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La construcción de un currículum sea escolar o universitario es una tarea difícil, normalmente organizada e ideada por un equipo. Bajo las mejores condiciones, la institución educativa o la comisión especializada tiene a su cargo el delicado trabajo de formar un grupo especializado que posea un amplio conocimiento de todos los principios que forman parte en

69 el proceso de su elaboración, ya que la creación de un currículum debe sustentarse en las bases que dan forma y sentido a un sistema educativo. Tal como podemos observar, es evidente que el currículum es el instrumento que abarca varios aspectos significativos de una educación, sea escolar o universitaria. Sin embargo, los fines educativos no son válidos para todas las épocas, tampoco responden como modelos universales para todos los pueblos, son cambiantes y dinámicos como la sociedad y el entorno científico.

Tal como se ha dicho, el currículum debe tener como meta decidir con claridad y en forma concreta los fines y objetivos hacia los cuales ha de conducirse el proyecto educativo del centro escolar o del curso universitario. De acuerdo con las metas que pretendemos alcanzar, el currículum debe comprender los contenidos de los planes y programas de estudio, así como establecer los criterios e instrumentos de evaluación, ya que los objetivos nos dicen para qué se han de enseñar tales contenidos y por qué ellos están estructurados de tal forma. Es decir, el proceso de elección de los objetivos señala claramente la filosofía educacional de la institución, que debe estar en armonía y ser coherente con su entorno sociocultural. El currículum también debe reflejar las cualidades primordiales de la sociedad, lo que exige un amplio y profundo conocimiento de la realidad social, que puede ser adquirido a través de un análisis objetivo de las necesidades, intereses y exigencias de la sociedad.

Según Tyler (1949), la fundamentación para la elaboración de un currículum puede estar basada en las fuentes sociológicas, epistemológicas, psicológicas y pedagógicas. No obstante, Torre (1993), considera que el desarrollo curricular tiene lugar en contextos espacio- temporales y, por lo tanto, debemos tener en cuenta también la historia institucional donde se implementa el currículum. De esa forma, la escuela o la universidad pueden adecuar lógicamente su organización y funcionamiento para preparar ciudadanos y profesionales técnicamente capacitados para actuar en los diferentes sectores.

En el aspecto sociológico o ideológico, el currículum debe tomar la sociedad en consideración, es decir, sus problemas, sus necesidades y sus características. Debe tener en cuenta las demandas sociales y culturales estimando los conocimientos, las actitudes y los valores que debe poseer un profesor a la hora de ejercer su profesión. Por ello, nos parece conveniente que el proyecto curricular esté en condiciones de contestar a las siguientes preguntas: ¿qué debo hacer para formar un profesor que esté preparado para desarrollar una educación que sirva a fines sociales y no sólo individuales en sus alumnos? ¿Estoy preparando al profesor para educar en una determinada sociedad? ¿La formación del profesor

70 es el resultado de la interacción continua con la cultura organizada en que vive e irá trabajar? ¿La universidad forma al profesor capaz de impulsar cambios sociales en la escuela y usarla como un lugar para crear contextos de interacción y desarrollo de los educandos?

Apoyado en los fundamentos epistemológicos, el plan curricular de los cursos debe considerar el conocimiento como algo que se construye mediante la interacción entre profesor y alumno, y por lo tanto estima que enseñar y aprender es siempre contrastar perspectivas, enriquecer esquemas conceptuales y cambiar panoramas erróneos.

Los fundamentos psicológicos que auxilian el proyecto curricular de un curso de formación de profesores deben estimular en el futuro educador el conocimiento de la visión integral y global de sus educandos; el discernimiento de los periodos evolutivos del desarrollo de cada aprendiz, aprovechando los niveles cognitivos y los conocimientos que el estudiante ha construido anteriormente; la consciencia de la necesidad de que el aprendizaje de un idioma sea significativo, y con ello atender a los factores emocionales y metodológicos; el entendimiento del papel destacado de la memoria comprensiva del alumno como proceso activo de reestructuración; el conocimiento de que el desarrollo y el aprendizaje de los individuos tienen lugar en contextos sociales y por lo tanto la interacción social en la escuela es un lugar de aprendizaje socioafectivo y cognitivo; la consciencia del uso de una metodología flexible que contemple y desarrolle en el estudiante la adquisición de estrategias de exploración, descubrimiento e investigación, para que así consiga ser capaz de generar aprendizajes significativos, que por sí mismo constituye un objetivo muy difícil de conseguir, pero al que debe apuntar la educación.

La fundamentación pedagógica de un currículum de formación de profesores debe ser el resultado de la interacción entre los conocimientos teóricos y la praxis educativa. Entendemos que el desarrollo y la práctica de la investigación-acción presentan, para los profesionales en formación, una postura investigadora hacia su labor, indispensable para la formación de profesionales antes del ejercicio de la profesión y en su formación en el puesto de trabajo.

