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CAPÍTULO SEIS: ARMAGEDÓN

In document El codigo secreto de la biblia (página 62-64)

La historia del descubrimiento de los rollos del mar Muerto se describe en el autorizado libro de Millar Burrows The Dead Sea Scrolls (Viking, 1956, PP. 4-5). Varias son las versiones del relato, pero casi todas

hablan de un beduino que tropezó accidentalmente con los bimilenarios rollos. Hay quienes hablan de un contrabandista en lugar de un joven pastor.

En su libro Wl'o Wro te tl'e Dead Sea Scrolls? (Touchstone, 1995), Norman Golb afirma que los rollos se

escondieron antes de la destrucción de Jerusalén por parte de los romanos en el año 70 a. J.C. para evitar que la Biblia y otras escrituras del Templo cayesen en manos de éstos. Los rollos aparecerían en Qumran, en las grutas de los acantilados que coronan el mar Muerto.

El único libro completo de la Biblia que apareció entre ellos fue el de Isaías. El rollo original, envuelto alrededor del cilindro que se encuentra en el centro del Santuario del Libro, estuvo expuesto hasta que los conservadores descubrieron que el pergamino se estaba deteriorando. Lo que está expuesto en la actualidad es un facsímil, en espera de que acabe la restauración del original.

En una entrevista telefónica efectuada el 21 de octubre de 1996, Armand Bartos, el arquitecto del Templo, me confió que el cilindro estaba diseñado para retraerse y quedar recubierto de placas de acero que protegerían el rollo de Isaías en caso de guerra nuclear. Al parecer, este sistema diseñado por él ha perdido su funcionalidad. En Isaías 29 se describe un apocalipsis, y la primera referencia bíblica a un «libro sellado» aparece en Isaías 29, 11.

La traducción alternativa del pasaje de Isaías 29,17-18, en el que se anuncia que el libro sellado se abrirá y sus secretos serán revelados, no se encuentra oculta en un código secuencial sino en un fragmento de texto

espaciado de manera ligeramente distinta a la original.

Verifiqué la aparición de «guerra mundial» y «holocausto atómico» en relación a cada una de las tres maneras de anotación anual hebrea para los próximos 120 años. De los 360 emparejamientos posibles para cada una

de las dos expresiones, sólo dos años coincidían en ambos casos: 5760 y 5766, correspondientes a los años 2000 y 2006 del calendario moderno. Posteriormente, Rips evaluó las posibilidades estadísticas de ambos emparejamientos y confirmó su carácter «excepcional».

El cálculo de que en el mundo actual hay unas cincuenta mil armas nucleares parte de expertos del

Pentágono en proliferación de armamento nuclear. Estos mismos expertos sostienen que los misiles balísticos de tierra, tanto rusos como norteamericanos, pueden alcanzar cualquier blanco terrestre en media hora, y que los submarinos nucleares pueden bombardear casi cualquier ciudad importante en menos de quince minutos. Una guerra nuclear moderna causaría daños mucho mayores en sólo unas pocas horas que la segunda guerra mundial en seis años. (Véase también The Fate of tl'e Eartl', Jonathan Schell, Knopf, 1982).

La Mezuzha contiene quince versículos del último libro de la Biblia primigenia, los correspondientes a Deuteronomio 6, 4-9, y 11, 13-21, un total de 170 palabras hebreas que siempre se escriben en veintidós líneas. Este rollo pequeño se suele guardar dentro de una caja de metal o madera que se fija a la parte

superior de las jambas derechas, tal como lo manda la Biblia: «las escribirás en las jambas de tu casa y en tus puertas». «Mezuzah» quiere decir jamba en hebreo.

La declaración del senador Nunn ha sido extraída de «Global Proliferation of Weapons of Mass Destruction» (Sen. Hrg. 104-422, p. 4), y otro tanto ocurre con la declaración del senador Richard Lugar (Pp. 10-11).

