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3.2 Gestión cultural y diversidad audiovisual en el Perú

3.2.5 Cine, educación y desarrollo

Es un error concentrarnos solamente en una dimensión del cine debido a su poder económico comercial: esa dimensión de “industria del entretenimiento”, y no reconocerle su valor cultural, que también es un valor

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económico poderoso45. El cine tiene una naturaleza de emprendimiento que

produce empleos y millones de dólares, pero no podemos negarnos a ver su verdadero poder: la movilización de individuos y sociedades a través de la transmisión de un discurso –cultural, ideológico- poderosamente persuasivo.

El cine atraviesa a los individuos en sus secretos, ideas, verdades, miedos. El cine enamora, nos llena de conmiseración y de ira por otros protagonistas, nos hace sus cómplices, nos impulsa a tomar partido, a pensar de una manera específica, a cuestionar. En resumen, el cine nos lleva hacia el remolino de sentimientos que impulsan a la acción.

Los contenidos que nos transmite el cine son conjuntos de códigos y valores contextuales, normas de conducta, modas y formas de aprehensión del mundo. Contiene en sí mismo una ideología, una forma de ver el mundo, asirlo y mostrarlo a los demás. Su fortaleza radica en su capacidad de hacernos soñar durante un breve tiempo el mismo sueño a millones de personas en cualquier lugar del mundo. Por tanto, el cine, a la vez que recoge, también crea realidades, esa es su fuerza y no podemos negarla. El verdadero poder del cine es la movilización de individuos y sociedades a través de un discurso cultural.

45 Para fines de una explicación breve y práctica podríamos mencionar que la cultura está

íntimamente ligada a la práctica social y en ese sentido la cultura puede dar cohesión a un grupo o grupos, si en tales circunstancias la diversidad es un principio rector de las prácticas, la cohesión y la participación se convierten entonces en una relación virtuosa que tiene su impacto en las economías locales, nacionales, regionales.

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De otro lado se ha dicho mucho sobre la pertinencia del cine como instrumento educativo y su eficacia en la difusión de los valores humanos y democráticos. Según el sicólogo español J. Fernández de Quero, en su presentación Cine Educación y Cultura46, hace referencia a las vías de aprendizaje del ser humano trazadas teóricamente desde la psicopedagogía. Hace referencia a una vía que considera al aprendizaje por

la experiencia directa, con el método del ensayo y error. Menciona también

al aprendizaje vicario con el método del modelado a través de los procesos de identificación e imitación. Y una tercera vía denominada aprendizaje

instrumental que se apoya en el método de la memorización y la reflexión.

Según Fernández de Quero estas tres vías “se utilizan toda la vida, con distinto grado de importancia de unas a otras según las etapas de la vida y las condiciones sociales y personales que se vivan”. Resalta además que el cine y la televisión se transforman en las plataformas más exitosas para la configuración de actitudes que marcan el desarrollo posterior del individuo en formación. Menciona que los aprendizajes instrumental y vicario cobran singular importancia, teniendo en cuenta que la experiencia directa suele estar muy limitada en algunas marcadas etapas de crecimiento de los individuos (niños y adolescentes) o incluso en ciertas circunstancias sociales (comunidades vulnerables).

46 Cine, educación en valores y sexualidad. Revista Electrónica Sexpol [En línea]. Madrid.

Septiembre – Octubre de 2005. Disponible en Internet:

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Siguiendo este enfoque de la psicopedagogía, Fernández de Quero menciona que el cine aporta una gran cantidad de datos impresionante acerca de la “pluralidad de culturas, sociedades, formas de convivir y comportamientos que ninguna otra fuente de información le ofrece, además, de manera tan directa, rigurosa, detallada y, sobre todo, tan impactante”. En el caso de la utilización de los contenidos del cine para la educación o formación en ciertos valores, “lo más importante es la impresionante capacidad de provocar la identificación y la imitación a través de sus mitos y protagonistas”.

En el caso de los nuevos espectadores, según Fernández de Quero, la identificación con los personajes será muy cercana, se creará un vínculo afectivo más estrecho, incluso se podría llegar a la imitación de posturas, gestos, ideas, como es fácilmente observable en los diversos casos de imitación de vestimentas y formas de hablar de los personajes que aparecen en las películas. Este caso se presenta principalmente en aquellos que no cuentan con los suficientes medios para enfrentarse críticamente a los mensajes, es un público en condiciones desfavorables social, económica y educativamente. Por ello, el cine como herramienta puede ser utilizada para bien o para mal, en ambas circunstancias extremas. El cine es una poderosa herramienta alternativa para el desarrollo, tal como afirma Fernández de Quero:

[…] puede ser utilizada para fomentar viejos valores antidemocráticos y patriarcales, como suele ocurrir en la mayor parte de la producción cinematográfica comercial, proyectando modelos ideales basados en el individualismo, la competitividad, la violencia, la clase social excluyente, la

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cultura de género, la xenofobia, etc. Con la eficacia pedagógica inherente al cine podemos obtener grandes resultados para el fomento de valores que contribuyan con el desarrollo comunal, mediante películas del cine independiente, socialmente comprometido, interesado en mostrar al ser humano con sus virtudes y defectos, con lo mejor y lo peor de sí mismo, denunciando los excesos del poder en cualquier orden y nivel y resaltando la defensa de los derechos humanos y los valores positivos de igualdad, justicia y fraternidad. Todos sabemos que los males y defectos de una sociedad se pueden intentar paliar con medidas de todo tipo, sanitarias, penales, económicas, etc. pero sólo se pueden abolir a largo plazo con una constante y paciente labor educativa y cultural, en ese sentido, el cine es una poderosa herramienta alternativa para el desarrollo47.

En el caso de los diversos temas que atraviesa el cine, desde siempre ha existido ese interés de apropiarse de las joyas cinematográficas que tocaban ejes temáticos de la agenda de desarrollo global, como por ejemplo la ligada a los derechos humanos. En este caso, para poner un caso en Latinoamérica, uno de los movimientos que ha sabido apropiarse del cine como herramienta de desarrollo ha sido el movimiento de equidad de género. Solo por mencionar una experiencia actual, el Festival Mujeres en Foco expresa y reconoce la capacidad del cine para interpelar e invitar a nuevas formas de mirar y ser mirados, pone en el centro de su agenda la imagen para la reflexión y acción:

El lenguaje cinematográfico permite romper con el silencio cotidiano para hacer visibles relaciones desiguales que han sido naturalizadas entre hombres y mujeres. Las imágenes interpelan sobre conductas, prejuicios y silencios, e invitan a pensar nuevas formas de mirar y mirarnos, relacionarnos y reconocernos en la diferencia. De esta manera, permite cuestionar la obediencia, la dependencia, la violencia y la sumisión, y reflexionar sobre los estereotipos y mandatos

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sociales que las distintas culturas construyen sobre las mujeres48.

3.2.6 Temas y películas del cine para el desarrollo: valor nutritivo,