2.2. Personas con capacidades especiales
2.2.1. Clasificación Internacional del Funcionamiento de la
Según la OMS (2001) la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud, conocida como CIF, tiene como objetivo principal, brindar un lenguaje unificado y estandarizado, y un marco conceptual para la descripción de la salud y los estados “relacionados con la salud”. La clasificación mencionada define los componentes de la salud y algunos componentes “relacionados con la salud” del “bienestar”, tales como educación, trabajo, etc.
2.2.1.1.
Funciones Corporales.
Las funciones corporales son las funciones fisiológicas de los sistemas corporales (incluyendo las funciones psicológicas). Las deficiencias son problemas en la función o estructura corporal, tales como una desviación o una pérdida significativa (OMS 2001).
Funciones intelectuales.
Según la OMS (2001) las deficiencias son problemas en las funciones mentales generales necesarias para comprender e integrar de forma constructiva las diferentes funciones mentales, incluyendo todas las funciones cognitivas y su desarrollo a lo largo del ciclo vital, entre ellas se encuentran deficiencias en las funciones del desarrollo intelectual; como por ejemplo el retraso intelectual y el retraso mental.
El retraso mental se refiere a un particular estado de funcionamiento que comienza en la infancia y en el que coexisten limitaciones en la inteligencia junto con limitaciones en la conducta adaptativa que está referida a la incapacidad para alcanzar un nivel de independencia personal y de responsabilidad social (Asociación Americana de Retraso Mental, citada por Banco Mundial Fideicomiso Danés 2004).
Según Sandoval (2011) el retraso mental se presenta en todas las razas y etnicidades y es el trastorno más frecuente del desarrollo, ya que afecta a aproximadamente el 1% de la población general. El cociente intelectual límite es de (CI 71-84). La posibilidad de retraso mental está presente si una persona es calificada con más de 2 desviaciones estándar por debajo de la media (CI de 70).
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Sandoval (2011) considera que, el retraso mental leve tiene un C.I. de 69-50, el retraso mental moderado un C.I. de 49-35, el grave un C.I. 34-20, y el profundo un C.I. menor de 20.
Funciones auditivas.
Son problemas en las funciones sensoriales relacionadas con la percepción de los sonidos y la discriminación de su localización, tono, volumen y calidad. Dentro de las que están: funciones auditivas, discriminación auditiva, localización de la fuente de sonido, lateralización del sonido, deficiencias tales como sordera, deficiencia auditiva y pérdida de audición (OMS 2001).
El Banco Mundial Fideicomiso Danés (2004) sostiene que, la hipoacusia implica una audición deficiente que resulta funcional para la vida diaria mediante el uso de prótesis (audífonos), la adquisición del lenguaje oral se puede dar por vía auditiva.
La sordera profunda no admite la adquisición del lenguaje oral por vía auditiva ya que la pérdida es tan grande que, a pesar de una buena amplificación, no es posible aprovechar los restos. La visión constituye el principal nexo con el medio y es el principal canal de comunicación” (Banco Mundial Fideicomiso Danés 2004).
Según el Banco Mundial Fideicomiso Danés (2004) se consideran deficiencias auditivas leves, cuando el umbral de audición está entre 20 y 40 decibelios y, en condiciones normales, puede pasar desapercibida; deficiencia auditiva media, si el umbral de audición se sitúa entre 40 y 80 decibelios, posibilita la oralidad por vía auditiva con la ayuda de una buena prótesis, a partir de los 70 decibelios se requiere, además, estimulación auditiva y apoyo logopédico; severa, cuando el umbral está entre 70 y 90 decibelios y sólo se puede percibir algunas palabras amplificadas, la adquisición de lenguaje oral no es un proceso espontáneo, es imprescindible la intervención logopédica para lograr un habla inteligible y un lenguaje estructurado y rico en vocabulario; y, profunda, si el lumbral de audición es superior a 90 decibelios, no es posible el habla a través de la audición, se requiere la ayuda de comunicación alternativa.
Funciones neuromusculoesqueléticas.
La OMS (2001) sostiene que son problemas en las funciones relacionadas con el movimiento y la movilidad, incluyendo las funciones de los huesos, los músculos, las articulaciones y los reflejos. Según el Banco Internacional Fideicomiso Danés (2004) engloba un grupo muy heterogéneo causados por una anomalía congénita, por enfermedad, por una alteración ósea, secuelas de parálisis cerebral o espina bífida, por otras causas.
