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CAPÍTULO I: MARCO TEÓRICO

1.2 Análisis de las necesidades de formación

1.2.2 Análisis de la persona

1.2.2.5 Características de un buen docente

Para Zarzar (2000) existen cinco características que deberían poseer un docente:

1. Un buen profesor es experto en su materia y esta actualizado en lo últimos avances del conocimiento en su disciplina.

Hay profesores que imparten su materia basándose en lo apuntes que tomaron cuando cursaron durante sus estudios profesionales, otros imparten basándose en las notas que elaboraron hace 10 o 15 años, cuando la impartieron por primera vez.

Estos profesores argumentan que “los alumnos son tan ignorantes, su nivel académico es tan bajo, que no requerido más conocimientos para impartir mi clase”. Nos podemos

imaginar entonces el grado de actualización de los conocimientos con que salen los alumnos, lo que repercute, forzosamente, en su formación humana y profesional.

2. Un buen profesor sabe cómo “enseñar” su materia, sabe cómo trasmitir y presentar la información, como mostrarla y explicar de tal forma que sus alumnos la entiendan. “Este profesor sabe mucho, pero no sabe cómo enseñar”, es una frase que a menudo escuchamos en boca de los alumnos, para poder “enseñar” (en el sentido de transmitir, presentar, exponer, explicar), se requiere que el profesor planee la secuencia y estructura de los contenidos, que tenga claro que espera de sus alumnos a lo largo del curso y en cada clase; que utilice un lenguaje claro, sencillo y al alcance de sus alumnos; y que haga uso de todo tipo de recursos dialecticos: pizarrón, rotafolio, retroproyector de acetatos, filminas, laminas, maquetas, modelos reales o a escala, etc., con el fin de lograr que sus alumnos entiendan la información que les está trasmitiendo.

Para cubrir esta segunda característica, los Programas de Formación de Profesores deben incluir cursos de actualización didáctico-pedagógica en lo que se proporciones técnicas de enseñanza: Diseño de programas y de Objetivos, elaboración de material didáctico, utilización de recursos y apartados didácticos, etc.

Asimismo, el profesor debe saber estructurar contenidos sus contenidos de forma lógica y secuencial, debe saber hablar en público con claridad, debe saber utilizar términos adaptados al nivel de su grupo, etcétera. Todos estos aspectos están centrados en la figura del profesor, en la función de enseñar.

Sin embargo, el saber “enseñar” tampoco basta para lograr los objetivos educativos. Recordemos que la función principal del profesor no es enseñar, sino lograr que sus alumnos aprendan de manera significativa. Así pues, se requieren otras características en la formación de un buen profesor.

3. Un buen profesor sabe cómo propiciar en sus alumnos aprendizajes significativos. Además enseñar bien, sabe cómo lograr que ellos aprendan.

Mientras que el enseñar es una actividad de profesor, al aprender es una actividad propia del alumno.

Cada una requiere habilidades diferentes; para que el alumno aprenda de manera significativa, es decir que asimile los conocimientos de tal forma que no se le olviden un mes después del examen, se requieren cuatro condiciones: que el alumno quiera aprender, que esté interesado en la materia (motivación); que vaya atendiendo los temas tratados (comprensión); que trabaje activamente sobre la información recibida (participación); y que la pueda aplicar, la pueda poner en práctica, la utilice en la relación de alguna actividad (aplicación).

Así, para cubrir esta tercera característica del profesor bien formado, debe incluir elementos teóricos y prácticos sobre teorías del aprendizaje, didáctica general, didácticas especiales, diseño de estrategias y actividades de aprendizaje, etc.

Estos aspectos están centrados en la figura del alumno, en la función de aprender. El profesor debe saber cómo se aprende en general, y como se aprende determinadamente materias en particular; ya que de este conocimiento dependerá la manera como él les ayude a sus alumnos a aprender las materias que les está impartiendo.

4. Un buen profesor no es el que ya llegó a ser buen profesor, ya que esto nunca se alcanza.

Cuando alguien pensaba que ya era buen profesor, para el siguiente semestre lo cambiaron de turno matutino al vespertino. Entonces se daba cuenta de que los alumnos son diferentes, sus inquietudes son diferentes, el tiempo de que disponen y su capacidad de atención es diferente. Así pues, tenía que modificar su manera de llevar la clase, aunque impartiera las mismas materias que antes.

5. Por último, un buen profesor tiene claridad en cuanto a su proyecto académico- político; en la actualidad, la enseñanza se lleva a cabo de manera masiva en instituciones educativas.

La actividad del profesor se realiza dentro de una estructura institucional, que, a su vez, está inserta dentro de un Sistema Educativo Nacional, el cual está condicionado por la situación económica, política y social del País.

Toda institución educativa forma parte de uno o varios subsistemas: puede tratarse de una escuela pública o de una privada; proporcionar educación en el nivel básico (preescolar y

primaria), medio- básico (secundaria), medio-superior (bachillerato) o superior (profesional). Si es del nivel superior, puede estar dentro del subsistema de la educación universitaria, de la educación normal o de la educación tecnológica.

Finalmente podría decirse que un buen docente, es aquella persona que está capacitada para aportar con conocimientos teóricos, pero sobre todo es quien puede absorber en la vida cotidiana lo que piensan y sienten sus alumnos, y en base a ello aportar para su crecimiento espiritual.

Además un docente debe tener una mente abierta para aceptar sugerencias, superar obstáculos por el choque de personalidades, ser flexible y paciente para controlar las diversas situaciones que son proporcionadas por los estudiantes a su cargo, mantener una actitud positiva y motivadora que devuelva la confianza en sí mismo al adolescente, que le brinde seguridad y auto aceptación, pero sobre todo: tener la vocación de ser docente, para entregarse con amor a las labores diarias.

Un docente que basa su enseñanza en el diálogo, la cordialidad, el respeto y es un buen comunicador, seguramente fortalecerá la interacción personal y aportará positivamente al proceso educativo.