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Captura de las alondras y toma de datos de los ejemplares capturados

2 Metodología general de los diferentes capítulos

2.5 Captura de las alondras y toma de datos de los ejemplares capturados

Se desarrolló un intenso esfuerzo en capturar ejemplares de ricotí. Los individuos se capturaron mediante cepos-malla y, excepcionalmente, con redes japonesas. Ambos métodos de captura no ponen en riesgo la vida de los ejemplares capturados, aunque les supone, obviamente, un estrés producido por la captura.

Los cepos-malla se colocaron en el suelo en grupos de tres o cuatro en torno a un reclamo electrónico que reproduce el canto de la alondra. Cada uno de los cepos contaba con una larva de escarabajo tenebriónido (usamos indistintamente larvas de Tenebrio mollitor o de Zoophoba morio) que actuaba de cebo una vez la alondra había sido atraída a la vecindad de los cepos gracias al reclamo (Figura 9).

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Figura 9. Ejemplar de alondra ricotí capturado mediante un cepo-malla. Autor: Alejandro Aparicio.

Las capturas mediante cepos-malla se realizaron unas cuatro horas después del amanecer y unas dos horas antes de la puesta del ocaso. Los cepos se revisaron cada 30 minutos y, en el caso de que no se hubiese capturado algún ejemplar, se recolocaban en otro lugar. Este método de trampeo, el más utilizado para capturar pequeñas aves terrestres, es también el más eficaz para la captura de la ricotí (Suárez 2010). Con este método además de ricotís se capturaron accidentalmente otras especies como alondra común (Alauda arvensis), terrera común (Calandrella brachydactyla), collalba gris (Oenanthe oenanthe), curruca tomillera (Sylvia conspicillata) y tarabilla común (Saxicola torquata).

El trampeo mediante redes japonesas, el método más utilizado para la captura de pequeños paseriformes (Pinilla 2000), es un método poco utilizado para la captura de la alondra ricotí. Durante nuestro estudio se dispusieron dos redes japonesas en zonas de alta densidad de alondras. La longitud conjunta de las redes fue de 30 metros lineales. Al pie de ambas redes se colocó un reclamo electrónico. En este caso, y a diferencia de los cepos, las redes eran instaladas tres horas antes del amanecer, y se retiraban una hora después de este. Las redes se revisaban cada 30 minutos para verificar si se había capturado algún ejemplar.

Todos los ejemplares de alondra ricotí capturados mediante uno u otro método fueron sexados y datados siguiendo la metodología especializada (Svensson 2009; Vögeli et al. 2007). A continuación, se tomaron varias medidas biométricas. Las medidas tomadas a cada ejemplar fueron siempre las mismas y realizadas en todos los casos por el autor de esta tesis para evitar sesgos en la toma de datos. A cada una de las alondras capturadas se le midieron los siguientes parámetros:

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 Medidas de tipo esquelético: en este grupo se incluyen las medidas del tarso, longitud de la cabeza más el pico, culmen, altura del pico (“pico-alto”) y anchura del pico (“pico- ancho”); estas dos últimas medidas tomadas en la base del pico. Todas las medidas están expresadas en milímetros (mm). Las medidas de tipo esquelético están menos sujetas a afecciones ambientales, como puede ser el desgaste. La toma de medidas siguió la metodología de Svensson (2009).

 Medidas de tipo no esquelético o de regiones queratinizadas: en este grupo se incluyen las medidas del cuerpo que no están directamente relacionadas con sus elementos óseos. Son las plumas y las uñas, formadas fundamentalmente por queratina, lo que las expone más al desgaste ambiental. No obstante, tales medidas son útiles para caracterizar fenotípicamente a cada individuo. Las medidas tomadas fueron: la longitud del ala en cuerda máxima, plumas primarias P9-P1, pluma secundaria S1, longitud de las rectrices y longitud de la uña posterior. Todas estas medidas fueron anotadas en milímetros. Este tipo de medidas ofrecen datos interesantes sobre la condición física del ave durante el periodo de captura, ya que las plumas se mudan al menos una vez al año. La medida de la uña posterior es un carácter diagnóstico de numerosas especies de las familias Alaudidae y Motacillidae (Alström y Mild 2003; Svensson 2009). Como en el caso anterior, la toma de medidas sigue la metodología mostrada por Svensson (2009). La nomenclatura de los distintos tipos de plumas se detalla en las figuras 10-12.

