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CAPÍTULO IV: INSTRUMENTOS DE INVESTIGACIÓN Y RESULTADOS

4.5. Discusión de resultados

4.5.1. Características generales

La demografía ha sido definida por las Naciones Unidas como la ciencia del estudio de las poblaciones humanas, que trata la dimensión, estructura y evolución y caracteres generales desde un punto de vista cuantitativo. Las principales fuentes de datos demográficos son los censos nacionales, registro civil y los muestreos nacionales. Los aspectos demográficos son de fundamental importancia como elementos determinantes para elaborar los planes de desarrollo nacional que conduzcan el bienestar sociocultural, político, económico y educativo de la población.

El conocimiento de las características demográficas permite determinar la cantidad de estudiantes que pueden estar en riesgo demográfico, entendido como la tendencia a migrar de una ciudad a otra para realizar los estudios universitarios. El conocimiento de las características socioeconómicas permite identificar a los estudiantes en riesgo socioeconómico que cumplen los requisitos de ingreso a la universidad, pero que no cuentan con los ingresos o recursos económicos suficientes para cubrir las necesidades básicas y académicas que les permitan lograr un adecuado desempeño en los estudios universitarios.

a. Género y edad

La edad para seleccionar a los estudiantes tiene como característica particular evaluar las aptitudes académicas que miden las habilidades que tienen para aprender en una situación académica (Nava et al. 2006).En la mayor parte de los trabajos revisados la edad de ingreso estaba entre 18 y 19 años. Por ejemplo, en el trabajo de González et al. (2008) además los ingresantes eran solteros con predominio del sexo femenino. Esta aseveración parece fundamentar que existiese una edad para estudiar en la Universidad, porque ha sido coincidente que la edad de ingreso la cual ha ido disminuyendo desde casi las tres últimas décadas, porque si en el pasado los estudiantes culminaban más tarde la educación secundaria, hoy el comienzo en los estudios universitarios es un desafío familiar de comenzar antes y que alcancen un título en el menor tiempo posible. Por otro lado, el incremento del género femenino en carreras como Agronomía que en el pasado eran dominadas por hombres; hoy, el cambio hay sido radical y con tendencia a ir en incremento. Sin embargo, es necesaria una mayor fundamentación a través de la investigación que permita identificar las variables comprendidas.

El año de ingreso parece ser una variable influyente porque representa la realidad socioeconómica del estudiante y el conjunto de planes, estrategias y acciones académicas de la institución. Porcel et al. (2010) consideraron con la variable año de ingreso que los estudiantes que ingresaron en el 2005 tuvieron el doble de oportunidad para rendir mejor que aquellos ingresantes en el 2004. Esto porque tomando en cuenta el contexto local, los ingresos y las oportunidades laborales pueden intervenir en el desempeño de los estudiantes y en la oferta educativa de la universidad. La universidad peruana ha sufrido los embates de las crisis nacionales, en todo aspecto, y los ingresantes han tenido que asimilar dicha crisis al interior de los claustros. La UNALM no ha estado fuera de ese panorama al igual que las generaciones de ingresantes.

El estudio de Kyoshaba (2009) consideraba que los estudiantes maduros, de edad mayor al promedio de ingreso, deben tener un periodo de complementación académica después del examen de admisión. Este argumento debe ser válido para todos los estudiantes de reciente ingreso, porque requieren ajustarse a la vida universitaria y a los niveles de exigencia, que dependiendo de la asignatura pueden encontrar los mismos temas, pero un profesor con diferente demanda y que no individualiza la enseñanza.

