• No se han encontrado resultados

Capítulo Catorce Entidades Astrales

In document 234401701 Puertas Astrales (página 113-118)

¡Atención y venid todos vosotros, Espíritus! ¡Por el Poder de la Virtud de vuestros Reyes, todos los Espíritus de los Infiernos están obligados a manifestarse en mi presencia ante esta Estrella de Cinco Puntas o este Círculo del Rey Salomón, tan pronto yo los llame!

Encantamiento del Grimoire de Honorius El Grande En alguna parte aparece una cita de Carl Jung en la que dice que nadie debiera gastar energías en negar la existencia de los dioses cuando, en cambio, debiera prestarse atención a la investigación de las fuerzas que se comportan exactamente del modo como en tiempos pasados se decía que se comportaban los dioses.

Es un buen consejo e intentaré atenerme a él. Yo ya expresé mi punto de vista acerca del Plano Astral Objetivo en un capítulo anterior. Si se acepta o no esta posibilidad, no es ya asunto mío. Si en este capítulo prefiere considerar a los espíritus como complejos autónomos, eso tampoco es asunto mío. Mi objetivo es solamente describir algunas de las entidades con las que posiblemente se encuentre durante los viajes astrales: sean estas subjetivas u objetivas.

En primer lugar están los Espíritus de la Naturaleza. Han sido mencionados por la sabiduría popular y están estrechamente relacionados con los Elementos. Existen cuatro clases principales: Gnomos, Silfos, Salamandras y Ondinas. En el orden dado, son personificaciones de la Tierra, el Aire, el Fuego y el Agua.

En la misma categoría están los Elfos, los Duendes, las Hadas, las Sílfides y los Trasgos, que son la expresión astral de las fuerzas naturales, manifestándose como entidades de mayor o menor poder.

La característica dominante de estas criaturas es su mentalidad ingenua. Sus actos quedan limitados al propósito de su propia preocupación, ubicándose así más allá del Bien y del Mal, en el sentido de que son neutrales. Siguen modelos de comportamiento totalmente prefijados.

Por encima de la Creación Elemental están los Reyes Elementales. La jerarquía interna es un reflejo de hechos tangibles, tal como la dominación de las brisas pasajeras por los huracanes.

Dado que los Reyes Elementales representan a los Elementos en su sentido más amplio y salvaje, se los asocia con los poderes mayores y pueden ser difíciles de controlar. Por esta razón tienden a ser temidos en algunos reductos ocultistas. Sin embargo, su naturaleza esencial aún es neutral, y solo su desviación producirá resultados negativos.

De acuerdo con la naturaleza del Plano Astral, las formas que toman los pensamientos también son muy corrientes. Por lo general son transitorias, pero existen una o dos excepciones. La concentración mental prefigurada sumada a la emoción da por resultado una entidad conocida como el Elemento Artificial, que reacciona según la naturaleza de la emoción involucrada.

Generalmente se produce un proceso de retroalimentación que fluye a lo físico a partir de un Elemento Artificial. Esta es la razón por la cual la conducta de las masas difiere tanto de la conducta de los individuos que la componen. Un buen ejemplo de ello es un linchamiento. La multitud concentra su emoción en un solo sujeto: el prisionero. Un Elemento Artificial aparece y comienza la retroalimentación del odio que lo produjo. La emoción crece cada vez más hasta que se descarga en el asesinato del prisionero.

Afortunadamente el Elemento de un grupo cuyos lazos no son sólidos, tal como el de una turba o multitud, tiene una vida corta. En cuanto la multitud se dispersa, el Elemento se desvanece. Con los mismos ingredientes básicos, y con un aire emotivo de menor poder destructivo, un grupo organizado tiende a construir un Elemento de mayor permanencia. El sentimiento de

respeto que persiste en una catedral vacía es ejemplo de un Elemento poderoso construido mediante un ritual. El aura espasmódica de nuestro monolito posiblemente sea el remanente del Elemento construido en un pasado remoto.

Muchas de estas entidades son formadas de modo inconsciente. Un ocultista entrenado puede algunas veces utilizar los mismos ingredientes para producir un Elemento con algún fin particular. Nuevamente el Elemento es neutral por sí. Pero su propósito puede ser bueno o malo según las intenciones del operador, y su naturaleza puede ser amor u odio, según la emoción que le diera origen.

