S. MADRIGAL, HENRI DE LUBAC Y EL CONCILIO VATICANO II
III. De revelata praesentia Dei in praedicatione Ecclesiae Sigue un Proe mio, que se recomienda poner al comienzo Nota inicial: «Como parece
79 Carnets, l, 162; véase también 137 80 Carnets, 1, 1.
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condenado en los esquemas oficiales, a saber: Jesucristo, unidad de todas las verdades reveladas.
De sesión histórica ha calificado nuestro cronista la 19 Congregación general del 14 de noviembre de 1962. Aquella mañana se propone a la asamblea un doble voto para que el Concilio apruebe los principios gene- rales del esquema sobre la liturgia y las enmiendas sean examinadas por la comisión. Lo más sobresaliente es la alocución del cardenal Ottaviani que, después de solicitar una explicación sobre ese doble voto, empieza a hablar sobre el esquema De fontibus revelationis. Su queja suena así de rotunda: circulan otros esquemas para sustituir al esquema oficial82. Los
cardenales Liénart y Frings se expresan contra los esquemas doctrinales en su conjunto. En la otra trinchera, los cardenales Ruffini, Siri, Quiro- ga los aprueban en su integridad. El cardenal Léger dice que son con- trarios al espíritu de renovación demandado por Juan XXIII. En la misma línea —«non placet»— se pronuncian los cardenales König, Alfrink, Sue- nens, Ritter, Bea. «Que el Concilio renuncie a este esquema» —senten- ciaba el patriarca Máximos IV—.
Las intervenciones en uno y otro sentido se han sucedido en el aula. Lubac anota con bastante detalle las distintas posiciones, como hizo para el esquema sobre la liturgia. Así las cosas, los debates han ido acentuan- do una situación de impasse dogmático que se consumó el 20 de noviem- bre. Aquel día presidía la sesión el cardenal Frings, y se procedió a votar al hilo de esta pregunta: ¿debe ser interrumpida la discusión? De forma un tanto confusa se había previsto que quien quisiera votar la interrup- ción del debate votara con «placet», mientras que quienes quisieran pro- ceder a la discusión de los capítulos particulares dieran un «non placet». El secretario generad anunció el resultado siguiente: 1.386 rechazan con- tinuar la discusión, 822 a favor de la discusión inmediata de los artícu- los. En consecuencia: el «placet» no alcanzó la mayoría de los dos tercios necesaria para retirar el esquema. Ello significaba que al día siguiente se proseguiría la discusión de los capítulos. Sin embargo, el día 21 de noviem- bre, se comunica la decisión de Juan XXIII, que ha decidido confiar la cosa a una comisión que estará compuesta de miembros de la Comisión teológica y del Secretariado para la unidad. Su tarea será reformar el esquema83. También determina que se aborde seguidamente el esquema
82 Carnets, I, 275. 83 Carnets, I, 353.
sobre los medios de comunicación social, cuyo debate comenzó el 23 de noviembre84. Aquella mañana también han sido distribuidos entre los
Padres los esquemas De Ecclesia y De B. María Virgine. La comisión mixta, que será presidida por Ottaviani y Bea, tendrá que preparar un esquema
De revelatione, que reemplazaría a los dos primeros esquemas dogmáti-
cos (De fontibus revelationis y De deposito fidei).