b. Ingreso familiar

La vida universitaria para estudiantes de nuevo ingreso puede ser un desafío que bien encaminado puede resultar positivo para la institución y los mismos ingresantes. Los resultados obtenidos por Pedrosa et al. (2006) indican que los estudiantes que provenían de ambientes desventajosos en términos socioeconómicos y educativos, tuvieron mejor rendimiento académico relativamente mejor que aquellos provenientes de estratos socioeconómicos y educativos más altos. A este fenómeno denominó resiliencia educativa, adaptado del concepto de resiliencia. De acuerdo a este estudio, en Brasil, desde un punto de vista de la política educativa pública, los estudiantes que provenían de escuelas públicas tuvieron un mejor desempeño que aquellos que habían estudiado en escuelas privadas. El concepto de resiliencia fue aplicado en el sentido que las desventajas en los periodos iniciales de la vida con traducidos posteriormente en altos rendimientos académicos. Estos resultados condujeron a que la Universidad de Campiñas estableciera un programa de acción para beneficiar a los candidatos que provenían de instituciones educativas públicas de secundaria (Pedrosa et al., 2006). La UNALM ofrece ayudas económicas desde el segundo semestre académico y estas solo pueden ser mantenidas si el estudiante tiene un rendimiento académico aprobatorio.

Los antecedentes económicos de los estudiantes parecen no influir en el resultado del perfil de ingreso. De acuerdo al estudio de Katsikas y Panagiotidis (2010), llevado a cabo en la Universidad de Macedonia, Grecia, las condiciones que la

institución ofrece a los estudiantes permiten un mejor desempeño académico a pesar de las limitaciones que puedan tener en los aspectos económicos y financieros de sus hogares. Esto puede explicarse a que los estudiantes aprenden a manejar los recursos y acceder a los beneficios de la institución educativa superior y la demanda laboral informal forma parte de ese apoyo que requieren para satisfacer las necesidades mínimas.

El grado del estudiante y el rendimiento académico pueden estar correlacionados. El estudio de Makar (2013) sugiere que ningún factor emocional por sí mismo o en combinación es un predictor confiable del rendimiento académico de los estudiantes. En conclusión, no resolvió la controversia sobre si los constructos emocionales eran auténticos predictores del éxito académico de los estudiantes, pero si determinó que era necesario incluir el factor demográfico para predecir el desempeño del estudiante. Es decir, Makar demostró que cuando en el estudio incluyó el grado del estudiante hubo correlaciones significativas con el rendimiento académico.

La situación económica del estudiante y de la familia parece estar influenciada por otras variables. El resultado encontrado por Tarpley and Miller (2004) en la Universidad del Estado de Utah, indicaban que el género, estado civil, tipo de residencia, edad, tipo de escuela secundaria, nivel educativo de los padres, la condición laboral al ingreso, la situación socio económica y la condición laboral de la madre eran elementos que afectan el desempeño en forma no homogénea en la universidad. En el mismo estudio de Tarpley and Miller (2004) no encontraron significación en los datos demográficos y que el género no era el mejor indicador de elección de la carrera. Adicionalmente, la recomendación era que debido a la baja varianza encontrada, los hallazgos deberían tomarse con mucha precaución, considerando que solo 2.55% de estudiantes eligieron el programa de estudio de agricultura. La baja varianza es explicada porque la información de la prueba ACT no mide los factores asociados con la elección del programa de estudio. Similares resultados han sido encontrados en el presente estudio, conduciendo a hacerse la misma sugerencia.

Los alumnos de bajo rendimiento fueron los más afectados por las variables de género, edad, nivel de instrucción de los padres y la condición laboral al ingresar. En el estudio de Ferreyra (2007) se encontró que en los cuantìles superiores era más importante el estado civil, el tipo de residencia, la escuela secundaria, la situación socioeconómica y la condición de actividad de la madre. Tanto el rendimiento académico en la escuela secundaria como en el primer semestre resultaron relacionados, con efectos similares en la mayoría de los estudiantes.

