6. Análisis de Resultados
6.1. Análisis de Diagnóstico Inicial
6.1.1. Claridad
La claridad, es una de las competencias de pensamiento crítico que está relacionado con la comprensión que el receptor pueda tener al escuchar o leer al emisor, por lo que, el primero puede comprender fácilmente el significado de lo que se ha expresado (Paul & Elder, 2005). Por ende, este es fundamental, ya que en el presente proyecto de investigación el diálogo es un elemento necesario para mantener una conversación constante con los otros acerca de problemáticas y hechos que se presentan en su entorno. En este sentido, se hallaron otros criterios dentro de esta categoría que se deben trabajar desde edades tempranas para fortalecer los procesos de socialización como una característica del pensamiento crítico.
Plantear lo que se desea expresar.
Tras la observación de los diversos hogares de la Fundación Hogar San Mauricio con los que se tuvo contacto en las primeras nueve sesiones y, haciendo énfasis en los niños y niñas de 5-7
años, fue posible evidenciar que plantean lo que desean expresar e intentan hacerlo de tal manera que el adulto o sus pares lo comprendan. Sin embargo, en ocasiones no hallan el vocabulario o las palabras exactas para lo que pretenden dar a conocer y, en su mayoría reaccionan a esto con enojo o gritos hacia su receptor.
Esto, afecta de manera significativa los procesos de socialización tanto con los adultos como con otros niños, puesto que el diálogo respetuoso queda en el olvido y de ambas partes se tornan tensiones, dado que se generan más gritos, peleas (con sus pares) y castigos (por parte de los adultos). Ahora bien, esta dificultad en el planteamiento de lo que se desea expresar, puede suceder debido a la carencia de vocabulario, lo que no es anormal, puesto que se encuentran en proceso de desarrollo de su lenguaje (Papalia y Olds, 1978, citado por Woodburn, 2002). Sin embargo, sí se hace necesaria la estimulación para enriquecer su léxico, por lo que se proponen espacios de diálogo constante.
Expresar sucesos con palabras propias.
Luego de observar detenidamente los diversos espacios de socialización de los niños y niñas de varios hogares de la Fundación Hogar San Mauricio, se pudo evidenciar que narran sucesos que son comprensibles; lo pueden hacer acerca de su vida familiar, la escuela, la cotidianidad e incluso sobre las historias de sus compañeros. No obstante, tienen la tendencia a repetir
conceptos, frases, explicaciones y demás, que escuchan del adulto y de sus pares, sin cuestionarse sobre la certeza de aquella información, o el significado real de palabras desconocidas de las que hacen uso.
En este sentido, es pertinente mencionar que hay gran habilidad por parte de esta población, para expresar anécdotas sin timidez y de manera espontánea, por lo que es posible tomar esto
como una herramienta que puede fortalecer los procesos dialógicos dentro de las diversas actividades. Sin embargo, en necesario, además, incentivar el uso del cuestionamiento constante acerca de palabras que se usan en la cotidianidad y la no repetición de la información que se escucha, sin antes tener certeza de su veracidad o al menos, pensar en una perspectiva propia respecto a tales discursos. Ahora bien, cabe mencionar que este y los demás aspectos están relacionados con todas las competencias por lo que se deben percibir siempre como un todo.
Uso de ejemplos para brindar mejores explicaciones.
Luego de escuchar conversaciones cotidianas y dialogar con los niños y niñas del Hogar Santa Ana I acerca de diversidad de experiencias, se logró identificar que, pese a que en
ocasiones los niños y niñas no poseen el vocabulario para expresar todo lo que piensan o desean decir, hacen uso de la ejemplificación para que los otros puedan entender. Sin embargo, como se mencionó en uno de los puntos anteriores, cuando no logran expresar exactamente lo que desean, su reacción es agresiva y esto puede ser a causa de la dificultad hallar otros métodos de solución de las dificultades que se les presenta en medio de la comunicación y en ocasiones la necesidad de responder de inmediato, sin tomarse un tiempo pertinente para pensar en otras formas de expresar lo que se desea.
Ahora bien, la importancia de este aspecto, recae en que para tener claridad de la información que se desea expresar al otro o que cada sujeto pretende entender, la ejemplificación cumple un papel fundamental, ya que posibilita la contextualización de la temática que se está
desarrollando, relacionándola con la experiencia, generando asociaciones del concepto con la cotidianidad, logrando una mejor comprensión, como una de las competencias de los pensadores
críticos. Además, como mencionan Paul y Elder (2005), al abordar cualquier temática o concepto, el estudiante debe ser capaz de ejemplificar de diversas maneras.
Expresar preguntas con claridad.
El cuestionamiento y planteamiento constante de preguntas, es fundamental para un pensador crítico, por lo que se hace necesario que estos interrogantes sean expresados con claridad, para no alterar el significado del mismo. Además, reconociendo que los niños y niñas son
investigadores innatos y se preguntan todo el tiempo acerca del mundo en el que habitan, se hizo pertinente revisar este aspecto en medio de los espacios de observación e interacción con la población objeto. De este modo, se vislumbró que, a los niños más pequeños, se les dificulta bastante la expresión de preguntas claras acerca de lo que desean conocer y, aunque usan su lenguaje corporal, se hace bastante compleja la comprensión de lo que preguntan.
Por otro lado, los niños más grandes, buscan diversos métodos para plantear sus
cuestionamientos, sin embargo, en ocasiones se notó que se cohíben de hacer preguntas, lo que puede ser generado por la tensión que se genera, debido a las reacciones previas que los adultos han tenido al recibir tantas preguntas por parte de los niños y niñas. Esto, teniendo en cuenta que, como menciona Smith (2014) “los niños son preguntones por naturaleza […] por lo tanto, la curiosidad de un niño es algo que un padre no debería tratar de apagar” (p.167). No obstante, en ocasiones los adultos reaccionan negativamente al escuchar tantas preguntas provenientes de un niño y lo silencian, ocasionando que su curiosidad por saberlo todo, se disminuya día a día.