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3. Ciclo estral y niveles de progesterona en vacas de distintos estados

3.4. Ciclo estral y niveles de P4 en vacas repetidoras

De acuerdo a Gustafsson (2000) la incidencia de vacas lecheras repetidoras es

de alrededor del 10%. Las vacas repetidoras son consideradas un impacto económico

considerable en granjas lecheras y ha sido revisado en (Bartlett, Kirk y Mather, 1986;

Lafi y Kaneene, 1992; Lafi, Kaneene, Black y Lloyd, 1992). Otros estudios

epidemiológicos indican que se ha podido encontrar la prevalencia de vacas repetidoras

desde 5% en Jordan (Ayalon, 1984) hasta 36% en Cuba (Zambrano, Avila y Albi,

1982). Debido a que en la ganadería de leche se busca productividad (idealmente, una

cría por vaca por año), las vacas repetidoras tienen un gran impacto en la economía de

dichas explotaciones (Pérez-Marín y España, 2007).

De acuerdo a Pérez-Marín y España (2007) las vacas repetidoras son un grupo

heterogéneo de vacas subfertiles sin anormalidades anatómicas o infecciones, que

presentan una variedad de alteraciones reproductivas en un patrón coherente a lo largo

de 3 o más ciclos estrales consecutivos de duración normal (17-25 días); además la

etiología del síndrome no está completamente clara y es multifactorial.

Båge, Gustafsson, Larsson, Forsberg y Rodríguez-Martínez (2002) investigaron

las dinámicas foliculares en vaquillas repetidoras y los hallazgos fueron duración

prolongada del estro, retraso del pico de LH, tiempo de vida prolongada del folículo

dominante y un incremento retrasado de progesterona postovulatorio. También hay una

tendencia a que tengan concentraciones suprabasales de progesterona periovulatorias, lo

cual causa cambios en el microambiente del folículo preovulatorio afectando la

maduración final del oocito (Båge et al., 2002).

Una asincronía endócrina entre el conceptus y el ambiente materno, ya sea a

alteración de la fertilidad observada en vacas repetidoras (Albihn, Gustafsson, Hurst y

Rodriguez-Martinez, 1991).

Pérez-Marín y España (2007) detectan diferencias entre vacas repetidoras

presentando ciclos estrales aparentemente normales y ciclos irregulares. También

identifican diferencias en la expresión del estro; una gran cantidad de vacas repetidoras

(50%) presentaron retraso en el estro o estro silente. Pérez-Marín y España (2007)

indican que se puede dividir a las vacas repetidoras en 2 grupos: vacas con funciones

ováricas fisiológicas y vacas con funciones ováricas atípicas. En las vacas con función

ovárica fisiológica puede haber animales que presenten o no signos de estro. En las

vacas de función ovárica atípica además de haber animales que demuestren o no signos

de estro, se presentan otros problemas como fase lútea prolongada, quistes ováricos,

anestro, disfunción luteal, entre otras.

La ultrasonografía y los perfiles de progesterona son herramientas útiles para

identificar los agentes causales involucrados en el síndrome de la vaca repetidora, así

como para obtener una imagen clara de los cambios endócrinos que se dan (Pérez-Marín

y España, 2007). El diagnóstico y el tratamiento del síndrome de la vaca repetidora a

menudo requiere ser individualizado debido a que las diferencias intra-grupo son

considerables (Pérez-Marín y España, 2007).

Progesterona

Una asincronía hormonal ha sido registrada en vacas repetidoras alrededor del

estro, con niveles de progesterona de aproximadamente 0,5 a 1,0nmol/l (lo cual excede las concentraciones normales basales de ≤0,5 nmol/l) y una falta o retraso de la

aparición del pico preovulatorio de LH (Gustafsson, Larsson, Kindahl y Madej, 1986).

Una elevación marginal de progesterona es suficiente para afectar la expresión del estro

disminución de la fertilidad, a pesar del hecho de que las inseminaciones repetidas se

realizaron hasta que la ovulación fue detectada ultrasonográficamente (Duchens,

Forsberg, Gustafsson, Edqvist y Rodríguez-Martínez, 1995).

Niveles suprabasales de progesterona después de la luteolisis se ha relacionado

con el crecimiento extendido del folículo preovulatorio en vaquillas repetidoras (Båge et

al., 2002). Se ha confirmado el efecto significativo del leve exceso de progesterona

durante el estro, y se demostró que el ciclo es muy vulnerable a pequeñas alteraciones

de niveles hormonales (Båge et al., 2002).

El origen del exceso de progesterona durante el estro en repetidoras es

desconocido; sin embargo podría deberse a una luteolisis incompleta o a la liberación de

otras fuentes diferentes al ovario (Båge et al., 2002). Se ha examinado en vaquillas

repetidoras la producción extragonadal de esteroides por parte de las glándulas

adrenales (Båge, Forsberg, Gustafsson, Larsson y Rodríguez-Martinez, 2000); sin

embargo, no se pudo confirmar que las concentraciones suprabasales de progesterona

durante el estro deriven de las glándulas adrenales. En el estudio realizado por Båge et

al. (2002) las vaquillas repetidoras producían numéricamente menos cantidad de

progesterona al día 7 del ciclo con un riesgo potencial de retraso del desarrollo

embrionario y ausencia de la señal adecuada para el reconocimiento materno en los días

16 y 17, lo cual resulta en muerte embrionaria.

A pesar de que una gran cantidad de vacas repetidoras presentan asincronía

hormonal, hay otra cantidad importante de vacas repetidoras con una función ovárica

fisiológica; es decir, presentan comportamiento de estro acompañado de un folículo pre-

ovulatorio alrededor de 16 a 18mm de diámetro, y niveles basales de progesterona

(Pérez-Marín y España, 2007). Los niveles de progesterona en dichos animales

mayor es mantenido durante la fase media y luteal. Varios factores estarían relacionados

con la existencia de vacas repetidoras dentro de los cuales están desordenes

relacionados al postparto y balance energético negativo (Båge et al., 2002).

Las características predominantes en vaquillas repetidoras en el estudio

realizado por Båge et al. (2002) fueron mayor duración del estro con un retraso en el

pulso preovulatorio de LH, niveles suprabasales de progesterona durante el estro,

persistencia del folículo preovulatorio, retraso en el incremento de progesterona en la

fase lútea temprana y bajas concentraciones de progesterona en la fase lútea.

Longitud de los ciclos

Pérez-Marín y España (2007) indica que la duración de los ciclos estrales en vacas

repetidoras que presentaron estro fue de 22,2 ± 2,2 días (contando desde el estro [día 0]

hasta el siguiente comportamiento de estro espontáneo); mientras que en los animales

que no presentaron signos de estro o estros silentes, el intervalo entre estros fue de 64,9

± 29,0 días.