4.5.2. Rendimiento académico

El rendimiento académico es definido en términos del rendimiento en los exámenes. Kyoshaba (2009) definió el rendimiento académico como el resultado de las pruebas, en el trabajo de los cursos y en los exámenes de los estudiantes de pregrado. De acuerdo a este estudio, los puntajes del examen de admisión son ponderados a los registros de los antecedentes académicos de los estudiantes. El rendimiento académico es afectado por un número de factores que incluyen en el puntaje de admisión, estatus socioeconómico y antecedentes de la educación secundaria. Las variables e indicadores que inciden en el rendimiento son clasificados como demográficas o identificación (sexo, edad, estado civil, experiencia laboral), académicas (tipo de estudio cursado, curso, opción de estudio de una carrera, rendimiento previo), socio familiar (estudios y situación laboral de los padres, lugar de residencia familiar, lugar de estudio).

El puntaje de admisión refleja la influencia del rendimiento previo en el futuro rendimiento académico en la universidad.Kyoshaba (2009) consideraba que la política universitaria debería mejorar el sistema de apoyo de los estudiantes de bajos recursos económicos identificados antes del examen de admisión para ser asistidos con becas de estudios. El estatus socioeconómico tomado como una variable transversal al estudiante y familia ejerce influencia en los estudios secundarios y en resultado de la admisión. Un estudiante de la carrera de

Agronomía el primer año de estudio tiende a apoyarse en trabajos eventuales fuera de la universidad, cuando no accede a las ayudas económicas. Sin embargo, los estudiantes tienden a apoyarse en el sustento de los padres en el primer año de estudios como ha sido identificado en el presente estudio.

El desempeño académico universitario es determinado por un conjunto de características del individuo y el contexto. El desempeño académico de un estudiante está directamente relacionado al conjunto de aspectos tales como las políticas educativas públicas, la calidad de los profesores, el diseño de los cursos, las reglas de correlatividades (Hanushek, 1979; Di Gresia, 2007). También, existen otros aspectos difícilmente controlables desde la institución educativa tales como el entorno familiar y la capacidad de aprendizaje. Esta vinculación corresponde a otros aspectos de índole económica donde el producto educativo resultante está en función de los aspectos antes anotados y los cuales corresponde a temas aparte del estudio.

El rendimiento es un término multidimensional determinado por los diversos objetivos y logros pretendidos por la acción educativa. En términos operativos, el rendimiento es una calificación promedio obtenida durante el periodo universitario que cada estudiante haya cursado en una asignatura o grupo de asignaturas (Gómez et al., 2011). El promedio ponderado semestral refleja solo el desempeño en el tiempo de diecisiete semanas y el promedio acumulado el rendimiento que trae de los semestres anteriores. En el caso del presente estudio, los estudiantes que lograron obtener altas calificaciones en el primer semestre, llegan a mantener altas calificaciones en los siguientes semestres siempre y cuando logren rendimientos altamente aceptables en cada semestre. Sin embargo, este grupo fue bastante reducido porque el nivel alcanzado mayoritariamente por los grupos de estudiantes fue Bueno en ambos semestres.

El estudio de los determinantes del rendimiento universitario es un tema académico relevante a la institución y al desarrollo de políticas de la sociedad.

Según Ferreyra (2007) la identificación de los determinantes del rendimiento permite orientar las decisiones en el ingreso de los estudiantes, las políticas institucionales a decidir sobre la gestión académica, las facilidades en la infraestructura y en trabajo dentro del aula. En el plano de la sociedad, la información permite el diseño de políticas educativas equitativas y eficientes que estimulen el crecimiento y desarrollo en el plano de la movilidad social.