 Otras medidas: además se tomaron medidas de peso (en gramos) y del estado físico del ave, siguiendo a Pinilla (2000), en el caso de la acumulación de tejido muscular, y a Kaiser (1993), en el de la acumulación de tejido adiposo (Tablas 5 y 6).

Valor de músculo Condición del ave

0 Quilla muy patente. Sin apenas músculos pectorales. 1 Quilla patente. Músculos pectorales patentes.

2 Quilla apenas visible. Músculos pectorales muy desarrollados.

3 Quilla no visible. Músculos pectorales proyectándose por encima de la quilla. Tabla 5. Valoración de los niveles de músculo pectoral. Modificado a partir de Pinilla (2000)

Valor de grasa Condición del ave

0 Sin grasa visible.

1 Trazos de grasa en el seno interclavicular. 2 Trazos de grasa en el seno interclavicular y vientre.

3 Seno interclavicular relleno de grasa y trazos de grasa en vientre y flancos.

4 Seno interclavicular y vientre rellenos de grasa; ambas regiones unidas de manera discontinua por la grasa de los flancos.

42 Valor de grasa Condición del ave

5 Seno interclavicular y vientre rellenos de grasa; ambas regiones unidas de manera continua por la grasa de los flancos.

6 Partes inferiores totalmente llenas de grasa excepto una gran zona en la región central del cuerpo del ave, ocupada por tejido muscular.

7 Partes inferiores totalmente llenas de grasa. Tejido muscular visible sólo en la parte central del cuerpo.

8 Partes inferiores totalmente llenas de grasa. Tejido muscular no visible.

Tabla 6. Valoración de los niveles de grasa subcutánea. Modificado a partir de Kaiser (1993)

El estudio de la muda de las alondras se llevó a cabo siguiendo la metodología propuesta por Pinilla (2000), que básicamente consiste en otorgar a cada pluma un valor entre 0 y 5 en función de su estado de crecimiento. El valor 0 se otorga a una pluma vieja y 5 a una pluma totalmente crecida. Los valores intermedios se describen a continuación (Tabla 7):

Valor de muda Condición de la pluma

0 Pluma vieja o ausente.

1 Pluma en crecimiento con cañón en su totalidad.

2 Pluma en crecimiento con cañón cubriendo más del 50% de la longitud total de la pluma. 3 Pluma en crecimiento con cañón cubriendo menos del 50% de la longitud total de la pluma. 4 Pluma en crecimiento con restos de cañón en la base de la misma.

5 Pluma totalmente crecida.

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Figura 10. Identificación de los principales grupos de plumas en el ala de la alondra ricotí: primarias (plumas primarias), secundarias (plumas secundarias), Esc. (plumas escapulares), Cma (cobertoras mayores), Cme (cobertoras medianas), Cma (cobertoras marginales o pequeñas), CPP (cobertoras primarias), Carpal (cobertora carpal) y Álula (grupo de tres plumas denominadas en conjunto “álula”). La flecha de color azul indica la secuencia de muda de las plumas secundarias (desde la más externa al cuerpo, a la más cercana a éste) y la de color anaranjado indica la muda

de las primarias (desde la más cercana al cuerpo, a la más distal de éste). Autor: Carlos Talabante.

Figura 11. Identificación de las plumas de la cola o rectrices de una alondra ricotí. R1-6 (negro) rectrices del lado izquierdo, R1-6 (anaranjado) rectrices del lado derecho de la cola. Las flechas indican la secuencia de muda de las

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Figura 12. Numeración seguida para la identificación de las plumas de vuelo: P (plumas primarias), S (plumas secundarias) y T (plumas terciarias). La P10 presenta un tamaño reducido, y con frecuencia se encuentra cubierta por

las cobertoras primarias. La T4 aparece indicada mediante una flecha de otro color, indicando que se encuentra cubierta, en este caso, por las plumas escapulares y cobertoras mayores internas. Los aláudidos se encuentran entre los pocos paseriformes europeos que cuentan con cuatro plumas terciarias en lugar de las tres habituales en el resto

de familias europeas. Autor: Carlos Talabante.