De forma unánime, los expertos coinciden en indicar que el trabajador de Turismo Cultural es un trabajador multidisciplinar, que proviene tanto del Turismo como de disciplinas más humanísticas como la historia, historia del arte, humanidades, geografía, arqueología o, incluso, de aquellas carreras más relacionadas con la comunicación, como periodismo, publicidad y relaciones públicas:
“el equipo que trabaja en Turismo Cultural tiene que ser multidisciplinar y tener expertos en arqueología, historia” (Universidad)
“nuestro equipo es un equipo multidisciplinar a historiadores del arte, ingenieros, gente de marketing pero para proyectos específicos incorporamos a expertos”
(Empresa, sector Cultural)
Esta multidisciplinariedad no siempre es vista de manera positiva, pues los profesiona- les del Turismo se quejan del intrusismo cuando los empleadores buscan personal con perfiles especializados. De esta manera, los expertos coinciden en la participación de muchas especialidades en el campo del Turismo Cultural y menos en la especialización de profesionales o especialistas en Turismo. Se trata básicamente de una multidispli- nariedad cultural a la que, quizás, pueden acceder otras áreas.
Sin embargo, en función de qué sector provenga el entrevistado, éste va a dar prioridad a unas profesiones frente a otras, de manera que aquellos profesionales provenientes del sistema turístico (hoteles, agencias de viajes, información turística, consultoras…) priorizarán a aquellos trabajadores de formación turística. Así desde el sector turístico, por ejemplo, priorizan los profesionales del Turismo aunque, en el caso de los guías, se les añade una formación complementaria:
“nuestro trabajador está más especializado en este tipo de viajes, la mayoría han venido del Turismo, diplomados en Turismo, (...) pero también contamos con guías nuestros que están formados en historia del arte, historia, arqueología, biología, geografía …” (Agencias de viajes)
“donde hemos tenido gerentes potentes el destino ha crecido exponencialmente”
(Administración Central, área de Turismo)
Mientras que, en el sector cultural, aunque muestran un interés por el Turismo, no están muy convencidos acerca de la idea de contratar a personal especializado. Relacionan las actividades de Turismo con la figura del guía o con las áreas de Comunicación y de Difusión de los museos:
“en general no se contrata a gente de Turismo salvo en casos puntuales cuando se contrata a guías turísticos” (Administración Central, área de Museos)
“Todo lo relativo a la Comunicación y Difusión de la Cultura estaría dentro del depar- tamento de Turismo” (Administración Autónoma, área de Cultura)
Pueden echar de menos, en algunas ocasiones, desde el sector de los profesionales de la Cultura, a personal relacionado con el Turismo en sus organizaciones y empresas, si bien se reconoce que existe un abismo entre los profesionales del patrimonio y del Turismo:
“Sería fundamental tener en cuenta a empleados que tuvieran una formación turística para orientarnos un poco porque a veces vamos dando palos de ciego” (Adminis- tración Central, área de Museos)
De hecho, por lo general, entre los grandes cuerpos de la administración, especial- mente de los museos, éstos se siguen interpretando como un sector cultural, ligado a licenciaturas en Arte, Historia o Arqueología, pese a la evolución en las funciones de los museos y la introducción de nuevas tipologías de museos (desarrollo de la difusión, comunicación, o creación de los museos de Ciencia o de Ciencias Naturales).
Por otra parte, desde la administración pública se admite que, durante muchos años, el empleo en el Turismo Cultural que llegaba a las administraciones se delegaba a empresas subcontratadas pero que, a partir de ahora, se deben asumir las compe- tencias que se puedan por los trabajadores públicos. Ahora se entiende que será la
administración quien tendrá que llevar a cabo este trabajo, aunque se admite que, para abordar el tema cultural, se necesita un conocimiento específico en esos temas.
En el mismo sentido, si bien tradi- cionalmente la gestión del Turismo y del Turismo Cultural ha sido públi- ca, se está constatando y pidiendo cada vez más una participación pri- vada. Para ello, se propone tomar como origen el papel del responsa- ble político que, tradicionalmente, se ha movido en un sector público. Este tendrá que dar cabida al empresario, con nuevas formas de colaboración, partiendo de una nueva concepción de la gestión pública por su parte. La escasez de dinero público actualmente es la que está seña- lando estas nuevas fórmulas de colaboración. Así, se puede señalar la colaboración entre organismos públicos y empresas, o dentro de un mismo organismo, la introduc- ción de fórmulas mixtas de gestión, o el hecho mismo que las administraciones públi- cas asuman la mayoría de las iniciativas relacionadas con el Turismo:
“Madrid ciudad, lo que se está valorando es la cooperación entre público y privado. Se ha creado dentro del plan estratégico un departamento dedicado a este asunto para poder avanzar en ese mantenimiento del Turismo. La administración pública es evidente que ya no puede mantener sola la gestión del Turismo, es imposible.”
(Información Turística Local)
“las administraciones públicas han sido el soporte del 90% de las iniciativas para la puesta en valor del Turismo Cultural, siempre las administraciones públicas están de colchón. Aquí está la crisis del modelo actual cuando la hucha de las adminis- traciones públicas está acabada el Turismo Cultural está en crisis” (Administración Autónoma, área de Turismo)
Cabe pues preguntarse, con estas particularidades de conexión público-privado, Turis- mo-Cultura, y estas necesidades de colaboración, cómo se configuran la formación y los perfiles de los profesionales, a partir de la formación tradicional y de las nuevas perspectivas.