Capítulo 1 Marco Referencial Teórico
1.3 La categoría sentido y su relación con el sentido personal en la piscología
La categoría sentido tiene múltiples acepciones que no responden a la ciencia psicológica únicamente, sino a la Lingüística, a la Filosofía y a las Ciencias Médicas y de la Salud fundamentalmente. Habitualmente se le identifica con la capacidad de percibir a través de los órganos sensoriales y en este sentido fue relacionado en la Psicología con los procesos cognitivos, resaltando así su papel en el proceso de “vivir la experiencia”.
Sin embargo esta definición está muy distante de comprender al ser humano en la dinámica de su subjetividad y en la organización de su personalidad y no muestra claridad en cuanto a qué papel juega el sentido en la constitución subjetiva del ser humano.
Víktor Frankl fue el primero que se acerca a la categoría sentido con una postura existencialista y por tanto bien subjetiva. Frankl (1988) reconoce que “el sentido es aquello que confiere significado a la vida, un propósito o una función que realizar, a la vez que proporciona un soporte interno a la existencia” (Citado en Rodríguez, 2006). El nivel de significación que adquiere una situación concreta para una persona constituye la expresión del sentido, este se orienta a evitar la frustración y el vacío existencial como indicador de desajuste emocional (Martínez, 2015).
Además de no expresar la relación del sujeto con el sistema de relaciones sociales en la cual se constituye, y a la vez, construye; no deja clara la relación y diferencias entre sentido y significado; elemento que trascendió la psicología marxista cuando expresa que el significado y el sentido son dos procesos diferentes en su relación con el funcionamiento psíquico.
Por su parte, los cognitivistas y construccionistas sociales afirman que “en el intercambio que el sujeto tiene con el medio social y físico, además de las constantes transformaciones que el sujeto experimenta, el sentido personal se constituye como aquel elemento autorregulador que le otorga congruencia interna y una noción de ser un sujeto único. Constituyéndose en la unidad organizacional que dirige la construcción de las “versiones” de mundo y de sí mismo” (Vergara, 2011). Obviamente es un concepto parcializado que se basa fundamentalmente en los procesos cognitivos que integran dichos sentidos, los cuales alcanzan un valor en tanto participan en la construcción de las ideas que se tienen sobre las cosas y sobre el sí-mismo, pero que no se reduce a ellas, ni pueden ser explicadas de manera simple y superficial.
Guidano (1987) señala que la búsqueda de congruencia actúa como el regulador principal para poder otorgar continuidad al sujeto durante su vida. Así, el flujo constante de experiencias que el sujeto vive es percibida y explicada a partir de recurrencias experienciales que se van organizando a partir del sentido personal (Vergara, 2011).
El sentido personal empieza a ser percibido en la medida que el niño puede diferenciarse a sí mismo de los otros, Guidano (1994) plantea “la semejanza de los otros es el requisito necesario para experimentar un sentido de ser persona, pero al mismo tiempo, la diferenciación sobre esa similitud percibida es la condición necesaria para experimentar un sentido de sí mismo” (p.31). En la medida que se va desarrollando un sentido personal, el sujeto adquiere capacidades de autorreconocimiento y autoconcepto (Guidano, 1987)
En definitiva, el sentido personal implica una noción de unicidad que se mantiene en el tiempo y que permite la coherencia interna. La mantención en el tiempo del sentido personal no significa que sea estático. Al plantearse el sentido personal como una unidad organizadora autorreguladora, se está señalando justamente que mediante los desequilibrios constantes que el sujeto vivencia producto de actuar en el mundo, el sentido personal guía los procesos de asimilación que le permiten su desarrollo, de manera tal de poder generar intercambios con el medio o negociaciones sociales que generen una complejización del sí mismo (Guidano, 1987).
Una vez más se define la categoría sentido personal con una semejanza a categorías ya superadas y descritas en la psicología como autoconciencia, identidad personal o autovaloración.
El sentido personal se irá constituyendo en la interacción que tiene el sujeto con el mundo y los otros. Bruner (1987) plantea justamente que “la elaboración de sentido es un acto social” (p.7). Así, el sentido personal es el producto emergente entre el estar en el mundo (social y físico), con el estar con uno mismo. Sin embargo Bruner no expresa las peculiaridades intrínsecas del sentido personal, ni cuáles son sus contenidos, ni especifica cómo se va formando. En resumen no tienen en cuenta la personalidad ni su determinación en la regulación del comportamiento. Además aunque resaltan el papel de lo social en la formación del sentido personal no logra trascender lo biológico en su concepción y lo demuestran cuando dicen “Es así como, las características propias del sujeto en tanto aspectos temperamentales y biológico – genéticos, irán circunscribiendo un ámbito particular de la experiencia en curso, jugando también un rol fundamental en la vivencia del sujeto.
