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OSOTROS ESTÁBAMOS LEVANTADOS TEMPRANO A LA mañana siguiente y al amanecer estábamos en nuestro camino hacia la aldea en donde vivía Bagget Irand, a la cual llegamos en la tarde del duodécimo día. Nos dio la bienvenida el grupo que nos había visitado la última tarde de nuestra estancia en el desierto y fuimos invitados a quedarnos ahí para que nosotros tuviéramos unos días de descanso. Nos llevaron a cuarteles que eran un verdadero lujo después de aquellos que habíamos experimentado en el desierto. Después de que nos pusimos presentables, pasamos al siguiente cuarto y encontramos a varios amigos. Ellos nos saludaron cordialmente y nos fue dicho que la aldea era nuestra y que toda puerta estaba abierta de par en par para recibirnos.

El Gobernador de la aldea, a través de un intérprete, nos dio la bienvenida, diciéndonos que cenaríamos en su casa, y que deberíamos partir inmediatamente. Nosotros salimos en fila del cuarto, conducidos por el Gobernador con una guardia de dos soldados, uno de cada lado, como era la costumbre del país. A continuación iba el líder con nuestra anfitriona y nuestro Jefe con la hermosa dama. Luego iban Emil y su madre. Yo caminaba con ellos, y el resto del grupo siguiéndonos.

Nosotros habíamos caminado sólo una distancia corta cuando una niña pobremente vestida salió de la multitud que se había congregado y preguntó en la lengua nativa si ella podía hablar con la madre de Emil. El Gobernador la dejó de lado en forma descortés, diciendo que nosotros no podíamos ser molestados con tales como ella. La madre de Emil sujetó nuestros brazos y los tres de nosotros salimos de la fila para oír lo que la niña tenía que decir. Conforme hacíamos esto, nuestra anfitriona vaciló y cuando ella salió de la fila, toda la compañía se detuvo. La madre de Emil habló con el Gobernador, diciendo que a ella le gustaría que el resto continuara y concluyera la colocación de los invitados en la mesa y que para ese entonces nosotros seguramente ya estaríamos ahí.

Mientras tanto, ella estaba tomando las manos de la niña en las de ella. Cuando la compañía avanzó, ella se arrodilló y, poniendo sus brazos alrededor de la pequeña niña, le dijo, “Amada, ¿qué puedo hacer por ti?” Ella se enteró de que el hermano de la niña se había caído esa tarde y ellos pensaban que su espalda estaba rota. La niña suplicaba a la dama que fuera con ella para ver si ella lo podía ayudar puesto que él tenía muchos dolores. La madre de Emil se levantó, nos explicó la situación y nos dijo que continuáramos, que ella iría con la niña, y que después nos alcanzaría. El líder dijo que si era permisible, a él le gustaría acompañarla. La madre de Emil nos invitó a todos a ir; así que nos hicimos a un lado y las seguimos a ella y a la pequeña niña francamente saltando de alegría. Nuestra anfitriona nos dijo que la niña estaba segura de que su hermano sería sanado por la gran dama. Conforme nosotros nos acercamos a la casa, la niña se adelantó saltando para decirle a su familia que nosotros veníamos.

Cuando llegamos a la puerta, vimos que la casa era sólo una choza de lodo de la clase más baja. La madre de Emil debió haber interpretado nuestros pensamientos, puesto que ella dijo, “Aunque es una choza muy pobre, corazones amorosos laten dentro de ella.” En ese momento, la puerta fue abierta de par en par, una voz masculina ronca habló, y nosotros entramos. Si la choza se veía miserable por fuera, era lo doble por dentro. Era apenas lo suficientemente grande para amontonarnos ahí y el techo era tan bajo que no podíamos pararnos derechos. Una veladora ardía y arrojaba una luz tenue y rara sobre las caras duras del padre y de la madre conforme ellos se sentaban entre su miseria.

En el rincón lejano, sobre una masa de paja mohosa y trapos malolientes, yacía un chico de no más de cinco años de edad, su cara cansada y de color cenizo pálido. La niña se arrodilló junto a él, sosteniendo su cara en ambas manos, cada una apretando cada mejilla. Ella le estaba diciendo que él iba a estar perfectamente bien de nuevo, puesto que la hermosa dama ya estaba ahí. Ella retiró sus manos, se hizo a un lado para darle a él una vista más clara, y por primera vez ella vio al resto del grupo. Su expresión cambió instantáneamente y un gran miedo pareció apoderarse de toda su foma. Ella dejó caer su cara en sus brazos doblados y su forma tembló con un sollozo convulsivo

conforme ella gritaba, “Oh, yo creí que venía sola.” La madre de Emil se arrodilló junto a ella, puso ambos brazos alrededor de ella y la sostuvo cerca por un momento. Ella se calló y la madre de Emil dijo que ella nos despediría, si la niña deseaba que nos fuéramos. La niña dijo que ella sólo estaba sorprendida y asustada; que no necesitábamos hacerle caso, puesto que ella sólo estaba pensando en su hermano.

