Capítulo Segundo Marco Teórico
2.6. Cambios ambientales
Hablar de un cambio ambiental global implica, como lo expresa Montaña (2013), la articulación e integración de procesos del mundo biofísico con otros del mundo social. Al momento de referir al concepto de cambio ambiental global, se incorporan “las relaciones sociedad-naturaleza que se ven determinadas por hechos que tienen su origen en factores biofísicos así como por actividades humanas que dependen de la cantidad de la población del planeta, sus niveles de consumo y los usos que hace de las tecnologías” (58).
Si bien, y tal como lo indica Urbina (2006) los cambios ambientales se han producido durante millones de años, en los dos últimos siglos, por razones de la actividad humana, éstos se han exacerbado.
49 Desde la Revolución Industrial a finales del siglo XVIII, “el proceso de transformación de la naturaleza ha sido vertiginoso, esta dinámica de cambio es tan nociva para el planeta que el mismo en los últimos años se ha vuelto más impredecible…” (Martínez 2013, 57), lo cual ha derivado en un debilitamiento e incertidumbre en tradicionales respuestas adaptativas de diversas comunidades humanas (Smith 1999; Wisner 2011).
Con relación a los impactos de los cambios ambientales en la actualidad y la vulnerabilidad a la que se ven expuestos los seres humanos y los ambientes que habitan, Smith (2009, 117) menciona:
Hoy, el cambio ambiental global es más extremo que en cualquier otro tiempo recordado en la historia. Sus realidades locales desplazan cada vez más grandes números de personas. La compleja interacción de factores sociales y económicos en este contexto de cambio ambiental incrementa la vulnerabilidad de gente y ambientes, intensificando los impactos de tales cambios cuando ellos ocurren. Además, un más grande número de personas es más vulnerable a los impactos de tales cambios que nunca antes, debido a un incremento en la población y su densidad, a la degradación ambiental y la residencia en áreas peligrosas.
Asimismo, la vulnerabilidad a los efectos de los cambios ambientales se manifiesta de formas diferentes según componentes sociales experimentados por las comunidades, tales como nivel de ingreso, ubicación, estructura sociopolítica, etc., evidenciándose mayores afectaciones sobre las poblaciones más pobres. Dichas poblaciones, como expresa Montaña (2013, 75), son las principales perjudicados por la degradación ambiental, debido a que “dependen más que otros sectores de los bienes provistos por la naturaleza y, al mismo tiempo, poseen menos recursos y capacidades para hacerle frente”.
Dentro de los bienes provistos por la naturaleza se encuentra el agua, necesaria para el cumplimiento de funciones básicas, así como para beber, cocinar y mantener condiciones de higiene y salubridad (Montaña 2013).
Agua y cambios ambientales
Las relaciones entre los procesos de cambio ambiental y el recurso hídrico son diversas y complejas. Al respecto (Rockström et al. 2014, 1252) señalan:
La contaminación del agua sigue siendo un desafío global, ya que las actividades humanas afectan todos los sistemas de agua superficial y de acuíferos. Cerca de la mitad del agua de los ríos para uso social se ha evaporado, es decir, consumido literalmente durante el uso, y aproximadamente el 25% de los ríos en tierra son
50 altamente afectados por el uso excesivo de agua azul. Muchas cuencas de ríos importantes económicamente alrededor del mundo están reduciéndose o ya cerradas. Por su parte, Wisner (2010) agrega que la escasez de agua continuará debilitando la salud física de mucha gente del mundo; además de que los conflictos sobre el agua desplazarán cada vez más a diversas poblaciones.
Referente a las aguas subterráneas, estas son importantes para el mantenimiento de los humedales y del caudal base de los ríos. Como manifiestan (Wester y Hoogesteger 2011, 112-3):
Si el nivel freático desciende demasiado, se secan los humedales y los arroyos y los ríos se transforman de ríos receptores (que reciben el caudal base de las aguas subterráneas) a ríos drenantes (que pierden agua por infiltración hacia el subsuelo); los efectos a mediano y largo plazo de la explotación excesiva de agua son significativos en el caso de las aguas subterráneas, la reversión del déficit acumulado de años de agotamiento del acuífero tomará años. En consecuencia, la regulación y la justicia relacionadas con las aguas subterráneas se han convertido en uno de los desafíos más graves en la gobernanza del agua.
Esto último ha sido señalado en secciones anteriores al momento de advertir que en Jama y Pedernales la regulación y control, por parte de las autoridades encargadas de pozos en funcionamiento en la región, es precaria y deficiente.
Gandy (2008, 118) con relación a la problemática de las aguas subterráneas refiere que “la lucha para acceder a recursos de agua subterránea debido a las inequidades de la red de suministro de agua de [Mumbai] ha llevado a irreversibles problemas de incursión salina en pozos de perforación y acuíferos en áreas costeras de la ciudad”.
En este caso, las inequidades establecidas en las redes de distribución de agua, podrían en un futuro generar problemas similares a los descritos por Gandy en Mumbai. Al respecto, Gaybor (2014, 205) apunta que “es común encontrar que los campesinos para acceder al agua en épocas secas realizan pozos en algunos de los lechos de los ríos de la costa ecuatoriana”. Además, señala que los hacendados acaparan el agua mediante la perforación de pozos más tecnificados, que son capaces de succionar más agua.
Por último, una de las conclusiones a que se llegó en el Foro de Recursos Hídricos (FRH) con relación a la contaminación del agua, consideraba el aumento en
51 las perturbaciones de aguas superficiales y subterráneas, así como de ecosistemas circundantes, por diversas actividades humanas
Las aguas superficiales y subterráneas cada vez reciben contaminantes de toda índole, por actividades urbanas domiciliarias, industriales, uso inadecuado de agro- químicos, actividades mineras y destrucción de ecosistemas claves como los bosques, manglares, humedales. El tratamiento y depuración de las aguas es costoso y pocas autoridades están dispuestas a enfrentar normativa y presupuestariamente esta problemática (FRH 2016, 42).
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