• No se han encontrado resultados

4. OBSERVANDO LA ESPACIALIDAD MAPUCHE EN LA

4.1. La captura del espacio y la palabra: observación situada y nuträm

Para el levantamiento y construcción de la información sobre las espacialidades estudiadas, se complementó un trabajo de campo, basado en métodos inmersos en la realidad estudiada, y una revisión crítica de fuentes secundarias. Lo primero se hizo mediante el uso de la observación situada y el nütram (conversación entre cercanos), dos modos no disruptivos de permanecer, compartir y observar los lugares de estudio, a través de y con, los interlocutores. Habitando la espacialidad del encuentro. Como señala

45 Deslauriers (2004, p.6), el investigador intenta simplemente no perturbar

indebidamente el medio observado, no más de lo que un participante común y corriente lo haría.

Respecto del trabajo de campo, la observación situada, se entendió como un método para comprender las espacialidades desde el habitar. A través de esta categoría se dio coherencia a un conjunto de notas de campo e imágenes capturadas a partir de experimentar la espacialidad. Del desplazarse, permanecer e interactuar con los objetos y prácticas que las configuraban, reconociendo sus límites, configuraciones y dinámicas. Aun cuando se le pudiera emparentar con técnicas propias de la etnografía como la observación flotante o la observación participante, etc, aquí no se buscó asumir el rigor metodológico de dichas técnicas, cuyo objetivo central es la descripción densa de las prácticas cotidianas en sí. Aquí las observaciones revistieron un carácter más abierto, en dialogo con metodologías de la arquitectura, donde lo que se coloca al centro es un modo de observar, por tanto, de describir a partir de la captura de la espacialidad. Ese registro de la forma y el modo en cómo se imbrican prácticas y formas construidas, haciendo lugar. Como señala Auge (2001, p.97) el etnólogo, en todos los casos, como el arquitecto, debe captar en el objeto singular aquello que tiene a la vez de particular y general, de original y de representativo. Y como prosigue el autor: el problema de las fronteras, de las rupturas o de las transiciones les es común.

Por otra parte, el nütram, da cuenta de un concepto que delimita un espacio de comunicación oral, de intercambio de conocimientos propio del mundo mapuche, que resultaría absolutamente reduccionista, comprenderlo meramente como conversación, aunque su traducción es oportuna en su uso más trivial. Por esta razón la idea del nütram se utilizó como el concepto más adecuado para traducir y explicar a los colaboradores de la investigación la idea de entrevista semi-estructurada. Pero su aplicación permitió superar con creces los alcances procedimentales rígidos del instrumento original escogido. Bourdieu (1999) señala que tratar de saber qué es lo que se hace cuando se establece una relación de entrevista es, en primer lugar, intentar conocer los efectos que pueden producirse sin saberlo a raíz de esa especie de intrusión siempre un poco arbitraria que está en el origen del intercambio (en particular, por la manera de presentarse y presentar la encuesta, los estímulos brindados o negados, etc); es tratar de poner de relieve la representación que el encuestado se hace de la situación, de la encuesta en general, de la relación particular que se establece y de los fines que persigue, y explicar las razones que lo llevaban a aceptar participar en el intercambio.

El nütram, como modo de observación, como un medio para comprender la realidad, se lo definió finalmente, como el espacio de circulación de la

46

palabra que se abrió con cada uno y una de los interlocutores de esta investigación a partir de la aplicación inicial de este concepto; de todas las conversaciones y relaciones tejidas en el tiempo, a partir de aquí, en las citas y encuentros casuales en las propias espacialidades analizadas, durante varios momentos distintos de la investigación con varios de ellos y ellas. A veces conversando extensamente; otras veces compartiendo prácticas, sin necesariamente existir conversación alguna mediante, más allá del saludo protocolar, aunque con una pregunta recurrente al final por parte de ellos y ellas: Y ¿Cómo va su trabajo… su investigación peñi? o lamngen?, según fuera el caso47. Momento que servía para refrescar y poder explicar algunas ideas en desarrollo, en un lenguaje accesible para los colaboradores, lo que siempre abría nuevos temas y desafíos.

Reivindicar el uso de este concepto, no es una formalidad vacía, sino que supone plantear una práctica descolonizadora en los modos de insumar la respuesta a la interrogación científica, al considerar el potencial explicativo que abre la circulación de la palabra en su contexto. Más aún si en ese espacio existe la posibilidad del intercambio del mapudungun (lengua mapuche). Sobre todo en el marco de un pueblo-cultura como el mapuche, donde su forma privilegiada de trasmisión de conocimientos, sigue siendo oral y co-presencial. Según Antileo & Alvarado (2017, p.35), autores que también recurren a este concepto como medio de investigación, la palabra nütram –conversación y relato en mapudungun –tiene esta doble y quizás múltiple acepción que abarca el dialogar y el contar, desde lo más nimio a lo más profundo, que contempla los tiempos, las pausas y las confianzas para preguntar sobre diversas materias48. Según Chihuailaf (1999, p.103)

la estructura del Nvtram, conversación como arte, si la observamos desde el lado occidental que también nos habita. Implicaba una variedad o suma

de “géneros literarios” (al parecer sin paralelo en la cultura chilena):

presentación, saludo, mensaje propiamente tal, y “documentación”.

