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EL CEREBRO DE LAS PARTES BAJAS

In document Brizendine, Louann - El Cerebro Masculino (página 175-177)

I. EL CEREBRO DEL NIÑO

4. EL CEREBRO DE LAS PARTES BAJAS

[1] Sobre la preferencia masculina por un número mayor de parejas sexuales de corta duración, véase Schmitt 2001.

[2] Sobre los rollos de una noche, véase Schmitt 2001, Laumann 1999b y Mulhall 2008a. Acerca de la satisfacción de los hombres con su vida sexual, véase Colson 2006, que descubrió que casi el 70 por ciento de los hombres declaraba que deseaba cambiar cosas de su vida sexual.

[3] Van der Meij 2008.

[4] Ortigue 2008 apunta que la decisión del cerebro masculino sobre la deseabilidad de los estímulos sexuales ocurre en los primeros 200 milisegundos después de ver a una mujer. Esto significa que ocurre antes del procesamiento consciente.

[5] Sánchez 2007.

[6] Lever 2006 encuestó a 52.031 hombres y mujeres y observó que muchos hombres deseaban tener un pene mayor. Y sólo 2 de cada 1.000 hombres deseaban tenerlo más pequeño. Dillon 2008 señala que el tamaño del pene es una preocupación notable para muchos hombres desde la adolescencia hasta la vejez. Wessells 1996 apunta que ni la edad del hombre ni el tamaño del pene fláccido predicen con exactitud la longitud eréctil. Sin embargo, la longitud del pene estirado se correlaciona aproximadamente con la longitud del pene erecto. Sobre el tamaño del pene, véase Francken 2002.

[7] Francken 2002 señala que muchos hombres creen que el tamaño del pene es directamente proporcional a su potencia sexual.

[8] Diamond 1997 señala que, dado que el pene sólo tiene que encajar en la vagina de la mujer, los hombres con penes demasiado grandes pueden no ser capaces de engendrar tantos hijos, cosa que hace indeseable una longitud excesiva del pene.

[9] Wylie 2007 observó que el tamaño medio del pene erecto oscila entre 14 y 15 centímetros de longitud y que a los hombres con un pene de tamaño medio les suele preocupar el no tener un pene lo bastante grande para satisfacer a su pareja o a sí mismos, y que suelen avergonzarse de que otros le vean el pene, sobre todo en estado fláccido.

[10] Diamond 1997 describe que, en comparación con otros mamíferos, el pene humano es mayor de lo necesario.

[11] Janssen 2008 en su encuesta observó que la mayor parte de los hombres puede tener erecciones sin sentir excitación ni interés sexual.

[12] Tsujimura 2006. Holstege 2003 señala que la erección empieza cuando el hombre imagina el acto sexual con su pareja o con otra mujer en cualquiera de las diversas posturas y localizaciones posibles, tanto en interiores como al aire libre. Sobre la erección, véase Janssen 2008, Baskerville 2008 y Schober 2007. [13] Beach 1967 indica que ninguno de los circuitos de la excitación sexual o la erección funciona en los machos faltos de testosterona. Steers 2000 apunta que la testosterona, junto con la oxitocina y neuroquímicos como la dopamina, la acetilcolina y el óxido nítrico, actúa en el cerebro, la médula espinal y el pene para producir una erección. Swann 2003 observa que en el cerebro masculino existe una red sexualmente diferenciada, sensible a la testosterona, que transmite señales a las áreas de control muscular para producir la copulación. Con respecto al acto sexual, véase Redoute 2005.

[14] Miyagawa 2007.

[15] Mouras 2008 observó que, mientras visionaban un videoclip sexual, 8 de cada 10 hombres sanos tenían una erección, tal como se demostró con un manguito de medición colocado alrededor del pene.

[16] El núcleo accumbens (NAc) es un centro fundamental del cerebro para la anticipación de la recompensa. Sobre sexo y recompensa, véase Ponseti 2009 y Paredes 2009.

[17] Lee 2006 y Moulier 2006.

[18] Sobre la penetración vaginal y el uso del preservativo, véase Crosby 2007. [19] Arnow 2002 y Holstege 2003.

[20] Laumann 1999b.

