• No se han encontrado resultados

La Casa V y los hijos

In document Notas de un Astrólogo - Juan Estadella (página 129-133)

Estudio de un sector o casa: la casa V y lo hijos

Acerca de si la persona tendrá o no hijos:

No puede establecerse una regla fija, pues algunas personas tienen los principales indicadores muy bien dispuestos y no tienen hijos. Con todo, lo más sensato es estudiar los aspectos a la cúspide de la casa V, pues parece ser lo más obvio: aspectos inarmónicos de maléficos a dicha cúspide, especialmente por conjunción u oposición, parecen dificultar la descendencia o, en el caso de tenerla, tienden a que exista algún tipo de problemática al respecto: de salud, accidentes u otros. El regente de esta casa también puede estudiarse: si tiene aspectos inarmónicos, por ejemplo. El signo de la cúspide no parece ser importante o determinante en este sentido. Después de estudiar 190 casos, tampoco está muy claro lo de la presencia física de un planeta u otro en esta casa, aunque parece prudente el considerar la ubicación de Saturno, Neptuno y Plutón, y quizá Marte, como negativas en este sentido. El Sol parece limitar la descendencia a nivel cuantitativo. En suma, hay que valorar en conjunto todos estos factores. Y debe verse como un sector o casa más que puede analizarse a partir de los indicadores habituales, evidenciándose aquí que la astrología es un arte-ciencia y no una ciencia exacta.

Obsérvese lo más destacado de 39 casos estudiados de personas sin hijos:

-En 24 casos sobre 39 la cúspide de la casa V estaba en aspecto inarmónico (0º, 90º, 180º) con Marte, Plutón, Neptuno y Saturno; y en mucha menor medida, con Urano y el Sol. -En 18 casos sobre 39 el regente de la casa V estaba en aspecto inarmónico (0º, 90º, 180º) con Marte, Plutón, Neptuno y Saturno;

130

y en mucha menor medida, con Urano y el Sol. En ocasiones, en mal estado cósmico o en conjunción a la cúspide de la casa XII. -En 13 casos sobre 39 existían planetas como Marte, Plutón, Neptuno, Saturno, Urano o el Sol en la casa V.

Es importante apuntar que sólo en 6 casos de los 39 no había indicios claros, según las reglas o tendencias que acabo de enumerar. Sólo con estas indicaciones, preferiblemente en su valoración conjunta, sopesando y ponderando todo, ya puede verse si un rádix es poco favorable a tener descendencia. Hay conclusiones accesorias, como en un caso concreto en que Plutón sobre la cúspide de la casa V aparentemente propició que un hijo del nativo falleciera en accidente. En otro caso, Marte en oposición a la cúspide de la casa V posiblemente determinó que el hijo del nativo naciera con una grave enfermedad congénita. En una segunda muestra de 190 casos, he podido comprobar que, aparentemente, en personas sin hijos es ligeramente más frecuente encontrar la casa V ocupada por uno o más planetas, aunque no sé si realmente es estadísticamente significativo. En cuanto a los signos zodiacales en las cúspides, para 190 casos estudiados, los signos en la cúspide de la casa V más frecuentes en personas sin hijos son Géminis, Sagitario, Cáncer y Capricornio. A excepción de Géminis (25 casos), los demás no ofrecen un resultado muy superior a la media esperada. Los signos más fértiles, en este sentido, parecen ser Libra (7 casos), Aries, Leo y Virgo.

Acerca del sexo de los hijos o del sexo predominante:

Evidentemente, el que en la cúspide de la casa V haya un signo masculino y el individuo tenga hijos varones o que tenga un signo femenino en la cúspide y tenga hijas no es operativo aquí.

131

El autor de esta obra tiene dos hijos, de sexo masculino, y a Cáncer en la cúspide de la casa V. Tampoco funciona en la carta del rey Juan Carlos I, con Leo (signo masculino) en la cúspide de la casa V y con un predominio de hijas entre su descendencia. Y que el regente de la cúspide de la V esté en un signo masculino o femenino tampoco sirve aquí. Diana de Gales, que tuvo dos hijos varones, tiene la cúspide de la casa V en Aries, estando su regente, Marte, en un signo femenino (Virgo). Tampoco funciona en el caso del rey Jorge VI de Inglaterra, que tuvo dos hijas: el regente de su casa V estaba en un signo masculino. Más obvia resulta la inutilidad de esta regla si comparamos a dos personajes que tienen, ambos, a la cúspide de la casa V en el signo de Leo (masculino) y a su regente (el Sol), en signo femenino: el rey Juan Carlos I tiene dos hijas (predominio de descendencia femenina), mientras que Gabriel García Márquez, el otro personaje, tiene dos hijos varones.

Dentro de este capítulo, en el que como en el anterior se consideran múltiples configuraciones astrológicas radicales, quiero aprovechar para apuntar que en la lectura de toda carta natal, pueden surgir lo que yo llamo zonas oscuras de la carta. Se trata de configuraciones natales que no son muy claras y que no responden a nada que, aparentemente, pueda relacionarse con el carácter ni con el destino del nativo. Por ejemplo, un Neptuno en IV o un Plutón en VIII. Generalmente, son planetas lentos en zonas oscuras de la carta, que no permiten una lectura directa, sino que más bien es mejor desarrollarlas en la consulta, a partir de lo que el cliente dice o pregunta en relación al sector en sí. Sea como sea, en un análisis directo, poco interactivo, es mejor obviar este tipo de configuraciones, pues a menudo no aportan nada; a veces son configuraciones potenciales o escondidas de la carta. Por ejemplo, Napoleón III tenía 4 planetas en la casa II, lo que difícilmente puede conectarse con su biografía. Y lo mismo con respecto a determinadas regencias y otras configuraciones indirectas.

133

In document Notas de un Astrólogo - Juan Estadella (página 129-133)