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2. Resistencia, lucha y organización del estudiantado universitario colombiano: de 1990 a

2.1. Carácter del periodo, vinculación y objetivos de la lucha estudiantil

El momento de 1990 a 2010, significó para Colombia un periodo de transformación interna, de acoplamiento interno, al nuevo momento histórico que marcó el contexto internacional a partir de la caída del Socialismo Real, y la hegemonía planetaria que casi que homogenizó al mundo alrededor del sistema capitalista, y que por medio del consenso de Washington trazó el esquema neoliberal como pauta orientadora de los países donde reinaba este sistema económico y social, a partir de los órganos multilaterales de política económica a nivel planetario, bajo la dirigencia de los EU. Este proceso como ya se expuso, se hizo evidente para el país con la proclamación de la Constitución del 91, y a nivel educativo superior con la creación de la Ley 30 de 1992. Que sin embargo, tuvieron que incorporar resistencias sociales, como por ejemplo fueron los armisticios

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Este aparte del presente capítulo en sus contenidos, está basado principalmente en los resultados de las entrevistas realizadas, por lo tanto, expresan mayoritariamente la percepción de los testigos de excepción incluidos que estuvieron insertos en las dinámicas y luchas del estudiantado universitario en el periodo delimitado.

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de guerrillas como el M-19 a principios de la década del 90, las cuales en su conjunto actuaron de forma debilitada debido al nuevo contexto internacional, pero también al exterminio físico a nivel nacional a finales de la década del 80 y principios del 90, de varios de los referentes de lucha política, social y popular.

Dichas transformaciones y acoplamiento, contaron con una ofensiva ideológica bajo el nuevo momento internacional que proclamó el fin de la historia y al capitalismo como el culmen del desarrollo de la humanidad. Bajo el neoliberalismo se reforzó el individualismo y la competencia como valores máximos, se fueron extinguiendo libertades democráticas y se intentó enterrar cualquier posibilidad de proclamar otros mundos posibles producto de la acción colectiva de los pueblos. Ese momento de reforma general en Colombia que desató una disputa social, como ya se mencionó en el primer capítulo, significó para la educación superior en últimas un proceso de privatización y mercantilización implementado a partir de la acción política oficial, que no obstante se encontró con la resistencia del movimiento estudiantil y universitario.

Sin embargo, las generaciones de jóvenes que protagonizaron las luchas estudiantiles universitarias del 90 al 2010, no fueron las mismas que habían protagonizado resistencias en décadas anteriores, las juventudes cambian acorde a su tiempo y a su contexto. De una generación bastante politizada, militante y maximalista en los 80, que construyó y participó en el 87 en el Encuentro Nacional Estudiantil Chucho Peña en la UN, en el nuevo momento de consolidación neoliberal, se presentó una nueva juventud, y por lo tanto, un estudiantado menos politizado y menos ideologizado, ubicado en buena porción en la universidad privada y no como una elite sino en gran parte por lógicas de endeudamiento a falta de cobertura estatal. Esas nuevas generaciones se encontraron con un nuevo contexto de reflujo de la lucha política y social desde el campo popular. Incluso, algunos teóricos oficiales caracterizaron a la generación de la década del 90 como la generación x, como una generación que no se encontraba, como una incógnita, representaban a esta como un interrogante. De todas formas, la acción y lucha de estas generaciones y del estudiantado terminó demostrando que estos jóvenes al igual que los de las décadas anteriores, tampoco fueron ajenos a su época y desempeñaron un papel de controversia y abierto a los cambios.

Este momento se tradujo puntualmente en un debilitamiento de las organizaciones políticas que hacían presencia con sus destacamentos juveniles en las luchas estudiantiles y universitarias. Y dicha debilidad que se sumó a la incertidumbre de la juventud, ante un nuevo panorama de

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disputa que abrió la transformación interna del país en su reinserción al contexto internacional, dentro de la misma violencia que ha caracterizado el sistema político colombiano, y ante el proceso puntual de privatización y mercantilización de la educación, posibilitó un innovador ciclo de lucha y organización del estudiantado universitario, de rehacer una etapa del movimiento estudiantil. Bajo unas generaciones menos politizadas y menos ideologizadas, se despertó la perspectiva de construir un proceso gremial de lucha y organización nacional del estudiantado universitario. Y al calor de reconstruir la resistencia universitaria a nivel nacional, varios de estos jóvenes se plantearon al tiempo reconstruir el movimiento de resistencia política, social y popular en el país.

Ante la ofensiva oficial de mercantilización y privatización, el estudiantado en esta nueva etapa logró configurar una propuesta de universidad que en todas sus dinámicas de organización y lucha defendió e impulsó, que fue la idea de una universidad crítica, creadora y transformadora. La educación como derecho fue su bandera e implicaba una universidad financiada en todas sus dinámicas por el Estado, que contara con un sistema nacional de bienestar, que articulara a la universidad privada a un proyecto nacional desde un Sistema Universitario Estatal, y que mejorara su calidad no a partir de las exigencias de agentes externos sino a partir de mecanismo de autoevaluación.

