En nuestro estudio logramos encontrar que las mujeres indígenas atribuyen a los medios de comunicación cierta responsabilidad al fenómeno de la violencia de género expresada a través de las relaciones desiguales entre hombres y mujeres, aspecto evidente cuando ellas en el desarrollo de la técnica fotolenguaje percibieron como se utiliza la imagen de la mujer como objeto de mercado dentro de los medios de comunicación, por ello no se sienten identificadas con las mujeres de las imágenes, debido a que para ellas hay un discurso construido de ser mujer,
específicamente mujer indígena, desde su cosmovisión nasa como “conservadoras, que tienen principios y valores, son lideresas, cultas, conservadoras, discretas, etc.”.
Entre otros hallazgos en lo que respecta al escenario de la Escuela Local Mujer, Derechos Humanos y Participación política, encontramos que a las mujeres se les es más cómodo ilustrar cierto tipo violencia de género hacia la mujer de acuerdo no solo a sus experiencias, sino a la importancia y representatividad que tiene cada una de ellas en su vida, en sus luchas como mujer, en los procesos de reivindicación de sus derechos. Un ejemplo claro fue la violencia física que las mujeres representaron y asociaron con golpes, cachetadas, empujones, torturas, patadas entre otras; también la violencia psicológica y económica, las cuales ellas relacionaron con maltratos o insultos verbales que llevan a la depresión de la mujer, y en el caso de negar o controlar el uso del dinero de la pareja respectivamente.
A partir de los resultados del proceso investigativo y la aplicación de las técnicas con los niños y niñas del Centro Educativo Rural Mixto I Nasa Kiwe Tekh Ksxaw, hallamos que dentro de sus dinámicas relacionales la mayoría de los y las participantes actúan de acuerdo a como les sea percibida la realidad, por ello a través de sus prácticas reproducen discursos dominantes en relación a la desigualdad, violencia y relaciones sociales entre los géneros.
La aplicación de cada una de las técnicas permitió que los niños y niñas se expresaran libre y fácilmente, puesto que fueron ejercicios donde cada uno de ellos utilizó la creatividad y los conocimientos para manifestar aspectos no solo relacionados con un tema determinado, sino con lo que ellos viven y recrean.
Los niños y niñas entendieron la noción de violencia desde la agresión hacia la mujer, debido a la imagen y lugar que tradicionalmente se le ha otorgado a ella no solo como víctima dentro
de los escenarios de conflicto, sino como una sujeta subordinada, que posee características y habilidades diferentes y disminuidas a las del hombre, lo que la posiciona en un lugar de desventaja e indefensa en una sociedad que ha sido construida para hombres. Además por el discurso que se reproduce en los niños y niñas desde su infancia, acerca de que a la mujer “no se le toca ni con el pétalo de una rosa”, produce en ellos una imagen dominante del hombre sobre la mujer, producto de los estereotipos de género y de la naturalización de los roles sociales.
A pesar de que el eje central de nuestro estudio fue la violencia de género, durante el desarrollo de las técnicas, éstas arrojaron como resultados que las mujeres, niñas y niños indígenas del Resguardo Nasa Kiwe Tekh Ksxaw asocian este fenómeno con las relaciones desiguales de género como elemento puntual y generador de la violencia de género, pues a partir de sus experiencias en diferentes agentes socializadores como lo son la familia, la escuela, el trabajo y la misma comunidad, se hace visible la naturalidad con que ellos y ellas perciben las relaciones de poder entre hombres y mujeres; es por esto que en nuestro estudio el tema de la violencia de género lo pudimos relacionar con todos los elementos hallados en la investigación, de tal manera que las desigualdades a la que se referían las mujeres, niñas y niños, se constituyen en factores simbólicos que promueven y legitiman la violencia de género hacia la mujer.
Como investigadoras reconocemos y destacamos la importancia de nuestro estudio en un contexto cultural, partiendo del respeto por la diversidad étnica y la inclusión social que merecen cada una de las comunidades, en nuestro estudio fue la comunidad indígena Nasa Kiwe Tekh Ksxaw un escenario de aprendizaje para nosotras, donde nos encontramos con discursos dominantes que vienen dados del dialogo de saberes y de experiencias que la comunidad Nasa ha construido a lo largo de su historia.
Nuestro estudio nos permitió adquirir nuevos conocimientos y herramientas para hacer análisis crítico del discurso, el cual desde un fenómeno social como lo es la violencia de género pudimos reflexionar de manera crítica acerca del discurso que construyen y circulan entre las mujeres, las niñas y los niños del Resguardo Nasa Kiwe Tekh Ksxaw para legitimar, reproducir o controvertir dicho fenómeno.
Al culminar nuestra investigación, proceso enriquecedor al trabajar en dos escenarios educativos del resguardo indígena Nasa Kiwe Tekh Ksxaw, podemos concluir que, por un lado a pesar de que se presentaron intentos de controvertir la violencia de género hacia la mujer y la lógica dominante por parte de las mujeres participes de la Escuela Local Mujer, Derechos Humanos y Participación Política, el aspecto que más prevaleció en el discurso de las mujeres indígenas fueron elementos que reflejan una mirada tradicional en lo que respecta a los roles de cada género, puntualizando en que “la mujer debe ser conservadora y cumplir con sus deberes de esposa”, de ahí que se evidencie cierta legitimidad que dan éstas mujeres al lugar que ocupa el género femenino en la sociedad.
Por otro lado los niños y niñas manejan una representación de la violencia de género exclusivamente hacia la mujer desde las desigualdades entre los géneros, puesto que ellos y ellas reproducen lo que para la sociedad es bueno o malo, comprobando así como un discurso dominante se naturaliza y continua resistiéndose con los discursos para seguir legitimando las relaciones de poder entre hombres y mujeres
Para terminar consideramos que desde el Trabajo Social existen muchos retos a nivel de intervención, pues a pesar de que socialmente las relaciones desiguales de género atribuyen determinados espacios para hombres y para mujeres, se deben hacer propuestas y el llamado a la
inclusión de la mujer en la política y en la toma de decisiones de carácter público, de la pertinencia de sus intervenciones en espacios que no solo concierne a lo doméstico o privado sino al poder de la palabra, de la información y a las oportunidades que como sujeta de derechos merece.