensional. Por lo tanto el efecto resulta Todoabarcante.

EJERCICIO INTELECTUAL PARA LOS USUARIOS

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