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Claridad sobre el tipo de usuario, el ámbito de aplicación y los objetivos

3 Criterios para el análisis de las herramientas existentes de evaluación de la sostenibilidad en la edificación

4. Si los datos no se encuentran en el proyecto y tienen que ser provistos adicionalmente, se

3.4. Claridad sobre el tipo de usuario, el ámbito de aplicación y los objetivos

Este criterio, pretende determinar si la estructura y el contenido de la herramienta resultan ajustados a:

a) la realidad climática, geográfica, cultural, social y tecnológica propia del contexto donde está situado el edificio,

b) el nivel de conocimiento del usuario, c) los objetivos declarados y de sostenibilidad,

para que la evaluación realizada sea lo más representativa posible del comportamiento ambiental de un edificio.

Subcriterios para el SISTEMA

CS1 ¿Los indicadores tienen un usuario bien definido, coincidente con el que está declarado?

CS2 ¿Los indicadores tienen un objeto de estudio bien definido? ¿Edificio, edificio y entorno,

barrio, etc., coinciden con los declarados?

CS3 ¿Qué objetivos reales tiene la herramienta? ¿Se comprenden con claridad? ¿Coinciden

con los declarados?

3.4.1. Introducción

Sobre los errores que pueden cometerse en el proceso de selección de los indicadores, tiene mucha importancia la “ambigüedad en cuanto al significado del indicador o disociación entre el indicador y el fenómeno a medir” (Tabla 2.8 Punto 6) Si se pretende que un sistema de indicadores para la evaluación de la sostenibilidad de los edificios sea eficiente y se evite la ambigüedad de los resultados, tendrán que estar claramente definidos:

- el perfil del usuario tipo. - el objeto de aplicación.

- los objetivos que se pretenden alcanzar con el uso de la herramienta (que determinan el tipo de herramienta, su configuración y el destinatario).

3.4.2.

Subcriterio CS1

CS1 ¿Los indicadores tienen un usuario bien definido, coincidente con el que está declarado?

El sistema de evaluación se configurará sobre la base del tipo de destinatario y el grado de influencia que se quiere tener sobre ellos. Para maximizar la transmisibilidad de la herramienta, es necesario prever a qué tipo de usuario tendrá que dirigirse. No es lo mismo dirigirse a quien ocupará el edificio, al promotor o a los técnicos. Cada uno tiene intereses diferentes – tanto en el proceso de promoción del edificio como en el de valoración ambiental - con ámbitos de decisión propios y márgenes de actuación con límites diferentes.

Como figuras profesionales implicadas en el proyecto se pueden incluir:

- el cliente final, al que la evaluación garantiza que la casa habitada posee determinadas características respecto del medioambiente.

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- el promotor y el constructor, que gracias a la herramienta podrán evaluar las acciones necesarias y los costes relativos para que el edificio tenga la calidad deseada.

- el arquitecto, que usa la herramienta para constatar la eficiencia medioambiental de cada versión del proyecto.

- la administración, que puede utilizar la certificación como medio de control de la calidad ambiental del edificio.

3.4.3. Subcriterio CS2

CS2 ¿Los indicadores tienen un objeto de estudio bien definido? ¿Edificio, edificio y entorno,

barrio, etc., coinciden con los declarados?

Existen una serie de variables sobre el objeto de evaluación:

- Fase del ciclo de vida del edificio en la que se efectúa la evaluación. - Ámbito edificatorio, tipología.

- Ámbito geográfico y climático.

- Fase del ciclo de vida del edificio: La evaluación puede tener lugar en fase de proyecto, cuando la obra se ha acabado, o cuando el edificio ya está en régimen de uso. Si la evaluación se efectuara sólo en la fase de uso se estaría analizando un edificio inmutable, donde sólo sería posible aportar mejoras en la gestión, aunque muy limitadas por los sistemas técnicos de que

disponga. Si lo que se pretende es una herramienta de fácil uso, que ayude a mejorar la

eficiencia ambiental de los edificios, la evaluación se deberá realizar en fase de proyecto,

cuando todavía se está a tiempo de aplicar las acciones correctivas oportunas. No obstante, es importante tener presente que, tal como se hace en la Certificación Energética de Edificios vigente en España, podría haber un sello provisional en fase de proyecto y otro definitivo, con idéntica o diferente calificación en función de los cambios que podrían haber tenido lugar, una

vez que el edificio esté construido (la situación as build).

