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La caída de la economía Estadounidense y su golpe en México

3.1 México y la dependencia del mercado Norteamericano

3.1.2 La caída de la economía Estadounidense y su golpe en México

marcas, que gozan del reconocimiento y el respeto de los consumidores locales.

En resumen, la producción y la estructura productiva del sector automotriz mexicano han experimentado un cambio significativo. Si bien este logro depende solamente del mercado de América del Norte y se concentra más en las empresas ensambladoras de vehículos que en los fabricantes de autopartes, se espera que esta situación vaya cambiando de manera gradual. En el contexto de la crisis, se plantearon al menos dos grandes retos: por un lado, estimular el mercado interno como una opción de crecimiento y, por el otro, transitar de una plataforma de exportación hacia la constitución de un centro de manufactura automotriz. Pero para ello, se requiere una política activa y una estrategia orientada a desarrollar los proveedores locales de autopartes e integrada a los circuitos internacionales.

3.1.2 LA CAÍDA DE LA ECONOMÍA ESTADOUNIDENSE Y SU GOLPE EN MÉXICO

La crisis del sector automotriz de Estados Unidos tuvo profundas implicaciones para México debido al modelo de crecimiento económico que se había formado desde las etapas ya descritas, puesto que estaba fundamentado en la dinámica exportadora del sector manufacturero y en el proceso de mayor dinamismo comercial entre México y Estados Unidos. El patrón de crecimiento en la industria tuvo su base fundamental en la expansión de la producción para la exportación, pero principalmente con miras al mercado del vecino del norte.

Para el año 2011, el mercado de la región del TLCAN absorbió más del 70%, (dentro del cual Estados Unidos absorbe casi el 64%) de las exportaciones mexicanas (Cuadro 3.2), entonces como resultado de la crisis de las tres grandes de los EU (General Motors, Chrysler y Ford), y de la trasmisión de la recesión de ese país a la economía

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mexicana, derivado del alto grado de sincronización del ciclo económico entre ambas economías, la producción de automóviles del país se vio negativamente impactada tanto en su mercado externo, como en su mercado interno.

Cuadro 3.2: Exportaciones Mexicanas de Vehículos Ligeros, 2011 Destino Unidades de Vehículos Participación % Norteamérica 1,521,865.00 71.0 Estados Unidos 1,362,425.00 63.5 Canadá 159,440.00 7.4 Latinoamérica 321,863.00 15.0 Europa 220,788.00 10.3 Otros 45,813.00 2.1 Asia 25,538.00 1.2 África 7,012.00 0.4 Total 2,142,879.00 100.0

Fuente: Elaboración propia con datos de la AMIA

Por un lado, se afectó a las exportaciones de la industria debido a la recesión mundial, las cuales, tienen un peso muy importante dentro de la producción, mientras que por otro lado, dadas las características de la economía mexicana, al contagiarse de la recesión estadounidense, al mercado interno sufrió una grave contracción.

Como consecuencia de la caída de la demanda de automóviles experimentada por la profundización de la recesión económica y la disminución de la demanda efectiva en Estados Unidos, las importaciones de automóviles de ese país disminuyeron drásticamente. A partir del tercer trimestre de 2008, las importaciones de automóviles del vecino del norte declinaron pasando de un promedio de $144.9 miles de millones de dólares para cada uno de los dos primeros trimestres del 2008 a $120.3 y $107 miles de millones en los dos últimos trimestres del mismo año respectivamente (Mendoza, 2011). Así, vemos que la estrategia de promoción de exportaciones seguida desde la década de los ochenta, generó un alto grado de dependencia de la dinámica económica del extranjero, y sobre todo, de Estados Unidos.

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El gobierno mexicano en turno ante la crisis (gobierno encabezado por Felipe Calderón Hinojosa), destinó 38 millones de dólares al programa llamado deschatarrización (programa similar al implementado por el gobierno de los Estados Unidos), con los que ofreció un incentivo equivalente a 1.150 dólares a fin de comprar un auto nuevo cuyo precio no superara los 16.500 dólares y con la obligación de deshacerse del auto viejo, intentando con ello estimular al mercado interno.

El programa tuvo resultados pobres, pues se consideró que fueron pocos los recursos destinados, lo mismo que el incentivo ofrecido para comprar un auto nuevo. Según la Secretaría de Economía indica que se lograron remplazar 33.000 unidades, cerca de 3% de las unidades totales vendidas en 2008.

También se implementó un programa para preservar el empleo, que no sólo se destinó a las empresas automotrices, sino a las de otros sectores importantes.

La industria automotriz se había convertido en el modelo de producción basado en la apertura al comercio internacional, pues fue una de las más dinámicas y con mayor participación de las exportaciones de México en la década de los noventa, generando empleo y divisas para la economía. Este proceso de reconversión de la industria automotriz de México también consistió en una relocalización de una parte importante de la producción de automóviles y autopartes hacia estados de la provincia de México y en particular hacia los estados de la frontera norte del país. En particular el estado de Chihuahua en la producción de autopartes y el estado de Coahuila en la producción de automóviles y camiones se destacaron por su rápido crecimiento. Pero como insignia del nuevo modelo, la industria automotriz adoptó su más profundas debilidad: la dependencia de la dinámica externa, y particularmente, a la dinámica de Estados Unidos.

La producción para el mercado internacional forma cada vez una mayor proporción de la producción de la industria en el país, situándose por encima del 80% para el 2011 (cuadro 3.3).

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Cuadro 3.3: Industria Automotriz Mexicana: Participación porcentual en la Producción en Unidades, 2007-2011 Año Mercado Interno Exportación 2007 20 80 2008 21 79 2009 19 81 2010 17 83 2011 17 83

Fuente: Elaboración propia con datos de la AMIA

La cercanía y sincronización de nuestra economía con la de Estados Unidos, nos ha hecho vulnerables ante los problemas que han surgido en la economía de nuestro vecino del norte. Esto se ve reflejado, en el caso específico, en la crisis de la industria automotriz del 2008. Es tal la importancia del mercado del vecino del norte para la economía mexicana, y en este caso, para la industria automotriz que, en promedio durante el período de 2000-2008, tan solo 15% de la exportación se orientaba mercados diferentes al de Estados Unidos. Sin embargo, al cierre de 2011, en gran parte debido a la gran crisis de la industria, esta proporción subió a 36.5%.

Pero a pesar de la gran competencia de los productores extranjeros, se reporta que aún existen productores mexicanos en la industria automotriz terminal, los cuales se encuentran entre las grandes empresas trasnacionales GM, Ford, Chrysler, Nissan y Volkswagen; estas son Diesel Nacional S. A. (DINA) y Tráilers de Monterrey.

Además, del total de empresas fabricantes de autopartes en México (1.500 según información de la Industria Nacional de Autopartes), 80% son empresas extranjeras de alcance global, y el restante, nacionales. Asimismo, 380 corresponden a autopartistas de primer nivel, filiales todas de empresas transnacionales.

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