[21] Payne 2007. Shafik 2007 observó que la estimulación de la apertura de la uretra mantiene los nervios y los músculos del pene activados para sostener una erección dura y palpitante, lo que permite una eyaculación

enérgica del semen y aumenta las probabilidades de fecundar a la mujer. [22] Payne 2007.

[23] Murstein 1998 observó que los hombres obtenían mayor puntuación que las mujeres en los estudios sobre el interés sexual, la frecuencia de la excitación sexual y el disfrute sexual.

[24] Meston 2004. Por lo que respecta al orgasmo femenino, la estimulación erótica previa al acto sexual y la relación sexual pene-vaginal, véase Weiss 2009. Sobre la función y la disfunción sexual femenina, véase Basson 2005.

[25] Georgiadis 2009. Muehlenhard 2009 observó que tanto los hombres como las mujeres fingían el orgasmo, las mujeres en el 67 por ciento y los hombres en el 28 por ciento del tiempo de relación sexual pene-vaginal.

[26] Parra-Gámez 2009 y Georgiadis 2009 han observado que la única diferencia de género importante durante el orgasmo es la mayor activación masculina del AGP, el área del gemido sexual y la atenuación del dolor. Holstege 2003 señala que los escáneres cerebrales de los hombres durante la eyaculación muestran vívidas activaciones en el área tegmental ventral (ATV), donde se produce la dopamina.

[27] Revicki 2008 observó que el 75 por ciento de los hombres eyacula en los diez primeros minutos de penetración. Richters 2006 apunta que los hombres tienen un orgasmo en el 95 por ciento de los encuentros sexuales y las mujeres en el 69 por ciento. Weiss 2009 indica que la probabilidad de las mujeres de tener un orgasmo durante la relación sexual se incrementa cuando la penetración vaginal se prolonga durante más tiempo. Sobre la función sexual femenina, véase Meston 2004, McKenna 2000, Mong 2003 y Basson 2005. [28] Truitt 2002. Beauregard 2009 ha descubierto que el córtex cingulado anterior (CCA), el centro de las preocupaciones, recibe la alerta de la erección inminente. Esta activación del CCA se asocia con otros circuitos cerebrales, como la ínsula, o el centro del asco, para desactivar los generadores de la erección espinal en caso necesario.

[29] Waldinger 2005. Corty 2008 indica que la duración media normal de la relación sexual oscila entre 3 y 13 minutos. Los terapeutas del sexo recomiendan que los hombres hagan ejercicios de contracción Kegel, o recurran a la masturbación y la distracción mental durante el acto sexual, o bien a los preservativos y el gel de adormecimiento del pene en caso necesario, para tratarse la eyaculación rápida. Existe también una medicación de IRSS (inhibidores de la recaptación de serotonina) para ralentizar la eyaculación y contribuir a que el hombre dure más. Sin embargo, los IRSS pueden impedir por completo la excitación sexual.

[30] Symonds 2007 y Revicki 2008. Sólo se diagnostica la eyaculación precoz cuando la falta de control eyaculatorio interfiere con el bienestar sexual o emocional de uno o los dos miembros de la pareja. Sobre el tratamiento de la eyaculación precoz, véase Sadeghi-Nejad 2008.

[31] Tanagho 2000 observó que cuando se acaricia el pene o cuando se produce una fantasía sexual en el cerebro, el SNP, la división parasimpática del sistema nervioso autonómico, inicia la erección. Estas ramas nerviosas del SNP provocan una liberación de óxido nítrico en el pene, dilatando las arterias para llenarlas de sangre y endurecer el pene. Los medicamentos como el Viagra actúan sobre el sistema del óxido nítrico para provocar erecciones. La erección se acaba cuando la estimulación parasimpática es discontinua y el SNS, la división simpática del sistema nervioso autonómico, inicia la constricción de las arterias del pene, expulsando la sangre y ablandando el pene.

[32] Tanagho 2000. Sobre las erecciones, véase Brody 2009 y Costa 2009.

[33] Veenema 2008 observó que se libera oxitocina en el cerebro masculino durante el sexo y después, por un período de hasta cuatro horas, incrementando la sedación y relajación y disminuyendo la ansiedad. Sobre la oxitocina y el sexo, véase Waldherr 2007.

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