A fin de cuentas, todo es un chiste.
Aprende como si fueras a vivir toda la vida y vive como si fueras a morir mañana.
Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima
El auténtico creador desdeña la técnica entendida como un fin y no como un medio.
El día en el que el hombre se dé cuenta de sus profundas equivocaciones, se habrá acabado el progreso de la ciencia.
El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto.
Existe algo tan inevitable como la muerte: la vida.
Hay que tener fe en uno mismo. Ahí reside el secreto. Aun cuando estaba en el orfanato y recorría las calles buscando qué comer para vivir, incluso entonces, me consideraba el actor más grande del mundo. Sin la absoluta confianza en sí mismo, uno está destinado al fracaso.
La vida es una obra de teatro que no permite ensayos... Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida... Antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.
veo la gracia.
La vida no es significado; la vida es deseo.
Las palabras parecen tan insignificantes, tan inútiles. Solo puedo decir que... Gracias por el honor de ser invitado aquí... Oh son gente maravillosa y dulce, gracias.
Luchar para vivir la vida, para sufrirla y para gozarla... La vida es maravillosa si no se le tiene miedo.
Mirada de cerca, la vida es una tragedia, pero vista de lejos, parece una comedia.
No esperes a que te toque el turno de hablar: escucha de veras y serás diferente.
No hay día más perdido que aquel en que no hemos reído.
Nunca te olvides de sonreír porque el día que no sonrías será un día perdido.
Por simple sentido común no creo en dios, en ninguno.
Ríe y el mundo reirá contigo; llora y el mundo, dándote la espalda, te dejará llorar.
Sé tú, e intenta ser feliz, pero sobre todo, sé tú.
Sin haber conocido la miseria es imposible valorar el lujo.
Todos somos aficionados. La vida es tan corta que no da tiempo para más.
A pesar de que ya soy mayor, sigo aprendiendo de mis discípulos.
Cuando mejor es uno, tanto más difícilmente llega a sospechar de la maldad de los otros.
Cuanto más alto estamos, más debemos bajarnos hacia nuestros inferiores.
Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.
De hombres es equivocarse; de locos persistir en el error.
Difícil es decir cuánto concilia los ánimos humanos la cortesía y la afabilidad al hablar.
Donde quiera que se esté bien, allí está la patria.
El recuerdo del mal pasado es alegre.
Es bueno acostumbrarse a la fatiga y a la carrera, pero no hay que forzar la marcha.
Es propio de los necios ver los vicios ajenos y olvidar los propios.
Este es el primer precepto de la amistad: Pedir a los amigos sólo lo honesto, y sólo lo honesto hacer por ellos.
Hay que atender no sólo a lo que cada cual dice, sino a lo que siente y al motivo porque lo siente.
Hay que comer para vivir, no vivir para comer.
La amistad comienza donde termina o cuando concluye el interés.
La amistad es un acuerdo perfecto de los sentímientos de cosas humanas y divinas, unidas a la bondad y a una mutua ternura.
La falsedad está tan cercana a la verdad que el hombre prudente no debe situarse en terreno resbaladizo.
La fuerza es el derecho de las bestias.
La honradez es siempre digna de elogio, aun cuando no reporte utilidad, ni recompensa, ni provecho.
La libertad sólo reside en los estados en los que el pueblo tiene el poder supremo.
La naturaleza misma ha impreso en la mente de todos la idea de un Dios.
La necedad es la madre de todos los males.
La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.
La vida feliz y dichosa es el objeto único de toda la filosofía.
Las leyes callan cuando las armas hablan.
flores. Lo falso no dura mucho.
Los deseos del joven muestran las futuras virtudes del hombre.
Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos.
Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo.
Nada perturba tanto la vida humana como la ignorancia del bien y el mal.
No basta con alcanzar la sabiduría, es necesario saber utilizarla.
No hay absurdo que no haya pasado por la cabeza de algún filósofo.
No hay hombre de nación alguna que, habiendo tomado a la naturaleza por guía, no pueda llegar a la verdad.
No hay nada hecho por la mano del hombre que tarde o temprano el tiempo no destruya.
No hay nada tan increíble que la oratoria no pueda volverlo aceptable.
No solamente es ciega la fortuna, sino que de ordinario vuelve también ciegos a aquellos a quienes acaricia.
Por conservar la libertad, la muerte, que es el último de los males, no debe temerse.
Preferiría la paz más injusta a la más justa de las guerras.
Si queremos gozar la paz, debemos velar bien las armas; si deponemos las armas no tendremos jamás paz.
Si quieres aprender, enseña.
Si quieres ser viejo mucho tiempo, hazte viejo pronto.
