CAPÍTULO XI MARCO TEÓRICO
CATEGORIZACION Y ANÁLISIS DE LA ENTREVISTA
Al analizar la entrevista en profundidad que se ha realizado, se desprenden de ella cinco categorías, que ordenan la información recogida y permiten dar cuenta de la experiencia que se encuentra viviendo Laura. Las categorías son:
f. Laura como mujer g. Laura como esposa h. Laura como madre i. Laura como paciente j. Laura como creyente
El orden en que se han presentado, ha sido estimado como el más lógico: partir el análisis desde su condición de persona, las decisiones que en su vida ella ha tomado, luego las circunstancias de la enfermedad y finalmente la condición trascendental de la vida.
a. Laura como mujer:
Su familia de origen la componen sus padres y sus hermanos, cinco mujeres y un hombre (16)1
1
En su ser mujer, Laura ha experimentado un cierto disgusto a que su esposo la aborde físicamente, que la toque (22), ella siente que ha sido respetada en este sentido y tiene claridad que durante el tiempo en que ha sido la mujer de su esposo, él ha sido fiel (22).
“Me da rabia po’”, ”como si uno quisiera morirse, “ya me cansé”(123), estas expresiones dan cuenta que en el plano personal Laura se ha cansado y agotado.
Los dolores físicos han comenzado a notarse (123). Este ha sido un tiempo, en el que ha encontrado la amistad en personas que no estaban dentro de su círculo más cercano, por ejemplo en la matrona que la atiende (123).
Hay elementos de su realización personal que se han visto afectados, su trabajo y el poder servir con él (162,164,180).
Un elemento interesante de rescatar en la experiencia de Laura es que ella al recorrer su vida, da cuenta del proceso de desarrollo vital, lo revisábamos bajo la teoría de Erikson en el marco teórico; Laura ha podido desarrolla la procreatividad, la muestra son los hijos que ha engendrado y educado, cierto es que no los podrá acompañar hasta la plenitud de sus vidas, pero la tarea está cumplida.
Erikson con su categorización nos ayuda a dar cuenta que Laura en el estadio de la adultez ha completado su ciclo, la crisis la tiene resuelta y se encuentra en condiciones de avanzar a la etapa siguiente, esto no será posible debido al diagnóstico médico, pero ella se proyecta a continuar avanzando, aunque tenga claro que su idea de futuro no será en tiempo cronológico sino en sentido de plenitud personal.
b. Laura como esposa:
Un acontecimiento que hay que destacar en esta dimensión, es cómo ella conoció a su esposo, ella le asigna una cuota de causalidad, ella reconoce que lo conoce como “cosa de Dios, lo vi y siempre me fascinó, un tipo fascinante, una personalidad extrovertida, buen mozo, brillante, inteligentísimo, culto, pero emocionalmente inestable” (14). Esta última cualidad que ella reconoce en su esposo, será algo característico y marcador de toda su relación. Esta inestabilidad emocional de él definirá el cómo ella será como esposa, lo que le implicará esfuerzos y trabajos. Siente que el costo que “esta relación haya funcionado me lo he llevado yo” (18).
Ella reconoce que él ha cambiado, y se preguntaba si esta “no sería su misión” (18). Los demás, según Laura, reconocen que es “ella la que lo controla y maneja” (18).
Un sentimiento que ella reconoce en este ámbito es la rabia (12), son muchas las formas de ser de su esposo que se la despiertan.
Ella reconoce que con su esposo ha tenido que aguantar, esto lo ha vivido como una forma de ser esposa (16.18); este aguante es leído por los hijos como una causa del cáncer que ella sufre (18).
Laura reconoce que su esposo ha sido fiel con ella (22), pero al mismo tiempo que el ser emocionalmente inestable le preocupa (22), esto se convierte en una “preocupación eterna” (24), se podría sospechar que él sufre un trastorno del ánimo no tratado.
Una cosa interesante sobre lo que Laura desearía, es que “él esté conmigo, pero en paz, que sea mi apoyo” (28), pero al mismo tiempo, ella se da cuenta de su condición maleable y ve que no puede hacerlo o sentirlo. A ella le gustaría expresarle sus miedos pero no puede (28). Esta intervención 28 en su totalidad otorga pistas interesantes para descubrir eso que ella necesita como relación esponsal. Ella es más delicada en el trato con él por temor a que él se descompense (28). En este momento de la enfermedad es ella la que requiere ser contenida y apoyada, aquí se descubre que no existe la reciprocidad.
Su esposo se ha mostrado colaborador en la enfermedad, él la ha “acompañado al médico, me hace agüitas, si estoy en cama me dice que no me levante (40).