Una universidad con una fuerte autonomía, con libertad de cátedra y de investigación, profundamente científica, que respondiera a las problemáticas de la sociedad involucrándose en la búsqueda de la solución a la guerra interna del país para construir la paz, que le diera importancia al desarrollo del aparato productivo nacional, que formara individuos no para solamente ser exitosos desde sus individualidades sino para ser exitosos también sirviendo a la sociedad, y que fuera un ejemplo de democracia a su interior para así promover la democracia en el país. Una universidad que no fuera víctima de la guerra y de la agresión oficial y paraestatal por expresar lo que pensaba. Fue una alternativa que rompía con la propuesta del establecimiento pero no necesariamente con el establecimiento, sin embargo involucró una nueva concepción de país ya que se entendió a la universidad como producto del contexto en el que se erige.

Ello implicó desafiar la hegemonía de la época intentando reconstruir un movimiento gremial del estudiantado universitario, para recobrar la confianza en la acción colectiva, solidaria y callejera, y así hacer frente a las reformas hegemónicas en el país. Significó desafiar un contexto donde no se estimulaba desde el Estado, la universidad y los medios de comunicación hegemónicos, la

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construcción de organización estudiantil, la construcción de sociedad civil y democracia, e incluso teóricamente a partir de la pauta neoliberal se observaba a esto como algo incompatible con la libertad. A estas generaciones, para hacer frente a los retos mencionados desde una perspectiva alternativa, colaboró la universidad como espacio social.

Entender la universidad como espacio social más allá de su función social, implica entender que a la universidad llega gente de todo el país y de varias capas de la sociedad, y que si bien llegan principalmente las capas medias, e incluso altas, por el proceso de privatización y mercantilización, hay acceso por ejemplo de los sectores más pobres por becas u otros mecanismos que permiten a este sector involucrarse en la dinámica universitaria. Es decir, la universidad es un espacio de confluencia social y cultural de jóvenes, y es un espacio donde estos jóvenes empiezan a adquirir cierta independencia en el manejo de sus tiempos, en la construcción de su personalidad, es un lugar donde el joven puede hacer conciencia de que es joven ya que adquiere y ocupa un estatus social de joven y ejecuta una experiencia vivencial de joven que implica incluso ciertos consumos específicos, por mencionar algunos: la rumba y la música, a diferencia por ejemplo de alguien que a corta edad entra a trabajar directamente. Y en ese lugar vivencial, de conciencia y de confluencia donde se forja la personalidad con cierta independencia, hay espacios específicos donde el joven puede abrazar concepciones académicas y políticas acerca de la vida, de la sociedad, incluidas las problemáticas que involucran a la educación y la universidad en específico.

Entonces se puede afirmar que ese joven que se hace estudiante se involucra a las luchas estudiantiles y universitarias porque la universidad cataliza ciertas experiencias y propicia algunos escenarios. Se vincula porque se cuenta con alguna experiencia familiar de lucha social y política, porque desde la secundaria ya venía organizado en una expresión política o tuvo alguna experiencia gremial, porque en la universidad por primera vez se encuentra con el debate político abierto, por interés académico que desemboca en alguna lucha gremial y política, o porque lo toca directamente alguna bandera de la movilización estudiantil o se ve recogido en la justeza que inspira una lucha, y participa en marchas, tomas, pinta de murales, ollas comunitarias, cuenteros, teatro, etc., las diferentes dinámicas que implica la movilización estudiantil. En términos generales se podría definir a estas como las formas por medio de las cuales los jóvenes estudiantes en este tiempo se vincularon a las luchas estudiantiles en la universidad, contando con que, con el proceso de privatización y mercantilización, por medio de

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la acreditación, a diferencia de otras épocas, se acortó el tiempo de permanencia en las universidades, se empezó a agotar esa etapa de dirigentes que duraban mucho tiempo estudiado y permanecían en el movimiento bastantes años, exigiendo un movimiento más eficiente y efectivo en esos términos.

Partiendo de lo anterior, ante el nuevo momento nacional, bajo la aspiración de construir esa idea de universidad, y con el objetivo de edificar una organización gremial del estudiantado universitario a nivel nacional, estas generaciones orientaron sus luchas, que del 90 al 2010 se pueden caracterizar como un lucha de resistencia a la consolidación oficial del modelo social neoliberal, que se alimentó en el camino del proceso mundial, y sobre todo latinoamericano, de resistencia a la nueva etapa de globalización capitalista, que en algunos casos, incluso se hizo gobierno en varios países de nuestro continente. Estos elementos a nivel general fueron los que marcaron la época, y por esa vía, marcaron la vinculación, organización, objetivos y lucha de las generaciones de jóvenes universitarios que dieron vida a la fuerza social estudiantil en este periodo (Revisar anexo 2, entrevista 1: pág. 3-13, 27-28, 35-36 y 41; entrevista 2: pág. 48-58, 62- 66 y 75-76; entrevista 3: pág. 90-91, 93-94, 96-97, 106-107 y 116-121; y entrevista 4: pág. 131- 136 y 143).

2.2. La acumulación organizativa y argumentativa: de 1990 a 1994

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