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El centro de las leyendas, el Malpaís y la luz de Mafasca (120 km)

In document Canarias (Guia Total) (página 64-68)

Fuerteventura es la isla de mayor longitud de playas, con muchas altiplanicies y vagua- das que se unen a través de pequeños desfiladeros. Sus playas, limpísimas, ofrecen al viajero un complemento de sol sin par y abundantes bancos marinos para la pesca. La caza de perdices y conejos africanos completan la oferta. La belleza de Fuerteven- tura estriba en sus característicos paisajes desnudos, en sus inmensas arenas y dunas blancas, y en su rica fauna marina. Pero también en sus generosos habitantes, en sus sabrosos quesos, y en su cocina particular, en la que prima el cabrito y el pescado. Si se comienza la excursión en Puerto del Rosario, capital de la isla, hay que atrave- sar las planicies centrales, remansadas de rebaños de cabras, escasos palmerales y una quietud que angustia a veces, pero que pronto desaparece, al llegar a la enveje- cida nueva Betancuria, otrora el centro político y administrativo de Fuerteventura, y su localidad más habitada, hoy convertida en relicario de sus tesoros arquitectónicos, escultóricos o pictóricos, que sus menos de 500 habitantes conservan con orgullo. La ruta continúa hasta Pájara, atravesando antes los escasos desfiladeros que exis- ten en la isla, flanqueados por tierras encadenadas de cultivos (terrazos en las fal- das de montaña), que los campesinos majoreros han mimado más que a su propia vida. Se llega por fin a la costa, con las playas que ofrece Gran Tarajal, después de dejar atrás alguna colonia de cardones, tabaibas y cultivos de tomateros. Se vuelve entre molinos de viento, por el llano de Mafasca, donde una luz misteriosa ilumina las noches de fantasía.

Por la FV20 se sale de Puerto del Rosario [ pág. 79 ] en dirección oeste. Se pasa por Tes- j u a t e s , pequeña aldea dedicada al pastoreo.

A13 km de Puerto del Rosario está Casillas del Ángel, en medio de un gran palmeral, evo- cando su vocación africana. En su iglesia se conserva una talla de Santa Ana perteneciente a la escuela canaria del siglo XVIII.

A poco más de 1 km desde la salida de Casillas del Ángel en dirección suroeste, hay un desvío a la derecha por el que se toma la FV30 que lleva a los Llanos de la Concepción, atrave- sando muchas zonas llanas, con algún promontorio que otro, pero que define en lontananza la llaneza del espíritu majorero (así denominan los canarios a los habitantes de esta isla; eti- mológicamente, de Maxorata, la isla mayor, aunque sea más pequeña que Tenerife y Gran Canaria) como reflejo de sus enormes planicies y del paciente carácter de su gente. Los Llanos de la Concepción pertenecen al municipio de Puerto del Rosario. Al llegar a Valle

de Santa Inés, a 2 km, estamos ya en el de Betancuria.

El paisaje de este pueblo es diferente a lo que se ha podido ver antes. Las pequeñas estriba- cionesy las cañadas agrícolas caracterizan el entorno de este

valle, que tiene como telón de fondo cercano el macizo de Betancuria, la parte más monta- ñosa de la isla. Aquí hacen trabajos de palma, pírganos y cestas.y una variedad propia del sabroso queso majorero. Pero Santa Inés es un centro de alfarería locera, destacando la fabricación de los togios (vasijas de barro para ordeñar) y platos, vasos, queseras y utensilios para la elabo- ración del queso.

La distancia entre Santa Inés y Betancuria se aproxima a los 9 km. En pleno macizo montañoso, resguardada por sus paredes y refugiada en uno de sus valles bajos, está la villa de Santa María de Betancuria* (pág. 72 ].

Fue fundada en 1404 por el colonizador francés Jean de Bethencourt, quien le puso su nom- bre. Hasta 1834 fue la capital insular, en el ocaso de su esplendor. Hoy es un relicario de lo que fueyun enorme museo habitado por unos 500 vecinos que conservan la villa limpia, blanca y fresca como un palmito.