La formulación y puesta en práctica del currículum no sólo es algo complejo, sino también dinámico. El currículum no es una entidad estática, sino cambiante y analizable en fases y etapas evolutivas. Sin embargo, el currículum tiende a aportarnos una mayor conciencia y claridad con respecto a lo que la enseñanza significa a nivel de planteamientos

71 teóricos, es decir, ayuda al docente a conducir su quehacer para mantener e insistir en aquello que da buenos resultados.

Si se quiere desarrollar un determinado tipo de currículo para la formación de profesores, hay que trabajar de manera que la formación que se promueva en las generaciones nuevas no resulte contradictoria con el modelo social deseado. Esto supone que una sociedad que se proclama democrática y plural requiere un diseño curricular abierto y flexible para la formación del profesor, con programas, objetivos y metas que sean aplicables a las condiciones en las que se encuentre la comunidad de futuros docentes, es decir, un currículum que se ajuste al modelo social de nuestro entorno más cercano. Para ello, es necesario que conozcamos los modelos y las características existentes para poder debatir de manera segura y fundamentada. Estudiar los tipos y las características que puede aportar un currículum nos sirve para entender los niveles de concreción curricular de un curso y así fundamentar las reflexiones que vamos a realizar en esta investigación.

El proyecto pedagógico de un centro de enseñanza obligatoria o de un curso universitario seguramente obedece a normativas, leyes y decretos del gobierno al que pertenece. Sin embargo, cada institución educativa dispone, dentro del nivel que corresponde, de cierta autonomía para elaborar, aprobar y ejecutar un proyecto formativo que contenga los valores, los objetivos y las prioridades del centro educativo, que muchas veces se refleja en el tipo y en las características del currículum que se ejecuta. Así, entendemos que es importante conocer las características y algunos aspectos del currículum cerrado, abierto, básico.

El currículum cerrado delimita desde los contenidos de todas las asignaturas que lo conforman hasta sus más mínimos detalles de funcionamiento, es decir, estructura, área o materias curriculares, contenidos, métodos, tipos de actividades y recursos didácticos, modelo de evaluación, y también lo que se refiere a organización: tiempos, horarios, utilización de espacios, reglamentos internos, modelo de dirección, establecimiento de relaciones institucionales y vías de información interna y externa (Casanova, 2006). En este tipo de currículum sus elementos están determinados por las autoridades educativas, no estando permitido que los profesores interfieran o hagan algún cambio, por lo tanto corresponde al docente ponerlo en práctica con un determinado grupo de alumnos. Los que defienden la aplicación del currículum cerrado argumentan que la educación es responsabilidad de la sociedad y por ello el currículum debe ser diseñado por especialistas que no estén implicados en los intereses corporativos y profesionales de los profesores.

72 El currículum básico también está bajo las orientaciones de las autoridades educativas con una diferencia sustancial respecto del currículum cerrado: el equipo administrativo de los centros educativos trabaja de forma conjunta con los profesores. Al elaborar el currículum son adoptadas las características del entorno concreto donde va a ser desarrollado. De ese modo, el instituto educativo puede marcar directrices generales que converjan con las necesidades y exigencias de la sociedad, garantizando la progresión coherente y continua del aprendizaje y evitando que los estudiantes sufran grandes desajustes socioculturales.

El currículum abierto puede ser explicado como aquel que no establece la concreción última de su implementación, dejando a la autonomía de los profesionales docentes las decisiones de aplicación apropiadas en función de las características del entorno y de la población a la que va dirigida. Es un modelo que se esfuerza por adecuarse a la realidad educativa a partir de un análisis comprensivo del entorno, permitiendo al profesor investigar el aula para que así pueda teorizar la enseñanza, es decir, da al docente la oportunidad de proponer determinada metodología fundamentada en una investigación en la práctica del aula. Este tipo de currículum respeta el pluralismo cultural sin anular la autonomía de los profesores para la elaboración de sus propios proyectos educativos.

En cualquier tipo de currículum hay elementos básicos, como: los objetivos generales del sistema, las competencias que deben dominarse, los contenidos indispensables y los indicadores de evaluación, que se pueden considerar como componentes incuestionables y, quizá, inalterables, incluso en un currículum con perfil cerrado. Según Casanova (2006), el currículum abierto nos remite a la siguiente reflexión:

El Diseño curricular abierto suele marcar las capacidades que deben desarrollarse y/o las competencias que deben adquirirse al finalizar las diferentes etapas o niveles en los que se estructure el sistema, unas líneas de contenidos aceptados como importantes para continuar con aprendizajes posteriores – incluso con aprendizaje a lo largo de la vida, en una concepción de educación permanente – y criterios o indicadores de evaluación que ofrezcan información acerca de lo conseguido y permitan mejorar el sistema de modo paulatino. Los problemas para aplicar el currículo abierto vienen más de las estructuras administrativas y de funcionariado – que derivan en organizaciones rígidas y difícilmente variables – que de la propia elaboración del diseño, realizada, en muchas ocasiones, con gran profesionalidad por parte de los centros educativos (p.31).