Al comienzo de la 27 Congregación general, celebrada el lunes 26 de noviembre, el secretario Felici anuncia que, a partir del 1 de diciembre, habrá todos los días congregación general todos los días, excepción hecha del domingo. El 8 de diciembre, la misa solemne será presidida por el Papa para clausurar el primer período de sesiones. Una vez concluido el debate sobre el esquema De instrumentis Communicationis socialis, se procedió a estudiar el decreto «Ut unum sint», es decir, De unitate Eccle-
siae. Después se debatirá, según la petición de muchos Padres, el esque-
ma De Ecclesia, así como el anexo De B. María Virgine85. Aquella tarde, Lubac acude al Instituto bíblico para una reunión de trabajo con Con- gar, Labourdette, Laurentin y otros. Conversan y deliberan sobre la orien- tación que Balie ha impreso al esquema mariano. Seguidamente comen- tan el proyecto elaborado por Philips, el teólogo de Lovaina, como esquema alternativo al De Ecclesia que había redactado la Comisión preparatoria: «Está compuesto casi de los mismos elementos que el antiguo, pero con un orden dinámico interno: "Quid sit Ecclesia", de quiénes se compone; jerarquía, fieles, vida religiosa. Vida doctrinal de la Iglesia, autoridad y obediencia; deber del apostolado. Relación con los otros cristianos, con la ciudad celeste. El cardenal Suenens patrocinaría ese proyecto. El capí- tulo sobre la Virgen podría servir de epílogo o de coronamiento»86. Ellos
examinan, parágrafo a parágrafo, ese proyecto. De vuelta a casa, se encuen- tra con el «Dr. Joseph Ratzinger», que le ha expresado su consternación por las noticias acerca de la primera reunión de la comisión mixta: pien- sa que la orientación de esta Comisión, dominada por el trío Ottaviani- Tromp-Parente, con expertos como Fenton, no responde para nada a los deseos del Concilio. Otro perito conciliar, G. Thils (de Lovaina), le infor- ma de la creación de cinco subcomisiones, presididas cada una por un cardenal, que se encargarán de la redacción del esquema sobre la reve-
84 Carnets, I, 365. 85 Carnets, I, 373.
86 Carnets, I, 382. Véase S. MADRIGAL, El Vaticano II en los «cuadernos concilia- res» de G. Philips: Razón y Fe 259 (2009) 259-284.
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lación: relaciones Escritura-Tradición, inspiración, inerrancia y compo- sición literaria de la Escritura, Antiguo Testamento, Nuevo Testamento, Escritura en la Iglesia87.
El día 28 de noviembre, el cardenal Ottaviani tuvo una intervención para desaconsejar el comienzo del debate sobre el esquema De Ecclesia, que comprende 80 páginas. Mejor sería diferirlo al próximo período de sesiones, en septiembre de 1963. En su lugar, propone pasar a deliberar sobre el De B. Virgine María. El Consejo de la presidencia deliberó y recha- zó la propuesta, considerando que era un error querer tratar de la Vir- gen fuera de su marco de referencia eclesiológico. Así las cosas, el 1 de diciembre comenzó a debatirse, tras una breve intervención del cardenal Ottaviani, el esquema De Ecclesia elaborado por la Comisión teológica preparatoria, revisado por la Comisión central. El viejo cardenal oriun- do del Trastevere dejó caer su juicio y descontento contra las maniobras secretas emprendidas contra aquel texto, sabedor del proyecto alternati- vo que Suenens había encargado a Philips: «Antes de que el esquema fuera distribuido, ya se decía que debía ser rechazado»88. Monseñor Fra-
me hizo la exposición resumida de los once capítulos del esquema. A con- tinuación, se fueron produciendo las intervenciones de los cardenales, a favor y en contra del esquema, que nuestro relator reproduce cuidado- samente, en su formulación latina.
El domingo 2 de diciembre no había sesión general. Lubac come en el Gesù y allí ha sido interrogado acerca de las «dos fuentes». Es una con- versación de gran interés, pues ofrece una buena síntesis del parecer de nuestro jesuíta acerca de una de las cuestiones más debatidas: «Hay dos cuestiones diferentes —afirma—, que el Concilio de Trento afirma la fuen- te que es el Evangelio de Jesucristo, y que esto no prejuzga el modo exac- to de la relación que haya que establecer entre los dos canales que son la Escritura y la Tradición. El Concilio de Trento, con su «partim-partim», ha dejado libre la discusión acerca de la naturaleza de esta relación; en fin, que toda la antigua tradición, hasta Trento, sostiene que la totalidad del Misterio cristiano está contenida en la Escritura, cuyo sentido es inter- pretado por la Tradición»89. Pero su interlocutor, que es un defensor de
la teoría de las «dos fuentes» constitutivas, aduce el argumento de que es la enseñanza de las escuelas católicas durante los dos últimos siglos; por
87 Carnets, I, 384. Véase 409-410.
88 Carnets, I, 427. 426-439, 446-456, 460-477, 482-488, 492-503, 507-514. 89 Carnets, I, 443.
tanto, la tesis de los manuales es identificada con el absoluto de la fe por aquel espíritu estrecho que no tiene otros conocimientos.
