4.1. Características medioambientales de las zonas que puedan
verse afectadas de manera significativa
A grandes rasgos las transformaciones sustanciales de los usos derivadas del nuevo planeamiento propuesto en el Plan General se concentran en cinco ámbitos de actuación bien identificados desde el punto de vista de la Evaluación Ambiental con características perceptuales ligeramente diferentes pero que se emplazan sobre usos bastante similares.
De forma sintética, estas áreas de transformación corresponden básicamente a cinco áreas:
Suelo urbano: Laida y Elexalde Núcleos rurales: Akorda y Arboliz
Emplazamiento del aparcamiento disuasorio para las playas
Las modificaciones de la clasificación del suelo pasan, en buena parte de las estrategias del Plan General, por densificar el núcleo urbano de Elexalde, compactando la estructura urbana existente, al mismo tiempo que se implantan usos mixtos, aunque existen claras diferencias en el resultado final para cada una de las tres alternativas planteadas, tanto en el número de viviendas final como en la estructura y funcionalidad urbana del núcleo.
Desde el punto de vista medioambiental, el núcleo de Elexalde destaca por la proximidad del río Laga, con una importante componente de inundabilidad a tener muy en cuenta, junto con una no muy extensa vegetación de ribera pero que en algunos puntos presenta ejemplares de porte importante. Por lo general, las parcelas de suelo urbano no consolidado que resultarían afectadas por los nuevos desarrollos presentan características muy similares, dominadas por zonas de prados, cultivos, huertas y frutales, con zonas ajardinadas y unidades de vegetación ornamental. En ciertos puntos hay aún presentes ejemplares de especies autóctonas, vestigio de la vegetación potencial propia de la región, pero que en ningún caso conforman grandes masas boscosas.
Para el caso del suelo urbano de Laida, el objetivo es el de reconocer el carácter urbano del suelo edificado nuclear, quedando las edificaciones más alejadas en suelo no urbanizable. Este nuevo planteamiento, con respecto a las normas vigentes, permite “liberar” algunos bosquetes de encinar cantábrico que quedarían fuera del suelo urbano.
En lo que respecta a los núcleos rurales, tanto para Akorda como para Arboliz se plantean soluciones muy parecidas, conformando el núcleo final mediante la incorporación de los caseríos situados más al norte o bien los situados más al sur. Las nuevas viviendas posibles se ubicarían en las parcelas vacantes.
En estos núcleos rurales las delimitaciones propuestas por las diferentes alternativas afectan principalmente a suelos de uso agropecuario, con prados, cultivos, huertas y frutales, aunque las viviendas más recientes presentan extensas zonas ajardinadas y con vegetación ornamental. Estos núcleos rurales también presentan en algunos casos pequeños rodales de frondosas, destacando en este sentido la importante masa de robledal presente al norte de la delimitación planteada para Akorda en su alternativa 1, en el entorno del cementerio.
Con respecto a la ubicación del aparcamiento disuasorio que conectaría con un servicio de autobús a las playas del municipio, cuestión planteada desde el propio PTP de Gernika-Markina, desde el Plan General se plantean dos ubicaciones, muy próximas entre sí. La primera de ellas se propone al sur del frontón cubierto, englobando al actual aparcamiento existente, sobre un terreno con algo de pendiente (en torno al 14%) y dominado por prados y cultivos junto a algunas frondosas, propias del robledal, presentes en la delimitación propuesta.
La segunda ubicación planteada, trataría de ocupar el suelo que las vigentes NNSS, destinaban a la variante circulatoria planteada para Elexalde en suelo no urbanizable, al sur del río Laga. Esta ubicación a priori parece peor desde el punto de vista medioambiental, principalmente debido a que la ubicación se vería afectada por las crecidas del río, aunque esto dependería finalmente de la cota y las condiciones constructivas que pudieran determinarse. En todo caso debería garantizarse la conservación y mejora de la calidad de la vegetación riparia presente en este tramo del río. También destaca la presencia al sureste de una importante masa de robledal acidófilo que podría verse parcialmente afectada, al menos según la delimitación planteada en el Documento de Avance del PGOU. El resto de los terrenos que serían afectados corresponden a zonas de prados y cultivos, entre los que se encuentran algunas zonas de matorral.
