LA MEMORIA HISTÓRICA DE LOS PUEBLOS DE GABÓN:
ESCUELA NORMAL SUPERIOR DE LIBREVILLE
1. CAMPOS Y EVOLUCIÓN DE LA MEMORIA COLECTIVA
Ya desde los primeros hombres, la raza humana se ha preocupado por entender su memoria a través de hechos que tiendan a perpetuarla. Pero la memoria de un pueblo sigue siendo difícil de abarcar, ya que son distintos los parámetros a tener en cuenta para su perpetuación. Además, la concepción de la memoria ha evolucionado desde la Antigedad.
1.1. LA MEMORIA COLECTIVA DEL FANG DE GABÓN: ¡UNA HISTORIA DIFÍCIL DE ABARCAR!
Es desde los años sesenta que la memoria aparece como un concepto
encrucijada. Hacia los años setenta, el entusiasmo de los historiadores
para con este concepto era manifiesto, ya que antes de este período solamente los escritores, los filósofos y los sociólogos se interesaban por él. No obstante, ya en la Antigedad se siguió la práctica de la conservación de las gestas de las personalidades para la perpetuación del recuerdo. Esta práctica evoluciona en la Edad Media cuando la Iglesia, entonces omnipotente, decide inmortalizar la vida de los santos.
Hoy día, el fenómeno de conservación de la memoria conoce una renovación de importancia debido a lo que representa; ya que, como sostiene Leroy-Gourhan, "la tradición es biológicamente tan
indispensable para la raza humana como el acondicionamiento genético lo es para las sociedades de insectos" (1964: 24). En efecto, la memoria
se presenta a la vez como un instrumento de poder y un objeto de conquista en la medida en que permite afirmar o incluso manipular la Historia.
Para Halbwachs, la memoria colectiva se define como "una
creencias y a las necesidades espirituales del presente" (citado por
Noiriel, 1998: 198). Es la propiedad de conservación de algunas informaciones y remite a un conjunto de funciones psíquicas que permiten al hombre actualizar impresiones o informaciones pasadas que éste se representa como tales, según Le Goff (1988: 105). Aquí se impone la preocupación de salvar del olvido hechos o protagonistas pasados con el fin de rehabilitarlos o denunciarlos. De ahí el estrecho vínculo entre el grupo, lo vivido por éste y su memoria.
El estudio de la memoria muestra, al mismo tiempo, mucho de psicología, de psicosociología, de neurofisiología, de biología y de psiquiatría. Aparece como un concepto encrucijada ya que, contrariamente a la memoria individual, que se manifiesta en la biografía, existe una memoria colectiva a través de la cual un pueblo o una comunidad dada rememora los recuerdos que le permiten conservar espiritualmente los acontecimientos destacados de su Historia. La Historia y la memoria son, por lo tanto, actividades indisociablemente vinculadas. Si la primera no es otra cosa, y según Herodoto, que una investigación sobre las acciones realizadas por los hombres, la sucesión de acontecimientos y su relato, y que Charland (2000), en sus enseñanzas, traducía por "el conjunto de las gestiones comprobables seguidas por los
investigadores para interpretar la secuencia de los fenómenos sociales a partir de sus rastros", la memoria colectiva, por el contrario, no es más
que la reactivación o incluso la perpetuación a través de la conmemoración de algunos de estos rastros con finalidades de recuerdo. En Gabón, los pueblos de este país conservan, mal que bien, recuerdos vinculados a su memoria. Estos recuerdos son consustanciales a cada grupo étnico y están vinculados a la migración, epopeya belicosa, gestas de los personajes... por una parte. Y por otra parte, hechos vinculados a la presencia colonial. Mbonimpa en su obra (1988) recuerda que la oralidad contribuyó a la realización de la memoria colectiva en varios pueblos africanos. En los fang, por ejemplo, el nvet, que es el nombre a la vez del instrumento y el arte mismo de cantar y bailar y también de rememorar los recuerdos de este pueblo, permanece como un arte total que permite la conservación de la memoria de los fang a través de hechos magnificados.
En el período precolonial, este pueblo evoca su migración, su entrada en el bosque, la fuga ante los hombres montados a caballo... Más cercano a nosotros y referente a la lucha contra la opresión, los fang conservan referencias como la resistencia de Emane Tole. Más a menudo, los fang mencionan la opresión colonial, la época de Pétain, de De Gaulle, de
algunos comandantes o administradores coloniales... Habría una especie de memoria étnica que, para Le Goff, se manifiesta "en la mayoría de las
culturas sin escritura...[por] la acumulación de elementos en la memoria
[que] forman parte de la vida diaria" (1988: 113). En realidad, en las sociedades sin escritura, la memoria es conservada por los genealogistas, los tradicionalistas que son la memoria viva de la sociedad y que, en definitiva, en la humanidad tradicional tienen por labor mantener la cohesión social.
