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Las canteras de ignimbrita (sillar) se encuentran ubicadas en muchos distritos de la provincia de Arequipa y debemos resaltar que las más antiguas en cuanto a explotación son las ubicadas en los pueblos jóvenes Independencia, Villa Independencia, Miraflores, entre otros. Fue de estas canteras de las que se extrajo el material que se necesitó para la construcción de la parte monumental de Arequipa.

Es importante hacer una aclaración histórica sobre el uso del sillar en la vida

arequipeña, según el historiador Carlos Trujillo Vera nos dice “que

tradicionalmente se pensaba que las ignimbritas fueron material exclusivo de la colonia, sin embargo evidencias arqueológicas demuestran que el empleo de este material para la construcción de muros y mamposterías van desde el periodo prehispánico como se observa en la aldea de influencia Wari en pampa La Estrella en Uchumayo, o en la tumba real de Ccopán y Kallancas Incas en el distrito de Andaray, provincia de Condesuyos”. Así tenemos, la presencia de los indígenas collaguas, cuya estrecha vinculación en la fase constructiva de Arequipa fueron importantes como mano de obra en la construcción de la ciudad.

Cabe mencionar que en las encomiendas del periodo colonial existían aún los “Mitayos” (también conocidos como mitmaj o mitayoc) quienes realizaban los trabajos forzados y cíclicos requeridos en las obras de recuperación de la ciudad y en su equipamiento, lo que conllevaba a la extracción, transformación y transporte del sillar que consistía en tipo de obraje en aquel entonces.

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Las canteras de sillar han constituido a través del tiempo una fuente indispensable de materia prima para las construcciones del centro histórico y actualmente para las viviendas y ornamentos, creando un perfil propio a la ciudad de Arequipa. La quebrada de mayor explotación y la que posee la ignimbrita de mejor calidad según los especialistas es la Cantera de Añashuayco; que tiene una longitud de 18 Km. abarcando los distritos de Cerro Colorado y Uchumayo.

La cantera de Añashuayco está conformada por la Quebrada Grande que tiene el mismo nombre y tres ramales denominados por los lugareños como “La Paccha” que al unirse a la cantera principal toma el nombre de “El Hueco”, el otro ramal de longitud mayor a la anterior se llama “Señor de la Caña” que también se une a la cantera principal, por último tenemos otro ramal denominado “Cuicos”, siendo estos actualmente explotados a pesar de tener conflictos externos.

El nombre de Añashuayco que posee está quebrada proviene de la palabra quechua “añas” que significa zorrino y “huayco” que significa quebrada, según los lugareños nos cuentan que hace años, cuando la quebrada sin nombre aún y alejada al contorno de las chacras del distrito de Cerro Colorado, se dice que habitaban bastantes Zorrinos que se alimentaban de los cultivos de los pobladores, y que cuando estos eran espantados de las cosechas por ellos, estos huían a la quebrada que se quedó con el nombre. Del mismo modo la quebrada que lleva del nombre de “Señor de la Caña” proviene de la devoción de los primeros habitantes de esta quebrada, según el historiador C. Augusto

Mazeyra nos dice: “que esta devoción nació en una “Chucclla” (choza)

levantada por Simona Quino Paz, allá por 1850 en Challapampa hace más de 160 años, el Señor de la Caña nace de un pasaje bíblico, para ser exacto de la Pasión de Cristo, en la cual sentencian a muerte a Jesús y los soldados romanos, en son de burla le colocaron una corona de espinas una caña como cetro”. Asimismo, el ramal denominado La Paccha, que significa “caída de

agua”, lleva este nombre porque en la parte en donde nace la quebrada había una pequeña cascada, motivo por el cual se quedó con este apelativo.

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Para llegar a la zona de trabajo de la presente investigación, que se ubica al norte de la ciudad, debemos tomar la ruta norte hacia Yura quedándonos a la altura del puente Añashuayco o tomando como referencia el Parque Industrial de Rio Seco. Al inicio de la Cantera podemos observar zonas que han sido trabajadas por artesanos en otros tiempos, quienes se han visto obligados a abandonarlas por las constantes invasiones de Asentamientos Humanos, siendo esta actualmente depósito de los desperdicios y basura de las empresas del Parque Industria y de las familias que habitan en el lugar.

Siguiendo la ruta de la cantera, también se puede apreciar las evidencias del trabajo de los artesanos que transitaron por esta zona en la cantidad de desperdicios (entendiendo por desperdicio las partículas desechadas resultado de la extracción de este material denominado “rajas”) acumulados por los más de 50 años de trabajo de esta cantera.

UBICACIÓN DE LOS RAMALES DE LA QUEBRADA DE AÑASHUAYCO

Fuente: Diagramación propia

Ubicar estas canteras no ha sido trabajo fácil y es que entrar en ellas constituye una vivencia impresionante y extraña; caminar sobre un mar de arena y fragmentos blancos, en medio de una quebrada estrecha donde el susurro del viento y el eco del cantar de las aves se aúnan al golpe tintineante

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y rítmica de las barretas que cortan el sillar. Los imponentes muros verticales que asemejan torres y castillos sin ventanas reflejan el resplandor de un sol abrazador que constituye el único compañero inseparable de un fiel trabajador.

Al ingresar encontramos un silencio acogedor que se rompe al escuchar un golpe lejano que compite con otros más distantes, hasta que de pronto observamos una sombra pequeña que se desliza de un lado a otro, logrando desprenderle una pieza al muro blanco que muy pronto constituirá parte importante de un hogar Arequipeño”.

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