4. EL CAPITAL CORPORAL COMO FORMA DE TRASMISIÓN DE
4.2 El Capital Corporal según las construcciones sociales de género
39 Esto fue mencionado por Juancho en una entrevista abierta que fue realizada en el inicio del Proyecto de
Trabajo de grado y frecuentemente es mencionado por este cada vez que ingresan personas nuevas al grupo.
40 Negro menciona su participación en varios grupos de danzas de la ciudad de Cali cada vez que entran personas
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fortalecen a lo largo del tiempo en ellos, convirtiéndolos en experiencia dancística, se suma el rol de líder que ambos desempeñan y que en este contexto es llamado “director” donde más que la experiencia adquirida en capitales, es la capacidad que tienen para decidir y hacer algo poniendo en ventaja la posición en que se encuentran.
Dichos criterios dominantes llevan a una definición de Capital Corporal dentro del grupo donde los movimientos gestuales y corporales contrastan con la mirada de los líderes y se refleja en los demás danzantes; de este modo son los líderes los que utilizan su capital corporal adquirido para trabajar sobre el cuerpo de los otros y en este trabajo de trasmisión se refleja el quehacer del grupo en cada una de las practicas realizadas.
4.2 El Capital Corporal según las construcciones sociales de género que se dan en el grupo
A lo largo del escrito se evidencia cierta diferencia en los ejercicios realizados en el lugar de ensayo entre hombres y mujeres, que conduce a pensar que los movimientos y gestos están diferenciados por construcciones sociales de género que se articulan a dinámicas históricas y espaciales.
No se trata de enfocarnos en la diferencia de movimientos tanto de hombres como de mujeres, pues esto ya se ha traído a colación anteriormente y no se niega la diferencia por parte de ambos. De lo que se trata es observar las dinámicas de trasmisión que implica diferencias de géneros a partir del capital corporal que los danzantes presentan.
Cabe recordar que son los líderes Juancho y Negro quienes en los ejercicios constantemente ubican a las mujeres de un lado y a los hombres del otro y en frente de cada grupo ubican a dos personas –mujer y hombre respectivamente- que, según los líderes poseen los movimientos corporales y gestuales conforme a las danzas que se estaban realizando.
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FOTO No. 15. Ejercicio de faldeo realizado en uno de los días de ensayo
La experiencia en la danza de determinados bailarines es tomada como una referencia para el aprendizaje de movimientos gestuales y corporales, la experiencia lleva a desarrollar ciertas habilidades corporales y por lo tanto aceptación de los movimientos por los líderes, a su vez por los demás bailarines.
Se retoma la noción de Capital Corporal de Wacquant, es el trabajo acumulado tanto de las mujeres como de los hombres el que sirve de ejemplo y tiene reconocimiento frente a los demás, aunque el cuerpo del danzante no es simultáneamente un medio de producción41 como le corresponde a los boxeadores del estudio de Wacquant (2011, pág. 67), sí permite un reconocimiento al considerarse como ejemplo para otros.
La perspectiva de Wacquant expone un mundo donde lo masculino permea dicho análisis, porque los criterios para un gran capital corporal en el boxeador se conectan con los movimientos corporales que el sujeto ejecute en la técnicas de boxeo. Está noción de masculinidad se puede comparar con los criterios que manejan los líderes en el grupo para definir lo que es un buen movimiento.
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En charlas informales que se dan en el horario de almuerzo y terminando el ensayo he logrado darme cuenta
que ninguno practica la danza como profesión; muchos son estudiantes universitarios de carreras como
psicología, ingeniería sanitaria, entre otras, y otros trabajan como fisioterapeuta, profesores e ingenieros respectivamente.
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El capital corporal en este caso se define con la experiencia dancística, porque se pueden ejecutar con mayor facilidad los diferentes movimientos corporales y gestuales, pero lo que ellos denominan “moverse bien” se califica a través de un “buen coqueteo” o un “buen movimiento de caderas”. Los criterios que definen un buen capital corporal, en el caso de las mujeres se permean con estereotipos donde el líder define lo que para él es un buen coqueteo o movimiento femenino; más que un rescate a la tradición de la mujer campesina, existe una moralidad plasmada por el contexto histórico donde ellos están asegurando que la mujer campesina debe ser sumisa frente a su esposo, la que mejor realice la interpretación es la que está representando la sumisión de mejor manera. Se suma en esta discusión los ideales o imaginarios que tienen sobre la belleza y feminidad de una mujer campesina que se satisface a la luz de los líderes, generando una interpretación “erotizada” del personaje.
La trasmisión de las diferentes prácticas en hombres como en mujeres parte de la experiencia dancística de cada uno, en mi trabajo logro observar que el papel de la mujer es relevante a la hora de ejecutar diferentes movimientos corporales y gestuales en las coreografías, no obstante al hacer una corrección frente a otros bailarines, no es escuchada sino cuenta con la aprobación de alguno de los líderes. Caso contrario ocurre con los hombres, sus movimientos y gestos no son constantemente corregidos por los líderes como ocurre con Juan Camilo en el ejercicio de la “Carranga”, pero las respectivas correcciones que se realizan entre ellos, entre los que se encuentran los líderes si es tomada en cuenta sin importar la poca experiencia que estos tengan.
En el momento de ejecutar alguna coreografía que presenten diferencias entre mujeres y hombres, el capital corporal definido en este caso es más importante en las primeras que en los segundos, esto se visibiliza desde la óptica de los líderes.
Se añade la exigencia en las mujeres en cada uno de los ejercicios propuestos; son estas corregidas permanentemente en sus movimientos, hasta que los líderes vean uniformidad gestual y corporal. En los hombres no se observan las mismas exigencias, cabe decir el comentario realizado por Negro en uno de los ensayos del grupo: “Las mujeres son mejores que los hombres”, comentario que se justifica a mi parecer por el nivel de exigencia que les hacen cumplir a estas en las que me incluyo, que se constata con mi experiencia en el lugar de ensayo como lo manifiesto a continuación.
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FOTO No. 16. Miembros del grupo practicando la danza “Bambuco” en el espacio de ensayo
4.3 Mi experiencia como danzante en el grupo Fundación Cultural Nuna Kallpa