Conocer el propio proceso de conocimiento implica poseer las estrategias metacognitivas para ello.
2.3 entrenamiento en resolución de Problemas
2.3.4 Características de un buen “razonador” y “solucionador” de problemas
Aunque no se puede decir exactamente qué es lo que los hace exitosos, Krulik y Rutnick (1993) señalan que los buenos razonadores y solucionadores de problemas, exhiben algunas características comunes. Por ejemplo, tienen el deseo de resolver problemas; les interesan los problemas y se sienten desafiados por ellos. Se estimula fácilmente su curiosidad y disfrutan el perseguir una solución lógica. Son naturalmente inquisitivos; sus pensamientos van más allá de lo obvio hacia el porqué de la respuesta. Son perseverantes al solucionar problemas, no se desilusionan fácilmente, continuamente vuelven a tratar nuevos métodos, tienen un gran repertorio de cosas que probar y se resisten a dejar de probar. Son personas curiosas, con interés en investigar; su pensamiento es divergente, y va más allá de encontrar la solución a un problema en particular. No temen especular, conjeturar o adivinar; se arriesgan y no temen equivocarse o fracasar en un problema dado. También tienen la habilidad de saltarse algunos pasos en el proceso de solución; conectan cosas rápidamente, perciben cuáles son los detalles irrelevantes y pueden hacer generalizaciones a partir de pocos ejemplos.
Se sugiere que los buenos razonadores y solucionadores de problemas son alumnos que conversan con ellos mismos. Saben qué preguntas hacerse a sí mismos y qué hacer con la respuesta a través del proceso de resolución. Más que nada, pueden focalizarse en la tarea que tienen y seguir en esa dirección.
Capítulo 4, Aplicaciones Recientes de la Teoría Cognitiva a la Educación
2.3.5 ¿Por qué enseñar resolución de problemas desde la educación básica?
Los resultados de diversos estudios muestran que los jóvenes están egresando de su educación sin tener los conocimientos y las habilidades de razonamiento matemático y verbal necesarias para su desempeño cotidiano. Los resultados devastadores indican que es una necesidad imperiosa mejorar el razonamiento y la resolución de problemas de los alumnos. ¿Qué mejor lugar para empezar a enseñar estas habilidades que la enseñanza básica? En general, la materia de matemáticas provee el contenido ideal para este propósito, aunque los otros ramos también debieran preocuparse del desarrollo de la resolución de problemas y de habilidades de razonamiento, como el foco principal del currículum entero.
Investigaciones han demostrado que cuando las habilidades de pensamiento son enseñadas directamente, el rendimiento académico mejora. El razonamiento y la resolución de problemas son necesarios para la vida cotidiana, ya que proveen el eslabón entre los datos, los algoritmos, y los problemas de la vida real que se enfrenta.
Aparte de la relaciones obvias entre las matemáticas de la sala de clases y los problemas cuantitativos de la vida cotidiana, la mayor parte de los niños ve poca relación entre lo que pasa en el colegio y lo que pasa en la vida real. Un énfasis en la resolución de problemas y el razonamiento puede ayudar a reducir esa brecha, y así, lograr un ánimo mejor en el colegio.
También sucede que en muchas clases, los niños no ven la relación entre diversos contenidos aprendidos a lo largo del año; ven cada tópico como una unidad separada. La resolución de problemas muestra la interrelación entre las ideas y materias, ya que los problemas no se resuelven en un vacío, sino que se relacionan con los demás aprendizajes. Así, los buenos problemas sirven para repasar contenidos ya pasados, y para presentar nuevas ideas. La resolución de problemas es más interesante y desafiante para los niños que la ejercitación tradicional.
2.3.6 ¿Cuándo enseñar resolución de problemas?
La resolución de problemas es una actividad que se desarrolla durante toda la vida, que empieza prácticamente con el nacimiento. La enseñanza formal de esta habilidad empieza cuando el niño entra al colegio y continúa a lo largo de su educación. El profesor de educación básica tiene la responsabilidad de iniciar esta instrucción, construyendo la base sobre la cual se desarrollará la capacidad del niño de manejar exitosamente sus futuros problemas.
Manual de Psicología Educacional / Violeta Arancibia C., Paulina Herrera P. y Katherine Strasser S.
La resolución de problemas es una habilidad enseñable. ¿Cuándo enseñarla?, ¿a qué reemplaza?, ¿dónde cabe en el horario diario? Experiencias de resolución de problemas están siempre a la mano, por lo que su enseñanza debe ser continua y constante, y lo esencial. Esto no implica sustituir la ejercitación, ya que es necesario manejar bien las operaciones básicas, sino darle mayor énfasis en el quehacer cotidiano de la enseñanza y el aprendizaje.