La categoría sentido en la perspectiva histórico-cultural fue introducida por Vygotsky en el último momento de su obra, lo cual ha traído consigo algunas interpretaciones reduccionistas. En la Psicología occidental, apareció identificada con el carácter singular del significado, interpretación muy influida por el sesgo lingüístico y cognitivo de la aproximación sociocultural norteamericana (González, 2010).
Vygotsky asume este concepto a partir de los trabajos del psicólogo francés Paulhan, quien se centró en el estudio de la relación entre el significado y el sentido de las palabras en el uso del lenguaje (González, 2010).
Para Vygotsky resulta necesario destacar la significación de los aspectos procesales de la relación entre pensamiento, palabra y lenguaje, así como la relación de esas funciones con la conciencia como sistema, que tiene su base en unidades que reproducen en sí mismas las características dinámicas del todo.
Además de la categoría sentido, al final de su obra aparece otra que también ha cambiado el rumbo de los seguidores de Vygotsky en la explicación de lo psicológico y revolucionó el mundo científico psicológico: la vivencia. Fue definida como la categoría psicológica capaz de dar cuenta de la unidad de lo cognitivo y lo afectivo en el desarrollo humano.
Entre las principales críticas de Bozhovich a Vygotsky está en el hecho de que atribuyó la vivencia a la capacidad de generalización del niño, con lo cual no pudo avanzar de forma consecuente en su propuesta de una categoría psíquica capaz de expresar la unidad de lo cognitivo y lo afectivo en el desarrollo humano, aunque le dedicó a ello el final de su obra, así como a la relación entre sentido y significado.
Como dice González, (2010) el hecho de que, las categorías nunca representaran contenidos analíticos parciales, sino momentos de un sistema teórico en desarrollo, nos lleva a pensar que con la categoría sentido se empeñaba en desarrollar una nueva representación sobre la mente en una perspectiva histórico-cultural, enfatizando cada vez más su relación con la personalidad y con la vida psíquica como un todo.
Así, en una de las formas más acabadas en que consigue definir la categoría de sentido en “Pensamiento y Lenguaje” escribe: “El sentido de una palabra es el agregado de todos los elementos psicológicos que aparecen en nuestra conciencia como resultado de la palabra. El sentido es una formación dinámica, fluida y compleja que tiene varias zonas que varían en su estabilidad. El significado es apenas una de esas zonas del sentido que la palabra adquiere en el contexto del habla. Él es el más estable, unificado y preciso de esas zonas” (Vygotsky, 1887,
p.276 citado en González, 2010). Al considerar el sentido como una formación trasciende su mera relación con la palabra y la integra al sistema psíquico en las condiciones de su desarrollo cultural, cuestión hasta el momento vista de forma estática y parcial.
Además Vygotski insiste en la necesidad de considerar el pensamiento en su integración inseparable con los procesos afectivos de la persona. “La dirección en que nos debemos mover en nuestro intento de resolver este problema vital [se refiere a esa compleja conexión entre el pensamiento, el afecto y el comportamiento] está indicada por el método que confía en el análisis del todo complejo en sus unidades. Existe un “sistema dinámico de significados” que constituye una unidad de los procesos afectivos e intelectuales. Toda idea contiene alguna reminiscencia de las relaciones afectivas individuales de aquel aspecto de la realidad que ella representa. De esa manera, el análisis en unidades permite ver la relación entre las necesidades individuales o inclinaciones y el pensamiento (González, 2010).
El concepto “sistema dinámico de significados”, lo usa Leontiev (1992) y, en lugar de “sistema dinámico de significados” aparece el concepto de “sistema dinámico de sentidos”. Leontiev señala: “De forma general no es la unidad de lo cognitivo y lo afectivo como tal, sino la realización de esa unidad en forma de un “sistema dinámico de sentidos”, el cual relaciona la “dinámica del pensamiento” [intelecto] así como la “dinámica del comportamiento y la actividad concreta de la personalidad” (p. 42). Los significados, aunque con frecuencia representen sentidos en sí mismos, no expresan una relación directa, lineal, ni intencional con los sentidos. (González, 2010).
