• No se han encontrado resultados

76 Casi no hay movimiento internacional de progreso y de libertad al que esta Unión no se haya

In document HACIA UNA MORAL SIN DOGMAS (página 72-74)

HACIA UNA MORAL SIN DOGMAS

76 Casi no hay movimiento internacional de progreso y de libertad al que esta Unión no se haya

asociado, con una amplitud de miras realmente loable; un día promueve meetings feministas, otro protesta contra la ejecución de Ferrer; lucha hoy contra la trata de blancas, mañana celebra funerales a Tolstoy, hasta organizar dos Congresos Internacionales de Educación Moral

(Londres y La Haya), el primer Congreso universal de las razas (Londres, 1911) y la Liga Inglesa para la Enseñanza de la Moral, que ya tiene entre sus adherentes a muchos miembros del parlamento inglés.

En la bibliografía, ya vasta, llama la atención un carácter general: la falta de esos adornos literarios que suelen suplir al pensamiento claro o que se emplean para encubrirlo. Paul Desjardins ha dicho que algunos discursos de los eticistas evocan por su elevación y su eficacia, a los estoicos antiguos, y ha creído poder compararlos a las páginas del Manual de Epicteto.

Cada Sociedad o Iglesia es libre de formular sus principios como lo estime conveniente, dentro de las líneas generales señaladas. Como tipo de una de ellas, leamos los “principios” y “fines” enunciados en la Constitución de la Ethical Church, en que se ha transformado la West Ethical Society.

a) Principios.

1. La vida moral tiene sobre nosotros derechos supremos, que no reposan sobre una autoridad exterior, ni sobre un sistema de recompensas y castigos sobrenaturales, pero que se originan en la naturaleza del hombre, en cuanto es un ser inteligente y social. 2. En la práctica, la vida moral debe ser realizada por el cumplimiento de los deberes

generalmente reconocidos como moralmente aceptables y, además, por el cumplimiento de obligaciones que todavía no han penetrado en la conciencia social.

3. Considerando la supremacía para el hombre de esos derechos de la vida moral, el ideal ético debe ser considerado como el objeto de nuestra devoción religiosa, consistiendo la religión en la obediencia y la lealtad a cualquier objeto que se considera digno de la suprema devoción.

b) Fines.

1. Concurrir y desarrollar la ciencia ética.

2. Aun dejando a los miembros absolutamente libres de creer o no creer en la existencia de una vida ulterior y en la realidad que excede de nuestra experiencia, enseñarles e independizar de ellas sus ideas y sus prácticas morales.

3. Insistir sobre la importancia del factor moral en todas las relaciones de la vida, personales, sociales, políticas, nacionales e internacionales.

4. Ayudar a los hombres a conocer, amar y practicar el bien, por los medios puramente humanos y naturales.

5. infundir a los miembros la fuerza y la inspiración que emanan de la actividad en común y de la confraternidad moral.

En síntesis, la Sociedad se propone intensificar la moralidad sobre una base no dogmática y naturalista.

Justo es señalar, ya, la segunda forma de adaptación al medio, sufrida en Inglaterra por las sociedades de cultura moral. Las reuniones van tomando el aspecto de creencias religiosas;

aunque no hay liturgia fija, el procedimiento se acerca mucho al de las actuales iglesias unitarias en los Estados Unidos. Para comprender mejor el espíritu de las reuniones creo útil traducir la descripción de la iglesia, hecha por un miembro de la misma. “La antigua capilla metodista que es ahora la Ethical Church, se compone de una sala en hemiciclo, rodeada por

77

dos galerías sobrepuestas. Así todo converge hacia la cátedra, o mejor dicho, a la tribuna, adosada a la pared del fondo; un fresco de vivos colores lo adorna, representando hombres que se pasan antorchas de mano en mano. En lo alto, sobre el fresco, un busto de Pallas Athenea preside a todos los oficios del culto. Dos bajorrelieves de Della Robbia, con niños músicos y cantores, están encastrados en la pared, a uno y otro lado de la tribuna. Delante de ésta, sobre dos columnitas, estatuas de Jesús y de Buda, y en toda la sala bustos de Marco Aurelio, Lincoln, Sócrates, Josephine Butler, etc.”. Estos detalles decorativos dicen más que un programa.

No hay servicio religioso sin conferencia o sermón4.

En la imposibilidad de hacer una reseña analítica de las ideas contenidas en la vasta bibliografía, digamos solamente que la Iglesia encargó, en 1913, a Stanton Coit, la redacción de un Social Worship, o Manual del Culto Societario, cuyos dos volúmenes acentúan todavía más el carácter religioso de las sociedades éticas inglesas. Y para que esa evolución de la forma no induzca a creer que las ideas han cambiado, mencionaremos este pasaje de un sermón sobre la lealtad intelectual: “Si un hombre posee una creencia, pero ahoga las dudas que surgen en su espíritu respecto de ella, y evita los hombres y las lecturas que de ella tratan y podrían ilustrarlo, y tiene además por impíos los pensamientos que podrían perturbarla, la vida de ese hombre no es más que un largo pecado hacia la humanidad”.

VI. EL CULTO RELIGIOSO DE LA MORALIDAD

Acostumbrados a concebir la independencia moral como un apartamiento de la religiosidad, - como afecto de la religión dogmática en que hemos sido educados- nos causa cierta extrañeza la conservación de la exterioridad ceremonial, y aun del hombre de iglesias, en sociedades cuya concepción naturalista de la divinidad no conseguimos distinguir del ateísmo.

Acaso una comparación con algo que conocemos definidamente, nos permita entender mejor el sentido global del eticismo inglés. Poniendo en el hombre la divinidad, y mirando su perfeccionamiento moral como el advenimiento de la divinidad misma en cada hombre, el eticismo se presentaría como una doctrina del superhombre moral, predestinado a surgir del hombre religioso contemporáneo, y satisfaciendo las tendencias místicas del temperamento individual.

Recordad que William James, después de estudiar las Fases del sentimiento religioso, llega a la conclusión de que en la hipótesis de la divinidad los hombres han sintetizado un sentimiento de admiración por lo que creen primordial, unánime y verdadero en sí mismo. La religiosidad sólo puede definirla como “la reacción total frente a la vida”; de allí su pregunta: ¿por qué, entonces, no decir que cualquier reacción total frente a la vida es una religión?

4

Es curioso leer algunos títulos de la serie correspondiente a un trimestre de 1912: “El Dios de Bernard Shaw” – “Dios: el Bien actuando en el mundo” – “Cómo Dios necesita de nosotros” – “La irreligión del Porvenir” – “La idea que la civilización es una enfermedad” – “Los castillos de naipes de los utopistas” – “La Gran Ilusión de Norman Angell, los Della Robbia, Robin y Meunier” – “La religión de Riquet en la biblioteca de su maestro Borgeret” – “La señora Signey Webb y las otras mujeres” – “Debemos cumplir nuestras promesas” – “La política por sobre los partidos” – “El poder que salva a los hombres” – “Pericles y el Partenón” – “La construcción de San Pedro en Roma” – “La historia del divorcio” – “El temor de la responsabilidad” – “Los siete sacramentos de la Iglesia romana” – “La moralidad del Rito” – “En qué Jesucristo sobrepasa a los demás hombres” – “Doce conferencias sobre los salmos”, etc. Puede inferirse de esos temas que la Iglesia pretende ser, al mismo tiempo, una verdadera Universidad popular, con sus correspondientes proyecciones luminosas y cintas cinematográficas.

78

In document HACIA UNA MORAL SIN DOGMAS (página 72-74)