El nütram implica un espacio de proximidad y confianza, bajo el reconocimiento de un nosotros en común, entre investigador e interlocutor, siendo parte de un mismo tejido social, más allá de las limitaciones espaciales impuestas por la formalidad de la propia investigación científica,

como de las propias condiciones cotidianas de existencia. Al respecto señala Speed (2008), citada por Baronett, Mora, Stahler-Sholk (2011, pág.24.),

consideramos que el escuchar y tomar en serio la palabra de los sujetos con

47 Ser tratado como peñi (hermano) por los hombres, o lamngen (hermano) por las mujeres que

colaboraron con la investigación, así como de mí hacia ellos y ellas en los mismos términos, es indicador de mi condición situada al interior de ese mundo mapuche de la metrópoli. De no ser apreciado como un extraño.

47

respecto a su propio movimiento, reconociendo honestamente la

“posicionalidad” del investigador al acompañar el proceso desde adentro de la comunidad, es parte de una práctica de descolonización de las ciencias sociales.

Por otro lado, Bourdieu (2010, p.530) señala que en efecto la proximidad social y la familiaridad aseguran dos de las condiciones principales de una

comunicación “no violenta”. Por una parte, cuando el interrogador está socialmente muy próximo a quien interroga, le da, gracias a su intercambiabilidad, garantías contra la amenaza de que sus razones subjetivas se reduzcan a causas objetivas y sus elecciones se vivan como libres al arbitrio de los determinismos objetivos puestos de relieve por el análisis. Por otra parte, se constata que en este caso también queda asegurado un acuerdo inmediato –que constantemente se confirma- respecto de los presupuestos concernientes a los contenidos y las formas de comunicación: acuerdo que se afirma en la emisión ajustada, siempre difícil de obtener de manera consciente e intencional, de todos los signos no verbales, coordinados con los signos verbales, que indican cómo debe interpretarse tal o cual enunciado, o bien cómo lo interpretó el interlocutor.

Los pu nütram fueron el modo de levantar información biográfica sobre los desplazamientos, emplazamientos y las espacialidades desarrolladas por los interlocutores, pero también fueron la fuente desde donde se rescataron conceptos del mapudungun que nos permitieron abarcar, o rodear, la idea de

espacio desde el conocimiento mapuche, entendido como aquel concepto que indaga sobre la relación construida entre el ser humano y su medio. Al rescatar conceptos del mapudungun en uso en la metrópoli que se pusieron en circulación en los propios nütram, se pudo establecer un modo de comprender, algo que Becker define como la imbricación entre el uso de palabras y los contextos socioculturales de significación que constituyen

diversas “formas de vida” (Becker, 2013, pág. 101). Por eso a través del análisis de esta investigación muchos conceptos del mapudungun van siendo traducidos de diversos modos según el contexto de su implicación, porque como señala el propio Becker (2013, p.113) el significado de un término es su uso comunitario.

4.2. La yuxtaposición como ejercicio de análisis del espacio

Con toda la información recopilada, se desarrolló un análisis de recomposición espacial, sobre el caso del desplazamiento mapuche al Área Metropolitana de Santiago, de 1975 en adelante, y de la espacialidad mapuche urbana que emerge a partir de este proceso, en base a un ejercicio reflexivo de

yuxtaposición. Un modo de observación propuesto por Bordieu (2010, p.9), para develar la complejidad del espacio social que hoy configura la vida

48

metropolitana: el espacio de los puntos de vistas. Dice el autor que para comprender qué sucede en lugares que, como las “urbanizaciones” o los

“conjuntos urbanísticos”, y también muchos establecimientos educacionales, reúnen a personas a las que todo separa, obligándolas a cohabitar, sea en la ignorancia o la incomprensión mutua, sea en el conflicto, latente o declarado, con todos los sufrimientos que resulta de ello, no basta con explicar uno de los puntos de vista captados por separado. También hay que confrontarlos como ocurre en la realidad, no para relativizarlos dejando actuar hasta el infinito el juego de las imágenes cruzadas sino, muy por el contrario, para poner de manifiesto, por el mero efecto de la yuxtaposición, lo que resulta del enfrentamiento de visiones del mundo diferentes o antagónicas: es decir, en ciertos casos, lo trágico, que nace de la contraposición, sin posibilidad de concesión ni compromiso, de puntos de vista incompatibles, por estar igualmente fundados como razón social.Por su parte Rivera (2013, p.6) plantea que: el registro de tales tensiones, resistencias y antagonismos no debe limitarse a la constatación de vínculos entre culturas alejadas en el tiempo, el espacio o el lenguaje, porque el conflicto surge más fuerte ahí dónde las formas de vida se entrelazan en la pertenencia a un común dispositivo de poder. En este caso ese dispositivo lo entendemos como la metrópoli global.

La yuxtaposición se perfiló como un ejercicio sistemático mediante el cual se confrontaron los distintos registros de conocimientos, los distintos lugares de habla y sentidos otorgados al espacio, que emergían en la observación de esas

espacialidades. Desde los sujetos que las producían y habitaban; desde las estructuras que las configuraban y normaban; y desde los investigadores que las han interpretado. Mediante este ejercicio se llegó a una comprensión densa de las distintas racionalidades que se superponían en la organización del sistema de objetos y acciones que daban forma a estas espacialidades. Entendiendo por objetos todas aquellas variables, externas a los sujetos, que determinaban las condiciones físicas, normativas y de propiedad en que se desarrollaba la espacialidad. Y entendiendo por acciones, todas aquellas prácticas, conocimientos y discursos, asociados a los sujetos, que se desarrollaban con el fin de producir esos espacios con un sentido propio.