LA OBRA:
La edición original, cuyo último tomo vio la luz en 1885, constaba de siete tomos de unas 800 páginas cada uno, unas 5.600 pá- ginas. En la versión española se ha conse- guido colocar todo el texto íntegro, más las notas de ampliación en tres tomos de unas 2.500 páginas cada uno (7.500 páginas), de los cuales el primer tomo con los 61 Salmos Clave está ya disponible en las librerías. In- cluye los salmos más conocidos, leídos y uti- lizados en la predicación.
La versión española ampliada incluye el texto íntegro de la obra original de C. H. Spurgeon en traducción dinámica, en un lenguaje que sin restar un ápice de su be- lleza literaria lo hace asequible a las formas de comunicación de nuestra sociedad ac- tual. El propósito es lograr que el texto suene a los oídos del lector lo más parecido posible a como se supone que sonaría si Spugeon lo predicara hoy desde un púlpito en lengua española: Elegante, culto, poé- tico, rotundo, impactante, pero a la vez comprensible. Spurgeon, como a la mayoría de autores puritanos, eran oradores más que escritores, por ello –afirma el traduc- tor– Spurgeon no es para leerlo, es para es- cucharlo, por tanto, es necesario leerlo escuchándolo.
En línea con la estructura de la obra original, cada salmo cuenta con diversos apartados: Una amplia introducción del propio Spur- geon sobre su título, tema y propósito del mismo. Aunque con frecuencia se completa con otras opiniones diversas de otros auto- res.
El siguiente apartado trata sobre su división y estructura. Y a continuación se incluye una hermosa versión poética de cada salmo, procedente del Salterio Poético Español del Siglo XVIII,que no formaba parte de la obra original, pero que por su belleza se ha esti- mado conveniente incluir en la edición es- pañola y poner a disposición de los lectores. Continúa con un extenso repertorio de co- mentarios sobre el salmo completo por di- versos autores, todos aquellos que
Spurgeon consideró en su momento de re- levancia para incluir en su obra.
Y a partir de aquí, comienza propiamente el comentario al salmo versículo a versículo, o mejor deberíamos decir: frase por frase, pues cada pensamiento del salmista es di- seccionado y comentado individualmente. Cada versículo incluye el texto bíblico del mismo en cuatro versiones distintas: La Reina-Valera 1960;la Reina–Valera 1977;la
Nueva Versión Internacional,y la Biblia de las Américas.Eventualmente, y si el comen- tario lo requiere, puede incluir también una traducción literal de la King James Versionu otras versiones.
Lo que sigue es propiamente la exposición completa de C. H. Spurgeon a ese versículo. Y a continuación van todos los comentarios al mismo por otros autores que Spurgeon decidió incluir en el texto original de su obra, por regla general, mucho más exten- sos que su propia exposición. Al final de cada comentario figura la correspondiente referencia al autor, fechas, y obra original de procedencia en todos aquellos casos en los que ha sido posible identificarla, que afor- tunadamente son la mayoría.
Pero el valor excepcional de la versión espa- ñola son las notas explicativas a pie de pá- gina, añadidas por el traductor-adaptador y que aportan un valor añadido muy por en- cima de cualquier edición en lengua inglesa. Amplían y aclaran muchos términos y con- ceptos propios de la época y cuya lectura sin ellas resultaría incomprensible. Y además, añaden comentarios suplementarios de los Padres de la Iglesia, de algunos otros exége- tas contemporáneos y del propio traductor, que refuerzan el trabajo de Spurgeon dán- dole un importante toque de actualidad. Cabe definirlas del siguiente modo:
* Comentarios adicionales seleccionados de los Padres de la Iglesia no incluidos por Spurgeon en el texto original, es- pecialmente de aquellos que escribie- ron sobre los salmos: Orígenes (185-254), Eusebio de Cesarea (267- 338), Diodoro de Tarso (¿?-392), Gre-
gorio de Nisa (330-394), Evagrio del Ponto (345-399), Juan Crisóstomo (347-407), Agustín de Hipona (353- 429), Teodoreto de Ciro (393-458), Ca- siodoro (485-583), Arnobio el Joven (Siglo V), y muchos otros más.
* Referencias a la opinión de otros co- mentaristas modernos entre los que figuran algunos de los mejores espe- cialistas en Salmos, como Franz De- litsch (1813.1890), Hans Kraus (1905–1995), Luis Alonso Schöekel (1920-1998) y otros.
* Comentarios y apuntes exegéticos del propio traductor.
* Texto en hebreo, griego y latín en aque- llos casos en los que el Texto Masoré- tico, la Septuaginta y la Vulgata difieren en su traducción del versículo. * Referencias a los autores y obras origi- nales de todas las frases y citas litera- rias y poéticas incluidas en el texto. * Aclaraciones para todos aquellos térmi-
nos teológicos, mitológicos, gramati- cales, geográficos, históricos y otros que puedan resultar extraños o poco frecuentes a cualquier lector de cul- tura media.
* Cortas biografías de todos los persona- jes citados en el texto aclarando su im- portancia y sus principales obras. * Traducción al español de las citas en
latín.
* Citas y referencias bíblicas directas e in- directas que no figuraban en la obra original.
Estamos hablando de más de 1.000 autores transcritos y más de 9.000 exposiciones, 8.000 referencias bíblicas, 4.500 notas acla- ratorias, tan sólo para el primer tomo con los 61 salmos clave,
Al final del primer tomo incluye un Índice Al- fabético de los Autores que participan con comentarios, indicando los salmos comen- tados por cada autor.
