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c) La relevancia y pertinencia del problema a investigar

In document Como Elaborar Una Tesis (página 33-36)

Es necesario considerar las siguientes interrogantes: ¿qué aportaciones (informativas, en caso de un área poco estudiada, o teóricas, metodológicas, etc.) se esperan de la investi- gación? Es decir, ¿se menciona en qué aspectos el estudio contribuirá al campo de conoci-

3 Y, consecuentemente, la demostración de que no se va a redescubrir la rueda, por así decirlo.

4 También llamado estado del arte, consistente en la revisión lo más exhaustiva posible de la literatura de

investigación empírica y refl exión sobre el tema.

miento? ¿Efectivamente habrá una aportación novedosa en los resultados esperados? ¿Es pertinente para el desarrollo del área de conocimiento? Además, la información produci- da, ¿ayudará a diagnosticar y/o resolver problemas sociales de alguna índole? ¿Facilitará la comprensión y/o explicación del objeto concreto? ¿Es apropiado el proyecto para rea- lizarse en (o desde) su entorno regional? ¿Dentro del departamento académico específi co? ¿Está articulado a alguna línea de investigación? En caso negativo, ¿se justifi ca como aper- tura de una nueva línea de investigación en el departamento, centro o unidad respectiva? Se puede argumentar a favor de la relevancia y pertinencia del proyecto desde un punto de vista cognitivo (epistemológico, metodológico, empírico, teórico, etc.); o, en su caso, en términos de implicaciones de políticas públicas, o de intervenciones posibles en la parce- la de realidad a que se refi ere el objeto de estudio. Una justifi cación superior debe conte- ner elementos de ambos tipos, aunque no siempre se puede hacer todo al mismo tiempo. Por eso es importante considerar su:

d) Factibilidad

En el medio académico suelen ignorarse aspectos de corte “práctico” en aras de intereses más “importantes” como la con frecuencia sólo aparente profundidad epistemológica del trabajo propuesto. Sin embargo, siempre es conveniente preguntarse desde un principio si el proyecto de investigación que se pretende realizar puede efectivamente realizarse (es- to es, considerar si el proyecto puede completarse en sus diversos aspectos, por ejemplo). Por tal razón, es pertinente preguntar qué tan “ambicioso” es el proyecto, principalmente en relación con aspectos logísticos, fi nancieros, tecnológicos, etc. Aunque parezca verdad de Perogrullo, se puede afi rmar que siempre será mejor un proyecto que se pueda realizar, que uno que suena muy interesante, “trascendente”, pero difícil, o, en el peor de los ca- sos, imposible de llevar a cabo en las condiciones concretas de quien lo propone. Por eso es pertinente preguntarse ¿podrá el investigador realizar la indagación propuesta, dentro de los tiempos establecidos, con los recursos disponibles? Un proyecto de investigación ideal puede no ser realizable si no se cuenta con el tiempo o los recursos necesarios. Es- pecialmente los estudiantes de posgrado que olvidan ese detalle del principio de realidad pueden quedarse a medio camino, lo que es terrible en estos tiempos de tremendas pre- siones gubernamentales e institucionales por la efi ciencia terminal como “medida de la calidad” de los posgrados.

En consecuencia, el diseño de la investigación debe incluir consideraciones sobre la factibilidad y los recursos indispensables para la realización de lo que en ella se plantea. Es conveniente preguntarse si no será necesario ajustar los métodos y técnicas a recursos o tiempos más sensatos. Por ejemplo, la técnica de encuestas puede ser muy útil para al- gunos tipos de objetos de estudio, pero suele requerir personal que no siempre se tiene a la mano. Además, se debe contar con conocimientos de estadística para realizar un aná- lisis apropiado. Sin embargo, en los programas de ciencias sociales se suele menospreciar la enseñanza de la estadística, lo que en ocasiones obliga al director de tesis a proporcio- nar al autor los conocimientos necesarios. De hecho, se tiende a subestimar los aspectos técnicos e instrumentales de la investigación en general. A algunos estudiantes de posgra- do se les hace fácil proponer el uso de varias técnicas, cualitativas y cuantitativas, cuyos datos resultantes luego deberán triangular. Se les olvida el tiempo (y a veces, en función

