4. LAS BARRAS BRAVAS COMO UNA TRIBU URBANA
4.2.3 Cantos y frases
Archivo propio Aportada por integrante del BRS
Foto # 18 tatuaje integrante Frente Radical. Foto # 19 imagen revista del Barón Rojo
Los cantos son una de las expresiones que más identifican las barras, por ejemplo el Barón Rojo se hace llamar la hinchada de los cantos. En los cantos de las barras estos jóvenes imprimen tiempo y dedicación de cada una de sus actividades. La realización de estas canciones trae consigo un gran trabajo que agrupa creatividad para los ritmos y letras, ya que se esfuerzan constantemente por tener nuevos cantos y que sean muy originales. En el caso del Frente Radical los cantos los crean los integrantes pertenecientes a la “instrumental” y reciben también ideas de otros integrantes que quieran aportar. En cambio para el caso del Barón Rojo este papel recae sobre un grupo de 4 jóvenes del grupo de cantos que durante varios años son quienes se han encargado de la creación de las canciones.
Cuando se escuchan con atención estos cantos, encontramos que además de ser cantos de aliento muchos cuentan historias, historias del equipo, de los momentos buenos o malos que han vivido junto a él y también historias de sus “tropeles” con otras barras y de viajes importantes.
El Barón Rojo Sur en particular compone cantos con temas de raíces colombianas, algunas de sus canciones quedaron consignadas en un Cd llamado “La Cumbia del Rojo” donde combinaron ritmos populares de nuestro país con sus letras de amor por el América.
Mientras que el Frente Radical al verse más identificado con las barras europeas intenta componer cantos con otro tipo de ritmos más cercanos al rock.
Los canticos tienen un fuerte elemento de integración, pues con sus mensajes de aliento aumentan los ánimos de aquellos que los entonan. Además su canto en grupo, con el salto y/o el braceo en conjunto, maximizan la experiencia compartida de pertenencia y producen más energía en el integrante. Es notable como algunos de los cantos son entonados con más orgullo y fuerza, como por ejemplo la barra Barón Rojo que aprovecharon la emoción provocada por cada celebración de gol para entonar un canto sencillo con el que ponen a saltar a todo el estadio completo, convirtiendo en un hábito, un ritual de celebración de gol de la hinchada americana, y la alegría producida por el gol se une con la sensación de pertenencia a la barra (aunque no esté en la tribuna popular) al cantar y saltar junto a todo el estadio “hay que saltar, hay que saltar, el que no salte es del cali o nacional…” creando emociones perdurables en el asistente más allá del partido.
Además hay un elemento importante que resalta en los cantos y frases entonados por las diferentes barras, pues destaca una constante exaltación de la muerte por la barra o el equipo, una invitación a la pelea e incluso a dañar a miembros de barras contrarias y una continua referencia a estereotipos de masculinidad como representativos del coraje o de valor. Algunas de las frases más frecuentes entre tatuajes y camisetas son por ejemplo: “por esta camiseta se deja la vida”, “de la cuna a la tumba” “del rojo hasta morir”, llamando a la muerte y o la lucha por el equipo o la barra.
“Sus canciones y lemas tienen que ver en parte con el juego en concreto, pero también incluyen como tema recurrente diversas provocaciones a luchar, amenazas de violencia contra los seguidores del equipo contrario y baladronadas por victorias anteriores. Cada grupo de aficionados tiene su propio repertorio de canciones y consignas, pero muchas de ellas son variaciones locales en torno a un fondo común de temas. En relación con esto, es fundamental el hecho de que las letras de sus cantos van remachadas repetidamente con palabras como «odian>, «morir», <<pelear», «patean> y «rendirse», todas la cuales transmiten imágenes de batalla y de conquista” (Elías y Dunning: 1992: 289-300)
Los cantos por lo general reconocen la muerte por la barra o por el equipo como algo bueno u honorable. También son alusivas a peleas con otras barras, que incitan a violentar a integrantes de éstas últimas.
Por ejemplo en la foto #18 se ve el pecho de un integrante del Frente Radical con una frase tatuaje Radicalde la cuna hasta a la tumba y en la foto # 19 se encuentra la imagen de una revista que con frecuencia venden en la barra Barón Rojo donde se lee la frase Ser BR es tener guevos, haciendo alusión al coraje que se debe tener para ser integrante de la barra. Estos son algunos de los cantos donde se puede observar la manera como exaltan en estos canticos en ambas barras, la muerte por su equipo, por su barra y su defensa a toda costa:
““No hay nada igual/ vamos mechita vos sos mi locura/ esa alegría nace de la cuna/ y es lo más grande que pueda existir/ donde juegues/ va estar la gente que te sigue siempre/ la que te alienta siempre hasta la muerte/ la que por vos es capaz de morir.”
“sos mi orgullo mecha vengo a la cancha de corazón/ recuerdo a los viejos Gabriel Ochoa y al pitufo/ ya nací del pueblo y defiendo a muerte este color/ el día que me muera quiero que pinten rojo el cajón/ y el día que me muera quiero que pinten rojo el cajón.”