Para finalizar este punto, he aquí algunas sugerencias para el profesor que quiera introducir en su clase la instrucción en resolución de problemas:
a. Crear una atmósfera de éxito
Si los alumnos son exitosos en sus problemas introductorios, van a estar más dispuestos a enfrentar problemas más difíciles. Por eso hay que elegir los problemas cuidadosamente, usando primero los más simples, para asegurar un grado de éxito.
b. Incentivar a los alumnos a resolver problemas
Para llegar a ser exitosos en la resolución de problemas y el razonamiento, los alumnos deben verse enfrentados a estos tipos de actividades constantemente. Para esto, la práctica es necesaria: los alumnos deben resolver problemas. Los profesores deben elegir problemas que sean de interés para los alumnos. Es interesante que los problemas puedan resolverse de más de una manera, para fomentar soluciones creativas; los profesores deben incentivar aproximaciones alternativas. Los profesores pueden dar la tarea a grupos pequeños para buscar más de una solución; todo esto se debe discutir.
c. Introducir objetos manipulables y dibujos al proceso de solución
El uso de objetos manipulables y dibujos le permite al alumno “ver” lo que está pasando y observar las relaciones que existen. Tales cosas debieran estar siempre disponibles para los alumnos, ya que se usan para simular la actividad retratada en el problema. El profesor debe ser un modelo para los alumnos, y debe adquirir práctica en dibujar a mano alzada, etc.
d. Sugerir alternativas cuando los alumnos han sido frustrados en sus intentos de solución
Es frecuente que algunos alumnos, aún sin lograr el éxito, continúan con la misma aproximación que no les otorga el resultado. Esta predisposición generalmente lleva a volver al resultado equivocado, ya que bloquea todo tipo de comportamiento alternativo. La aproximación debe ser cambiada si la persona no logra resolver exitosamente el problema; el profesor puede ayudar mostrándole información que el alumno no tomó en cuenta, etc.
Capítulo 4, Aplicaciones Recientes de la Teoría Cognitiva a la Educación
Si los alumnos están atascados en un problema, se les puede sugerir que miren atrás, y vean cómo resolvieron otros problemas parecidos en el pasado. Se puede sugerir a los alumnos que prueben una de las siguientes ideas:
1. Actuar el problema. 2. Usar objetos manipulables. 3. Hacer un dibujo.
4. Buscar un problema similar cuya solución ya conocen. 5. Adivinar y chequear.
6. Tratar de resolver una versión más simple del problema. 7. Hacer una tabla.
8. Usar una calculadora.
9. Trabajar hacia atrás, desde la respuesta. 10. Buscar un patrón.
11. Dividir el problema en partes y resolver cada una. 12. Usar pensamiento lógico.
e. Incentivar a los alumnos para que hagan conjeturas
Conjeturar es el acto de adivinar el resultado de una situación. Frecuentemente es un proceso de brainstorming que produce predicciones que rápidamente pueden ser descartadas o modificadas. El resultado debería llevar a una generalización probable. Se le debe dar tiempo a los alumnos para analizar y organizar el material, inferir hasta que aparece una idea, sin presionar con la solución correcta muy rápido.
f. Requerir a los alumnos la creación de sus propios problemas
Cuando los alumnos escriben sus propios problemas o se hacen preguntas significativas acerca de su vida cotidiana, empiezan a verlos desde una nueva perspectiva; de esa manera, se involucran más en los problemas, ya que los sienten más cercanos, etc.
Manual de Psicología Educacional / Violeta Arancibia C., Paulina Herrera P. y Katherine Strasser S.
Además de las recomendaciones realizadas anteriormente, existen muchos estudios orientados a investigar qué metodologías se pueden aplicar para que los estudiantes sean cada vez mejores resolvedores de problemas. Así, Mayer y Wittrock (2006) lograron identificar siete métodos de enseñanza de resolución de problemas -como el modelaje, el descubrimiento guiado, los métodos de activación de esquemas, y el método de reducción de carga, entre otros-, cada uno de los cuales está basado en una teoría cognitiva del aprendizaje distinta. Sin embargo, concluyen los autores, todas estas metodologías comparten tres principios fundamentales:
1. En lugar de enseñar heurísticas de resolución de problemas, es mejor enseñar a resolver problemas en dominios específicos, y luego determinar, junto con el alumno, si acaso lo aprendido se puede transferir a otros dominios.
2. En lugar de esperar que las habilidades de resolución de problemas se puedan aplicar a una vasta gama de situaciones, más vale esperar que éstas se puedan aplicar en las situaciones para las que resultarían el mecanismo más efectivo. 3. En lugar de poner el foco en la enseñanza de hechos y procedimientos o de
conceptos y estrategias, más conviene integrar el aprendizaje de todos estos tipos de conocimiento en tareas de resolución de problemas.