Participación Padres de Familia en el Proceso de Cambio
Con respecto a la participación de los padres de familia dentro del proceso educativo, Ramírez (2002, p. 32) expresa lo siguiente:
“Los padres empiezan a participar cuando reciben información frecuente, suficiente y
precisa sobre lo que la escuela se propone alcanzar con los niños, cómo lo piensa hacer y en qué pueden colaborar las familias. Los medios para comunicarse con las familias son variados y pueden tener efectos favorables tanto en el desempeño de los niños como en el de los maestros”.
Es importante analizar cual es la situación actual que guarda el vínculo que existe entre padres de familia y – docentes- directivos y niños ya que es uno de los aspectos que influyen considerablemente en el logro de los objetivos educativos. Los padres necesitan recibir orientación para participar y apoyar en la educación de sus hijos, es una acción central que puede y debe ser atendida en las instituciones educativas del nivel preescolar.
En la entrevista realizada a los administrativos, la directora reconoce que con poca
frecuencia en el CENDI se abordan los contenidos que benefician la participación de los padres de familia y que también es poco lo que se les informa sobre la nueva propuesta curricular de
preescolar.
La maestra responsable de la reforma de la Secretaría de Educación menciona que el
programa demanda el conocimiento por parte de los padres de familia y desde luego, su
participación; Sin embargo, en la fase de prueba se dio muy poco esta relación; considera que en la medida en que la educadora se apropie del programa, lo conozca y lo lleve a la práctica podrá darlo a conocer a los padres y buscar los mecanismos de participación.
Fullan y Stiegelbauer (1991, p.195) mencionan que “si los maestros y los administradores, que pasan de 40 a 60 horas en la semana inmersos en el mundo educativo, tienen problemas para comprender el significado del cambio educativo, imaginemos como será para un padre de familia”.
Como se puede apreciar, hace falta atender este aspecto que tiene que ver con la relación de los padres y las madres de familia con los docentes, directivos y alumnos (as) de la escuela. De acuerdo a la información que se presenta es muy limitada la acción que se lleva a cabo desde la comunidad escolar y básicamente desde quienes tienen la responsabilidad administrativa para promover, establecer y/o fortalecer este vínculo tan importante para el logro de los propósitos educativos. De ahí se puede deducir que este es uno de los factores que vienen repercutiendo en el poco interés que algunos padres y madres de familia tienen por asuntos de la escuela. Así lo manifiestan los padres de familia del CENDI en la encuesta que se les aplicó.
De acuerdo a los resultados de esta consideran de poca importancia (como fortaleza menor) conocer los propósitos que se favorecen con la aplicación del nuevo programa de preescolar, el involucrarse en algunas estrategias para motivar a los padres de familia en su participación para favorecer los propósitos de preescolar y el asistir a reuniones periódicas con padres de familia. Esta actitud que asumen los padres de familia coinciden con lo que Fullan (1991, p.195) expresa en el sentido de que:
“se cuenta con una sustancial evidencia de que los padres marcan una importante diferencia en el desarrollo y educación de sus hijos. Por lo tanto necesitan directrices tanto para el personal de la escuela acerca de los padres como de los padres acerca de la escuela. Debido a que los padres son una fuerza tan critica, y debido a que solo una minoría participa actualmente con éxito ( Epistein, en Brandt, 1989,estima que un 20% cuando mucho), las estrategias para interesar a los padres representan uno de los instrumentos más poderosos y subutilizados para la reforma educativa”.
Participación de los Docentes en el Proceso de Cambio
Como bien lo sabemos dentro del proceso de cambio es importante analizar y reflexionar en
relación a la participación de los maestros desde que inicia este proceso. Fullan y Stiegelbauer (1991, p.107) nos dicen que “el cambio educativo depende de lo que los maestros hacen o piensan”.
Ramírez (2002) sostiene que la transformación de la dinámica escolar es un proceso que requiere de la participación consciente de sus protagonistas, porque implica cambiar concepciones y tradiciones organizativas, culturales y pedagógicas arraigadas. Para que el cambio sea posible
es necesario que profesores y directivos desarrollen un proceso de reflexión, realicen
experimentalmente acciones de transformación y prueben que el cambio no sólo es posible sino favorable para todos los integrantes de la unidad escolar. Este proceso ocurre a partir de la valoración y la reflexión que el personal docente y directivo de cada plantel realiza respecto a la calidad del servicio educativo, las posibilidades de mejoramiento, y la experimentación de acciones concretas de cambio.
Uno de los administrativos a las que se les aplicó la entrevista reconoce que particularmente en el Estado de Sonora, hubo problemas con los tiempos para realizar las acciones en la fase de implementación, por lo que previo a la aplicación hizo falta un conocimiento mas profundo del enfoque y contenidos del programa.
Fullan y Stiegelbauer (1991, p.74) mencionan en relación al papel de los maestros en el proceso de cambio que “las características individuales de los maestros como los elementos colectivos o colegiales, representan papeles en la determinación de la implementación”.