Entonces la madre de Emil dijo, “Amas mucho a tu hermano, ¿no es así?” La niña, quien no podría tener más de nueve años de edad dijo, “Sí, pero yo amo a todos.” La conversación estaba siendo interpretada a nosotros por Emil, puesto que ninguno de nuestro grupo hablaba el idioma. La madre de Emil dijo, “Si amas tanto a tu hermano, tú puedes ayudar a sanarlo,” y ella le dijo a la niña que tomara la posición en la cual ella había estado y que pusiera sus manos en cada lado de su cara. Entonces la madre de Emil se movió para que ella pudiera poner su mano en la frente del niño. Casi instantáneamente cesaron los lamentos, la cara del niño se iluminó, su pequeña forma se relajó, una calma perfecta se estableció en toda la escena, y el niño se durmió silenciosa y naturalmente.

La madre de Emil y la niña se quedaron sentadas como estaban por unos momentos; entonces, con su mano izquierda la dama gentilmente retiró las manos de la niña de la cara del niño, diciendo, “Que hermoso es él, que fuerte y que bien está.” Entonces la madre de Emil retiró su mano con toda gentileza y, casualmente yo estaba parado cerca de ella, cuando ella extendió su mano izquierda yo le di mi mano para ayudarla a ponerse de pie. Conforme su mano tocaba la mía una descarga sacudió todo mi cuerpo, la cual me dejó perfectamente inútil. Ella se puso de pie con un salto ligero y dijo, “Por un momento me olvidé de mí misma. Yo no debí haber tomado su mano como lo hice, ya que momentáneamente yo parecía estar rebosando de poder; tan grande era la fuerza que estaba fluyendo a través de mí.” Yo recuperé mi compostura casi instantáneamente. Los otros no se dieron cuenta porque ellos estaban profundamente absortos en lo que estaba ocurriendo a su alrededor.

La niña repentinamente se había arrojado a los pies de la madre de Emil y, tomando cada uno en una de sus manos, estaba besando

frenéticamente las cubiertas. La madre de Emil se agachó y con una mano volteó la cara ferviente y manchada de lágrimas hacia arriba, entonces se arrodilló y abrazó a la niña y besó sus ojos y sus labios. La niña puso sus brazos alrededor del cuello de la madre, quedándose ambas inmóviles por un momento; entonces esa extraña luz empezó a difundirse por el cuarto y creció más y más brillante hasta que todo objeto parecía bañado por la luz y nada proyectaba una sombra. El cuarto parecía estar expandiéndose. Hasta ese momento el padre y la madre de los dos niños habían estado sentados en el suelo de tierra en silencio y con caras pétreas. Ellos se levantaron y la expresión en sus caras cambió a una de consternación y desconcierto, luego a una de espanto, y el hombre salió disparado por la puerta, casi volcando al líder de la expedición en su prisa por alejarse.

La madre de familia se arrojó postrada al lado de la madre de Emil y su cuerpo fue sacudido por sollozos. La madre de Emil puso su mano en la frente de la mujer, hablándole en voz baja. En breve los sollozos cesaron, ella se colocó en una posición entre sentándose y arrodillándose, y vio la transformación que se había llevado a cabo en el cuarto. La expresión en su cara cambió a una de terror; rápidamente se puso de pie y empezó a correr del cuarto. Emil extendió su mano, y tomó una de las manos de ella mientras que la hermosa dama tomó la otra. Ellos sostuvieron sus manos así por un momento y la expresión de espanto cambió a una sonrisa.

Nosotros volteamos a nuestro alrededor y en lugar de la choza miserable a la cual habíamos entrado, nosotros estábamos en un cuarto moderadamente confortable y amueblado con sillas, mesa y una cama limpia. Emil se acercó a donde estaba el niño, el cual todavía estaba profundamente dormido, y lo levantó del montón de trapos y paja mohosa, lo colocó delicadamente sobre la cama limpia y puso las cubiertas sobre él. Conforme él hacía esto, él se detuvo y besó la frente del niño tan tiernamente como cualquier mujer lo hubiera hecho.