El lunes 3 de diciembre tuvo lugar la 32 Congregación general. Léger afirma que el esquema sobre la Iglesia debe ser el quicio doctrinal del Concilio Vaticano II, y subraya que el capítulo dedicado al episcopado es de gran relieve. El cardenal Döpfner insiste en la centralidad del es- quema, pero no le satisface la estructura interna del documento, que es demasiado largo, sin fundamento escriturístico, demasiado jurídico. A su juicio, es necesaria una nueva y profunda reelaboración. El día 4 ha inter- venido el cardenal Frings, cuyo consejero es Ratzinger, haciendo una serie de observaciones críticas sobre el esquema: sólo refleja una míni- ma parte de la tradición católica, no toma en consideración la tradición griega, y de la latina, no la más antigua. Ello afecta negativamente a la doctrina expuesta, que es más jurídica y sociológica que teológica, por ejemplo, en lo que a la naturaleza de la Iglesia se refiere. Nada se dice de la doctrina de los padres griegos sobre la eucaristía como lazo de la uni- dad más profunda. El esquema requiere una corrección profunda en el sentido de la catolicidad que se debe exigir a una constitución conciliar. Poco después, en el marco de la 33 Congregación general, se produjo la intervención del cardenal Suenens90: antes de que se concluya este pri-
mer período de sesiones es necesario que los Padres reflexionen acerca del principal objetivo del Concilio, de manera que los trabajos del segun- do período se ordenen en torno a un esquema central; así como el Vati- cano I trató del primado del Papa, el Vaticano II debe centrarse —según las indicaciones del Papa— en la Iglesia de Cristo, luz de las gentes. En este sentido proponía un plan de conjunto: la constitución sobre la Igle- sia es el centro del Concilio, en una doble perspectiva: ad intra y ad extra. Lo primero plantea la pregunta: ¿quid sit Ecclesia? Lo segundo, implica una reflexión acerca del diálogo que la Iglesia debe entablar con el mundo en estos aspectos concretos: la persona humana, la justicia social, la evan- gelización de los pobres, la paz internacional. Aclaraba el cardenal de Malinas que estas perspectivas estaban incluidas, explícita o implícita- mente, en el discurso radiofónico de Juan XXIII del 11 de septiembre.
La intervención de Suenens cosechó una sonora ovación. A conti- nuación intervino el cardenal Bea, que, antes de iniciar su comentario al esquema, llamó la atención sobre su importancia histórica y para el mismo
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concilio. El problema de la Iglesia se había planteado ya en el siglo xvi, pero Trento no tuvo tiempo de abordarlo; el Vaticano I sólo trató un punto: el papado. Sobre este esquema recae un peso especial, de ahí se desprende una gran responsabilidad. Tras un recorrido minucioso por algunos capítulos, concluyó la necesidad de una nueva elaboración, pro- funda y sólida. Aun cuando se oyeran voces a favor del esquema presen- tado, como las del cardenal dominico Browne, sin embargo, empezaba a pesar la línea crítica marcada por Liénart, Alfrink, Döpfner, Gracias, Frings... El cardenal Montini intervino al día siguiente en la Congrega- ción general 34 para insistir en este punto: debemos considerar seria- mente lo que el cardenal Suenens dijo ayer «de fine concilii et de ordine argumentorum tractandorum». Porque ahí se toca el núcleo del Conci- lio; este esquema puede unificarlo todo: «Quid est, et quid agit Ecclesia?». Añadía otras observaciones sobre la relación entre Cristo y la Iglesia, sobre la doctrina del episcopado (colegio, sucesión y carácter sacramen- tal), que también merecieron una ovación91.
