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7. DESCRIPCION Y ANÁLISIS DE RESULTADOS

7.1. Caracterización de las entrevistadas y sus grupos domésticos

7.1.1. Características de las entrevistadas

Es importante destacar que la edad promedio de las entrevistadas fue de 29 años, encontrando un mínimo de 22, y un máximo de 60. Las mujeres participantes en los proyectos PROMUSAG para el 2004 del municipio de Ayotoxco de Guerrero, en su mayoría, son jóvenes en edad productiva y reproductiva. Conociendo el escenario sobre la edad de las mujeres, fue necesario conocer el estado conyugal, porque es un dato que nos permite ubicar el contexto social y laboral de las mujeres que le dedican tiempo a las labores domésticas y la responsabilidad que tienen hacia otras, y otros miembros del grupo doméstico, como a las actividades productivas que desarrollan.

Los datos también nos permiten visualizar a aquellas mujeres que por diferentes circunstancias han tenido que constituirse en jefas del grupo doméstico. La gráfica número 6, demuestra que la mayor parte de las mujeres son casadas, representan el 60%, con edades entre los 25 a los 60 años.

Gráfica 6. Estado civil de las entrevistadas por rango de edad

Las casadas representan el 60% con un rango de edad de 31 a 40 años. En general las mujeres se casan jóvenes dados los estándares rurales y la visión local del “deber ser” tradicional de las mujeres, que consideran que es importante casarse a una edad temprana, si no ocurre de esta manera, vivir solas es muy difícil. El siguiente testimonio corrobora la visión de las adultas en plenitud en éste sentido:

“Las mujeres de estos tiempos ya no quieren tener un esposo estable, ya no aguantan como antes ante cualquier problema ya se quieren separar eso no está bien, porque nosotras (las mujeres) necesitamos de un hombre que nos cuide,

nos apapache sin un hombre en casa todos nos faltan al respeto” (Esther, 60 años. 3 de Marzo 2007)

“yo pienso que muchas cosas deben de cambiar, y es entonces cuando pienso en mi niña, no me gustaría que ella aguantara malas cosas” (Marcela, 25 años. 3 de Marzo

2007)

La brecha generacional, como se verifico en los testimonios anteriores es uno de los diversos obstáculos para las mujeres rurales e indígenas, la desigualdad entre varones y mujeres en cuanto al acceso a la educación en las participantes en el PROMUSAG, de Ayotoxco de Guerrero se presenta de la siguiente manera: de las

20 entrevistadas ocho que representa el 40% no saben leer ni escribir, de las cuales 7 son bilingües; y una de ellas es hablante de Español, lo que denota que las mujeres indígenas se ven afectadas en mayor medida para acceder a la educación. La pertenencia al grupo étnico náhuatl se observó en un 65%.

Como se observa en la gráfica Número 7, el 50% de las mujeres entrevistadas no cursaron ningún grado escolar, el 5% estudió la licenciatura, el 20% terminó la educación primaria y otro 20% concluyó el nivel de bachillerato.

Gráfica 7. Distribución porcentual de las participantes por niveles de escolaridad

La falta de acceso a la educación formal para mujeres demuestra que la participación en instituciones dominadas por los varones, incluyendo los sistemas educativos, solamente benefician a un mínimo porcentaje de mujeres que logran obtener éxito a pesar de los múltiples obstáculos en su contra, como fue discutido con Martínez (2005) en el apartado sobre la “educación como proceso de socialización” donde se argumento que los procesos educativos son diferentes para los varones y para las mujeres, debido a que el proceso de socialización es diferencial. Esta situación la podemos verificar en las participantes del PROMUSAG del Municipio de Ayotoxco de Guerrero, el 50% no cuenta con ningún nivel de

escolaridad, las razones que en su mayoría las entrevistadas comentaron fue: “de niñas nunca nos llevaron a la escuela porque se encontraba retirada de la casa y me case muy chica y no me dejo mi esposo”. El casarse joven significó perder la oportunidad de estudiar.

Este dato se puede corroborar en la gráfica número 8, donde analizamos la escolaridad según el estado civil de las entrevistadas, los resultados de los instrumentos aplicados en esta investigación arrojaron que el 30% de las mujeres casadas no tienen ningún nivel de escolaridad.

Gráfica 8. Nivel de escolaridad según estado civil de las entrevistadas

Las largas jornadas de trabajo para las mujeres, la ubicación de su ámbito de desempeño en el hogar y la falta de visualización de su acceso a la educación como derecho, a menudo impiden que puedan continuar con la educación escolar, como a continuación se revela en los siguientes testimonios:

“Cuando me fui con él (su esposo), yo no sabía ni leer ni escribir, porque eso no era importante antes, mi mamá tampoco sabía, ni mi abuela yo quise aprender pero me casé y que llegan los hijos, ya no se puede hacer nada y una ya es casada no puede andar de aquí para allá la gente lo ve mal, mi hija me invito cuando vinieron

los de educación para adultos, pero le dije : ¿para qué? si no lo hice de joven ahora menos...” (Carmen, 50 años. 6 de Marzo, 2007).

El siguiente testimonio nos confirma lo mencionado por Stromquist (2006), cuando nos comenta que la escuela y los grupos domésticos están involucrados en la construcción de género, colocando a la masculinidad y feminidad en oposición:

“Yo opino que los niños si deben de estudiar, no porque este mal que las niñas lo hagan, pero ellos son los que van a mantener una familia, ellas tendrán que quedarse en casa a cuidar y atender al marido y a los hijos, por eso yo le dijo a mi

hija, tienes que pensar bien porque una vez que te cases las cosas cambian y ya nada de que quieras andar en la calle, por eso él debe de trabajar”( María, 50 años,

5 de Marzo 2007)

Otro dato que se arrojaron en las entrevistas realizadas a las mujeres participantes, fue el contar con elementos para asociar el nivel de escolaridad con la edad de las entrevistadas. La grafica que a continuación se presenta, ejemplifica la situación escolar que actualmente las mujeres indígenas presentan en cuanto a la brecha generacional en cuanto al acceso de educación.

Encontramos que las mujeres de 41 a 50 años, y las de 31 a 40, y de 51 a 60, son quienes no cuentan con escolaridad. La educación escolar es un aspecto importante ya que es una herramienta que permite obtener conocimientos y desarrollar habilidades, además que permite insertarse en la fuerza de trabajo en mejores condiciones. En lo que respecta a las zonas rurales, esta situación se ve muy marcada con grandes diferencias con las zonas urbanas y en particular con respecto a las mujeres indígenas y campesinas, esto provoca que la condición de las mujeres se presente menoscabada.

“Me case a los 19, él ya no permitió que yo siguiera estudiando, me decía que para qué necesitaba estudiar, si con él no me falta nada, además que los niños no pueden

crecer sin la atención de la mamá” (Marcela, 25 años. 3 de Marzo, 2007).