En la década de los 80 del siglo pasado resurge el tema de los sentidos con los trabajos fundamentalmente de Leontiev, y sus seguidores, particularmente Bratus, Asmolov, Stolin, Subotski con la categoría sentido personal. La categoría sentido personal en la obra de Leontiev fue definido como momento de la actividad, como la relación entre el motivo y los objetivos de la actividad.
Posteriormente destaca en su definición la relación de los motivos entre sí, orientándose a la definición de un sistema de motivos de naturaleza psíquica que no tiene relaciones inmediatas con los objetos externos. En esta nueva aproximación señala “algunos motivos ocupan un cierto lugar hegemónico y subordinan a ellos otros motivos. Otros, por el contrario descienden a la categoría de subordinados e inclusive pierden por completo la función de conferir sentido. La génesis de este movimiento expresa en sí la génesis del sistema de vínculos entre los sentidos personales: la génesis de la personalidad (Leontiev, 1992).
Asmolov (1984) define el sentido personal: “El sentido personal representa el reflejo individualizado del mundo, que incluye la relación de la personalidad con aquellos objetos a través de los cuales se desarrolla su actividad y su comunicación. Las más diversas manifestaciones de la cultura, y más ampliamente de las relaciones sociales, asimiladas por el sujeto en el proceso de interiorización de las normas sociales, los conceptos, roles, valores e ideas percibidos por él en los actos y acciones de otras personas, pueden adquirir para él sentido personal, transformándose en “significados para mí”.
En esta definición se evidencia claramente que el sentido personal constituye el reflejo de las relaciones de la personalidad con los objetos, se muestra como el resultado de la asimilación, y no como creación; y también de la interiorización y no de la producción de dichos sentidos.
Como una necesidad de convertir esta categoría en una más universal y generalizada y que comprenda relaciones de sentido más compleja, aparece la categoría formaciones de sentidos de la personalidad. Las formaciones de sentido las definimos como “complejas relaciones entre motivos, precisamente buscando su lugar dentro del sistema complejo de la personalidad”, superando de esa forma su reducción a los términos de la actividad.
Por su parte Calviño (1987) reconoce un conjunto de características que permiten sintetizar la categoría sentido personal a partir de su comprensión como:
El sentido personal es una de las unidades básicas de la conciencia individual, en relación con la significación, la trama sensorial, lo que revela las relaciones particulares de un sujeto concreto con el medio en el que se inscribe su
actividad.
Es un medio, un mecanismo de conciencialización, de comprensión, que caracteriza a una personalidad concreta.
El sentido personal se caracteriza por su subjetividad, no tiene una existencia extraindividual, no psicológica.
Existe una estrecha relación entre el sentido personal y el significado; en tanto el sentido se encarna en la significación. Por su parte los significados en general no existen más que realizando unos u otros sentidos. Por tanto el sentido personal es siempre sentido de algo. La estrecha interrelación entre el sentido personal y el significado, no se traduce de modo lineal
en una disolución de uno en otro, sino que la expresión de los sentidos a través de los significados permite que estos sean comunicados y comprendidos por otros (Calviño, 1987).
El sentido personal no coincide con las significaciones objetivas de la realidad con el significado, acciones y condiciones de la actividad, ello está dado a partir de la relación entre el sentido personal y los sistemas de regulación motivacional de la actividad, constituyendo un resultado de la “valoración que hace el motivo” con respecto a las condiciones, objetivos y acciones de la actividad del hombre.
El sentido personal se da en dos sistemas de relaciones, conformando como sistema único en la vida psíquica: la unidad conciencia-actividad.
El sentido personal no se da solamente en los marcos de una actividad específica sino que se revela en la relación entre motivos que ocupan niveles jerárquicos diferentes en la estructura de la personalidad.
Cura (1987) -basándose en la obra de Leontiev- refiere que “sentido personal no está solo relacionado con los procesos que tienen lugar dentro de la propia conciencia sino que él está originaria y básicamente relacionado con la actividad real, vital del sujeto, con sus motivos, objetivos, tareas que cada uno cumple, así como con las propias condiciones en que transcurren” (p.2). De acuerdo con Cura (1987) “el sentido personal constituye uno de los componentes principales de la conciencia, es el que crea la parcialidad de ésta” (p.2). Ello nos permite asumir el sentido personal como la formación psicológica basada en la vivencia, que está determinando el carácter individualizado de la conciencia, e indiscutiblemente mediado por los motivos; aunque reconocemos que aún puede desarrollarse desde el punto de vista teórico, esta categoría.