ABIGAIL
Esa misma tarde, terminé una llamada y me di la vuelta para encargarme de algunos archivos. Estaba a medio camino hacia el archivador cuando oí mi nombre.
—Esperé, por favor —murmuré, haciendo rodar mi silla hacia atrás. La parte superior de mi cola de caballo se enganchó en el archivador mientras me enderezaba. Me agarré el pelo con una mano y me di la vuelta. —¿Puedo ayudarle? —pregunté automáticamente mientras luchaba con mis rizos sueltos para volver a estar libre.
Levanté la vista para ver a Anette riéndose. —Oh, hola. ¿Necesitas algo? —Le pregunté
Inclinó un codo sobre el mostrador y agitó la cabeza. —No. Supe que podrías necesitarme para conseguir una habitación.
—¿Tienes algo disponible? Sé que es a último momento, pero...
Me hizo señas con la mano para que me callara. —Normalmente mantengo una habitación disponible, así que es tuya con una condición
Me puse el elástico alrededor de la cola en mi cabello y la miré, sospechando al instante. —Um, vale.
¿Qué?
Sus ojos marrones se arrugaron en las esquinas con su sonrisa. —Dime qué está pasando entre tú y Liam
Mis mejillas se calentaron. Me reprendí mentalmente. Debería haber conectado inmediatamente los puntos. La única persona que sabía que estaba buscando una habitación para mi padre era Liam. Liam había sido un gran apoyo para mi esta mañana, como una pareja, y yo estaba luchando con lo que sentía al respecto. Estaba intentado hacer que las cosas fueran mas fáciles para mi, así que supongo que todo esto se trataba por su protección.
No podía ser una roca absoluta cuando casi me desmoroné en su pecho y él se había ofrecido para llevar a mi papá y dejarlo con el jefe Morris para un evento de entrenamiento conjunto de bomberos y policía. Pensó que era la forma más segura de mantener a mi padre ocupado y alejado de mi todo el día. Viendo que mi padre había hecho una auto parada hasta mi casa desde
Anchorage, no tenía mucho que decir al respecto. Liam lo había escoltado firmemente y me apoyó completamente en que mi papá no se quedara conmigo por unos días.
No estaba acostumbrada a tener a nadie en quien apoyarme. No sabía muy bien qué pensar de ello. Poner esto encima del resto de mis sentimientos confusos sobre Liam sólo contribuyó a mi confusión interna. Lo más extraño es que me sentí bien, tan bien que casi me pellizco. Cada vez que esa sensación pasaba a través de mí, era como un latigazo emocional. No podía confiar en él, aun no estaba segura, así que me molesté y me enfadé conmigo misma.
Anette aclaró su garganta. Oh, cierto. Ella estaba esperando mientras yo me sentaba aquí a pensar en Liam en mi propia cabeza. Volví a mirar a sus ojos marrones y me encogí de hombros.
—¿Qué quieres decir?
Traté de sonar inocente, pero Anette no me lo permitiría. Ella ladeó la cabeza y arqueó la frente.
—Déjame ver. Bueno, aparentemente Liam estaba en tu casa al amanecer. También parece ser el taxi de tu padre hoy. Entregó a tu padre al jefe de policía y se detuvo en el café para avisarme que estarías preguntando por una habitación para tu padre. No soy brillante, pero tampoco digamos que soy una tonta.
Mis mejillas estaban tan calientes en este momento, que necesitaba salpicar agua en mi cara para refrescarme. Viendo que esa no era una opción, me endurecí y me encontré con la mirada demasiado perceptiva de Anette.
—Podríamos estar viéndonos. Por favor, no digas nada. No quiero que los otros chicos de aquí se pongan raros con el tema. Este trabajo es muy importante para mí y.…
La mirada de Anette se suavizó. —Oye, sabes que nunca hablaría. Puede que lo sepa todo porque, bueno, mi café está lo más cerca del centro del universo que se puede encontrar en Willow Brook, pero no voy por ahí de chismosa. No sobre las cosas importantes. Por lo que a mí respecta, estoy más que emocionada de verte salir de tu zona de confort. Has sido como una tortuga aquí, demasiado reservada. Además, creo que Liam es un buen tipo. Parece que cree que eres especial.
La miré fijamente, sin saber por un momento cómo responder. Anette simplemente me miró, arqueando la frente. El calor en su mirada ayudó a aliviar la tensión que había dentro de mi pecho.
Suspiré. —De acuerdo, bien. Podríamos estar viéndonos fuera de la estación. Pero no quiero que nadie más lo sepa. No sé qué pensarían los demás sobre eso y es algo que aun no aclaro en su totalidad.
Anette se encogió de hombros. —No soy los otros tipos, cariño. Entiendo por qué quieres mantenerlo en secreto. Pero no trates de convencerte a ti misma de que 'podrías' estar viendo a Liam. Por lo que puedo decir, va en serio contigo. Está cargando a tu padre y asegurándose de que tiene un lugar para dormir. Hablando de tu padre, ¿qué demonios está haciendo aquí?
La emoción se apretó en mi pecho y una familiar sensación de tristeza y cansancio se elevó por dentro. Así es como me sentía siempre cuando pensaba en mi padre. Era mi papá, el único que tenía, y lo amaba, pero deseaba que pudiera detener el interminable carrusel de su caótica vida. Ojalá no estuviera de visita sólo porque necesitaba dinero, sabía que él no lo veía de esa manera, dudé que alguna vez pensara mucho en cómo sus acciones podrían ser percibidas por mí, o por cualquier otra persona, no era tan profundo, era carismático y divertido y atraía a la gente a su órbita fácilmente, sin embargo, las partes mundanas y menos excitantes de la vida, como pagar las cuentas, fueron una idea que siempre permanecía en un segundo, realmente como en un cuarto plano. Por lo tanto, se volvió a donde pudo cuando se encontró demasiado lejos en un mal momento financiero.