Laura tiene preocupación. Con su esposo tienen diferencia de edad interesante, entonces ella se ve en situación de enfermedad y a él también lo ve con los problemas de salud de un hombre mayor (81) se encuentra afectado a cáncer a la próstata, Laura se pregunta cómo van a ser cuidados sus hijos.
En muchas ocasiones Laura toma consciencia que ha tenido que justificar a su esposo (85).
Un logro de Laura como esposa, ha sido aprender a manejar los conflictos con su esposo (168), esto le regala a Laura en los días finales de su vida un sentimiento de logro en su vida matrimonial (83).
En esta categoría, la de ser esposa, es quizás donde con más intensidad se puede percibir el trabajo que ella está haciendo para aceptar que está haciendo un verdadero duelo. En los elementos visto en el marco teórico, uno de los mediadores de la muerte son las circunstancias de la muerte, este mediador va unido a unas tareas, las adaptaciones que Laura se encuentra realizando como esposa y también como madre, la van haciendo entender la necesidad de prepararse a la última pérdida que tendrá que hacer: su propia muerte. Esto la
hace desde ya recolocar sus afectos, dar un nuevo sentido a las experiencias vitales que ha tenido y aceptar que perderá a los que hasta ahora ha querido.
c. Laura como madre:
Laura se convierte en madre muy joven, a los 21 años (16), queda embarazada de su esposo que era mayor que ella (16), vive un embarazo muy complicado con su familia y no se casa inmediatamente, viene al año ocho meses y con él los otros hijos(16).
Un elemento distintivo en la maternidad de Laura, ha sido el cuidado de los hijos y de modo particular evitar amargar a su hija menor (2), le “da miedo que ella me vea sufrir” (6).
Por lo difícil que le resulta el carácter de su esposo, “no quería que mis hijos pasaran la dificultad que tenían los hijos mayores de él” (18), por esto “agachaba el moño” (18). Laura intenta proteger a sus hijos, sometiéndose a su marido.
Laura en estos días de enfermedad cuenta con sus hijos (34), con ellos vive un afecto más demostrativo, de piel (34).
Sus hijos en general la animan a tener fe, “si tú te mueres te vas a ir al cielo” (36).
Ella ha tratado de hacer de sus hijos personas autónomas (38,81), pero también reconoce que “ha sido mi mayor fracaso” (38), esto referido al mundo emocional.
Su vocación la vive como “yo creo que es ser mamá” (53), la “fascina, me realiza, me encanta” (53) y “la enfermedad no me ha cambiado mucho en términos de mi rol” (53,55), ellos le cuentan sus cosas y conversan (55).
Algo significativo en Laura es que está haciendo un cuaderno, “les estoy poniendo sus fortalezas, sus debilidades, que yo veo y cómo enfrentarlas, con quiénes cuentan” (55). Tiene con esto una actitud marcadamente de protección y de cuidado y se proyecta más allá de este tiempo. En relación a su hija chica “voy a buscar a la niña al colegio” (55).
Expresa que con uno de sus hijos le “preocupa como este flaco va a ser con su mujer” (65). Ella “he sido muy presente en la vida de ellos…han confiado en mí” (65). No “oculté nada al papá” (65), lo involucraba en la tarea de educar. Un elemento ambiguo en la forma que usa Laura para abordar su rol de madre y esposa, ha sido este exponer y proteger a sus hijos de la influencia de su padre, esto se comprende por la inestabilidad emocional de él.
Su sueño como mamá “el poder apoyarlos cuando tengan hijos” (65). Si se tienen en cuenta las etapas del duelo, Laura se comienza a adaptar a un entorno que cambiará una vez sucedida su muerte.
En la entrevista plantea respecto a la maternidad (69) que ella considera como: “ más valioso, la lealtad, esa cosa incondicional, ese amor transparente, esa cosa auténtica, reírnos,… eso la incondicionalidad, ese amor que no, que nada te lo va…. a matar, es lejos la mejor experiencia que he tenido”.
Cuando Laura revisa qué tienen sus hijos de ella, encontramos: “Ellos… cada uno tiene algo, la fortaleza, esa cosa de ser aperrado y que una cosa la empieza y la termina, y entonces yo les digo que eso no sirve de nada si no hay esfuerzo, a eso hay que ponerle, por algo le dieron esa inteligencia, ese talento no es así… esa brillantez no les sirve de nada si ellos no le ponen esfuerzo. Yo creo que eso lo tienen porque son todos así: estudiosos, responsables, preparados, les gusta ir más allá de las cosas y sobre todo que aman al otro, yo siempre les he dicho que las personas valen por su dignidad, por el hecho de ser personas y que hay que ser respetuosos con eso y ellos lo tienen eso metido dentro; yo no me los imagino pasando a llevar a alguien, tratando mal a la empleada o a un empleado de ellos en su trabajo, yo no me los imagino así, yo digo una de las cosas que me harían revolcarme en mi tumba si yo supiera que un hijo mío está haciendo daño o abusando de alguien, el tema de la justicia, tratar de ser justos, ellos siempre me
dicen que no podrían saber cuál es mi regalón porque ….. no, nunca lo han dicho” (71). Se puede reconocer que hubo abuso psicológico y daño por parte del padre.
