• No se han encontrado resultados

Clases de morfemas y procesos morfológicos

In document Gramática del Español para Maestros. (página 49-55)

2. CLASES DE MOrFEMAS y

PrOCESOS MOrFOLóGICOS

2.1. Clases de morfemas

La primera distinción que podemos establecer en las palabras com- plejas, es decir, en las que están constituidas por más de un morfe- ma, es la que diferencia la raíz —marcada en negrita— de los afijos:

(1) human-o in-human-o-s

human-idad des-leal des-leal-tad

blanc-a

blanc-ura

cant

La raíz es el morfema que aporta a la palabra el significado léxico o conceptual: la información de que humano significa `perteneciente o relativo a nuestra especie´; leal, `fiel´; blanca, `del color de la nie- ve´; y cantó, `emitió sonidos armoniosos´.

Desde el punto de vista formal, la raíz es el morfema que aislamos una vez que lo separamos de los afijos.

Como muestran los ejemplos, la raíz es una forma ligada, es decir, requiere de la presencia de algún afijo para funcionar como pala- bra, pero en algunos casos coincide con una forma libre, es decir, con una palabra (leal, pan, ágil, mar).

Morfología - I. Aspectos generales

50

Los afijos son siempre formas ligadas, nunca pueden funcionar como palabras. Dentro de los afijos, podemos establecer una nueva distinción entre los afijos flexivos y los afijos derivativos.

Los afijos flexivos, también llamados desinencias, son segmentos morfológicos que contienen información de tipo gramatical (nú- mero, género, persona, tiempo, modo) y conforman la serie de va- riantes de una palabra, es decir, el paradigma flexivo. En nuestros ejemplos -o y -a aportan información sobre el género; ‑s, sobre el número; y -ó, sobre el tiempo, el modo, la persona gramatical y el número. Ocupan siempre el último lugar de la palabra.

Los afijos derivativos son segmentos morfológicos que, a diferen- cia de los flexivos, contribuyen a la formación de nuevas palabras. Según el lugar que ocupan en relación con la base léxica, formada por la raíz sola o con algún otro morfema, reciben diferentes nom- bres: los que anteceden a la base se denominan prefijos (como

des‑ en desleal) y los que le siguen, sufijos (como -dad o -ura en

deslealtad y blancura).

Además de los sufijos y los prefijos, se reconocen los infijos, que interrumpen la raíz (como el apreciativo -it- en Carl‑it‑os) o que se insertan entre dos bases (como la vocal de enlace -i- en las palabras compuestas pel‑i‑rrojo).

Por último, se llaman circunfijos ciertos afijos discontinuos que ro- dean a la base como a‑...‑ar en afear o en‑...‑ecer en entristecer, me- diante los cuales se forman las palabras parasintéticas (cf. Cap. 9). Como vimos, la raíz es la portadora del significado léxico y los afijos flexivos aportan informaciones de tipo gramatical. En los afijos de- rivativos pueden reconocerse diversas significaciones que no siem- pre pueden precisarse con facilidad. Suele decirse que se sitúan en una zona intermedia entre lo léxico y lo gramatical, ya que aportan significados de tipo léxico, pero expresados morfológicamente. Por lo tanto se trata de significados léxicos que están gramaticalizados, como el de `cualidad´ (‑eza en flaqueza); el de `acción´ o `resulta- do´ (‑ción en destrucción o -miento en tratamiento); el de `golpe´

(‑ada en patada); el de `agente´ o `instrumento´ (‑dor en vendedor

o en acelerador); el de `oposición´ (anti‑ en antieconómico); el de `negación´ o `inversión´ (des‑ en desobedecer o en desanudar). Sin embargo, como fue visto cuando caracterizamos el morfema, no

2. Clases de morfemas y procesos morfológicos siempre es posible postular un significado para algunos afijos,

como sucede con re- o con‑ en retener o contener o con el inter- fijo -ar- en humareda.

2.2. Los morfemas y los procesos morfológicos

de flexión y derivación

Si bien la derivación conforma junto con la composición el campo de la morfología léxica que se distingue del de la morfología flexiva, comparte, sin embargo, con la flexión el procedimiento de adjuntar un afijo a una base. Como ya hemos dicho, la flexión es el proceso morfológico mediante el cual se forman las variantes de una misma unidad léxica, su paradigma flexivo; mientras que la derivación es el proceso por el cual se crean piezas léxicas nuevas, relacionadas formal y semánticamente con las bases a las que se aplica. De esta propiedad general, se derivan otras que permiten diferenciar ambos procesos morfológicos, así como los afijos que participan en ellos. La derivación, a diferencia de la flexión, puede cambiar la clase o subclase de palabras. En efecto, la mayoría de los sufijos, no así los prefijos ni los llamados sufijos apreciativos (niña > niñita) (cf. § 8.5), poseen esta propiedad:

