1.2. DIFERENTES POSICIONES TEORICAS DE LA CONTAMINACION AMBIENTAL
1.2.2. La ciudad y la Industria
El desarrollo de las actividades industriales, ha sido siempre seguido de un importante impulso del proceso urbanizador y del crecimiento de la ciudad, pero la relación entre industria y ciudad no están exentas de tensiones y desequilibrios, que han sido objeto de reflexión teórica, hasta concentrarse en el modelo de planteamiento generalizador y de gran trascendencia social. (COMISION MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE, MADRID 1987)
1.2.2.1. El papel de la industria en la configuración de la ciudad.
En la lógica de la producción, la relación entre industria y ciudad se establece sobre la base de las ventajas comparativas que estos han encontrado en las aglomeraciones urbanas, que a su vez han crecido y se han desarrollado a merced del progreso industrial, estableciéndose una simbiosis de intereses desequilibrados, especialmente beneficiosa para la industria y notablemente onerosa para la ciudad en términos de calidad de vida y deterioro ambiental.
28 Cabe pues responsabilizar a la industria de la configuración, no solo de los espacios urbanos, sino también de marcar las pautas de la paulatina urbanización de territorios más extensos, sobre municipios que vieron primero como la industria demandaba su mano de obra, sujeta a migraciones cotidianas y que hoy compiten ventajosamente por su suelo con las otras actividades económicas, configurando nuevos asentamientos fabriles, creando así una escena que lleva consigo la transformación morfológica y social de un territorio, con notables impactos en el patrimonio natural, paisajes, y medio ambiente, que en muchas ocasiones son irreversibles.
La ciudad aporta un conjunto de ventajas, que hacen de ella todavía hoy a pesar de los cambios, un entorno muy favorable para la aparición de nuevas actividades industriales, y a la vez para el mantenimiento en general de la actividad industria. No obstante el planteamiento urbano no ha seguido las dinámicas mutacionales de la actividad industrial, y en general ha ido por detrás de las exigencias de la industria, en los ejes de desarrollo y en ámbito de los sistemas productivos locales.
De esa manera los grandes retos del planteamiento urbano en el ámbito del sistema productivo, han sido, la recuperación de áreas industriales, la reestructuración de espacios industriales abandonados y la revitalización de centros urbanos afectados por la crisis ambiental del sector.
1.2.2.2. Impacto social de la industria en la ciudad.
Resulta interesante hacer un análisis desde el punto de vista empresarial, y podemos notar que la localización de la industria dentro de una ciudad conlleva a una serie de ventajas que posibilitan el empleo de la infraestructura común, reduciendo los servicios indispensables para los trabajadores y sus familias, como por ejemplo, restaurants, escuelas, guarderías, centros de asistencia médica, y también ahorran en servicios generales como el transporte, y en especial encuentran a su disposición mano de obra abundante y cualificada.
29 Pero desde el punto de vista social, o el punto de vista de la gran mayoría, esa misma localización industrial conlleva también de manera implícita la aparición de economías que se concretan en conflictos sociales, fricciones, deterioro del entorno físico, e impactos medioambientales, cuya protección ha quedado en manos de los organismos públicos.
La necesidad de acrecentar el sector industrial y la economía en la ciudades o en sus alrededores dan origen a una ciudad “caótica”, por la acumulación del sector productivo, crecimiento urbano desorbitado, a partir de la construcción de barrios, complejos de viviendas, e incluso dando origen a los suburbios infrahumanos en el que se acoge a un proletariado poco exigente en su calidad de vida.
Hoy en día los avances y las comunicaciones viales y de transporte, hacen posible que los trabajadores puedan trasladarse a las industrias en donde laboran, para realizar sus respectivos trabajos, y de esa manera es totalmente evitable, que las industrias entren a funcionar en el sector urbano, pero también podemos apreciar que hoy en día, son estas mismas industrias las que buscan alojarse en sectores poblados, y el amparo legal para asegurar la integridad de los habitantes, a raíz de los que establece la Constitución es ciertamente inexistente.
Mientras la abundante mano de obra es el interés industrial, y el interés económico el del pueblo, y no existiendo un interés privado que se preocupe por los problemas que la relación industria-ciudad causan, los organismos públicos se hacen cargo de dichos problemas, en otras palabras, es la colectividad la que asume en forma onerosa los gastos que genera la reparación ambiental, el deterioro de la salud social y la restauración de los sectores industriales, generando a su vez una importante pérdida en los recursos del Estado, que podrían ser plenamente utilizados en otros fines. (COMISION MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE, MADRID 1987)
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1.2.2.3. La localización de la industria.
“La localización de la industria se vio condicionada en sus primero momentos, por la localización de la materia prima utilizada, y en especial por la fuerza motriz empleada (el agua de los ríos, las vías de comunicación y el transporte)”. (Ponce, 2008). De esa manera empezó a dispersarse por el medio rural, sobre pequeños núcleos de población, o directamente sobre espacios rurales, no obstante las grandes ciudades ofrecen las ventajas de la mano de obra abundante y especialmente del mercado de consumo.
De acuerdo a ese criterio, en determinadas ciudades como la nuestra, se desarrollan grandes núcleos fabriles, posibilitados por la aparición de las infraestructuras técnicas del seno de la urbe, que complementa la concentración de la mano de obra y la proximidad con el área de consumo.
Engels define de manera nítida el proceso de concentración fabril en las ciudades, sin desmerecer en su concepto el poder que tiene la actividad industrial, tanto como modeladora de la morfología urbana, como la generadora de la ciudad como tal.
ENGEL, en su obra ( La situación de la clase obrera en Inglaterra), menciona “Mientras más grande es la ciudad, mayores son las ventajas de la aglomeración, se construyen vías férreas, canales y carreteras, la selección entre obreros experimentados resulta cada vez mayor, debido a la competencia que se hacen entre sí, los constructores de edificios y también los fabricantes de máquinas…la tendencia centralizadora, sigue siendo sumamente fuerte y cada nueva industria creada en el campo lleva en si el germen de la ciudad industrial” (Maya, 1998).
Por otro lado, en lo que se refiere a la calidad de vida (Buen Vivir), el hacimiento de la mano de obra, ha sido causa de numerosos problemas de salud pública, de contagios, epidemias, que diezman la población de la ciudad, los estragos de la
31 epidemia o enfermedades desatadas por la industria, se extienden con frecuencia por todas las capas de la sociedad urbana, sin distinción de clases sociales.
Es así que en la construcción de viviendas obreras empieza a hacerse frente la Administración Pública, y el resto de la ciudad acoge las medidas emanadas de las corrientes higienistas, en especial del Ministerio de Salud Pública.
Es en este momento cuando debería tomar fuerza la Administración Pública sectorial (Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal), en todo lo relacionado a los procesos urbanísticos, limitando el establecimiento de normas mínimas de edificación y ejecución de infraestructuras para los servicios básicos (agua potable, alcantarillado, pavimentación, alumbrado eléctrico, etc.), haciendo uso de las atribuciones que la constitución y el COOTAD le otorga para gestionar el adecuado uso del suelo y ordenamiento territorial.