Aunque el objeto de evaluación sea el edificio en funcionamiento, es necesario generar una evaluación en fase de proyecto, que es el momento en el que se determinan sus calidades. Quien certifica normalmente es el promotor (para vender) y no el usuario.

La herramienta será más valida cuanto más reducido sea el ámbito de aplicación, en base a la tipología, el uso o la geografía y el clima.

- Ámbito edificatorio, tipología: Las herramientas para la evaluación de la sostenibilidad en estudio tienen como objeto de calificación ambiental los edificios, pero en su realización habrá que tener en cuenta de que edificios con la misma volumetría pero tipología diferentes pueden

tener comportamientos ambientales no similares. La calidad de la calificación atribuida por una

herramienta está fuertemente ligada a la diversidad tipológica sobre la que se aplica. No son comparables los edificios de oficina con los comercios, multiresidenciales o educativos. Los sistemas constructivos (acabados, estructura, instalaciones, envolvente, etc.) marcan diferencias a tener en cuenta como el uso que se realizará (el gasto energético en fase de uso se puede suponer mayor en comercios que en viviendas).

Este tipo de cuestionen pueden ser incorporadas por las herramienta a través de una adaptación de mínimos y máximos a cada tipología (administrativos, residenciales permanentes, de alojamiento temporal, educativos, deportivos, centros de enseñanza, etc.) o

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también atribuyendo un peso diferente a algunos indicadores. Por ejemplo en un edificio de oficinas el uso de agua no tendrá el mismo peso que en hoteles o multideportivos.

- Ámbito geográfico: trabajando con un ámbito geográfico concreto y reducido (ninguno de los sistemas de evaluación considerados lo define) serán más realistas los sistemas constructivos, las condiciones climáticas y la respuesta del edificio a ellas, así como las alternativas de mejora

posibles. Esta es la razón por la que una herramienta de evaluación de sostenibilidad no puede

ser universal, ni evaluar con los mismos valores de referencia un mismo territorio nacional. ¿Se pueden utilizar los mismos valores de referencia en el País Vasco, en la Comunidad de Madrid o en Cataluña? Y aún dentro de la primera o la última, ¿es igual en los Pirineos o en el litoral?

Las condiciones climáticas marcan diferencias a tener en cuenta. Esta reflexión permite

entender que la calidad de una herramienta está fuertemente ligada a la variedad del ámbito geográfico y a la diversidad tipológica sobre la que se aplica. En algunos casos, herramientas de evaluación que tocaban ámbitos geográficos demasiado heterogéneos han tenido poco éxito. La escala aceptable de homogeneidad geográfica para la evaluación podría ser el perímetro municipal, del cual puede disponerse de datos climáticos como temperatura, pluviometría, etc.

Un método para ajustar la herramienta a los ámbitos geográficos es la atribución de pesos (coeficientes de ponderación) a los indicadores, calibrados por un grupo de expertos teniendo en cuenta las peculiaridades de clima, cultura, aspectos sociales, económicos, técnicos, como pasa en las herramientas de la familia iiSBE. A factores de mayor importancia en un área geográfica se le atribuiría un peso mayor y viceversa.

3.4.3.

Subcriterio CS3

CS3 ¿Qué objetivos reales tiene la herramienta? ¿Se comprenden con claridad? ¿Coinciden

con los declarados?

La OECD requiere que la realización de sistemas de indicadores sean guiados por unos

específicos objetivos. Una herramienta de evaluación ambiental para edificios puede tener

varios objetivos y éstos pueden influir en las acciones de varios de los agentes implicados en el proceso. El objetivo último de estas herramientas es evaluar la sostenibilidad ambiental de los edificios, que se efectúa en base a los impactos ambientales asociados a su ciclo de vida, pasando por la fabricación de los materiales y siguiendo por la construcción, la fase de uso del edificio, los procesos de derribo y la gestión en la deposición final de los residuos.

Para que el objetivo originario de evaluar correctamente la sostenibilidad ambiental se cumpla, para que la calificación ambiental de los edificios sea coherente con la realidad de su nivel de sostenibilidad ambiental (como se define en el apartado 3.6 de esta investigación), es conveniente que los factores no estrictamente vinculados a ella, como las condiciones de calidad ambiental interior, económicas u otras que pudieran existir se evalúen en otros módulos paralelos. Se trata de aspectos importantes, pero cuya presencia puede adulterar la evaluación ambiental y, en algún caso, justificar un derroche de recursos fósiles para obtener confort ambiental, que se hubiera podido obtener aprovechando las energías naturales.