Íntimamente relacionadas con los Elementos Artificiales están los Caparazones. Estas formas son asumidas por entidades independientes (incluso seres humanos) con el fin de operar en el Plano Astral, y que luego son descartadas. Un ocultista entrenado destruye su Caparazón una vez que lo ha usado. Si no lo hace, este tiende a desintegrarse por sí solo. Si bien brinda una apariencia inmediata de individualidad, se trata de una forma sin mente y generalmente inofensiva, si bien algunas de ellas desarrollan cualidades obsesivas durante un tiempo.

Ocasionalmente, los sensitivos o los médium “recogen” caparazones y los confunden con fantasmas. Un residuo de características de personalidad puede otorgarles una apariencia de consciencia, pero cualquier comunicación con ellos es chata, descolorida y trivial.

Algunas veces, junto con los Caparazones hay verdaderos fantasmas. La personalidad humana generalmente pasará un periodo en el Plano Astral después de la muerte. El espíritu interior se viste con sustancia astral, usualmente modelada en base al cuerpo físico, y opera temporalmente en un mundo de ensueños.

Aquí, también, el contacto mediúmnico es posible, y por cierto es bastante corriente. Dado que el medio ambiente astral del fantasma generalmente se construye en forma inconsciente y el fantasma posee el aspecto externo del individuo, las descripciones de los estados posteriores a la muerte extraídos de estas fuentes

tienden a variar mucho.

Si un espíritu no se reencarna, con el tiempo pasará más allá de esta región de los sueños astrales. En esta etapa surge una nueva posibilidad interesante. Si el alma está suficientemente evolucionada, es capaz de crear un cuerpo astral que puede ser accionado por control remoto. Esto establece la posibilidad de comunicación con entidades altamente evolucionadas en el terreno común del Plano Astral.

Una técnica corriente es construir una forma astral adecuada con la esperanza y la expectativa de que sirva como foco de atracción para una fuerza superior. Dado que la forma puede también ser construida desde arriba, se puede decir que las diversas jerarquías de ángeles y arcángeles, junto con los dioses paganos y los hermanos mayores de la evolución también pueden ser experimentados aquí. Pero el Plano no es un hábitat natural como tampoco lo es ni para usted ni para mí.

Los niveles astrales relevantes pueden ser la llave hacia curiosidades tales como la telepatía. Pero el establecimiento de la armonía telepática es tan difícil como encontrar a un determinado extranjero en una ciudad del tamaño de Tokio. Puede suceder por pura casualidad, pero las posibilidades están todas en su contra.

El Plano Astral es la morada del misterioso Libro Akásico, ese hermético arcano en el cual, según los ocultistas, se hallan escritos todos los hechos. Es fácil comprender por qué esto es así cuando recordamos la extensión astral a través del tiempo. El médium recibe una impresión de los hechos, por lo cual es solo cuestión de dar con el nivel correcto para producir la información relevante.

Impensadamente escribí “solo”, pero, por supuesto, esta operación es tan engañosa como la telepatía sin entrenamiento previo. Probablemente el mejor camino hacia el Akásico sea a través de la psicometría. Dadas sus asociaciones con el Plano Astral, en un apéndice figura un sistema simple de entrenamiento para adquirir esta habilidad9.

9 Para algunas personas, es cuestión de una aptitud natural. Otras requerirán en todos

Si ha prestado debida atención es posible que se le haya ocurrido pensar que, si los ángeles pueden construir cuerpos astrales, también pueden hacerlo los demonios.

Una vez que haya abandonado la superstición y la ficción romántica, el problema de las Jerarquías Infernales se vuelve tan difícil de comprender como el de las de los Ángeles. Lo que es peor aún, la investigación de estos niveles brinda resultados penosos. Es mejor dejar los demonios a Dennis Wheatley y consolarse con saber que el contacto con demonios en el Plano Astral es cosa improbable.

Bastante más probable – y casi tan terrible es la posibilidad de establecer contacto con nuestros propios Arquetipos. La confrontación con contenidos inconscientes personales personificados puede ejercer a menudo un efecto saludable. Esta es una de las razones por la cual el autoconocimiento es tan importante para un viajero astral, ya que es la defensa última contra el peor enemigo, uno mismo.

In document 234401701 Puertas Astrales (página 113-118)