Dentro de las dificultades que las educadoras del CENDI han encontrado para la aplicación del nuevo programa, de acuerdo al análisis que se hizo de sus registros de observación en relación a sus prácticas y de las anotaciones en sus diarios de campo, se mencionan los siguientes: En primer lugar manifestaron tener dudas en relación a lo que se debe registrar en este instrumento de apoyo (el diario de campo), no hay una constancia establecida para llevarlo a cabo. También expresaron dudas para llevar a cabo el proceso de planificación, la forma en que debe ser
plasmada por escrito y la metodología que se recomienda para llevar a cabo el proceso enseñanza aprendizaje.
Esta es una situación hasta cierto punto explicable y en este sentido se coincide con el comentario que hace Eva Moreno (2005) cuando expresa que una de las dificultades que
enfrentarán las educadora con la aplicación del nuevo programa va a ser el tener que romper con las concepciones tradicionales: “No está siendo fácil para las educadoras dejar de hacer cosas que
hasta ahora no han funcionado y cómo intentar cosas que pueden aportarle a los niños más posibilidades para aprender”.
Con relación a este mismo proceso de cambio en el nivel preescolar, la maestra responsable de la reforma de la Secretaría de Educación menciona que éste es necesario, y su finalidad es contribuir con una propuesta que lleve a mejorar la calidad de la experiencia formativa de los niños y las niñas, y articular la educación preescolar con la educación primaria y secundaria, lo que implica la transformación y el mejoramiento de las prácticas educativas a través de una
intervención docente que atienda las verdaderas necesidades de aprendizaje y desarrollo de los niños de 3 a 5 años de edad”.
Para que esta transformación en las prácticas se realice de manera oportuna y conforme a las orientaciones que sugiere el nuevo curriculum de preescolar, es necesario que se favorezcan una serie de procesos dentro de las instituciones educativas como lo son: el trabajo en equipo, la comunicación, la motivación, el clima laboral, entre otros, los que ya se han mencionado
anteriormente. Aquí cabe insistir que dentro de una organización, el principal responsable de favorecer o limitar todos estos procesos es quien dirige, en este caso el administrador, director o gerente, razón por la cual es importante hacer una reflexión crítica y analítica de la función que ellos ejercen.
En lo que se refiere al funcionamiento administrativo del CENDI cuya responsabilidad recae principalmente en la Directora de la institución se puede expresar de acuerdo a los resultados obtenidos de esta investigación, que existen muchas situaciones que obstaculizan el avance de este nuevo programa en el nivel preescolar. Entre los problemas destaca principalmente la falta de una cultura organizacional, lo que implica el acceso y la aceptación de nuevas concepciones y roles que no se asumen fácilmente. Consecuencia de lo anterior en esta Institución educativa no hay condición favorable para el trabajo colegiado.
El proceso educativo se desarrolla en un entorno social complejo y muchas veces existen instancias administrativas al interior de la escuela y fuera de ella que interfieren el trabajo de los
profesores, razón por la cual es importante reflexionar acerca de este tipo de situaciones administrativas que contribuyen en forma negativa en el proceso de cambio, el director debe ejercer su función favor de la gestión de conocimiento y la gestión de cambio, hoy en día se reconoce que estos procesos determinan el éxito o bien el desarrollo de la organización.
Martín (2001, p. 287) menciona tres enfoques que deben integrar a un sistema de gestión:
“Un enfoque operativo, por el que se convierten los objetivos de la institución en proyectos
personales con los que se comprometen los directores y docentes, impulsando la implicación, responsabilidad y autonomía que hacen posible su cumplimiento, transformando las estructuras jerárquicas y piramidales en planas, permitiendo que:
- El control y la administración de la institución se realicen en el propio proceso. - Se eliminen la burocracia.
- Se pase de departamentos fragmentados a equipos de trabajo. - Los docentes pasen de controlar a formar, y de formar a educar. - Que el éxito de la institución sea tarea común.
- La orientación de la institución anime a sus miembros a descubrir cual es el mejor papel, para esforzarse por aprender.
Un enfoque estratégico, que permita realizar un seguimiento orientado hacia los aspectos
claves de la implantación de la estrategia, permitiendo la revisión de la estrategia en el tiempo real, y el aprendizaje de la organización en su conjunto.
Un enfoque de motivación y desarrollo de los directores y docentes, impulsando una cultura de eficiencia profesional en la que se premie la consecución de los objetivos y se relacione la satisfacción profesional con la eficiencia en el trabajo; es decir, que el sueldo sea en función de la satisfacción de los alumnos y familiares, y no de la satisfacción del jefe. Las cualidades del personal serán:
- Actitudes positivas continúas hacia el cambio. - No tener miedo al fracaso.
- Estabilidad de carácter. - Flexibilidad.
- Responsabilidad para los esfuerzos punta. - Integrarse en la filosofía del valor añadido.
- Motivación continúa hacia la capacitación de las nuevas tecnologías.
La orientación y el manejo adecuado de un sistema de gestión dan como resultados grandes logros tanto para la institución (efectividad, calidad), como para sus miembros (en su actitud y conocimientos).