Reconoce que “los ama a todos, pero tengo más afinidad diría yo con el segundo” (77), porque la “hizo mamá sin sufrir” (77), “fue otra la sensación entonces ese apego ya desde el embarazo que lo hizo distinto porque con el otro, me pasé el embarazo entero sin dormir y me despertaba, me desvelaba pensando: ¡chuta! ¿qué voy a hacer con esta guagua?... pobrecito o sea es otra la sensación, no es lo mismo y bueno las otras niñitas es otra cosa , con mis lolas es otra la relación es distinta, pero con ese tenemos una cosa distinta, es un feeling , además los dos nos cachamos , es otra la relación, yo he sentido de él lo he sentido: “mamá no te preocupes” esa cosa que es más de contención” (77).
El desprendimiento como mamá le cuesta vivirlo con la hija menor (81), esto por la diferencia de edad con su esposo, ve que quedará más indefensa. Con ella se propuso ser mamá de otra forma: “Cando estaba embarazada de la chica , siempre tuve pena o rabia qué se yo de lo duro que había sido la infancia para los niños en el fondo. Me acuerdo que estaba embarazada y,… le prometí a mi papá y a mi gorda que no iba a permitir que ella sufriera, y en cierta forma ha sido así , porque ella ha sido más niña, ha jugado , ni ha peleado ella siempre dice: esta niña nació y cambió la cosa aquí, en esta casa ella hace lo que quiere” (83). Un modo aprendido de actuar que se percibe en su hija menor es el mismo del padre.
Un tema presente en Laura es el perdón, como madre lo vive así ”que me perdonen” (117), esto en referencia a lo que sus hijos sufrieron por la forma de ser del papá y del modo como ella actuó (115). Laura puede experimentar ambigüedad de sentimientos, por un lado la culpa y por otro la responsabilidad por haberlos expuestos a las descalificaciones y a la violencia psicológica del padre.
En el planteamiento del desarrollo de las etapas vitales, se planteó que al estar experimentando un cáncer no fuera posible vivir con gozo, esta premisa teórica se ha visto descartada en la persona de Laura. Ella sobretodo en su condición de madre se ha visto plena y realizada. El sentido de su vida lo ha encontrado en la maternidad.
d. Laura como paciente:
Laura guarda un cierto silencio con sus padres y con su hija menor, sobre la exactitud de su enfermedad (2), “nunca les he dicho, así oficialmente, tengo cáncer; no he podido decírselo, ¿cómo hacer eso?, ¿cómo hablar con mi hija chica?” (2), saben que está enferma, el cómo hablarlo es lo que en principio le cuesta, en cambio con los mayores “he sido bien bruta en el fondo” (2). Ha conversado con ella, “pero para qué la voy a amargar” (2). Aquí se sigue manifestando su veta protectora.
“Me da miedo que ella me vea sufrir” (6), sufrir por la enfermedad es algo a lo que ella le teme.
Laura manifiesta un cierto miedo “no de morir, sino a eso, a la enfermedad” (10). “Tuve mucha culpa, mucha rabia conmigo, por tonta, imagínate, un cáncer cervico uterino, yo trabajaba en consultorios, por no hacerme el examen” (10). Esta conjunción de sentimientos marcan la manera como Rosa vive su enfermedad. Se vincula una rabia con su esposo “tuve rabia con él, porque él me pegó el bicho” (14), pero sabe que es “la única responsable” (14).
A partir de la experiencia de la enfermedad se puede encontrar en Laura los siguientes sentimientos para con su esposo: “primero fue la rabia, de culparlo. Y después dije no, no porque él tampoco podía haber sabido, no me gusta mucho que me toque. Después de eso él no ha tenido intenciones íntimas, por el contrario, en eso súper respetuoso. si yo te digo, es su carácter lo que le juega en contra, tiene buenos valores dentro de todo, de preocuparse de los hijos, él conmigo ha sido fiel desde que estamos casados” (22) Ella busca rescatar la imagen de su marido, librándolo de su ambivalencia.