—Necesita dinero, y voló hasta Alaska para conseguirlo —le dije sin rodeos. —Parece que su novia le hizo un trato por su pasaje de avión. Probablemente se lo compró ella. No sé qué hacer. Liam dice que no debería darle dinero porque cada vez que lo haga, él volverá por más
—Liam es muy sabio al decirte eso —dijo Anette, con los ojos entrecerrados. Sus labios se tensaron en una delgada línea.
—No dejes que te haga esto. No te lo mereces. Sé que es tu padre, pero...
Yo intervine. —Exactamente. Ese es el problema. Es mi padre, el único que tengo. Sé que es un perdedor. Sé que no es bueno que haga esta mierda, pero no puedo decir que no”. Me dolía un poco el corazón y me sentía pequeña por dentro. Había pasado gran parte de mi vida saltando y agitando los brazos para llamar la atención de mi padre, sólo la atención para satisfacer mis necesidades básicas, pero él solo tiraba de los hilos desgastados de mi corazón sin importar cuanto me esforzara.
padre, pero puedes decir que no a esto. No se está muriendo de hambre, probablemente sólo necesita un poco para arreglárselas. No dejes que te engañe, tiene que dejar de hacerte daño así. Liam tiene razón en lo que dice, él seguirá volviendo”. Se detuvo, inclinando la cabeza hacia un lado. — ¿Cuántas veces ha hecho esto antes?
Me encogí de hombros. —No lo sé. Probablemente una vez al año más o menos desde que me mudé de su casa a los dieciocho. Bueno, excepto desde que me mudé aquí. Es la primera vez que aparece aquí.
—Cariño, no puedo decirte qué hacer, pero lo haré de todos modos. Puede que tu padre no sea un mal tipo, pero siempre ha sido el que ha buscado la salida fácil, sin importar de quién sea la espalda. Esto es lo que hace, y mientras lo dejes hacerlo, seguirá haciéndolo. Si quieres tener la oportunidad de tener una relación decente con él, al menos retrocede. Es un hombre encantador y siempre lo fue, así es como hizo que tu madre se enamorara, ella se enamoró y lo quiso el tiempo suficiente para terminar en un lugar realmente malo. Si Liam se saliera con la suya, ya estaría llevando a tu padre a Anchorage y subiéndolo a un avión, pero respeta tu tiempo y espacio y eso solo lo hace alguien que en verdad te quiere. Tengo una habitación para tu padre. ¿Qué te parece esto? Se queda durante esta noche, lo suficiente para que tengas una corta y dulce visita. Asegúrate de que entienda que no vas a seguir dándole dinero cuando te lo pida. No eres su banco personal. Mañana, deja que Liam lo lleve a Anchorage para tomar ese avión. ¿Suena como un plan?
La miré fijamente. La culpa se deslizó en mis pensamientos. Fue tan difícil establecer un límite con mi padre, a pesar de que sabía que sólo había estado a mitad de camino durante toda mi infancia, podría haber sido mucho peor, yo estaba segura de eso. De la única manera que sabía cómo ser padre, era como lo había intentado. Había sido un esfuerzo a medias, pero eso era todo lo que podía hacer y quizás por eso sabía que Anette tenía razón.
Respiré profundamente, tratando de quitarme la culpa y aliviar mi ansiedad, y asentí con la cabeza. —Vale, lo intentaré. ¿Necesitas que te pague por su habitación?, porque sé que no tiene el dinero
Agitó la cabeza lentamente. —No, cariño. No te preocupes. ¿Qué tal si planeas pasarte por el café después de tu turno aquí? Podemos comer algo juntos. No importa lo que piense de tu padre por todo lo que pasó con tu madre, prefiero estar contigo cuando necesites tratar con él. ¿De acuerdo?
que me ayudaran así. Estaba acostumbrada a enfrentarlo todo por mi cuenta. Fue un alivio saber que tenía gente así asegurándose de que estaba manejando todo de la mejor forma. Sin embargo, era una sensación extraña.
—Trato hecho —dije.
Anette retrocedió del mostrador y mostró una sonrisa.
—Así que, si Liam quiere unirse a nosotros, ¿estará bien? —pregunté. La miré fijamente, sabía perfectamente bien que probablemente lo haría y eso significaba que haríamos algo públicamente. Mi mente giró al contemplar las implicaciones de eso. Como si ella pudiera predecir la dirección en la que iba dentro de mi cabeza, Anette me miró.
—No lo conviertas en algo. Eres amiga de todos los tipos con los que trabajas aquí, cualquiera de ellos tomaría un café después del trabajo en mi casa contigo, si lo haces más de lo que es, entonces todo parecerá obvio. Es indiscutible que necesitas tomarte un tiempo para resolver lo que está pasando entre ustedes dos, pero no te pongas en plan capa y espada. Créeme si quieres que los chismes se extiendan como una hoguera, esa es la forma más rápida de hacerlo —En ese momento, guiñó el ojo, se dio la vuelta y se fue. Me senté en mi escritorio mirando por las ventanas del frente y luego me di una pequeña sacudida y volví a archivar, mi mente saltó la cuerda entre qué hacer con mi padre y qué hacer con Liam.