Un Índice de Referencias Bíblicas con 8.000 citas bíblicas por orden de los libros de la Bi- blia, indicando en qué salmo y versículo se comenta este texto. Con ello, la obra se con- vierte de facto en un comentario completo a toda la Biblia a través de los Salmos. Y finalmente un utilísimo Índice Analítico con miles de entradas temáticas, que in- cluye una corta frase de lo dicho, qué autor lo dijo, y dónde figura. Ello permite saber con mucha facilidad lo que un autor con- creto (Agustín, Lutero, Calvino) dijeron sobre cualquier tema en concreto incluído en el índice.
Se trata, sin lugar a dudas, de una obra de carácter excepcional y cualidades poco fre- cuentes. La labor exhaustiva llevada a cabo por Spurgeon añadiendo a sus propias ex- posiciones sobre cada salmo, ya de por sí excelentes, lo mejor de otros grandes au- tores, es simplemente monumental. Y los valores añadidos a la edición española la convierten en una herramienta extraordina- ria que la hará útil no tan sólo en el mundo de habla hispana, sino también en institu- ciones teológicas del mundo anglosajón, como fuente de información y de investiga- ción, ya que contiene informaciones sobre los autores y obras originales que no forman parte de ninguna edición en inglés.
La esposa del insigne predicador afirmó en su biografía, que si El Tesoro de Davidhu- biera sido lo único que Spurgeon hubiera es- crito a lo largo de su vida, ésta ya hubiera valido la pena, pues se trata de un monu- mento literario permanente y de incalcula- ble valor. Para la Editorial CLIE, hacerlo ahora asequible en versión íntegra y am- pliada al mundo cristiano de habla hispana es un sueño, un honor y un privilegio.R
E
ntre los mejores títulos de novela están aquellos que condensan de forma inequívoca el contenido. Eso ocurre con El sueño de Ares. No hace falta gran cul- tura clásica para deducir que tal rótulo aborda un pro- blema de suma importancia, la imperecedera inclinación de nuestra especie a la barbarie. Ares era el dios griego de la guerra, sanguinario y brutal, propenso a causar toda clase de daños. Tenía inscrita en su ADN la inclinación a la violencia. El espanto que produce el despertar de esa ima- gen mitológica constituye el leitmotiv de las 17 piezas que el crítico, narrador y ensayista Rafael Narbona (Madrid, 1963) reúne en este libro tan unitario de intención como disperso en la forma.Es El sueño de Ares extremadamente homogéneo porque todo él ilustra de manera exclusiva la abundancia del mal, la sangre y el dolor, y la fascinación que pueden producir. No se trata de una de esas habituales compilaciones de piezas breves que, como mucho, están cosidas con un leve hilván temático. Más bien se acerca a una concepción lite- raria moderna y prestigiosa, un conjunto novelesco que proporciona un enfoque perspectivista sobre un asunto
principal. La mirada de Rafael Narbona se basa en acciones encarnadas por actores o víctimas de la violencia: gánste- res neoyorkinos, legendarios forajidos como Billy the Kid, brigadistas norteamericanos en nuestra guerra civil, el ase- sino material de García Lorca, un independentista irlandés, un fugitivo de los nazis anónimo (pero emocionante reen- carnación del filósofo Walter Benjamin), un acongojado Allan Poe o varias víctimas de la locura bélica hitleriana, entre otras criaturas de base real o imaginaria.
Abre El sueño de Ares la carta apocalíptica de un asesino múltiple londinense (el famoso Jack el Destripador) que predica el cainismo, sostiene que el odio es mucho más común que la frágil fraternidad y asegura que "los hombres siempre están entretenidos en querellas y matanzas". Ese pórtico de fuertes resonancias nietzscheanas da paso a un largo repertorio de peleas y enfrentamientos, de guerras no vividas como tragedias (alguien habla de "la incompren- sible belleza de las batallas"), de muertes y asesinatos au- reolados de cinismo, cometidos con pasión o con frialdad y convertidos en enfermiza indiferencia ("Ya no sentía nada cuando mataba a un hombre. Ni odio ni satisfacción", dice otro personaje). Algunos pocos seres que asoman su rostro decente o desvalido equilibran semejante apoteosis de los instintos feroces: los brigadistas encarnan algo digno, y algo positivo Hilde, la mujer de Benjamin.
Esta materia coherente, aunque fracturada, adquiere, sin embargo, un aspecto externo en extremo variado. Pri- mero, por la elasticidad de espacios y tiempos (la América racista, el Londres victoriano, la Granada de 1936, la Eu- ropa de la última Gran Guerra...). Y, luego, por su diversi- dad formal que acoge la estampa, el cuento, la narración ensayística o el retrato biográfico. A esta alerta construc- tiva se suma el acierto de una prosa basada en un estilo de frase corta y de apariencia sencilla que produce el efecto de una dinámica agilidad.
El tono cálido de la escritura proporciona al conjunto de las piezas una comunicabilidad intensa, directa, casi como si se eludiera el artificio de lo literario. Tal falta de énfasis en el decir y de truculencia en la presentación de los asun- tos refuerza, curiosamente, el alegato contra el mal de este magnífico conjunto de relatos morales. R
Fuente de esta reseña: http://www.elcultural.com/re- vista/letras/El-sueno-de-Ares/36773
Prólogo, Prefacio y primer relato http://www.minobitia.es/ares