Son siempre más sinceras las cosas que decimos cuando el ánimo se siente airado que cuando está tranquilo.
Todas las acciones cumplidas sin ostentación y sin testigos me parecen más loables.
Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar largo tiempo.
¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir.
¿Uno que no sepa gobernarse a sí mismo, cómo sabrá gobernar a los demás?
Algún dinero evita preocupaciones; mucho, las atrae.
Antes de empezar un viaje de venganza cava dos tumbas.
Aprende a vivir y sabrás morir bien.
peligroso.
Aprender sin reflexionar es malgastar la energía. Aquel que gobierna por medio de su excelencia moral puede compararse a la estrella polar, que permanece en su sitio en tanto todas las demás estrellas se inclinan ante ella.
Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla.
Cuando llegue la prosperidad no la uses toda.
Cuando veáis a un hombre sabio, pensad en igualar sus virtudes. Cuando veáis un hombre desprovisto de virtud, examinaos vosotros mismos.
corazón y larga la mano.
Donde hay educación no hay distinción de clases.
El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor.
El hombre superior ahorra palabras y derrocha acciones.
El mal no está en tener faltas, sino en no tratar de enmendarlas.
El más elevado tipo de hombre es el que obra antes de hablar, y practica lo que profesa.
El silencio es el único amigo que jamás traiciona.
El tipo más noble de hombre tiene una mente amplia y sin prejuicios. El hombre inferior es prejuiciado y carece de una mente amplia.
Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida.
Entristécete no porque los hombres no te conozcan, sino porque tú no conoces a los hombres.
Es más fácil apoderarse del comandante en jefe de un ejército que despojar a un miserable de su libertad.
Es posible conseguir algo luego de tres horas de pelea, pero es seguro que se podrá conseguir con apenas tres palabras impregnadas de afecto.
Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos.
La ignorancia es la noche de la mente: pero una noche sin luna y sin estrellas.
La naturaleza hace que los hombres nos parezcamos unos a otros y nos juntemos; la educación hace que seamos diferentes y que nos alejemos.
La naturaleza humana es buena y la maldad es esencialmente antinatural.
La sabiduría se preocupa de ser lenta en sus discursos y diligente en sus acciones.
La virtud no habita en la soledad: debe tener vecinos.
Lo que no quieras que los otros te hagan a ti, no lo hagas a los otros.
Lo que quiere el sabio, lo busca en sí mismo; el vulgo, lo busca en los demás.
Los defectos de un hombre se adecuan siempre a su tipo de mente. Observa sus defectos y conocerás sus virtudes.
Los hombres se distinguen menos por sus cualidades naturales que por la cultura que ellos mismos se proporcionan. Los únicos que no cambian son los sabios de primer orden y los completamente idiotas.
como huéspedes y se quedan como amos.
Mejor que el hombre que sabe lo que es justo es el hombre que ama lo justo.
No debes quejarte de la nieve en el tejado de tu vecino cuando también cubre el umbral de tu casa.
No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación.
Nuestra mayor gloria no está en nunca caer, sino en levantarnos cada vez que caemos.
Nunca hagas apuestas. Si sabes que has de ganar, eres un pícaro; y si no lo sabes, eres tonto.
Por muy lejos que el espíritu vaya, nunca irá más lejos que el corazón.
Quien gobierna a un pueblo dando buen ejemplo se parece a la estrella polar, que permanece inmutable mientras los astros dan vueltas a su alrededor.
Quien volviendo a hacer el camino viejo aprende el nuevo, puede considerarse un maestro.
Se puede quitar a un general su ejército, pero no a un hombre su voluntad.
Si no estamos en paz con nosotros mismos, no podemos guiar a otros en la búsqueda de la paz. Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces
entonces estás peor que antes.
Sin no conoces todavía la vida, ¿cómo puede ser posible conocer la muerte?
Sólo el virtuoso es competente para amar u odiar a los hombres.
Solo los sabios más excelentes, y los necios más acabados, son incomprensibles.
Trabaja en impedir delitos para no necesitar castigos.
Un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus actos.
Un erudito que no sea serio no inspirará respeto, y su sabiduría, por lo tanto, carecerá de estabilidad. Un gran hombre es modesto en su discurso pero excelente en sus actos.
Un hombre de virtuosas palabras no es siempre un hombre virtuoso.
Un hombre sin virtud no puede morar mucho tiempo en la adversidad, ni tampoco en la felicidad; pero el hombre virtuoso descansa en la virtud, y el hombre sabio la ambiciona.
Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente.
clara, aunque ésta sea un simple murmullo.
Yo no procuro conocer las preguntas; procuro conocer las respuestas.