• No se han encontrado resultados

Características psicopedagógicas del adolescente

In document La historia de la localidad placeteña (página 31-35)

La edad de la adolescencia es realmente interesante. Durante ese lapso, la vida es activa y plena, y cuantas más actividades tiene por delante el sujeto, más interesado estará en el medio en que se desenvuelve; es la etapa en que a los individuos les gusta incorporarse a equipos deportivos y otros colectivos de diversos propósitos y fines: musicales, científicos, dramáticos, etc.

Como se planteó anteriormente, un aspecto esencial a tener en cuenta a la hora de lograr un proceso de enseñanza-aprendizaje que contribuya no sólo al desarrollo cognoscitivo, sino además a la formación integral de los alumnos lo constituye el conocimiento de sus características. Ello permitirá al profesor como mediador y directivo de dicho proceso, establecer la influencia educativa adecuada sobre esos alumnos a fin de que en un futuro se integren como ciudadanos capaces y responsables al proyecto de sociedad socialista al que aspiran el Estado y Gobierno cubanos. En este sentido, a continuación se analizarán las características psicopedagógicas de los alumnos de secundaria básica a los que va dirigida la presente investigación.

Los alumnos de noveno grado son adolescentes con una edad promedio de 14 a 15 años. Esta etapa se caracteriza por una situación social del desarrollo en la cual se ponen de manifiesto las contradicciones entre las condiciones internas y externas de los individuos.

Las primeras incluyen cambios anatomofisiológicos y psicológicos entre los que se cuentan el desarrollo corporal, la maduración sexual, la necesidad de independencia y autoafirmación, así como el deseo de ser tratados como adultos y la necesidad de

ocupar un espacio en el grupo de contemporáneos de manera que sean reconocidos y aceptados por sus compañeros.

Las segundas incluyen los cambios que se producen en la posición que ocupan los adolescentes en la escuela, el hogar y la comunidad. Estos agentes sociales ejercen una influencia decisiva en cuanto a la interiorización y apropiación de la experiencia histórico-social por parte de los mismos.

Dependiendo del desarrollo psíquico alcanzado por los adolescentes, estos

reaccionarán ante los estímulos externos y asimilarán así esa experiencia histórico- social. Esta contradicción entre lo interno y lo externo será la base de su desarrollo psíquico (Vigotsky, 1987: 57).

Lo anterior es de obligatorio análisis si se pretende contribuir a la formación integral de la personalidad de estos alumnos. La escuela, como agente social, debe ejercer una influencia positiva en el logro de este objetivo. Las relaciones interpersonales que se logren establecer en el aula, como parte del proceso comunicativo que se desarrolla a través de la actividad también contribuirán de forma decisiva a este propósito.

Las relaciones de los adolescentes con sus coetáneos, posibilitan la aparición de la relación íntimo – personal, la cual constituye una fuente de profundas vivencias y reflexiones, así como de camaradería, respeto y confianza entre ellos. La puesta en práctica de estos códigos de carácter moral puede generar conflictos entre el adolescente y el adulto, pues en esta relación de comunicación, los adolescentes reproducen las relaciones adultas en cuanto a tareas, motivos y normas de relación entre ellos. Esto ha llevado a algunos autores a considerar la existencia de una “moral autónoma” que se opone a la “moral adulta” provocando los conflictos generacionales. Aunque la opinión de los coetáneos ha sido considerada en la literatura psicológica como elemento fundamental que determina la conducta del adolescente, L. Domínguez García comprobó en entrevistas realizadas a grupos de adolescentes cubanos, que la opinión de los padres sigue siendo de gran importancia para el bienestar emocional del adolescente, por eso no necesariamente en todo momento el adolescente responde a lo pautado por el grupo, todo depende del estilo de comunicación que se haya construido entre éste y sus padres.

En la creación de ambientes de aprendizaje favorables sin dudas cobra gran importancia el colectivo estudiantil donde se desenvuelven los alumnos y, en especial, el grupo escolar. Este no constituye una sumatoria de alumnos, sino un órgano vivo, con identidad propia, que se conforma en las interacciones y en la comunicación, generando normas, funciones, metas, y objetivos comunes.

Desde una óptica desarrolladora del proceso de enseñanza-aprendizaje, el grupo constituye el espacio por excelencia donde se producen intermediaciones que favorecen la formación de importantes cualidades y valores de la personalidad de los educandos.

El grupo desempeña un papel esencial en el desarrollo de la actividad valorativa de los alumnos. El aprendizaje grupal, cooperativo como proceso de participación y colaboración, ofrece las condiciones idóneas para aprender a convivir y aprender a ser; pero constituye, además una herramienta idónea para dar atención a la diversidad. En el adolescente, las actividades y formas de comunicación que establece con su grupo adquieren significación especial para el desarrollo de su personalidad, ya que es precisamente mediante las que realiza con su grupo que puede lograr las influencias educativas que desarrolla la escuela. Para él, los criterios y opiniones del grupo tienen mayor fuerza que la de los adultos que lo rodean, y la posición social que ocupan en el grupo es esencial.

El profesor, como mediador del proceso de enseñanza-aprendizaje, debe ser consciente de las características de su grupo. Dentro de ellas cobran vital importancia las relaciones interpersonales, la posición de los alumnos en el grupo, las posibles rivalidades que existan entre ellos, el tipo de comunicación existente, su aprovechamiento académico así como, aquellos que presenten algún tipo de enfermedad.

El proceso de enseñanza – aprendizaje, exige de los alumnos nuevos métodos de asimilación, lo que a su vez presupone un nivel más alto de desarrollo intelectual y el surgimiento de una actitud cognoscitiva cualitativamente nueva hacia los conocimientos, la realidad y la práctica.

Los intereses cognoscitivos se encuentran volcados hacia una asignatura específica, precisamente por su propio contenido, conceptos y leyes. Ya en esta edad no se limitan

a la situación de clases, sino que la trascienden y se buscan otras vías para profundizar en esa ciencia, como son los experimentos, confección de modelos, colecciones, desarme de aparatos, visita a museos, exposiciones, intercambio entre ellos mismos (puede participar el adulto) de informaciones, materiales, instrumentos, libros; lo que sin lugar a dudas conlleva a la auto-instrucción y a la tendencia a especializarse en distintas ramas del saber, de ahí que se estabilicen en cierto grado las inclinaciones profesionales.

Durante esta etapa, es característico además, que los adolescentes se hagan participantes principales de todas las cuestiones concernientes a la organización de pionero, intervienen como miembros activos del colectivo escolar, lo cual constituye la base de su propia autonomía, se hacen miembros de diferentes organizaciones escolares y extraescolares, secciones de deporte, participan en competencias y encuentros culturales y deportivos, campismos, etc. En todas estas actividades se concretiza un elemento muy importante de la edad, a saber: las relaciones con los compañeros y por medio de las mismas los adolescentes comienzan a vivir una vida de colectivo multifacético, social, donde tratan de hallar su propio lugar. Al respecto Martí dijo: “los primeros veinte años de la vida son los que tienen más poder en el carácter del hombre”. (Martí, 1963: 241). Expresa esto cómo debemos enseñar a aprender a niños y jóvenes y en especial a los adolescentes de secundaria básica, que por las características de su personalidad, necesitan de una labor educativa e instructiva esmerada.

In document La historia de la localidad placeteña (página 31-35)