La identificación de los perfiles de estudiantes con alto o bajo rendimiento o con altas o bajas probabilidades de cumplir con los requerimientos académicos mínimo que exige la universidad obtendrían la oportunidad correspondiente si la institución identifica los determinantes del alto o bajo rendimiento. En el caso del estudio de Porcel et al. (2010) el rendimiento fue medido por la aprobación de los exámenes parciales o finales de la primera materia de matemática cursada. El modelo usado fue de regresión logística binaria. De acuerdo a Porcel et al. (2010) el título secundario, la carrera elegida y el nivel educativo alcanzado por la madre fueron las variables que explicaban mejor el rendimiento académico de los ingresantes a la Facultad de Ciencias Exactas y naturales y Agrimensura de la Universidad el Nordeste (FACENA-UNNE) en Corrientes, Argentina.

a. Rendimiento y nivel educativo de los padres

El rendimiento de los estudiantes aumenta a medida que mejora el nivel de formación educativa de los padres. En los resultados de Porcel et al. (2010) el 26.7% de los estudiantes cuyos padres tenían estudios universitarios o posgrado tuvo mejor rendimiento. Este grupo fue seguido por aquellos estudiantes (22.5%) que tenían los padres con estudios superiores no universitarios completos o universitarios incompletos. Contrariamente, dos grupos de estudiantes con menor rendimiento (11.8 y 12.8%) estaban vinculados al grupo de padres que estudio primaria completa o secundaria incompleta y aquellos que no hizo estudios o tenía primaria completa. Sin embargo, esta información es comparable con el rendimiento obtenido por los estudiantes en la educación secundaria y en el examen de admisión. En el estudio actual, los padres de los estudiantes tenían

grados de instrucción predominantemente a nivel de secundaria y llegaban hasta nivel universitario sin título.

El nivel de instrucción de los padres parece influir en el rendimiento académico del estudiante. El modelo educativo de los padres y el apoyo que recibe el estudiante han mostrado influencia sobre el rendimiento en el estudio de Porcel et al. (2010). En la medida que los padres tienen mayor nivel de instrucción los hijos tienen oportunidad de lograr mejores rendimientos. Sin embargo, puede tener influencia, pero no sería determinante si el estudiante tiene metas y objetivos definidos y que espera lograr mejoras en su vida personal.

El rendimiento académico puede ser medido por la aprobación de los exámenes parciales o finales de la primera materia de Matemática cursada. Porcel et al. (2010) encontró que, usando el modelo de regresión logística binaria, el título secundario, la carrera elegida y el nivel educativo alcanzado por la madre fueron las variables que explicaban mejor el rendimiento académico de los ingresantes a la Facultad de Ciencias Exactas y naturales y Agrimensura de la Universidad el Nordeste (FACENA-UNNE) en Corrientes, Argentina. En el estudio actual, el curso de Matemática puede usarse como indicador o para efectuar el monitoreo del rendimiento del estudiante. Adicionalmente, también puede usarse los resultados de los cursos de Biología y Química General.

b. Rendimiento en la educación secundaria y primer año de estudios

La educación es un servicio que intenta desarrollar el potencial de los estudiantes de diferentes habilidades, de esta manera la oferta educativa es medida como el impacto en el rendimiento del estudiante. La formación preuniversitaria es expresada como todos las actividades a las cuales el estudiante tuvo acceso desde los primeros años de la niñez hasta el momento de los estudios universitarios que les permitieron alcanzar habilidades, conocimientos y el cumplimiento de las tareas de desarrollo correspondiente a esta etapa de la vida.

La relación entre el rendimiento académico en la educación secundaria y el primer año de estudios universitario pueden ser significativas. Según los resultados obtenidos por Ibarra y Michalus (2010) el rendimiento académico de los alumnos de las cohortes de 1999 a 2003 de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Misiones en Argentina, indican que las variables significativas fueron el promedio de las calificaciones de educación secundaria (a mayor promedio mayor rendimiento), el tipo de institución donde cursó los estudios (privado sobre el estatal) y el número de asignaturas aprobadas en el primer año de la carrera (a mayor número de asignaturas corresponde mayor rendimiento). Concluyen que el resultado en esta primera etapa de la carrera influenciaba en los posteriores resultados académicos del estudiante. Esta conclusión es consistente con el hallazgo del presente trabajo donde respuestas similares fueron encontradas en el segundo semestre de estudios.

