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Guatemala Costa Rica El Salv

ador Panam á Hondur as M éxico Rep ública Dominicana Nicar agua 80 70 60 50 40 30 20 10 0 Porcentaje

a/Porcentaje de la población urbana que vive en la ciudad principal de cada país.

1950 2000 2015

como los niveles de concentración poblacional, la densificación en el uso del territorio y la degra- dación del medio ambiente urbano. La expan- sión de la mancha urbana en todas las áreas me- tropolitanas de la región genera presiones sobre tierras periurbanas, muchas de ellas de impor- tancia crítica para la recarga de acuíferos. En el primer informe regional se destacaron, por ejem- plo, los problemas de urbanización creciente de los acuíferos de San Salvador y Managua. Esta si- tuación se agrava aún más cuando la población que ocupa el espacio urbano se encuentra en condiciones sociales y económicas difíciles.

La concatenación de crecientes amenazas físi- cas y poblaciones vulnerables representa la ma- yor causa de destrucción y muerte por desastres en Centroamérica. Los asentamientos precarios coinciden frecuentemente con las zonas de ma- yor riesgo de inundaciones, deslizamientos y de- rrumbes en las ciudades. Por ejemplo, la mayo- ría de las 268 víctimas del huracán Mitch en Guatemala era residente de barrios marginales en zonas de alto riesgo por deslizamientos. En el año 2001 la mitad de la población centroameri- cana era pobre (18.8 millones); una de cada tres de estas personas residía en las áreas urbanas. La pobreza extrema afectaba a casi una cuarta parte de la población (8.5 millones); dentro de este grupo, tres de cada cuatro personas vivían en el área rural.

Dos estudios de caso revelan que el déficit de servicios urbanos y la pobreza incrementan los escenarios de riesgo

La violencia y las debilidades en el suminis- tro de agua, la recolección de desechos sólidos y el acceso vehicular son los problemas más graves en los barrios pobres del área metropolitana de San Salvador y de Tegucigalpa. Esta conclusión proviene de un estudio realizado por el Banco Mundial, respecto a la forma en que la urbaniza- ción acelerada impone fuertes presiones sobre los servicios urbanos básicos. El estudio midió el déficit de servicios según niveles de riqueza, uti- lizando el consumo agregado, en el área metro- politana de San Salvador (AMSS) y en la ciudad de Tegucigalpa. Incluyó las zonas definidas como “urbanas” por las instituciones encargadas de las estadísticas en los respectivos países. Los servi- cios incluidos fueron acueducto, saneamiento, electricidad, recolección de desechos sólidos, drenaje y transporte público.

Aunque la cobertura del suministro de agua en San Salvador es relativamente alta, la calidad

del acueducto no lo es (recuadro 5.7). Según la Administración Nacional de Acueductos y Alcan- tarillados de El Salvador (ANDA), son pocas las zo- nas dentro del área metropolitana que disponen de servicio de acueducto las 24 horas del día. En So- yapango, Ilopango y San Marcos lo usual es dispo- ner de agua durante 8 horas diarias, mientras que en San Martín, Apopa, Nejapa y Tonacatepeque el tiempo de servicio es mucho menor (cuadro 5.9). La encuesta a los hogares confirma que, de aque- llos conectados a la ANDA, un 45% tiene una co- bertura de menos de 24 horas diarias, y un 24% recibe agua durante menos de 8 horas al día; este resultado es relativamente uniforme en todos los niveles de riqueza (Banco Mundial, 2002).

Más de un tercio de los hogares más pobres de Tegucigalpa (38%) no tiene acceso a los servi- cios de acueducto del Servicio Autónomo Nacio- nal de Aguas y Alcantarillados de Honduras (SA- NAA), cifra que contrasta con la correspondiente a los hogares ricos (2%). La calidad de los servi- cios de agua del SANAA destinados a los pobres es deficiente; el 55% de los hogares del primer quintil dice disponer de este servicio durante menos de 8 horas al día y el 82% menos de 24 horas. De hecho, la irregularidad en la distribu- ción del agua es una característica de la vida ur- bana en Honduras. Este servicio se suministra en promedio durante 6 horas al día en las áreas ur- banas. El informe más reciente del grupo de tra- bajo conjunto sobre agua y saneamiento encabeza- do por la OPS, afirma que sólo en zonas rurales y cuatro ciudades secundarias la población dispone de 24 horas de servicio (Argüello, 1999).

Un 26% de los hogares pobres en San Salva- dor y más de la mitad de los de Tegucigalpa eli- minan las aguas grises en los patios traseros de las casas, las calles o las quebradas del vecinda- rio (porcentaje que puede estar subestimado), lo cual ocasiona serios problemas ambientales. Un importante número de hogares pobres no tiene instalaciones sanitarias en sus casas y debe hacer uso de letrinas en los patios traseros o en la par- te exterior de las viviendas. Un 33% aproxima- damente en San Salvador y un 69% en Tegucigal- pa utilizan letrinas y el 75% no tiene instalación sanitaria en su domicilio. En contraste, en ambos países el 100% de los hogares más ricos tiene ba- ño dentro de la casa.

La cobertura de los servicios de recolección de basura puerta a puerta a nivel municipal es baja para los pobres: 72% en San Salvador y 41% en Tegucigalpa; muchos dependen de la recolec- ción en un punto de referencia, 23% y 17% res- pectivamente. Un 49% de los hogares de

CUADRO 5.9

El Salvador y Honduras: cobertura de los servicios básicos

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