4.2. Evolución teniendo en cuenta el cambio climático
Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, en la región correspondiente a Europa Noroccidental se producirán los siguientes efectos:
Aumento de las precipitaciones invernales Aumento del caudal de los ríos
Desplazamiento de las especies hacia el norte
Disminución de la demanda de energía para calefacción Aumento del riesgo de inundación de ríos y costas
Tal y como señala la Estrategia Vasca de Cambio Climático 2050, el ascenso medio del nivel del mar esperado en Euskadi es de entre 29 y 49 cm para finales del siglo XXI, lo que puede provocar en retroceso de la anchura de las playas e incremento del riesgo de inundaciones en los estuarios.
En cuanto a las precipitaciones, para finales del siglo XXI se espera una disminución ligera de la precipitación media. En el caso de la vertiente cantábrica en la que se sitúa la el municipio de Ibarrangelu, se estima que la precipitación media en otoño podría disminuir hasta un 10%. Por otro lado, con respecto a la precipitación extrema, se prevé un incremento del 30% para finales de siglo.
Por su parte, se prevé un incremento de la temperatura media anual en invierno y en verano. Las temperaturas mínimas extremas podrían subir entre 1 y 3ºC en invierno a finales de siglo, además de una disminución del 50% en el número de heladas, llegando incluso a prever la desaparición de las olas de frío para mediados de siglo.
Con respecto a las temperaturas máximas extremas, las proyecciones muestran un incremento en la media de 4ºC, es decir, se prevé que para el periodo 2070-2100 ésta sea de 39ºC, al mismo tiempo que se esperan olas de calor más largas y más frecuentes, pudiendo llegar a finales de siglo a suponer el 50% de los días de verano en periodo de ola de calor.
En relación a los principales impactos esperados del cambio climático en Euskadi, éstos se pueden resumir en:
Incremento relativo de la peligrosidad y de los daños por inundación debido a que se podrían llegar a producir incrementos significativos de los caudales máximos de avenida, así como de la superficie inundada y de los valores de caudal y velocidad de la corriente.
Descenso de la precipitación media como consecuencia de la disminución neta de las precipitaciones y del aumento de la evapotranspiración.
En el sector agrario, las futuras condiciones ambientales debidas al cambio climático harán que se incremente el rendimiento de ciertos cultivos (trigo de invierno, vid); además de un incremento de la eficiencia en el uso del agua, factor que será determinante cuando las plantas crezcan simultáneamente a elevado CO2 y con sequía.
Con respecto al sector forestal, las predicciones utilizando modelos de nicho ecológico muestran un impacto significativo sobre las especies estudiadas (Q.robur, F.sylvatica y P.radiata), para las que se espera la desaparición casi total de sus nichos para el año 2080 y un desplazamiento progresivo de los mismos hacia el norte de Europa a lo largo del siglo XXI.
Se estima que un 7% de la superficie de humedales costeros y marismas actual podría verse afectada por ascenso del nivel del mar para finales del siglo XXI. La respuesta de las marismas, humedales, y otras comunidades intermareales como las praderas de fanerógamas a dicho ascenso podrían tener lugar a través de la migración natural hacia el interior, aunque en muchos casos se verá impedida por barreras fijas artificiales y naturales, con el consiguiente impacto en la biodiversidad.
El impacto en la biodiversidad marina ya se aprecia, por ejemplo, en la disminución del alga Gelidium debido al aumento de la temperatura del agua e incremento de días soleados.
Para contextualizar la evolución de las zonas descritas a tenor de los previsibles cambios inducidos en el clima, se debe matizar que el horizonte temporal del Plan objeto de análisis es de ocho años, que suponen un periodo de tiempo excesivamente reducido para que se pueda hacer una prospectiva de la futura evolución de las formaciones que serán transformadas por lo cambios de usos planteados. En ese tiempo no se puede afirmar que se vayan a dar transformaciones inducidas a causa de una elevación de las temperaturas o de la disminución de las precipitaciones así como la mayor estacionalidad de las mismas, que en ese período de tiempo serán difícilmente perceptibles, teniendo en cuenta que las previsiones señaladas previamente por la Estrategia vasca de cambio climático 2050 tienen como año horizonte el 2100.
Resumiendo, se estima que las variables ambientales que se evalúan y sobre las que se plantean impactos potenciales fruto de la planificación seguirán sustancialmente igual a pesar de los cambios que puedan producirse como consecuencia de la modificación de la precipitación y la temperatura, siempre considerando una ventana temporal de vigencia del PGOU.