preparaba su bodoquera muy inquieto, las aves del bosque lo esperaban con temor, la agudeza y firmeza en el uso de su arma hacía de Sumaq un niño muy diestro y temerario.
Con gran valentía se internaba en el bosque húmedo, los árboles gigantes miraban en silencio cómo se defendía de los peligros de la jungla, se mezclaba con el olor de la tierra, atravesaba grandes y caudalosos ríos, atravesaba pantanos profundos, quebradas peligrosas, hasta llegar a cazar con su buena puntería, aves luminosas, de colores inimaginables para su alimento diario.
(3) Un día… ¡Ashira!, una paloma grande de la selva, se le presentó y le dijo con severidad: ¡Sumaq!, ¿por qué el bosque está en silencio?, Ashira sabia la
respuesta … sabía que Sumaq estaba matando a las aves de la selva.
(4) Sumaq le miró con tristeza a Ashira y le dijo: ¿qué puedo hacer para devolverle el canto al bosque? Ashira no dudó en responderle: atrapa al ave más colorida y
(1) El canto de la selva
(2) Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo vivía en la selva un valiente e inquieto niño, él era muy hábil en el uso de la bodoquera, tuvo que aprender solo porque sus padres murieron cuando era aún muy pequeño.
Sumaq salía todas las mañanas y se internaba en el bosque húmedo.
Atravesaba grandes y caudalosos ríos, quebradas peligrosas y pantanos, todo para poder cazar aves hermosas de mil colores, a veces lo hacía para poder comer, pero otras veces sólo para divertirse un rato y practicar su puntería. (3) Un día, cuando Sumaq iba
caminando por el bosque, apareció frente a él, Ashira, una paloma grande de la selva, y con severidad le dijo:
SUMAQ, EN SILENCIO HA QUEDADO LA SELVA
YA NO HAY CANTO, COLOR NI ALEGRÍA
DEBES HACER QUE LAS AVES VUELVAN,
Y CON SU CORO ALEGREN EL DÍA. (4) Sumaq muy triste se dio cuenta que
sácale las plumas, haz esto con cada especie que encuentres y luego coloca las plumas al inicio de tu bodoquera, ¡sopla!, ¡sopla niño mío!, con todas tus fuerzas y vas a mirar cómo salen miles de aves de todos los colores de tu
bodoquera, nuevamente cubrirás el cielo y la selva volverá a recuperar su canto. El niño así lo hizo. Una vez que tuvo las plumas sopló muy fuerte la bodoquera y maravillosamente empezaron a pintarse los cielos; los cantos de las aves se multiplicaron como una verdadera
sinfonía, nuevamente la selva recobró su coro.
(5) Entre tanto, Arutan, que es el demonio de la selva estaba enfurecido en su
cueva, no le gustaba el canto y la alegría que las aves le daban a la selva.
Arutan buscó al niño y se le presentó, le dijo con tono engañador, que nuevamente matara a los pájaros y que les llevara a su cueva.
Arutan le prometió que al hacer esto, él podría devolverle a Sumaq los padres que habían muerto cuando él era muy
pequeño.
Sumaq se emocionó mucho y lloró de la alegría y con la esperanza de volver a tener a sus padres junto a él, le hizo caso a Arutan.
él había causado que la selva se quedara sin un coro de aves que
alegrara los días, por eso preguntó a la sabia Ashira qué podría hacer para devolver el canto a la selva.
Ashira muy contenta le indicó lo que debía hacer:
-Primero atrapa un ave de cada especie y toma una plumita de cada una,
después pon las plumas en tu
bodoquera y apuntando al sol, sopla niño mío, sopla muy MUY fuerte, vas a ver como salen miles e aves de todos los colores y así la selva recuperará su canto.
Sumaq así lo hizo y la selva empezó a llenarse nuevamente de muchas aves de colores y de un coro que alegraba el lugar.
(5) Esto enfureció a Arutan, el demonio de la selva, quién odiaba el canto de las aves, por eso Arutan fue dónde Sumaq para que le ayudara a deshacerse nuevamente de todas las aves prometiéndole que a cambio le devolvería a sus padres.
Sumaq se emocionó muchísimo y no dudo ni un segundo en hacer lo que Arutan de pidió, salió con su bodoquera y empezó a cazar uno a uno los pajaritos del bosque, cuando Ashira se dio cuenta
Empezó con rapidez a cazar las aves de la selva. Arutan se aprovechaba del trabajo de Sumaq y se alimentaba sin esfuerzo, así empezó nuevamente a disminuir las aves del cielo.
(6) Ashira, mientras extendía sus grandes alas en el celeste cielo, se dio cuenta que la selva otra vez dejaba de cantar y regresó en búsqueda de Sumaq. Ashira, al enterarse de lo que Arutan le había prometido a Sumaq le dijo: no debes creerle a Arutan, seguido le dijo: ¡él te está mintiendo!, ¡él no tiene el poder para devolverte a tus padres!.
(7) El niño al escuchar lo que dijo Ashira sintió mucha ira y dejó al ave sola, Salió corriendo en búsqueda de Arutan
mientras lloraba, el demonio tenía que morir.
Las iras contenidas eran tan profundas que su corazón latía muy fuerte, cruzaba ríos, subía árboles, las ramas le
golpeaban su rostro, pero Sumaq no se detenía, tropezó varias veces hasta que una rama golpeó su cuerpo y Sumaq perdió el equilibrio, tropezó, empezó a caer en un profundo pozo oscuro, cerca de él no había nadie que le pudiese ayudar a salir.
Sumaq nunca más pudo volver a salir de aquel pozo. En la noche apareció la luna
de lo que pasaba regresó a buscar a Sumaq y supo lo que Arutan le había prometido y dijo entonces:
(6) QUE NO TE ENGAÑEN, NIÑO MÍO,