La memoria colectiva del pueblo fang sigue siendo difusa y es por lo tanto difícil de abarcar. Esta dificultad procede de la fragilidad de las fuentes orales. Una misma información varía de un informador a otro. Además, las difíciles condiciones de vida del gabonés reducen su esperanza de vida a unos cincuenta años. Esta situación genera, por una parte, que muchos ya no ven a sus abuelos o incluso a sus padres, que mueren demasiado pronto. Por otro lado, en Gabón, cerca del 80% de la población vive y trabaja en las ciudades. Por lo tanto, ya no están en contacto con la tradición campesina. La cadena de la conservación se rompe y el substrato de nuestra cultura desaparece. En realidad, en Gabón, se es viejo joven y ya no se tiene necesariamente la sabiduría de nuestros antepasados; de ahí el hecho de que en este país, y contrariamente a la afirmación de Hampâté Bâ, cuando un anciano muere no es ya necesariamente una biblioteca que se quema, sino, generalmente, un jeroglífico de la sociedad que la muerte libera de la ausencia de perspectiva y de la miseria diaria de una vida desbaratada por la mala vida y el alcohol barato.
La dificultad aumenta cuando se trata de entrevistar a estos informadores. En una ciudad sin referencias y sin vías de comunicación adecuadas36, no
es nada fácil encontrar informadores que conozcan la tradición. De hecho, cuanto más avanza el tiempo, más la evolución se arraiga y cada vez menos surge la necesidad de conservar recuerdos de los que ya nadie ve inmediatamente la utilidad ante un concepto en evolución como el de memoria.
1.2. EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE MEMORIA
Es desde la Antigedad que se conoce el fenómeno de memoria. En las sociedades sin escritura la memoria colectiva vendría a ordenarse alrededor de tres centros de interés: la identidad colectiva del grupo, basada en los mitos; el prestigio de las familias dominantes, que se expresa por las genealogías; y el conocimiento técnico, que se transmite
por fórmulas impregnadas de magia religiosa. Ya en el Egipto Antiguo, las estelas funerarias ejercían funciones de perpetuación de la memoria conmemorando los recuerdos de los reyes o las victorias militares. Pero en el mismo período existe también otra forma de conservación de la memoria basada en soportes de escritura (hueso, tela, piel, papiro...) sobre los que la escritura tiene dos principales funciones: favorece el almacenamiento de información "que permite comunicar a través del
tiempo y el espacio y que proporciona al hombre un método de marcado, memorización y registro" (Le Goff, 1988: 118) confiriendo así la
posibilidad "de reorganizar, rectificar frases y palabras aisladas" (ibidem: 118).
En la Edad Media y con San Agustín, la memoria se arraiga en el hombre en el seno de la dialéctica cristiana: de ahí aparecen el examen de la conciencia y la introspección. La memoria se vuelve litúrgica y laica. Pero este tipo de memoria tiene una escasa penetración cronológica, ya que se impone y se desarrolla la conservación del recuerdo de los santos y la aparición de los tratados de memoria. La memoria cristiana se manifiesta en la conmemoración de Jesús, la liturgia a través de los momentos esenciales de Navidad, de la Cuaresma, Pascua y Ascensión. A partir de esa época ya se manifiesta la conmemoración de los santos y el día de los difuntos de los que la comunidad desea conservar el recuerdo. En Gabón, sin remontarse a la Edad Media, entre las personas entrevistadas, algunas conservan el recuerdo de Donguila, Santa María y el Padre Lefèvre, fundador de la fraternidad sacerdotal San Pío X, fallecido en 1985. A partir de la Edad Moderna la imprenta revoluciona la memoria occidental; pero es en la época contemporánea que la memoria sufre convulsiones revolucionarias gracias a la electrónica y a algunas obras. De hecho, en 1950, Halbwachs37, al publicar su obra titulada Mémoires collectives, favorece su exaltación situándola lejos en el
tiempo, puesto que el público busca a raíz del temor de una amnesia colectiva los medios de conservar las gestas del grupo. Así pues, el estudio de la memoria se hace a partir de la memoria de lugares como archivos, bibliotecas, museos, lugares monumentales (cementerios) y también de los medios simbólicos como las conmemoraciones, los peregrinajes, los aniversarios o los emblemas. Medios funcionales como los manuales, las autobiografías o las asociaciones no están de menos, motivo por el que numerosos autores se interesan por el fenómeno de la memoria en la historiografía francesa.
Entre estos autores, Pedro Nora destacó con Les lieux de mémoire38. En esta obra monumental, el autor presenta, en particular, la idea de “morir”
para la comunidad, que se arraiga en la exaltación de la necesidad de salvaguardar la patria; puesto que sacrificarse por ésta, "no es una triste
suerte, es (al contrario) inmortalizarse a través de una bella muerte"
(1986: 12). Dicho de otro modo, es preferible ser enterrado bajo las cenizas de la República que sobrevivir a ésta. En el mismo orden, Duby en Le dimanche de Bouvines (1973) renueva la historia de una batalla apreciando el acontecimiento simplemente como la fina punta de un iceberg que sigue a lo largo de la conmemoración, llegando a reconstituir el destino de un recuerdo en el seno de un conjunto móvil de representaciones mentales. En cuanto a Philippe Joutard, en La légende
des Camisards, une sensibilité au passé (1977), muestra cómo los
protestantes de Cévennes39 después de lo sufrido durante las guerras de
religión, reaccionan ante la revolución de 1789, la República, el caso Dreyfus y las opciones ideológicas de hoy en función de su memoria de
camisards, fiel y móvil como toda memoria… Un movimiento que hace
de la memoria gabonesa un dato de dos velocidades.
2. UNA MEMORIA HISTÓRICA GABONESA DE DOS