Cantos Barón Rojo Sur
“Eres todo para mi/ los años han sido días contigo contigo/ te llevo tan dentro de mi/ no verte para mí sería un castigo, castigo/ y aunque este muy lejos donde vayas te seguiré/ y hasta la muerte yo te alentare”
Cali a todas partes yo te sigo/ fumando hierba y tomando vino/ siempre loco te vengo a alentar/ quiero matar cabrones en la pelea/ robarle al rojo una bandera/ y un campeonato para festejar con cerveza/ esta es la hinchada que va de frente/ la que te sigue y te alienta siempre/ y la que nunca te va a abandonar.”
Cantos Frente Radical
Este tipo de invitaciones por medio de las canciones preparan al barrista para la pelea y constantemente lo predisponen a la agresión, reforzando la idea de que todo aquel perteneciente a otra barra es un enemigo a muerte y que perder la vida por la barra o el equipo será un privilegio. También se reafirma su fuerza y jerarquía como barra poderosa y peligrosa con las amenazas que en los cantos se mencionan, el canto en sí sirve como aviso a otras barras y advierte a todos que la barra es una “barra brava”.
4.2.4 El equipo
No son menos importantes los símbolos del equipo. Los colores y el escudo los identifican en todo momento, la mayoría de su ropa, zapatos y accesorios son de estos colores y son el principal elemento de diferenciación. El color y escudo les brindan unidad y permite que se identifiquen entre ellos. La ropa con el escudo es fundamental, camisas, sudaderas, gorras, y las camisetas del equipo etc., son las principales prendas de vestir, no solo para asistir al estadio, también en cada una de las reuniones, y es muy común en su vida diaria.
De igual manera es importante el nombre de cada equipo, en sí la institución y todo lo que ella trae consigo, como sus jugadores, sus dirigentes y cuerpo técnico de turno, también su sede, su cancha, etc.
Del equipo, de su escudo y de sus colores nace todo lo esencial de las barras, más allá de los otros símbolos que han creado alrededor del grupo, su razón de ser son los equipos de fútbol. Como símbolo más allá que como institución deportiva material, sin este el grupo perdería toda significación y su base original.
“La unidad del grupo sólo se siente, pues, gracias al nombre colectivo que llevan todos sus miembros y al emblema igualmente colectivo, que reproduce la cosa designada por este nombre. Un clan es esencialmente una reunión de individuos que llevan el mismo nombre y que se reúnen alrededor de un mismo signo. Quitemos el nombre y el signo que lo materializa, y el clan ya no es representable”. (Durkheim, 1993: 336)
4.3 Rituales
Con R. Collins (2005), entenderemos como ritual aquel mecanismo en el que se concentran una emocion y una atencion unidas, cuyo desarrollo prodece en especial un “realidad temporalmente compartida” por todos los participantes de este.
Una de las principales funciones de las prácticas rituales es el mantener la solidaridad o la unión del grupo y adaptar al integrante cada vez más en las dinámicas propias. Además de esto el ritual es lo que permite honrar a los objetos sagrados y aumentar su valor con cada ritual celebrado.
Es fundamental la fuerte energía emocional que los rituales generan en el individuo, es preciso que esta energía sea perdurable más allá del fin de la actividad. Por eso es tan necesaria en cada ritual realizado la presencia de los objetos sagrados para que el integrante relacione estos objetos con las intensas emociones producidas. Con cada rito practicado se avivan estos sentimientos siendo pues importante que los rituales se realicen con cierta frecuencia para mantener renovado el respeto y amor por los símbolos y la solidaridad grupal.
“El efecto cardinal de los rituales es cargar de significación, y recargar de renovados sentimientos de respeto, ciertos objetos simbólicos; de tal venero los individuos abastecen su propia reserva. Esa ‘suerte de electricidad’ que Durkheim adscribe metafóricamente al grupo en estado de fogosa excitación se acumula en ‘baterías’, uno de cuyos componentes es el símbolo, siendo el otro polo el individuo. […] Durkheim observa así mismo que los grupos se reúnen periódicamente para reavivar ese sentimiento –reiterando la noción de que los sentimientos se disipan con el tiempo a menos que una nueva experiencia de efervescencia colectiva los resucite.” (Collins, 2005: 60-61)
Otro de los efectos principales del ritual es la moralidad, aunque más adelante se verán reflejados los propios efectos de esta moralidad, por ahora diremos que los rituales son la fuente que generan los criterios de moralidad del grupo que definen lo que será entendido como bueno, y cuanto se le opone será lo malo.
Existen en la vida del barrista diversos rituales, unos serán más un poco más cotidianos y habituales y otros se encontraran dotados de una espacial intensidad. Por ejemplo Costa,
y aquellos eventos excepcionales. Sin embargo se reconoce el carácter especial que trae consigo el tiempo que se vive con la tribu.
“El tiempo, por su parte, adquiere una solemnidad especial cuando se vive en grupo: se
euforiza, se carga de tensividad, y de intensidad. El tiempo tribal se hace diferente al normal,
adquiere relieve y profundidad.” (Costa, Pérez y Tropea, 1996: 127)