La madre de Emil y la niña se levantaron y caminaron hacia donde se encontraba la madre de familia. Todos nos reunimos alrededor de ellas. La madre se hincó de rodillas y, sujetando los pies de la madre de Emil, empezó a besarlos y a suplicarle que no se fuera. Emil se acercó

y, agachándose, tomó las manos de la mujer y la ayudó a ponerse de pie, hablándole a ella todo el tiempo en su propio idioma. Conforme ella se mantenía de pie, la prenda vieja y sucia que ella vestía fue cambiada por una nueva. Por un momento, ella se quedó en un silencio místico, y luego se arrojó en los brazos extendidos de la madre de Emil. Ellas se quedaron así por un momento, cuando Emil extendió sus manos y, colocándolas sobre los brazos de ellas, las separó.

Entonces la niña avanzó impetuosamente con los brazos extendidos gritando, “Vean, vean, mis cosas son nuevas.” Ella volteó hacia la madre de Emil quien se agachó y la cargó. La niña puso sus brazos alrededor de su cuello con su cara cerca de su hombro. El líder avanzó y le tendió sus manos. La niña las estrechó, diciendo que ella nos amaba a todos pero no tanto como ella amaba a esta querida dama, queriendo decir la madre de Emil.

Emil dijo que él iría a buscar al padre. Él regresó en unos momentos, trayendo al asustado y medio hosco padre con él. Sin embargo, nosotros podíamos ver que bajo la hosquedad había una profunda apreciación. Nos preparamos para partir y conforme salíamos, la madre de familia nos preguntó si no volveríamos a venir y le fue dicho que nosotros la veríamos de nuevo al día siguiente.

Nos apresuramos a llegar a la casa del Gobernador, con temor de que nosotros hubiéramos tenido al grupo esperándonos. Aunque habían parecido horas, no pudimos habernos tardado más de treinta minutos. Yo estoy seguro de que todo sucedió en mucho menos tiempo del que a mí me ha tomado escribirlo. Nosotros llegamos a la casa justo cuando el resto del grupo se encontraba tomando sus lugares en la mesa. El líder de la expedición preguntó si él podía sentarse junto a nuestro Jefe y así fue arreglado. Era muy notorio que él estaba sumamente agitado y el Jefe después nos dijo que el hombre estaba tan conmovido por lo que había visto que difícilmente podía estar callado. Los lugares en la mesa eran: el Gobernador en la cabecera de la mesa, a su derecha la madre de Emil, luego Emil, la hermosa dama, nuestro Jefe, y el líder de la expedición. A la izquierda del Gobernador estaba nuestra anfitriona, luego el hijo y la hija de Emil. Yo menciono esta disposición por lo que sucedió después.

Después de que todos nos encontrábamos sentados, la cena se desarrollaba muy agradablemente hasta que estábamos como a medio terminar. El Gobernador se dirigió a Bagget Irand y le preguntó si él podía continuar una plática que él había iniciado un corto tiempo antes, la cual había sido interrumpida por la llegada de un gobernador de una aldea más grande. Bagget Irand se levantó y dijo que ellos habían estado hablando de la similitud de las vidas de Buda y Jesús. Con nuestro permiso él continuaría la plática pero sería necesario hablar en un idioma en el cual el anfitrión entendiera, puesto que no era costumbre tener un intérprete a menos de que el orador no hablara el idioma de la gente. Jast se ofreció voluntariamente para hacer el papel de intérprete pero, cuando el Gobernador entendió la situación, él insistió en que Bagget Irand debería hablar en inglés y Jast le interpretaría a él, puesto que la gran mayoría hablaba y entendía inglés. Entonces Bagget Irand siguió diciendo: “Nosotros podemos comparar en nuestros propios pensamientos lo que sería el poder del hombre si todos los atributos del Espíritu verdadero dominaran todas sus acciones, sus obras, y sus pensamientos; o, como Jesús decía, ‘Cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes.’ Con esto él se refería al tiempo cuando el Dios-Poder determinaría por completo las vidas de todos Sus hijos. Esto significa Dios manifestado en la carne. En realidad, ¿no vemos que este desdoblamiento espiritual está llegando para todas las personas, a través de las vidas y enseñanzas de los visionarios y profetas, en un grado mayor o menor, en proporción, conforme su desdoblamiento espiritual se acerca al desarrollo perfecto de Dios manifestándose a través de todos Sus hijos?”

