Por Peter Carroll (Traducido por Manon)
La Dualidad describe la condición general de la humanidad. La felicidad existe sólo porque existe la miseria, el dolor por la comodidad, el bien por el mal, el yang por el ying, lo blanco por lo negro, el nacimiento por la muerte y la existencia por la no-existencia. Todo fenómeno debe ser emparejado, ya que los sentidos sólo están equipados para percibir las diferencias. La mente pensante tiene la propiedad de escindir todo lo que encuentra en dos, ya que es una cosa dualista en sí misma.
Aún así hay una parte del hombre que es de naturaleza singular, aunque la mente es incapaz de percibirla como tal. El hombre se considera a sí mismo un centro de voluntad y un centro de percepción. Voluntad y percepción no están separados sino que sólo se lo parecen a la mente. La unidad que parece a la mente ejercer la doble función de voluntad y percepción es llamada Kia por los magos. Algunas veces es llamada espíritu, o alma, o fuerza vital, más bien.
Kia no puede ser experimentado directamente porque es la base de la consciencia (o experiencia), y no tiene cualidades fijas que la mente pueda entender. Kia es la consciencia, es el “Yo” elusivo que confiere autoconsciencia pero no parece consistir en algo en sí mismo. Kia puede algunas veces ser sentido como éxtasis o inspiración, pero está profundamente enterrado en la mente dualista. Está en mayor medida atrapado en los vagabundeos sin sentido del pensamiento, en la identificación con la experiencia y en ese racimo de opiniones sobre nosotros mismos llamado ego. La magia tiene que ver con dar al Kia más libertad y flexibilidad y en suministrar medios por los cuales pueda manifestar su poder oculto. Kia es capaz de poder oculto porque es un fragmento de la gran fuerza vital del universo.
Considera el mundo de aparentes dualismos en el que habitamos. La mente ve un cuadro de este mundo en el que todo es doble. Una cosa se dice existir y ejercer ciertas propiedades. Ser y Hacer. Esto recuerda a los
conceptos de causa y efecto o causalidad. Todo fenómeno es visto como causado por alguna cosa previa. Sin embargo esta descripción no puede explicar cómo todo existe en primer lugar o incluso cómo una cosa finalmente causa otra. Obviamente las cosas han sido originadas y continúan haciendo que todo lo demás ocurra. La “cosa” responsable del origen y continuada acción de los eventos es llamada Caos por los magos. También podría ser llamada Dios o Tao, pero el nombre de Caos es virtualmente absurdo y está libre de las infantiles y antropomórficas ideas de la religión.
El Caos también es la fuerza que añade incrementada complejidad al universo desovando estructuras, que no eran inherentes en sus partes componentes. Es la fuerza que ha hecho que la vida evolucione más allá del polvo, y es más concentradamente manifiesta en la fuerza vital humana, o Kia, donde es la fuente de la consciencia.
Kia no es sino que un pequeño fragmento de la gran fuerza vital del universo, que contiene el doble impulso de sumergirse a sí mismo en la dualidad y de escapar de la misma. Desea continuamente reencarnar hasta que el primer impulso es extenuado. El segundo impulso es la raíz de la búsqueda mística, la unión del espíritu liberado con el gran espíritu. En la medida en que el Kia puede volverse uno con el Caos, puede extender su voluntad y percepción en el universo para lograr la magia.
Entre el Caos y la materia ordinaria, y entre Kia y la mente, hay un reino de substancia medio formada llamado Éter. Es materia dualista pero de una muy tenue y probabilística naturaleza. Consiste en todas las posibilidades que el Caos arroja que no se han convertido todavía en realidades sólidas. Es el “medium” por el que el caos “no-existente” se traduce en efectos “reales”. Forma un tipo de telón de fondo fuera del cual los eventos reales y los pensamientos reales se materializan. Como los eventos etéricos solamente están parcialmente evolucionados hacia la existencia dualista, pueden no tener una localización precisa en el espacio o el tiempo. Puede que no tengan una masa precisa o energía, y por lo tanto no necesariamente afectan el plano físico. Es desde la extraña e indeterminada naturaleza del plano etérico que el Caos obtiene su nombre, porque el Caos no puede ser directamente conocido.
Solamente desde el reino etérico de posibilidad naciente, lo que nosotros llamamos eventos sensibles, causales, probables o normales
generalmente vienen a existencia. No obstante nosotros mismos como centros de Kia o Caos, algunas veces podemos llamar a existencia coincidencias muy improbables o eventos inesperados, manipulando el éter. Tal es la magia. Incluso las ciencias físicas han empezado a moverse a ciegas dentro de lo etérico con sus descubrimientos de la indeterminación cuántica y los procesos virtuales en la materia subatómica.
Es el éter que rodea al núcleo de la fuerza vital, con el que el mago está involucrado. Su función normal es como un intermediario Kia- pensamiento, no obstante sus propiedades son tan infinitamente mutables que casi cualquier cosa puede ser lograda con él. El pensamiento le da forma y Kia le da poder.
De esa forma la voluntad y la percepción se extienden en áreas del tiempo y el espacio más allá de las limitaciones físicas del cuerpo material.
Es la misma mutabilidad de lo etérico, la que ha dado manifestación a tal desconcertante variedad de actividad mágica y formas de pensamiento por todo el universo. Las diferencias, sin embargo, son sólo superficiales. Cuando son despojados del simbolismo y la terminología local, todos los sistemas muestran una remarcable uniformidad de método. Esto es así porque todos los sistemas derivan en última instancia de la tradición Chamánica.