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Nacimiento del Río

4. E STRATEGIA METODOLÓGICA

5.3 C RITERIOS PARA LA FORMULACIÓN DE ESTRATEGIAS DE GESTIÓN DEL RIESGO

5.3.2 C RITERIOS CLAVE PARA ESTRATEGIAS DE GESTIÓN DEL RIESGO

En este último apartado se muestra una serie de recomendaciones basadas en una nueva visión sobre la comunicación del cambio climático. Estas han sido propuestas con la finalidad de tener un mayor impacto en la sociedad y disminuir las amenazas del cambio climático en comunidades vulnerables. En este sentido, Meira (2009) propone ciertas pautas a seguir a las que nombra “reglas del juego”, que de ser tomadas en cuenta pueden facilitar la acción con los pobladores.

1. Primeramente, Meira (2009) propone que los mensajes sobre las soluciones para la disminución de las amenazas del cambio climático, y en el caso de este estudio, las estrategias de comunicación para la disminución de la vulnerabilidad, deben ser dirigidos especialmente a aquellas personas que tienen la capacidad de emprender cambios significativos en la comunidad, en este caso, los líderes, las autoridades y los padres de familia de la localidad; ello se ve respaldado en las entrevistas a profundidad, donde los informantes proponen como receptores principales a las autoridades y a la población adulta, donde generalmente coincidían en que deben ser representantes de grupos sociales, ya sea de colectivos o familias.

2. De igual manera, se debe aclarar que las soluciones para la disminución de la vulnerabilidad deben ser de carácter social y político (Meira, 2009). En este sentido, se observó en las entrevistas a los informantes que muchas de las estrategias que ya se están llevando a cabo son de carácter muy técnico, como la limpieza del río, el desazolvamiento, y algunas propuestas como los muros de contención, entre otras. Este tipo de estrategias sí funcionan en cierto modo pero a

prevención en los pobladores, favoreciendo cambios en las actitudes, lo cual implicaría que la seguridad de la población aumentara a mediano y largo plazos. 3. Para influir en las acciones individuales de la población, Meira (2009) propone

crear un vínculo emotivo con el problema. En este sentido, es importante relacionar las estrategias de comunicación con los intereses cotidianos de la gente, con sus propios problemas; la idea es evidenciar que los problemas derivados del cambio climático, si bien implican a otras personas, nos implican a nosotros, a cada quien; que las manifestaciones no ocurrirán en el futuro sino en el presente afectando su calidad de vida actual. Todo ello facilitará una interiorización de las acciones a realizar, ya que de no actuar verán sus intereses afectados. 4. Un aspecto vital del cambio climático y la gestión del riesgo es la incertidumbre, ya

que es propia de la ciencia, además de ser complejo por su carácter social, natural y sistémico (Meira, 2009). No se recomienda trasmitir el sentido de incertidumbre a la población, ya que dificultaría el trabajo con ellos. Para implementar una estrategia comunicación de cambio climático y en este caso, de gestión de riesgo, Meira (2009) plantea transmitir la información de la que se tiene un amplio consenso científico y comunicar las acciones de prevención que proporcionen ventajas para los pobladores.

5. Es preciso identificar las zonas oscuras en la comunicación del cambio climático y la vulnerabilidad, para corregir la percepción incorrecta de las personas. Ello se debe trabajar desde los nombres de los fenómenos, por ejemplo utilizar siempre cambio climático, en lugar de calentamiento global, o efecto invernadero, entre otros más. En la encuesta aplicada se detectaron una gran cantidad de zonas oscuras en la población, como la relación entre cambio climático y el agujero de la capa de ozono, confusiones entre clima y tiempo meteorológico, cierto desconocimiento hacia las energías alternativas y la energía hidroeléctrica, aspectos sobre el consumo de energía en el hogar y en el país, identificación de causantes de la vulnerabilidad y el cambio climático como la naturaleza y las autoridades, entre otros. Por ello es indispensable enfocar la información en corregir estas percepciones erróneas, de tal manera de no alimentar el error y lograr que la información que obtenga la gente sea la más cercana a la realidad.

6. Un elemento clave para una correcta estrategia de comunicación, es identificar el destinatario; en este caso estamos proponiendo que sea la población adulta, sin embargo dependiendo de donde pueda influir cada personaje se deben manejar distintos mensajes. El mensaje debe contener información que sugiera prácticas en la localidad y no solo datos científicos; no debe tener gran cantidad de información, solamente la necesaria para el tiempo estimado y enfocado en pocos temas claros para no confundir al receptor y se debe cuidar muy bien el contenido, los enfoques y los recursos adaptándolos al contexto de las personas (Meira, 2009).

7. Un problema muy común en las estrategias de cambio climático es el cómo relacionarlo con la dimensión local, doméstica y cotidiana de las personas (Meira, 2009). En este sentido, se propone de manera más enfocada al riesgo en la localidad, relacionar qué tipo de actividades y acciones pueden contribuir a la disminución de la vulnerabilidad de la población con la adaptación al cambio climático: “actuar localmente pensar globalmente”. El problema, según Meira (2009), radica en que es muy difícil transmitir estas conexiones a la población, pero en caso de lograr esta relación ofreciendo alternativas puntuales puede aumentar la disposición al cambio de la población.

8. En el contexto mexicano siendo un país en vías de desarrollo y donde según el IPCC contribuimos con solamente el 2% de las emisiones de gases de efecto invernadero (IPCC, 2007), no es conveniente enfocar las estrategias de comunicación en la reducción de la emisión de gases, sino que viendo cómo nos afectan los huracanes, tormentas tropicales, sequías, etc., es vital que la comunicación esté enfocada en la adaptación de las comunidades vulnerables al cambio climático. Por ello es necesario que las estrategias presenten alternativas de buenas prácticas enfocadas en la seguridad social, la atenuación de la degradación ambiental (muchas veces causante de los desastres) y no continuar con los comportamientos individuales que propician el aumento del riesgo en la población, como los asentamientos humanos mal ubicados. Es imprescindible que las decisiones de gestión del riesgo que se lleguen a tomar en la localidad tengan

Una estrategia de comunicación del riesgo ha de contribuir a que los individuos, sus familias y la comunidad en su conjunto configuren espacios compartidos de cooperación que les permitan incrementar sus condiciones de seguridad al multiplicar sus opciones de información y participación. Ello requiere un conjunto de reglas definidas colectivamente y asumidas por todos los miembros a efecto de poder enfrentar de manera apropiada la contingencia de un desastre. Sin estas reglas no sólo disminuyen las condiciones y capacidades sociales para enfrentar el problema, sino que se incrementa por tanto la vulnerabilidad que destruye el soporte vital de una comunidad, ya sea sus viviendas, posesiones, infraestructura o sus medios de subsistencia.

Por lo mismo, una estrategia de comunicación del riesgo implica la puesta en marcha de fuertes dispositivos de solidaridad y reciprocidad, lo que resulta más fácil de instrumentar cuando la población implicada tiene buenos niveles de escolaridad, de salud y de productividad. En suma, los factores que incrementan la vulnerabilidad son los mismos que disminuyen el desarrollo humano y la calidad de vida. Los desastres derivados de fenómenos naturales deben estudiarse, por tanto, a través del análisis de las formas en que se ha organizado la sociedad, de los estilos de ejercicio de poder y toma de decisiones, así como de las modalidades productivas existentes y el grado de equidad de sus beneficios, toda vez que son factores que median en la magnitud del impacto y en la resiliencia social para amortiguar las repercusiones y recuperarse de los daños y pérdidas.