“Es bastante evidente que aquellos quienes han seguido con firmeza los verdaderos ideales de la vida, ideales que ellos han percibido como viniendo directamente de Dios –y con esto conectando a Dios con el hombre-, han hecho los mayores logros en dirección a la nobleza de carácter, la pureza del alma, y la grandeza moral de la vida. Si los que buscan seguirlos, incorporando los ideales de aquellos en la individualidad, son capaces de lograr como ellos han logrado, el mundo finalmente aceptará que las lecciones que ellos entregaron, así como sus vidas, presagian las posibilidades no desarrolladas de todos los hijos de Dios.”

“Sin embargo, ninguno de éstos ha afirmado haber alcanzado la prefección máxima la cual Dios ha escogido para Sus hijos; puesto que Jesús dijo, ‘El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre.’ Ambos Jesús y Buda dijeron, ‘Sean perfectos como su Padre que está en los cielos es perfecto.’” “Estos hijos de Dios no son personas míticas sino que sus vidas y obras han hablado definitivamente en las vidas y los corazones de los hombres a través de todas las Eras históricas. Ha habido mitos y tradiciones entretejidos alrededor de sus vidas. Para quien esté interesado en sus vidas y caracteres, la prueba efectiva es aceptar y aplicar en forma personal las enseñanzas de ellos en su vida diaria. El hecho de que los ideales expresados por estos grandes hombres son aquellos sostenidos como los ideales que gobiernan a toda la gente verdaderamente grande es una prueba más de su verdad. Si uno intenta refutar las vidas de estos grandes hombres, uno también debería preguntarse por qué existen las grandes religiones. Es muy seguro que ellas son las bases y que portan las huellas de un impulso instintivo irresistible, o instinto, el cual ha presagiado la gran profundidad y la verdadera base del mejoramiento de la humanidad; y ellas duran más y brillan más que cualquier otro intento posible de liberar a la familia humana de la limitación y de la esclavitud.”

“Los registros de las vidas de estos hombres son preservados para nosotros y sus vidas se vuelven una fuente legítima de preguntas e investigación si nosotros sólo abrimos nuestros corazones, buscamos estas preguntas con una mente abierta, y hacemos propias sus vidas, enseñanzas, e ideales. En ninguna manera podemos entrar y volvernos ‘uno’ con sus vidas. Éste ha sido el mensaje inspirador de todo verdadero visionario desde que la historia del mundo empezó. Por lo menos dos de estos hombres espiritualmente iluminados, Jesús y Buda, realizaron las grandes posibilidades que ellos enseñaron. Ellos han dicho, en casi las mismas palabras, ‘Yo soy el camino, la verdad, y la luz de la vida para todos los hombres.’ En la divinidad de su actitud ellos asumieron que ellos verdaderamente podían decir, ‘yo soy la luz del mundo. Aquel que me siga, quien ande y viva como yo he vivido, no andará en tinieblas sino que tendrá Vida Eterna y será abundantemente libre de todas las

limitaciones.’ Ambos, en casi las mismas palabras, dijeron, ‘Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la Verdad. Todo aquel que es de la Verdad, oye mi voz.’ Estas palabras deben haber tenido un impacto directo en el verdadero desdoblamiento de la vida del Cristo en todo hijo de Dios.”

“¿Acaso no todas las religiones del mundo revelan un poder superior en el hombre el cual está luchando por ser libre de todas las limitacines de los sentidos? Las escrituras de las diferentes razas son expresiones externas de esta inteligencia. El Libro de Job en su Biblia antedata toda su historia. Fue escrito en este país y su significado místico ha sido preservado a través de todos los cambios que han tenido lugar, a pesar de que casi ha sido cubierto por la adición del folklore. Aunque casi toda la gente fue consumida, la palabra mística de Job nunca será consumida, puesto que aquél que mora en el lugar secreto del Más Alto, mora en la sombra del no Todopoderoso. Otra cosa que debemos ver es que todas las escrituras vinieron de la religión y no que la religón haya venido de las escrituras. Las escrituras son un producto de la religión, no la causa de ellas. La historia de la religión surgió de experiencias, mientras que los evangelios surgieron de todas las religiones.”

“Pronto ustedes encontrarán que la unidad de propósito y de esfuerzo será el medio más potente para lograr cualquier fin deseado. En lugar de que numerosas personas estén pensando en todas direcciones y jalando hacia adentro como muchas personas separadas, ellas pensarán como una sola persona. Entoces el hombre sabrá lo que significa dar un jalón largo y un jalón fuerte y un jalón todos juntos. Entonces ustedes verán que cuando la unidad de voluntad es puesta en movimiento todas las cosas son posibles. Cuando el hombre arroje de su conciencia los pensamientos satánicos egoístas, la batalla de Gog y Magog cesará; y

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