En la Congregación general 35, el jueves 6 de diciembre, se produjo la intervención del cardenal Lercaro, quien comenzó insistiendo en las palabras de Montini del día anterior. La doctrina de la Iglesia debe ir más allá de lo jurídico; hay que mostrar a los hombres que la Iglesia es sacra- mento de Cristo vivo y actuante entre los hombres, el misterio de Cristo en la Iglesia. Es urgente mostrar el misterio de Cristo en los pobres; la Iglesia es Iglesia de los pobres. Todos los esquemas presentes o futuros deben considerar este aspecto fundamental del misterio de Cristo. La prioridad la tiene la evangelización de los pobres92. Digna de mención es
también la alocución de Monseñor Hakim, arzobispo melquita, una voz de Oriente. La Iglesia es la madre universal y de manera especial la madre de los pobres, como había recordado Juan XXIII y el cardenal Lercaro. Los resultados reales del Concilio no comenzarán a ser conocidos hasta dentro de diez o quince años. Será el concilio del siglo xxi. Nos gustaría, por tanto, no encontrar en los esquemas propuestos los textos de los manuales de antaño, sino una respuesta real, proveniente de la Iglesia, a las cuestiones reales de hoy. Hay que hablar como Juan XXIII. Hay que hablar como el Evangelio. Retomando la intervención del cardenal Frings hace suyas las palabras críticas hacia un esquema que no tiene en cuen-
91 Carnets, I, 482-484. 92 Carnets, I, 492-494.
ta el pensamiento oriental: el cuerpo místico ha sido reducido a solas rea- lidades visibles. El realismo de la teología griega ha quedado atrofiado por el juridicismo de este esquema. Los Padres griegos no han reducido la doctrina paulina del cuerpo místico a la definición de una sociedad donde la obediencia bastará para describir la actitud de los fieles. Es tris- te ver el capítulo sobre el obispo, donde la autoridad episcopal es pre- sentada como un derecho incuestionable. Los obispos son definidos pri- meramente por la jurisdicción, no por el misterio que entraña su oficio. El cuerpo episcopal emana de Cristo; la jurisdicción, conferida por el Papa, localiza y determina una función colegial que le préexiste. Esta fun- ción colegial se ejerce de una manera eminente en el concilio, pero cada obispo es solidario en todo tiempo de la obra entera de salvación con- fiada a la Iglesia. Es grave atenuar u olvidar el tenor de esta verdad. La teología oriental no la ha olvidado nunca93.
El cardenal König recordó en el debate del 7 de diciembre lo escrito en las actas del Concilio Vaticano I al final de los tres meses que había durado la primera sesión: «Señor, hemos bregado toda la noche, y no hemos pescado nada» (Le 5, 5). Con optimismo señalaba que no valían esas palabras para el primer período de sesiones del Vaticano II, pues ya se había producido el fruto de contactos y coloquios importantes. El deba- te sobre el esquema De Ecclesia discurrió por los caminos acostumbra- dos durante aquella última jornada. Monseñor Volk echa en falta en el esquema un mejor desarrollo del fundamento bíblico; todo se despliega a partir de una imagen restringida del cuerpo de Cristo; habría que recu- rrir a otras imágenes como la de pueblo de Dios, en primer lugar. Intro- duce también otro concepto de mucho futuro: la Iglesia es la comunidad de los salvados en la gracia de Cristo, es «sacramentwn et res sacramen-
ti». Su intervención concluía abogando por la refundición total del esque-
ma. La última intervención fue la del benedictino inglés C. Butler, que veía la insuficiencia del esquema presentado en su falta de adecuación al renacimiento experimentado por la teología de la Iglesia durante el siglo xx. Tal y como estuvo anunciado, justo antes del mediodía, el Papa Juan ΧΧΠΙ llegó al aula. Después de recitar el angelus, dirigió un breve discurso a los Padres. El día 8 de diciembre de 1962 Henri de Lubac abandonaba Roma en tren junto al P. Martelet camino de Lyon.
