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Capítulo II Marco teórico

2.2. Bases teóricas

2.2.15. Clasificación de inferencias

Estamos, pues, ante un tema apasionante y con implicaciones muy importantes en todos los aspectos comunicativos, pero todavía con muchas cuestiones pendientes, a pesar de más de veinte años de investigación en este campo, en relación con las distintas

aproximaciones que han tratado de identificar y caracterizar los distintos tipos de inferencias implicadas en la comprensión.

2.2.15.1 Inferencias necesarias para mantener la coherencia local

Como ya se ha visto, la coherencia ha recibido mayor atención por los investigadores en el campo del procesamiento del discurso; ya que es inherente a la propia naturaleza de la comprensión. La coherencia se asegura gracias a las relaciones entre las proposiciones expresadas por las frases del texto, y su conocimiento del mundo existente en la memoria tanto episódica como semántica.

Dentro de las inferencias que a lo largo de todas las investigaciones se han

considerado privilegiadas con relación al establecimiento de la llamada coherencia local, han estado, las inferencias “puente” (bridging). Estas inferencias se consideran necesarias para lograr la coherencia. Su función es unir la parte del texto recién leída con otra parte leída con anterioridad. Por ejemplo, en uno de los trabajos de Clark (1975) se presentaban un par de frases: “La radio empezó a sonar de repente. El ruido enfadó al niño”. Para integrar estas dos frases, un lector debe inferir que el “ruido” que se menciona en la segunda frase, se refiere al “sonido” aludido en la primera. Se necesita una inferencia

“hacia atrás” (puente) siempre que la meta del lector requiera una completa integración de la información del texto y siempre que no indique explícitamente cómo la nueva

información se relaciona con la vieja.

Si la comprensión del discurso es una actividad que implica acceso constante a la memoria y recuperación de información previamente almacenada, las inferencias puente cumplen ese cometido estableciendo las relaciones y conexiones pertinentes. Así, otros términos con los que se suelen denominar estas inferencias son los de inferencias retrospectivas, inferencias integrativas e inferencias conectivas.

Se afirma que hay dos clases de inferencias que se codifican automáticamente durante la lectura; las que se basan en información fácilmente disponible y las que se requieren para mantener la coherencia local. Esta hipótesis mantiene que las inferencias que se requieren para mantener la coherencia local se basan en la información existente en la memoria a corto plazo y que por eso se construyen automáticamente en los primeros milisegundos del procesamiento.

2.2.15.2 Inferencias necesarias para mantener la coherencia global

Según Madruga y otros (1999), los procesos de comprensión del discurso precisan un fuerte componente inferencial local y global. Coherencia global y macroestructura están íntimamente relacionadas.

La coherencia global se logra cuando el lector une fragmentos del texto que están ampliamente separados entre sí. Esta unión es fundamental para llegar a la macroestructura o tema global del texto y a los componentes fundamentales del significado. Entre los trabajos más interesantes y más aludidos en el campo de las inferencias que se generan para mantener la coherencia global en los textos narrativos, se encuentran los

experimentos, que, desde una perspectiva constructivista, han realizado Trabasso y sus colaboradores. Según estas investigaciones lo que da coherencia global a un texto narrativo es la vinculación de la frase a una “red causal” que se inicia con la introducción del

personaje, tiempo y lugar en que comienza la acción, transcurre con la descripción de metas, estados y acciones emprendidas, y acaba con el logro de la meta o el fracaso en su consecución. Aquellos sucesos estados o acciones que forman parte de las causas y

consecuencias, trascurren desde la apertura hasta el cierre en la cadena o red causal y tiene más probabilidad de ser recordados y de formar parte de los modelos de la situación que los sujetos construyen mientras leen.