La cita de Peres procede de su discurso del 30 de enero de 1996 en Jerusalén.

Jerusalén es la única de las nueve ciudades mundiales más susceptibles de recibir un ataque nuclear cuya

relación en el código con «holocausto atómico» o «guerra mundial» resulta significativa a nivel estadístico; es, además, la que presenta la secuencia equidistante más corta. Entra en un versículo: Deuteronomio 5, 9. Por lo demás, el nombre bíblico de Jerusalén, «Ariel», también aparece codificado junto a «holocausto atómico» y «guerra mundial». Es con este nombre que se menciona a la ciudad en la primera visión apocalíptica, la de Isaías 29, 1-2.

«Ariel» tiene asimismo en hebreo el sentido literal de «pira sacrificial», el sitio en el que se hacían las ofrendas ardientes. En Isaías 29, 2, esta asombrosa relación salta a la luz sin dobleces: «Y será para mí como pira

sacrificial.» Seguidamente, Isaías relata su visión de la destrucción futura de Jerusalén en palabras que parecen describir un holocausto atómico.

La descripción de Schell de la explosión atómica que arrasó Hiroshima el 6 de agosto de 1945 procede de

Fate of tl'e Eartl' (p. 37). Cito, sin elipsis, sólo unas pocas frases de su minuciosa descripción. También su

descripción de una explosión nuclear terrestre, en la que parecen resonar las antiguas palabras de Isaías, ha sido citada, nuevamente sin elipsis, de The Fate of tl'e Eartl' (pp. 5051, 53). Schell advierte que la bomba de 12,5 kllotones lanzada sobre Hiroshima era, «en comparación con las actuales, un pequeño proyectil, clasificada en cualquier arsenal nuclear de hoy en día entre las armas puramente tácticas» (p. 36).

Si se desea obtener información más exhaustiva sobre la larga y sangrienta historia de conflictos religiosos en Jerusalén, véase Jerusalem, de Karen Armstrong (Knopf, 1996). En su reseña de este libro, el enviado especial en Jerusalén del New York Times comentó: «A pesar de que tres religiones monoteístas la consideran sagrada, no hay ciudad con una historia de masacres, destrucción y enfrentamientos como ésta» (New York Times Book Review, 8 de diciembre de 1996, p. 13).

El versículo del «Armagedón» ha sido tomado de las versiones antes citadas del Nuevo Testamento, Apocalipsis 16, 14, y 16, 16. En cuanto a la etimología de la palabra «Armagedón», véase

Companion to the Bible (Oxford University Press, 1993, p. 56). Según explica esta obra de referencia, el

término sólo aparece en Apocalipsis 16, 16, donde se lo identifica específicamente con la localización «hebrea» de la batalla final. Luego continúa: «Los estudiosos suelen explicar la palabra Armagedón (en algunas

versiones, Harmaguedón) como una transliteración griega de la frase hebrea l'ar megiddo ("la montaña de Megiddó").»

El versículo de «Gog y Magog» está en Apocalipsis 20, 7-8.

La obra de referencia de Oxford University Press (p. 256) señala que el Apocalipsis cita al parecer

equivocadamente los versículos 38-39 de Ezequiel, donde se identifica a «Gog» como el gobernador del país de «Magog». El comentario añade que «se desconoce la ubicación específica de Magog».

La versión original de Ezequiel 38, 15 vaticina de manera clara que Israel será invadido por el norte. En ese versículo, el código forma la palabra «Siria»; en Ezequiel 38, 5 aparecen los nombres antiguos de Irán y Libia

La carnicería subsiguiente se encuentra en Ezequiel 39, 17-18.

La visión de Einstein sobre las guerras mundiales tercera y cuarta fue citada en una exposición de su manuscrito original de la teoría de la relatividad en el Museo de Israel en Jerusalén, donde también se

encuentra el Santuario del Libro que alberga los rollos del mar Muerto. También puede leerse en la página 223 de The Quotable Einstein.

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