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3.2. SEGUNDO PERÍODO DE SESIONES: LA COLEGIALIDAD, EL ECUMENISMO Y LA LIBERTAD RELIGIOSA
Por motivos de salud nuestro relator no pudo asistir a la reunión de la Comisión teológica a la que había sido convocado por el cardenal Otta- viani en mayo de 1963. Con fecha de 2 se septiembre anota: a raíz de mi reciente estancia en el hospital, el P. Provincial ha escrito al P. Asistente para descargarme de la presencia en la segunda sesión del Concilio94. Des-
pués de su convalecencia, ya recuperado, viaja en automóvil a Roma, donde llega el 30 de octubre.
Cuando entra en el aula se estaba proclamando el resultado de la vota- ción sobre las cinco cuestiones propuestas por los moderadores95. Este
simple dato informa de una de las novedades de procedimiento inaugu- rada en el segundo período de sesiones, así como de uno de sus momen- tos estelares. Las sesiones han sido presididas por cuatro moderadores nombrados por Pablo VI, los cardenales Döpfner, Suenens, Lercaro y Aga- gianian. Corría una caracterización chistosa de este grupo de cuatro que los comparaba con los cuatro evangelistas: el cardenal alemán sería Mateo, el hombre de la ley; el cardenal belga, Marcos, el amigo de Pedro; el car- denal italiano, Lucas, el evangelista de los pobres; finalmente, Agagia- nian, el cardenal de la curia, es Juan, es decir, no uno de los sinópticos96.
Aquella propuesta de los moderadores pretendía obtener un voto de orien- tación para el capítulo sobre el episcopado del esquema De Ecclesia. Con el disgusto del sector más duro de la Comisión teológica y la fuerte opo- sición de Ottaviani, la votación tuvo lugar y la mayoría de los padres se pronunció a favor de la colegialidad al hilo de estas preguntas: 1) si la consagración episcopal constituye el grado supremo del sacramento del orden; 2) si cada uno de los obispos legítimamente consagrado, en comu- nión con el Papa y con los otros obispos, es miembro del cuerpo de los obispos; 3) si el cuerpo o colegio de los obispos sucede al colegio de los apóstoles en la función de evangelizar, santificar y apacentar y si posee —junto con su cabeza, y nunca sin ella— la plena y suprema potestad en la Iglesia; 4) si dicha potestad es de derecho divino. Aquella encuesta incluía la pregunta acerca del diaconado y la reposición del diaconado
94 Carnets, I, 547. La crónica de la segunda etapa, en Carnets du Concile, II, 7-59. 95 Carnets, II, 7.
permanente en la Iglesia latina. Esta votación constituye un verdadero triunfo de la mayoría conciliar, aunque estaba por ver la reacción de la Comisión doctrinal. Por el contrario, un sacerdote francés, profunda- mente conservador y enemigo del aggiornamento, había escrito: «Los cinco votos sucesivos de los Padres del Concilio hacen de la jornada del 30 de octubre de 1963 una de las más sombrías de la historia de la Igle- sia para los sostenedores de la tradición»97.
El martes 5 de noviembre asiste a la Congregación general en la que comienza a debatirse el esquema sobre los obispos y el gobierno de las diócesis (De episcopis). Por la tarde, acude a la sesión plenaria de la Comi- sión doctrinal, donde Ottaviani ha mencionado el resultado de otra vota- ción, la del 29 de octubre, en la que por escaso margen (1.114 frente a 1.074) los Padres se habían pronunciado a favor de la inclusión del texto sobre la Virgen en el esquema sobre la Iglesia. Él va a defender sin éxito que el esquema sobre la Virgen elaborado por la Comisión no sea modi- ficado, frente a König y Charue que son partidarios de crear una subco- misión que reelabore el texto. Cuando Monseñor Philips comenta el tra-