Entendemos que no se debe exigir de una institución educativa que un currículum sea abierto en sentido estricto, pues habría que dejar en manos de los docentes su

73 determinación completa, de manera que los órganos de coordinación y dirección no impondrían ninguna premisa ni en su diseño ni en su aplicación. Nos parece que, de acuerdo con las directrices de las políticas educativas tanto mundiales como de cada país, exigir la práctica del currículum abierto en su sentido estricto sería una utopía. Ahora bien, dentro de un currículum abierto se pueden adoptar distintos niveles de flexibilidad y de apertura con posibilidades de adecuación, y caben distintos modos y grados de apertura que pueden ser más o menos flexibles, como por ejemplo señala Casanova (2006):

1) La institución elabora su propio currículo, que afecta a todos los ciclos, etapas y niveles. Pero únicamente marca pautas dentro de las cuales cada equipo de profesores plasmará su proyecto concreto. Estas pautas se referirán a objetivos por ciclo o nivel, estrategias metodológicas comunes, tipología de actividades para el centro, modelo de evaluación, utilización de los recursos didácticos disponibles y organización. Con posterioridad el profesorado detalla sus objetivos, selecciona los contenidos, las actividades y los materiales didácticos de manera que concreta todo lo que antes faltaba para poder intervenir en el aula. Esa programación prevista y escrita en equipo, se pondrá en práctica con las adaptaciones que precisen determinados alumnos por sus características personales.

2) Considerando los modelos de actuación didáctica en el aula y teniendo en cuenta la necesidad de la motivación del alumnado hacia la temática que se trabaje, a la vez de que disponga de una base de conocimiento que permita construir sobre ella nuevos aprendizajes, es posible la adopción de dos posturas:

a) El profesor prevé una programación y, para llevarla a cabo en condiciones favorables, motiva mediante diferentes estrategias a su grupo para interesarlo en la unidad didáctica que desarrollará. De ese modo dirige – más o menos explícitamente – el proceso de enseñanza-aprendizaje en el aula.

b) El equipo de profesores no concreta los contenidos y actividades que se trabajarán, dejando abiertos estos puntos para la negociación con los alumnos y alumnas. El profesor, por tanto, nos debe delimitar en el aula, ofreciendo participación y posibilidad de elección a su grupo. Este planteamiento supone disponer de un gran nivel de autonomía curricular pues no se “cierra” el programa hasta contar con los interesados que lo van realizar.

El currículum abierto corresponde a los fundamentos de una sociedad democrática, participativa, diversa, pluralista y con expectativas de interculturalidad, contribuyendo al

74 desarrollo de un individuo capaz de desenvolverse conscientemente en la sociedad de la que forma parte. Así, de acuerdo con Wickenes (ápud Casanova 2006), el currículum abierto

determinado por las especialidades, en función de su intencionalidad, elaboración y aplicación tiene las siguientes características:

1) Se basa en la persona concebida como activa, comprometida y en constante interacción con su entorno.

2) Da importancia a los intereses de los estudiantes, culturas o problemáticas individuales.

3) Considera positiva la situación de desequilibrio producida por el cambio de personas que actúan en el programa y por las influencias externas que se generen.

4) Readapta continuamente los programas.

5) Fundamenta el proceso de aprendizaje en el desarrollo de estructuras cognoscitivas de creciente complejidad, mediante continuas reorganizaciones.

6) Hace depender este proceso de amplio repertorio de experiencias para cada estadio madurativo.

7) Concede gran importancia a los planteamientos interdisciplinares.

8) Rompe las barreras disciplinares a través de situaciones de trabajo que precisan síntesis de conocimientos.

9) Adapta cualquiera de sus elementos a las diferencias de cada uno de los alumnos.

10)Considera al alumno como autor o protagonista de su propio aprendizaje y desarrollo.

11)Otorga al profesor el papel de autor, aplicador y evaluador (parcial) del programa.

12)Centra las técnicas de evaluación en las relaciones interpersonales, la observación de los procesos y la utilización del entorno educativo por parte del alumnado.

13)No plantea las reglas fijas de éxito y las expectativas sobre los resultados, que dependen de la situación contextual.

