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Capítulo 2 Fundamentación teórica

2.2 Marco Teórico

2.2.1 Semblanza del Sistema Educativo Español

2.2.1.1 Características de las escuelas eficaces / no eficaces

El rendimiento académico de los estudiantes generalmente se relaciona con las escuelas eficaces, de manera que la responsabilidad del proceso de enseñanza-aprendizaje recae principalmente en la práctica de los docentes que forman parte de un centro

educativo que busca alcanzar los fines, las metas y los objetivos que la sociedad busca. Cabe destacar que además de la cuestión meramente académica, el proceso educativo busca asegurar una formación integral como ciudadanos responsables.Rodríguez (2000) señala que la clave del desarrollo profesional es la planificación e implicación de los docentes para lograr los objetivos que los centros educativos se planteen. Además, señala que los docentes que laboran en las escuelas eficaces tienen un compromiso permanente en relación a su desarrollo profesional el cual se ve apoyado con recursos de todo tipo, esto claro está, cuando el centro cuenta con los medios.

Uno de los objetivos más importantes de la Reforma Educativa Española, en sus propuestas y sus políticas educativas, ha sido el encontrar de una manera práctica y debidamente soportada desde un marco teórico, el mecanismo pedagógico de eficiencia y sobre todo la manera en que puedan definirse criterios objetivos, concretos y medibles que distingan a las escuelas eficaces. Adicionalmente al currículo y a la gestión en el aula, de acuerdo a Pérez Gómez (2000) uno de los aspectos que definen a la escuela eficaz hace referencia a la calidad de la instrucción y las bases de formación pedagógica que apoyen al diseño de tareas, claridad de explicación, trabajo compartido y disposición a la valoración y al asesoramiento. Así mismo se plantea que una conclusión importante de las escuelas

eficaces es que los mejores rendimientos tienen una relación directa con la posibilidad de desarrollar un proyecto educativo relacionado directamente con el centro de tal manera que se identifique plenamente e integre su propia identidad; traduciéndolo en objetivos,

métodos, tradiciones y formas operacionales conocidas por los docentes implicados. Tedesco y Edmonds (citados por Pérez, 2000, p. 149) se refieren a las investigaciones hechas sobre escuelas eficaces mencionando que:

Los mejores rendimientos están asociados a la posibilidad de elaborar y desarrollar un proyecto educativo del centro que defina las señas de identidad del mismo, definido por la coincidencia en objetivos, métodos, tradiciones y formas de

funcionamiento, aceptadas o al menos asumidas por los agentes implicados, tanto por lo que respecta a las tareas académicas como a las relaciones en torno a proyectos sociales. Es importante, por otra parte, considerar que la gestión de los centros en torno a proyectos puede facilitar la organización de los individuos y de los grupos en un esquema de red menos jerarquizado y más acorde a las mutuas responsabilidades que han de asumir la tarea educativa.

La eficacia de un centro no está definida por un elemento único y en una situación común, la determinación y el impacto de los factores que se identifican como requisitos del funcionamiento eficaz de las instituciones escolares se determinarán solamente bajo el análisis de su propia intervención en cada contexto, cada escenario, en las estructuras organizativas y las expectativas del colectivo ligado a los propósitos educativos, siendo esto exclusivo de cada centro, de donde no se puede hablar de que pueda ser transferible de manera automática a otros centros. Por lo tanto, más que variables que definan la eficacia de un sistema institucional, son hipótesis de trabajo que ayuden a los docentes al proceso de análisis y toma de decisiones para cada situación particular, la tesista considera que cada centro tiene necesidades específicas que atender de acuerdo a su entorno.

De acuerdo a Marchesi (2005), no se puede hablar de escuelas eficaces o ineficaces; pues lo importante es determinar qué aportan estas escuelas y sus docentes al progreso de los alumnos, es decir, es importante determinar concienzudamente cuál es su valor añadido.

Algunas de las características que se han identificado como soporte para lograr un valor añadido en el proceso de enseñanza y apoyar la consecución de una escuela eficaz son: liderazgo, ambiente de aprendizaje, enseñanza planificada, altas expectativas y

colaboración entre escuela y familia; adicionalmente, las escuelas no son eficaces o ineficaces, buenas o malas solo porque su funcionamiento sea positivo o defectuoso en determinados aspectos. El contexto, el compromiso familiar y su estructura, influyen en los procesos internos que se generan en el centro y en los resultados de los alumnos.

En último término, la tesista considera que la eficacia de las escuelas debe de estar comparada con las finalidades y funciones de la sociedad en general, la clase política dominante y las exigencias del mercado laboral con el proyecto y reforma educativa en particular y las expectativas de formación, actualización y eficacia del docente mismo.

Como parte del análisis macro, es importante determinar las características de los centros eficaces, pero el término eficacia es cualitativo, pues estará ligado a las líneas de actuación que marque el Gobierno central. La flexibilidad requerida del medio educativo para responder a las exigencias del entorno se rige en el cumplimiento de las expectativas de la sociedad, de las demandas y de las necesidades del mercado laboral basándose en la detección de necesidades de formación y el diseño curricular que permita contar con docentes formados, actualizados, eficaces e innovadores que sean capaces de cerrar las brechas educativas que el avance social, económico y político demandan.

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