Cuando Laura se plantea el origen de su enfermedad, lo ve así: “el doctor me dijo que esto lo tiene el 90% de las mujeres y algunas lo eliminan solo como el resfrío. Unas lo hacen pulmonía, otras bronquitis, qué se yo, a ti te tocó, a lo mejor bajaste defensas y te atacó lo que estaba más débil” (22).
Dentro de la experiencia de la enfermedad, Laura ha tratado de preparar a su marido “él todavía no se convence” (24), cree que habrá alguna salida diferente de la que Laura le comenta. Por ejemplo, “como que lo niega, como que dice no, esta cuestión, igual tú tienes para rato, hay gente que la tiene mucho tiempo, y nosotros te cuidamos, y todo eso, así que tú no, no... Y cuando me dijeron que me había aparecido otro tumor, él me decía, “no gorda, pero ¿no te pueden operar?, yo le decía, no, no me pueden operar, bueno y me decía, ya pero vamos a ver qué hacemos” (26).
Laura percibe en la enfermedad una oportunidad, como si ella le orientara sobre “alguna función que cumplir” (46).
Esta situación de enfermedad no le ha restado la capacidad de ver situaciones de futuro (49).
Reconoce que la enfermedad no le ha cambiado su rol de mamá (53), y que no ha vivido en función de la enfermedad (55). A partir de la enfermedad le han brotado algunos sentimientos con fuerza, ellos son: “más ansiosa diría yo, en términos de querer, me he sentido con más ganas de hacer todo ya, de dejar todo perfecto, podría ser esto un signo de ansiedad por controlar los aspectos prácticos, que no se me vaya a escapar nada, una sensación también de sentir que me queda poco tiempo, siento como que estoy preparando un viaje, hay días que ando más apurada, porque pienso, ay esto no lo he hecho y no he terminado
los cuadernos, hasta me he preocupado de reglar cosas, es como esa sensación, cuando uno se va a ir de viaje por un tiempo. Esa es mi, si lo podría definir así, quiero dejar todo listo, todo arreglado, los papeles, ya regalé, todo, todo, mis materias, mis revistas, todo mi material de estudio, dejé solamente los libros. Tengo hartos libros, buenos libros, por si te interesa, de repente. Todo eso, ya me deshice, estoy limpiando, para que no tengan después que andar buscando, qué hacemos, son cuestiones que ya no le van a servir a nadie, te fijas, es como eso, como cuando una se cambia de casa y quiere” (57).
Ha vivida su historia como un tema que tiene resuelto (59),”me siento como en paz con eso” (59).
“¿para qué…? ¿qué hago con esto?. Sí a veces tuve rabia pero no con Dios sino con la enfermedad y pero con Él no”(101), estas preguntas surgen en Laura como una manera de entender lo que la hace sentir la enfermedad.
A continuación encontramos lo que la hacen sentir las personas que la rodean cuando le tocan el tema de su enfermedad ”me da rabia po´, me da impotencia porque ella jura que yo me quiero morir, ¿me entendí?... es como si uno quisiera morirse, como si uno se hubiera buscado la enfermedad. Es como si yo dijera, ya me cansé,… no po´, si esta cuestión llegó y yo no, no,… yo no la pedí, llegó no más po´. No la pedí, no la pedí … y yo he hecho todo lo que he podido, he ido al médico” (123); a partir de la enfermedad ha encontrado apoyos interesantes ”por
supuesto que la matrona que es amorosísima, me quiere mucho y nos hemos hecho muy amigas” (123).
Al observar la vida que le ha correspondido llevar a Laura, una vez que ha sido diagnosticada de cáncer, constatamos que las características de estrés, limitaciones en lo cotidiano, desorganizaciones a nivel personal y familiar de una enfermedad terminal se encuentran vívidos. Hasta el momento el manejo medicamentoso que Laura está llevando, no ha sido invasivo para hacer que no esté consciente de lo que sucede. Esta lucidez le ha permitido ser protagonista de las decisiones que directamente le afectan.
e. Laura como creyente:
Laura hace mención de Dios en dos planos, por un lado como lo nombra toda persona “gracias a Dios los míos ya son grandes” (2) o “he revisado problemas mayores que tengo, con mi hermano gracias a Dios no” (44), esto de modo genérico y, por otro lo nombra como creyente, haciendo confesión de fe “si a Dios no le podemos pedir todo…le pido que tenga misericordia” (36).
Ella reconoce que “nos educaron…y la cosa católica” (16), está presente en ella desde siempre.
Laura establece un diálogo con Dios y “le digo no te vayai al chancho, si yo soy humana…pero échame una ayudadita, yo le pido que ojalá me muera pará, que no tenga que estar en cama” (36), esto muestra cómo Laura comprende la vida y la muerte. Este tipo de vínculo permite descubrir confianza y cercanía con Dios.