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del poco tiempo, el personal) que consume codifi car y capturar los datos, luego analizar- los, interpretarlos y triangularlos. Si bien algunas veces el empleo de estas herramientas es inevitable, es recomendable ponderar la deseabilidad contra la factibilidad en la toma de este tipo de decisiones. Pero también es necesario destacar que algunos estudiantes que no están capacitados para el manejo de ciertas técnicas, por ejemplo de análisis, proponen (usualmente con la complicidad de sus directores de tesis) el uso de ellas, lo que signifi ca- rá mayor tiempo para la culminación del trabajo debido al aprendizaje extra necesario. En estos casos se llevarán a cabo análisis defectuosos. Por esa razón, es necesario que por ejemplo un estudiante de posgrado obtenga en sus estudios una capacitación metodoló- gica apropiada y amplia, con todo y un menú de técnicas que, si bien son sólo instrumen- tos, es fundamental conocer cuando se plantea un proyecto de investigación, a fi n de tener alguna idea razonable de cómo se debe “aterrizar” el trabajo.

Nuevamente, este aspecto (el de la factibilidad) puede sonar secundario y sin impor- tancia, de frente a otro tipo de consideraciones, por ejemplo, teóricas o epistemológicas, de la investigación social. Existen cientos de propuestas con un respaldo epistemológico o teórico aparentemente muy sólido, profundo (o por lo menos muy “fl orido”), que cuando se traducen en procesos y procedimientos concretos de investigación empírica resultan tan ambiciosos que son imposibles de concretar, o para los cuales no alcanza el tiempo o los recursos para llegar a buen puerto (esto es, el informe fi nal de una investigación terminada en todos sus aspectos). Se han presentado proyectos de investigación empírica que termi- naron en tesis teóricas debido a las difi cultades que implicaba concluir las fases empíricas del proyecto original. Es pertinente aclarar que no se recomienda tomar el “camino fácil”, ni inclinarse por lo falsamente modesto, que en realidad sólo es poco ambicioso. Un fac- tor muy difícil de estimar, o de alcanzar, es lograr el necesario equilibrio entre las inten- ciones de un investigador y sus posibilidades reales, en términos de preparación previa y aptitudes académico-científi cas ya desarrolladas o en proceso de desarrollo.5 Las experien-

cias multimétodo pueden terminar en grandes decepciones. En cualquiera de los casos se debe hacer un cálculo realista del tiempo y recursos (incluidos los mentales o cognitivos) necesarios para lograr los objetivos propuestos. En síntesis, se debe intentar lo factible, lo realizable, especialmente si, por ejemplo, se trata de la elaboración de un proyecto de tesis de posgrado. Se puede proponer algo ambicioso, pero factible.

La factibilidad de la investigación puede ser función de, por lo menos, tres factores, su- poniendo que el proyecto es “ambicioso” en algún aspecto: 1) si el investigador trabajará solo o en equipo (es decir, la aspiración puede ser grande, pero si se cuenta con asistentes o investigadores asociados capaces todo se facilita. En caso contrario, todo se complica); 2) si los apoyos provendrán de una o varias fuentes (o, simplemente y en primer lugar, si se contará con apoyos), y 3) el horizonte temporal que se contempla, es decir, si se trata de un proyecto de corto, mediano o largo plazo. (Circunstancia en la que un gran proyecto

5 Es curioso observar cómo en nuestros posgrados de ciencias sociales se tiende a subestimar la importancia

de la estadística, o lo que llaman investigación cuantitativa (o no hay cursos, o éstos son minimizados). Sin embargo, se acepta la realización de encuestas para los trabajos de tesis que suelen incluir análisis de datos muy simples e ingenuos, o plenamente defectuosos, lo que lleva a interpretaciones e inferencias entre ingenuas y defectuosas. Por lo menos, entonces, tales programas deberían ser congruentes y no aceptar el uso de dichas técnicas en sus tesis.

se podría considerar una línea o programa de investigación, que puede irse concretando en varios proyectos puntuales. Así han surgido las dos principales líneas de investigación del autor de este trabajo.)

Un último comentario con respecto al tema de la factibilidad: los estudiantes y los in- vestigadores principiantes suelen ser ingenuos, o voluntariosos, lo cual puede en ocasio- nes ser positivo, en la medida en que puedan llegar a sortear obstáculos y alcanzar logros no obtenidos anteriormente. Es decir, avanzar en algún aspecto. Pero vale la pena ocurrir en busca del consejo del investigador experimentado, por si prevalece la ingenuidad. En descargo de los jóvenes, a veces los investigadores maduros, especialmente cuando se tra- ta de áreas que ellos no dominan, se comportan de manera ingenua cuando, por ejemplo, deben dictaminar proyectos de investigación de forma muy exigente. En consecuencia, a ellos también les correspondería responder la misma pregunta sobre la factibilidad.6

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