(2) nudo (nombre) > nudoso (adjetivo) > nudosidad (nombre)

botella (nombre) > embotellar (verbo) > embotellamiento

(nombre)

hermoso (adjetivo) > hermosura (nombre)

representar (verbo) > representación (nombre)

Los afijos flexivos son más externos que los sufijos derivativos, ocu- pan el último lugar de la palabra. Puede haber más de un morfema flexivo en la palabra, como es el caso del afijo de género, que ante- cede al de número, y el de tiempo-modo, en el verbo, anterior al de persona-número:

(3) nud-os-idad-es representa-cion-es hermos-a-s representá-ba-mos

Morfología - I. Aspectos generales

52

Los procesos de afijación derivativa pueden repetirse dando lugar a nuevas bases léxicas, es decir, se pueden formar nuevas palabras aplicando nuevos afijos:

(4) nudo > nud-oso > nudos-idad

centro > centr-al > central-izar > des-centralizar > descentraliza-ción cordón > a-cordon-ar > acordona-miento

A diferencia de la afijación derivativa, la afijación flexiva no se pue- de repetir, es decir, no podemos volver a aplicar afijos flexivos a una misma base, una vez que se han incorporado aquellos que requie- re: *buena-o.

Los contenidos de la flexión son gramaticales y obligatorios porque son relevantes para los procesos sintácticos como el de la concor- dancia. Por ejemplo, en la oración Esa calle estaba desierta el gé- nero y el número del sustantivo imponen obligatoriamente la pre- sencia de los afijos flexivos correspondientes en el determinante, el verbo y el adjetivo. De otra forma, la secuencia sería agramatical *Ese calle estaban desierto. Por el contrario, la presencia de los afi- jos derivativos no viene impuesta por requerimientos de la sintaxis. En nuestro ejemplo podríamos cambiar calle por callecita sin afec- tar la buena formación de la oración Esa callecita estaba desierta. Los afijos flexivos aportan informaciones constantes y regulares a las palabras flexionadas (`singular´ / `plural´; `presente´ / `futuro´), pero no sucede lo mismo con los afijos derivativos, ya que pueden darse irregularidades de significado entre una palabra derivada y la palabra de la cual deriva: el adjetivo bajo, por ejemplo, hace refe- rencia tanto a cualidades físicas, un hombre bajo, como morales, un sentimiento bajo, sin embargo el sustantivo derivado bajeza toma de la base únicamente el significado moral, de manera que la ex- presión la bajeza de esos hombres no refiere al tamaño de los indi- viduos, sino que evalúa sus actitudes. En cambio, en duro y dureza, podemos decir tanto la dureza de la madera como la dureza del ca- rácter. Incluso, como ya vimos, hay afijos derivativos para los cuales no es posible postular un significado y solo se los puede reconocer como unidades distintivas entre piezas léxicas.

2. Clases de morfemas y procesos morfológicos La derivación no es un proceso automático y totalmente producti-

vo, ni tampoco está restringida a un cierto número de categorías, como en el caso de la flexión. Por un lado, las reglas de formación de palabras no producen todas las palabras posibles de la lengua; por lo tanto, existen en el léxico lo que se denominan lagunas: por ejemplo, a partir de los adjetivos decente y útil podemos derivar los antónimos (palabras de la misma categoría con un significado opuesto o contrario) indecente e inútil, pero a partir de los adjetivos bueno y lindo no podemos derivar *imbueno ni *inlindo, ya que la existencia de los antónimos léxicos malo y feo impide o bloquea esta derivación. Por otro lado, no todas las pautas de derivación se aplican de manera homogénea a todas las bases pertenecientes a la misma categoría léxica (como sí lo hacen las pautas flexivas): el sufijo ‑idad, por ejemplo, no se combina con cualquier base adje- tiva para formar sustantivos. Podemos derivar de feliz > felicidad, pero no podemos derivar de vacuno > *vacunidad porque feliz per- tenece al tipo de adjetivos que expresan cualidades, mientras que

vacuno al tipo de adjetivos que clasifican. Por la misma razón po- demos combinar el prefijo re- o su variante requete- con feliz(Estoy requetefeliz) y no con vacuno(*Este ganado es requetevacuno). Por el contrario, la flexión es un proceso totalmente productivo, que está restringido a las categorías morfológicas que aportan información flexiva. Estas se dividen en dos grupos: las propias de la flexión nominal: género, número y, en los pronombres persona- les, también persona y caso (que indica la función sintáctica que desempeña el pronombre personal en la oración); y las correspon- dientes a la flexión verbal (número, persona, tiempo y modo). En la sección Morfología flexiva se dedicarán sendos capítulos al género y al número; en el correspondiente a la flexión verbal se analiza- rán los componentes morfológicos de las desinencias verbales, así como la distinción entre verbos regulares e irregulares.

In document Gramática del Español para Maestros. (página 49-55)

Documento similar