Cuando se habla de sostenibilidad siempre se evidencia que esta está constituida por tres “patas”: la sostenibilidad ambiental, social y económica y que una no puede desarrollarse sin la otra. Se concuerda llenamente con esta visión. En el caso de las herramientas en estudio no tendría sentido conseguir edificios que cierren el ciclo de los recursos materiales sin pero garantizar unos mínimos de confort (que también son subjetivos: 18º en un interior en invierno

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en esta tesis se consideran aceptables, pero por algunas herramientas no…) o aceptar que se construyan explotando los trabajadores. Pero se afirma que se tendrían que encontrar otros caminos paralelos para evaluar los factores de sostenibilidad económica y social implicados en los ciclos de vida del edificio sin mezclarlos con los indicadores que buscan calificar impactos. Esto simplemente por un tema de método y de interpretación clara de los resultados. Si la evaluación del nivel de ruido (muy importante para el bienestar de los usuarios) se pondera conjuntamente con la evaluación de la cantidad de impactos ambientales producidos, el resultado final tendrá un significado ambiguo. ¿Qué parte de la nota final deriva de su comportamiento ambiental y cuanto del confort?

Se propone que los factores no directamente relacionados con la sostenibilidad ambiental, como los aspectos de calidad ambiental interior, de gestión ambiental en fase de uso y de aspectos sociales y económicos (que naturalmente deben y pueden ser evaluados), se evalúen separadamente de ésta (como ya ha sido comentado en el punto 3.1.3.3.).

En las herramientas analizadas se nota una serie de tendencias que van en sentido contrario a la observación anterior: en todas se incluyen los aspectos de calidad ambiental interior. Mientras que los indicadores, en la consideración del uso de los recursos para construcción, mantenimiento y uso del edificio, siempre valoran la reducción del impacto generado (y esto implica fijar un límite que tiende a cero), no se pone limite al nivel de confort, habitabilidad, impacto. Siempre podría aumentarse en cantidad y en nuevos aspectos cualitativos.

El sistema japonés CASBEE evalúa como el auténtico indicador de sostenibilidad (BEE) la relación entre el nivel de calidad ambiental interior obtenido respecto a una valoración basada en puntos de los recursos necesarios para obtenerlo. Parece lógico relacionar el consumo de recursos con la utilidad obtenida mediante ese consumo. El problema es que ello al mismo tiempo podría autorizar un aumento continuo del uso de recursos – cuya limitación es una de las causas originales del nacimiento de la exigencia de sostenibilidad – justificado por el conseguimiento de mejor valores de confort, generándose así una contradicción irresoluble (para profundizar ulteriormente, se puede consultar el párrafo 2.4.7 “Estrategia Operativa”).

Los aspectos de sostenibilidad social y económica podrían que ser establecidos antes de la evaluación ambiental de los edificios –como requisitos a cumplir- y a partir de aquí se tendría que trabajar en satisfacerlos de la manera ambientalmente más eficiente. Previamente a la realización del proyecto tendrían que establecerse filtros que hagan imposible la certificación, por ejemplo, de un edificio donde está previsto fabricar armas o en cuya construcción intervenga trabajo en negro.

Los aspectos relativos a la gestión del edificio (por ejemplo, sus instalaciones), de sus actividades relacionadas con el edificio (por ejemplo, el tratamiento de los residuos sólidos) e incluso de actividades no relacionadas con el edificio (por ejemplo, los criterios de compra y abastecimiento o la movilidad asociada), también deben ser incluidos en la evaluación y calificación de los sistemas ambientales. Se trata de aspectos de gran repercusión en el impacto ambiental del edificio, considerado globalmente, en la escala de su ciclo de vida. Contar con un edificio preparado para reducir sus impactos ambientales manteniendo un nivel de calidad ambiental interior adecuado es el punto de partida para alcanzar buenos resultados, aunque estos dependen en buena medida de cómo será la gestión que se aplicará sobre éste y sus actividades a lo largo de toda su vida útil. La fase de gestión también debe ser, al igual que los aspectos comentados en los párrafos anteriores (por ejemplo, la calidad ambiental interior), evaluada y calificada en forma independiente de la sostenibilidad ambiental del propio edificio.

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3.5. Capacidad de Guiar hacia la mejora de la sostenibilidad