CAPÍTULO II: MARCO TEÓRICO
2.2 Nivel de instrucción
2.3.2 Causas del bajo rendimiento escolar
El bajo rendimiento es un problema siempre presente en todos los niveles educativos y se puede decir que es un fenómeno complejo, el origen del mismo no es único, pero, si es cierto que este problema afecta más a las clases sociales que presentan cierta precariedad en sus recursos económicos, sociales y culturales.
A continuación se analizan los factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos y culturales, y pedagógicos que resultan más habituales en el bajo rendimiento escolar.
2.3.2.1 CAUSAS BIOLÓGICAS
Es conocido que la inteligencia se hereda, existen diferentes teorías alrededor de esta temática, unas manifiestan por ejemplo que un 80% de la inteligencia se debe a la
12 Banús, S. (2011). Psicodiagnosis. es. Recuperado el 17/02/2012 de,
herencia, en cambio, otras consideran que el 50% de la inteligencia se debe al ambiente.
Debido a los factores biológicos, puede haber trastornos físicos o neurofuncionales del organismo que interfieren o dificultan el normal rendimiento escolar del estudiante.
Los trastornos físicos pueden llevar al bajo rendimiento escolar por presentarse problemas sensoriales como de la visión o del oído, los que dificultan ver o escuchar con precisión. También puede deberse a problemas somatofisiológicos como por ejemplo la epilepsia, diabetes, alteraciones cardíacas, enfermedades genéticas, que pueden ser un impedimento para el aprendizaje normal del niño.
Características físicas como tartamudez, estrabismo, cojera, incluso obesidad, hacen que el niño sea objeto de burlas que harán que existan problemas de socialización y afectivos que más adelante influirán en su rendimiento escolar.
Los trastornos neurofuncionales pueden ocasionar bajo rendimiento escolar debido a lesiones nerviosas o disfunciones del sistema nervioso. (Alonso y Benito, 1996).
2.3.2.2 CAUSAS PSICOLÓGICAS
Los problemas de bajo rendimiento escolar se presentan en un porcentaje muy elevado por problemas emocionales de los estudiantes, esto lo demuestran estudios realizados hasta la actualidad.
Situaciones como la muerte o enfermedad de uno de los progenitores o un ser querido, el divorcio de los padres, nuevo matrimonio uno de los padres o el nacimiento de un nuevo hermano, pueden ser el punto de partida de un bajón en el rendimiento escolar.
Algunos de los estudiantes presentan problemas emocionales producto de su desincronización entre la edad mental y la edad cronológica, es decir, la inteligencia, la afectividad y psicomotricidad no se desarrollan de forma paralela.
La desincronización interna tiene que ver con las desigualdades del ritmo de desarrollo, por una parte puede haber precocidad intelectual y, por otra, puede haber retardo en la madurez afectiva y psicomotriz.
La desincronización social se presenta cuando hay un desfase entre el desarrollo social del precoz y la norma social adecuada a la mayoría de niños y niñas de su edad.
Existen dos importantes trastornos que inciden notablemente en el rendimiento escolar que son:
La dislexia, cuando un niño con un nivel mental normal o superior, aprendizaje adecuado y sin problemas emocionales graves, no es capaz de establecer el mecanismo de la lectura, llevando un retraso de unos dos años con respecto a su edad mental y cronológica.
El trastorno de déficit de atención con hiperactividad, que se asocia con trastornos como la dislexia13, disgrafia14, discalculia15, falta de atención y la impulsividad característica de estos niños.
Tampoco se puede dejar de lado a los trastornos debidos al desajuste emocional en etapas cruciales como la adolescencia, en donde el control y apoyo familiar con información es clave, para que el estudiante no caiga en vicios como el alcohol y las drogas que a la postre mermarán su rendimiento escolar.
Toda esta problemática se observa en la escuela, donde se desearía que todos los alumnos rindan a un mismo nivel, pero, no es así porque cada alumno rinde de
13 Incapacidad de leer comprendiendo lo que se lee. 14
Incapacidad de escribir de un modo correcto los sonidos percibidos, debido especialmente a enfermedades nerviosas.
acuerdo con sus facultades físicas, intelectuales y psicológicas. (Alonso y Benito, 1996).
2.3.2.3 CAUSAS SOCIOECONÓMICAS Y CULTURALES
No es nada nuevo afirmar que los niños y niñas que viven rodeados de un pobre ambiente social, económico y cultural, tienen una actitud diferente hacia la educación que la de aquellos que provienen de mejores condiciones económicas, sociales y culturales.
Incluso la actitud ante la institución educativa es diferente; la función de la escuela y los maestros es vista y asumida de diferente manera entre una y otra clase social. Existe una clara correlación entre el nivel social y el rendimiento escolar. Tiene que ver evidentemente con los estudios o formación de los padres, con la marginalidad, con las diferencias como en el caso de los inmigrantes.
Las mismas costumbres sociales, en algunos casos, no le dan la importancia debida a la educación, simplemente mandan a los hijos a la escuela por seguir con la tradición de mandar a la escuela, mas no porque es importante para su futuro, es decir, no se le motiva al niño a estudiar para su vida sino a estudiar porque tiene que estudiar, hasta cierto punto obligados a ir a la escuela, desde ahí se puede observar una especie de desmotivación hacia el estudio en estos niños.
La situación económica también juega un papel importante porque contribuye en algunos casos para que los niños y niñas tengan un bajo rendimiento, ya sea porque son mal alimentados, no disponen de los materiales necesarios o porque tienen que ayudar a trabajar en el hogar en desmedro de sus actividades estudiantiles. (Alonso y Benito, 1996).
2.3.2.4 CAUSAS PEDAGÓGICAS
Alcanzar un buen rendimiento escolar no depende solamente de ser inteligente o de estudiar mucho. Aspectos como el ambiente, el contexto escolar, las relaciones con los demás, pueden incidir en el rendimiento de un estudiante e incluso las percepciones del estudiante sobre lo que tiene que hacer en la escuela influyen en su rendimiento y su aceptación hacia la enseñanza.
En cuanto tiene que ver con el alumno, los constantes cambios de institución educativa o la inasistencia a clases, perjudican su rendimiento.
También influyen en su rendimiento, los métodos de enseñanza usados por el maestro, el desconocimiento de técnicas adecuadas de estudio que motiven al niño o un excesivo número de asignaturas.
Otro factor puede ser también el exceso de alumnos en el salón de clases, en nuestro país se supera los 25, llegando a 35 y hasta 40 alumnos por aula.
La figura del maestro es básica en el rendimiento del estudiante, hay casos de maestros que han marcado positiva o negativamente a los alumnos, y debido a eso los estudiantes han potenciado o bloqueado ciertas aptitudes. (Alonso y Benito, 1996).