75 Por tanto, el currículum abierto posee características adecuadas para educar al futuro ciudadano, sin embargo, puede presentar algunas desventajas como, por ejemplo, que disminuye el rendimiento del alumnado, resulta difícilmente comparable y homologable a nivel general, depende de la intención y capacidad del profesorado, puede quedarse incompleto y no responder efectivamente a las exigencias sociales. En cualquier caso, estos posibles inconvenientes pueden atenuarse mediante la aplicación de modelos de evaluación internos y externos que garanticen la educación de calidad de los centros docentes, pero nunca cediendo a planteamientos regresivos y anulando la formación del profesor demócrata y plural que debe asumir con responsabilidad el sistema educativo. De esa manera, será mucho más complejo lograr la meta planeada, aunque, cuando ocurre lo deseado, se tiene un resultado efectivamente democrático en el proceso educativo.

No obstante, Casanova (2006) propone algunos requisitos básicos para poner en práctica el currículum abierto con garantía de éxito y calidad en los aprendizajes del alumnado:

1) Organización flexible del centro escolar, que facilite la adaptación a las diversas situaciones que puedan plantearse, mediante agrupamientos flexibles del alumnado, utilización adecuada de los espacios, establecimiento de bases de recursos didácticos escolares, etc.

2) Capacidad suficiente en la toma de decisiones por parte del equipo directivo. 3) Formación del profesorado en organización, diseño curricular y evaluación. 4) Posibilidad de realizar adaptaciones curriculares para atender al alumnado de

cada momento.

5) Trabajo en equipo del profesorado.

6) Ambiente participativo en el conjunto de la comunidad educativa.

7) Clima escolar positivo y estrategias coherentes para el trabajo con el alumnado, de manera que la organización no contradiga el discurso curricular y, por el contrario, apoye la introspección de actitudes y pautas de comportamientos conformes a los objetivos generales pretendidos (muchos de estos objetivos no se alcanzan estudiando sino viviendo).

8) Disponibilidad de los recursos didácticos para conseguir su máxima funcionalidad.

76 9) Implantación en el centro de un modelo de evaluación que no condicione

negativamente ni impida los procesos de aprendizaje concebidos, sino que los potencie.

En un currículum cerrado, como ya dijimos, las posibilidades de innovación y de concreción del profesor son muy limitadas, y, en definitiva, este se concibe más como un técnico dentro del entorno escolar que como un verdadero profesional con poder de decisión sobre su tarea. De esa manera, Wickenes (ápud Casanova 2006) afirma que el currículum cerrado puede ser caracterizado en función de su intencionalidad, elaboración y aplicación y, por lo tanto, aporta los siguientes aspectos:

1) Intentar mantener el equilibrio del sistema a través del logro de las conductas propuestas.

2) Determinar todos los elementos curriculares: objetivos, contenidos, métodos, evaluación.

3) Controlar la interacción en el aula por el sistema de premios y castigos. Casi no se da interacción entre el funcionamiento del sistema en el aula y los contextos individuales.

4) Estructurarse en un proceso lineal y acumulativo.

5) Poseer secuencias de instrucción que reflejan la jerarquía del desarrollo conceptual.

6) Valorar fundamentalmente la eficiencia. Modelo ideal: el que transmite el máximo conocimiento en el mínimo tiempo.

7) Estructurar los contenidos en torno a las materias tradicionales.

8) Medir los contenidos por el grado de conocimiento recordado y habilidades observables.

9) Ser elaborados por personas distintas de las que las aplican y evalúan.

10)Asignar al profesor el papel de mero transmisor de los conocimientos establecidos, y al alumno el de receptor pasivo de los mismos.

11)Determinar los criterios de evaluación en función de los objetivos comportamentales señalados por los autores.

12)Dar gran importancia a la conformidad con la norma establecida. 13)Tener más en cuenta los resultados que los procesos.

77 De esa forma, se puede entender que el papel social que confiere el currículum cerrado es de un modelo que está centrado en la uniformidad y pasividad tanto de la persona que educa como de la que es educada. No se puede decir que no sea un modelo válido, sino que es posible que sea aplicable para algunos tipos de regímenes políticos y determinados modelos de sociedad.

De acuerdo con Zabalza (2009), la institución educativa debe tener una relativa autonomía funcional y para ello el planteamiento curricular debe aportar cinco características:

1) Centrado en la escuela. La institución educativa actúa como eje vertebrador de la programación, a través de la adecuación de las perspectivas del programa a las condiciones sociales y culturales y a las necesidades más relevantes de la situación escolar.

2) Centrado en los recursos del medio ambiente. El centro educativo usa los recursos de su zona a favor de la construcción de “la escuela de tal pueblo o barrio o lugar”. La escuela a la vez es utilizada por los vecinos y organización de