El rendimiento académico de un estudiante universitario puede ser visto como el producto de dos conjuntos de factores: el primero relacionado al individuo y el segundo a la escuela secundaria de procedencia (Win and Miller, 2004). En el caso de los factores de los individuos cada estudiante es una combinación de elementos socioeconómicos y la habilidad personal y en el caso de la institución educativa de procedencia está asociada con el sistema de educación y los patrones de organización e impartición del conocimiento dentro de las escuelas. Las variables de los estudios previos el estudiante y la nota de ingreso estuvieron correlacionados con el rendimiento en el primer año de estudios. Alcover et al. (2007) encontraron que el rendimiento en la educación secundaria y la calificación en el examen de ingreso influenciaron en el rendimiento en el primer año de estudios. En el presente trabajo, hubo correlaciones negativas en el orden de mérito de ingreso y el rendimiento, lo cual no refuerza el hallazgo de Alcover et al. (2007). Igualmente, las altas calificaciones en la secundaria no necesariamente fueron reflejadas en el primer y segundo semestre de estudios en la carrera de Agronomía.

Similar resultado al de Alcover et al. (2007) fue encontrado en un grupo estudiado por Nava et al. (2006).Los hallazgos fueron que el 36.8 % (148 personas) estudiantes que tuvieron un buen desempeño bueno en la educación secundaria tuvieron desempeño entre bueno (34.5%) a muy bueno (32.4 %) en la carrera. También, sin tomar en cuenta el nivel de desempeño en la educación secundaria, el 67.4 % de estudiantes (171) en el primer año de la carrera constituyeron el grupo de bueno a muy bueno. Igualmente, en el caso del desempeño en la educación secundaria estaba constituido por 69.4 % (279) estudiantes. Los estudiantes que tuvieron desempeño excelente no conservaron dicha categoría y bajaron a otras categorías, incluso 8.2 % de dicho grupo llegaron a ser deficientes. En el presente estudio los estudiantes con altas calificaciones en la Educación Secundaria, no lograban tener las altas calificaciones en los semestres académicos en la Carrera de Agronomía.

La transición de la educación secundaria a la Universidad involucra algunos obstáculos y problemas en el proceso de tomar decisiones sobre la elección que grado universitario elegir. Las universidades preocupadas con este problema han desarrollado diferentes acciones para aconsejar y atender a los estudiantes de secundaria en este proceso (Conejero et al., 2012). La UNALM por medio de las Oficinas de Admisión y Relaciones Públicas atiende de alguna forma este problema. La Oficina de Admisión tiene un equipo de profesores con quienes visita las escuelas de educación secundaria para presentar las ofertas educativas de las carreras de la universidad. La Oficina de Relaciones Públicas recibe regularmente en base diaria grupos de estudiantes de las instituciones educativas de Lima Metropolitana. Sin embargo, la UNALM no dispone de una base datos que permita identificar qué factores influyen en la elección de la carrera.

La adaptación de la secundaria a la Universidad involucra hacer ajustes y concesiones a un nuevo ambiente académico y social. Mediante un modelo de regresión lineal, Dalziel y Peat (2010) compararon el rendimiento académico a dos grupos de estudiantes de la Facultad de Ciencias que asistieron y no

asistieron a un taller de transición para los ingresantes. Los resultados encontrados señalan que los estudiantes que obtuvieron altas notas en el primer semestre de estudio fueron predichos por las altas calificaciones de los estudiantes en la educación secundaria, la asistencia al taller de transición, la edad y el género.

El énfasis en áreas del conocimiento en la educación secundaria no necesariamente asegura el rendimiento en estudios posteriores. Villalba y Salcedo (2008) estudiaron a 247 egresadas entre los años 2002 y 2006 de una escuela secundaria que enfatizaba el currículo en áreas de ciencias naturales y

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