A mitad de camino entre Betancuria y Pájara aparece Vega de Río Palmas, una pequeña localidad que está en la zona media de la falda montañosa, en la que la fertilidad de sus tie- rras encadenadas (contenidas en muros de piedra) contrasta con la gran aridez de la mayor parte de los llanos de Fuerteventura. El trazado de la carretera es casi paralelo al barranco de Betancuria hasta Vega de Río Palmas.

Esta aldea está junto a una gran vaguada del macizo montañoso, que tiene uno de los mejo- res palmerales de la isla. En esta localidad está el Aula de la Naturaleza, donde se hacen estudios de flora y avifauna. Toda esta zona está incluida en el Parque Rural de Betancuria*.

Cerca de Vega de Río Palmas está la ermita de la Virgen de la Peña*, patrona de Fuer- teventura, cuya festividad tiene lugar la tercera semana de septiembre con carácter insular. Según la leyenda, la estatua tallada en alabastro de la Virgen de la Peña que está en la ermita la trajo Jean de Bethencourt en 1404, al iniciar lo que sus cronistas llamaban la campaña de Jandía y Maxorata.

Desde la capital del municipio de Betancuria hasta la localidad de Pájara hay 15 km por la FV 30 (desde Puerto del Rosario a Pájara hay 42 km).

Antes de entrar en el municipio podemos ver desde la carretera la presa de Las Peñitas, que recoge buena parte del agua de la escasa lluvia que rocía las tierras majoreras y que canaliza el barranco de Betancuria.

El municipio se llama también Pájara [pág. 77], igual que su capital.

Es una de las localidades más antiguas de la isla, con ermita fundacional del siglo XV, aunque antes era un caserío en el que repostaban marinos y ganaderos que venían del sur a vender

Parque Natural de Jandía.

ya comprar, mercado en el que el trueque era la relación comercial dominante. Además del Parque Natural de Jandía*, con playas de infinita arena, en Pájara está El Saladar, un espacio natural cuyo ecosistema está seriamente amenazado.Montaña Cardones* es otro espacio natural de Pájara, uno de los mejores cardonales, o bosques de cardones (arbusto canario que crece en terrenos pedregosos y áridos), de Fuerteventura, que esconde un valioso yacimiento arqueológico de los aborígenes de Jandía.

Por la carretera FV30 se entra en el municipio de Tuineje, y hasta la localidad del mismo nom- bre hay 9 km desde Pájara (32 km desde Puerto del Rosario por la FV20).

En esta ruta se ven algunos molinos de viento, muy comunes en Fuerteventura hasta mediados del siglo XX, utilizándose para extraer agua del subsuelo, uno de los bienes escasos de esta isla. Tanto Tuineje como Pájara, ycomo la zona costera de Gran Tarajal, fueron repoblados por escla- vos bereberes; unos.vendidos a los hacendados por derecho de conquista; y otros, fugados de las naves cuando bergantines y clippers atracaban o fondeaban en las radas de la isla para apro- visionarse. Buena parte de la actual población es descendiente de rifeñosy mauritanos. A fina- les del siglo XVI, Tuineje era un pago formado en torno a la ermita de San Miguel, erigiéndose en parroquia dos siglos después. A mediados del XIX, Tuineje se convierte en municipio. A11 km en dirección sur, por la FV 20, se llega a Gran. Tarajal, convertida desde hace algún

tiempo en la segunda localidad de Fuerteventura por su importancia económica. Toda esta comarca forma parte del espacio del Malpaís Grande*, ejemplo de paisaje evo- lucionado de zona árida, en el que existen endemismos majoreros. La economía de Gran Tarajal gira en torno al puerto, desde el que se exportan tomates, cebollas, plantas y frutas, y hasta el apreciado queso majorero. Pero fundamentalmente pescado, reducido actual- mente a las faenas de bajura por la voracidad de las grandes flotas mundiales, desde japo- neses a rusos ycoreanos, que pescan con sonary redes prohibidas, arrasándolo todo, desde peces grandes y pequeños, hasta puestas de huevos, crías y fauna del que ha sido uno de los bancos pesqueros más importantes del mundo.