Como vemos, la presencia otorgada a los procesos inferenciales es considerable. El modelo propuesto sostiene que para que el sujeto procesador pueda hacer inferencias causales y aplicar su conocimiento del mundo, tiene que inferir un contexto en el que ocurran los sucesos, los estados y las acciones. Este contexto inferido es denominado grupo de circunstancias. Estas circunstancias contienen las condiciones básicas para inferir las causas suficientes y necesarias en un texto narrativo. Sin estas los sucesos particulares carecen de significado. A su vez, la pertenencia de las proposiciones a la “red causal” le permite al sujeto hacer inferencias que vinculen metas, acciones, resultados que aparecen en fragmentos distantes del texto y, por tanto, están en la memoria a largo plazo, pero no en la memoria operativa.

Hay diversos estudios de cómo se logra en los textos la coherencia global, tanto en el ámbito lingüístico. Halliday y Hasan (1976) como en la psicología cognitiva Van Dijk y Kintsch (1983) o en el campo de la inteligencia artificial, hay pocos estudios

experimentales que digan si las inferencias para lograr la coherencia global son realizadas durante la lectura o después.

2.2.15.3 Inferencias opcionales o elaborativas

Estas inferencias están implicadas en la comprensión profunda. Estas inferencias elaborativas no se realizarían en el acto mismo de la comprensión, sino más bien en procesos posteriores de recuperación de la información. Son optativas, interactivas y no modulares, además de estar vinculadas a los procesos de pensamiento. El propósito de estas inferencias sería enriquecer la representación del texto, anticiparse a lo que el texto dice (inferencias hacia adelante), de manera que después se pueda comprobar si la

anticipación fue correcta. Estas inferencias están ligadas a la función de rellenar lagunas y, en general, implican el conocimiento de objetos, situaciones y relaciones que se dan en el mundo con los que se construyen los escenarios y los modelos de la situación descrita por el texto.

Así como las inferencias puente son necesarias para la coherencia local, las

elaborativas tienen una naturaleza opcional y probabilística, por lo que es difícil predecir qué inferencias elaborativas van a producirse a partir de un texto dado. Su presencia depende de multitud de factores como son: las características personales de los sujetos, los propósitos y objetivos de la lectura, la profundidad o superficialidad del procesamiento, las estrategias específicas que se desarrollan, la propia naturaleza de la tarea y del propio texto, etc. En oposición a las inferencias puente que son automáticas, las elaborativas podrían hacerse después de que el texto leído, durante los procesos de recuperación o cuando el lector está reflexionando sobre las implicaciones del contenido del texto. Las inferencias elaborativas están comprometidas con los distintos niveles de profundidad en que se lleva a cabo la comprensión o no comprensión en absoluto, sino más bien en la comprensión superficial frente a la comprensión profunda.

En este contexto es interesante una investigación acerca del uso de las inferencias elaborativas en la comprensión de textos y su relación con la capacidad de la memoria operativa, llevada a cabo por Whitney, Ritchie y Clark (Whitney, Ritchie y Clark, 1991). Estos autores expresan que, a pesar de que es muy útil desde el punto de vista de la comprensión hacer uso de las inferencias elaborativas, hay unos límites con respecto a la utilidad de las elaboraciones. Si se hacen muchas y demasiado prontos, el lector tiene que estar corrigiendo constantemente conforme avanza en la lectura del texto. Pues bien, dichos autores encontraron que los sujetos de alta y baja capacidad de memoria operativa diferían entre sí en la cantidad y momento en que realizaban las elaboraciones específicas. Los de baja capacidad hacían el doble de elaboraciones específicas que los de alta. Pero lo más interesante es el patrón de resultados encontrado, en el sentido de que los sujetos de alta capacidad mantenían al principio unas pocas interpretaciones temáticas abiertas, que utilizaban como contraste y referencia conforme el texto se iba leyendo. Por el contrario, los sujetos de baja capacidad iban haciendo elaboraciones específicas ante cada suceso que acontecía en el texto de forma aislada. Además, encontraron que los de alta capacidad hacían la mayor parte de las elaboraciones en el último tercio del texto, mientras que los de baja capacidad no seguían este patrón. Esto es una muestra más de cómo los procesos de comprensión, y el uso de inferencias elaborativas, guardan una gran relación con la amplitud de la memoria operativa y con los niveles de activación de la misma.