En la costa cercana a Gran Tarajal, hacia la derecha en dirección al mar, están las playas de Agando, Giniginámar y Tarajalejo, a las que se accede por unas vías terreras de la costa o por la FV 2, carretera que se toma saliendo por la FV 20 hacia Tuineje, y girando hacia la izquierda en un cruce que hay a poco más de 2 km de Gran Tarajal. La playa de Tarajalejo, la más lejana, está a 14 km; y Giniginámar, a poco más de 8 km.

En el mismo cruce, pero girando a la derecha, está la carretera que lleva a Las Playitas, pequeño núcleo marinero en el que se combinan el gusto por el buen pescado con el agua marina en permanente remanso. Desde Las Playitas se ve el espectacular Cuchillo de la Entallada*, caprichoso gigante de la costa acantilada que cae sobre el mar. Muy poco antes de llegar a Las Playitas, surge un cruce de la carretera que va hasta el faro de la Entallada. Desde la elevada posición de este fotogénico faro se disfruta de una excelente panorámica del perfil acantilado de la costa. A sus pies está la pequeña playa de la Entallada, accesible a través de una pista, de una atmósfera especialmente tranquila.

Volvemos de nuevo a Tuineje para, desde allí, tomar la carretera PV 20 que lleva a Tisca- manita (3 km desde Tuineje) por la Ruta de los Molinos, localizada en la llanura central de Fuerteventura.

Casi todos los molinos que se conservan en la isla se encuentran en esta zona. Muchos de ellos fueron construidos por ingenieros italianos en el siglo XVII, cuando se afirmaba que Fuerteven- tura era "el granero canario", por la producción de trigo y de maíz, fundamentalmente. Los moli- nos acondicionados por el patronato de Turismo del Cabildo Insular pueden servisitados. En esta zona es recomendable

comer queso majorero, y los estofados de carne de cabra. Por la misma FV20 se llega al muni-

cipio y localidad de Antigua [pág. 71 ] (a 12 km de Tuineje y23 del Puerto del Rosario). Hay que atravesar algunos case- ríos típicos majoreros, como Valles de Ortegay Las Pocetas, cuyos habitantes se dedican sobre todo al pastoreo y a la ela- boración de quesos. Al este de Antigua está e\Llano de

Mafasca, en el que se produce un extraño resplandor cono- cido como la Luz de Mafasca*,

origen de leyendas demoníacas y de falsos mensajes de almas en pena que piden ofrendas al cielo para lograr la salvación eterna. Pero este fenómeno ha sido investigado y es algo que ocurre en muchas zonas volcánicas, donde la lava descubre cobre o fosforito durante las cola- das y el enfriamiento lávico, minerales que brillan como las lurciénagas en las noches oscu- ras, produciendo un fulgor parecido al fuego de San Telmo.

A La Ampuyenta hay poco más de 5 km desde Antigua, por la FV20, ya dentro del municipio de Puerto del Rosario.

Molino de Antigua.

La ermita de San Pedro de Alcántara de La Ampuyenta está rodeada de una muralla doble de tipo normando, construida a finales del siglo XVII. Un recorrido por esta aldea blanca es reparador, sobre todo si se pide cabrito frito o pata de cochino, queso y una buena copa de ron. Sosiego que reanima para llegar bien a Puerto del Rosario (16 km desde La Ampu- yenta), donde finaliza el recorrido.

INFORMACIONES PRÁCTICAS La mayoría de las localidades que aparecen en

este itinerario por Fuerteventura, tienen su correspondiente información práctica (oficinas de turismo, hoteles y pensiones,

casas rurales, restaurantes, compras, museos, información para senderistas...) en las informaciones práticas que apare- cen al final de la guía | pág. 284-285).

LOS COLORES DEL NORTE Y LA ISLA DEL TESORO

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