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2.2.1.2.
Participación en actividades.
Limitaciones en la actividad son dificultades que una persona con deficiencia en sus funciones corporales puede tener en el desempeño/realización, consecución o finalización de tareas o acciones, y restricciones en la participación son problemas que puede experimentar al involucrarse en situaciones vitales (OMS 2001). Según el Banco Mundial Fideicomiso Danés (2004) una limitación en la actividad abarca desde una desviación leve hasta una grave en términos de cantidad o calidad, comparándola con la manera, extensión o intensidad en que se espera que la realizaría una persona sin esa condición de salud; y las restricciones en la participación se trata de una desventaja creada o empeorada por las características de los factores contextuales tanto personales como ambientales.
Deficiencias intelectuales.
Las personas con retraso mental leve suelen desarrollar habilidades sociales y de comunicación durante los años preescolares (0-5 años de edad), tienen insuficiencias mínimas en las áreas sensoriomotoras y con frecuencia no son distinguibles de otros niños sin retraso mental hasta edades posteriores (Banco mundial fideicomiso danés 2004).
Logran una adecuada autonomía personal en la locomoción e independencia de movimientos, en la alimentación, en el aseo personal, en el vestido y en el control de esfínteres; suelen presentar importantes problemas y dificultades en los aprendizajes escolares, no obstante, con apoyo adecuado y adaptación de programas escolares, la mayoría consigue avances notables en lectura y escritura (Gómez 2004).
Según Sandoval (2011) la mayoría de los individuos con retraso mental moderado adquieren habilidades de comunicación durante los primeros años de la niñez, es improbable que progresen más allá de un segundo nivel en materias escolares, pueden aprender a trasladarse independientemente por lugares que le son familiares.
Tienen limitaciones para lograr pautas de cuidado personal, aseo, vestido y alimentación. Por lo general necesitan ayuda para el desempeño de estas actividades. Suelen alcanzar un cierto grado de autonomía motriz. Necesitan adaptaciones muy significativas de los programas escolares, precisan ayuda y supervisión constante (Banco mundial fideicomiso danés 2004).
Gómez (2004) considera que el grupo de personas con retraso mental grave durante los primeros años de la niñez adquieren un lenguaje comunicativo escaso o nulo. Luego, en edad escolar, pueden aprender a hablar y ser adiestrados en habilidades elementales de cuidado personal.
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Se benefician sólo limitadamente de la enseñanza de materias preacadémicas tales como familiaridad con el alfabeto y el cálculo simple. Emplean un lenguaje muy limitado; no consiguen autonomía total en locomoción, independencia de movimientos, comida, aseo personal ni vestido; suelen presentar graves limitaciones en aprendizajes escolares. Es recomendable educación especial (Banco Mundial Fideicomiso Danés 2004).
Según Sandoval (2011) la mayoría de personas con retraso mental profundo presentan una enfermedad neurológica; durante sus primeros años de la niñez desarrollan considerables alteraciones del funcionamiento sensorio-motor; el desarrollo motor y las habilidades para la comunicación y el cuidado personal pueden mejorar si se les somete a un adiestramiento adecuado.
Tienen dificultades para comprender órdenes sencillas; necesitan cuidados y atención a lo largo de toda la vida (Banco Mundial Fideicomiso Danés 2004).
Deficiencias auditivas.
En ocasiones –por las dificultades lingüísticas– el desarrollo cognitivo de las personas con deficiencia auditiva puede verse limitado, en algunos casos por: regulación del comportamiento, sentimientos de inseguridad y dificultades en las relaciones sociales ocasionadas por el desconocimiento de las normas sociales (Banco Mundial Fideicomiso Danés 2004).
Según Gómez (2004) la sordera no afecta la capacidad intelectual ni la habilidad para aprender y a veces se hace posible el uso de dispositivos acústicos. El Dr. King Jordan, señaló que “los sordos pueden hacer todo menos oír”. King Jordan fue el primer presidente sordo de la Universidad de Gallauder, Washington DC.
Las personas con pérdida de la capacidad auditiva, usan medios orales o manuales para la comunicación o una combinación de ambos. La comunicación oral incluye lenguaje, lectura hablada y el uso de la capacidad de oído residual. La comunicación manual tiene que ver con los signos y el alfabeto también manuales (Gómez 2004).
Deficiencias neuromusculares.
Las personas con deficiencia neuromuscular pueden valerse por sí mismas o bien con asistente, con ayuda de bastones, andador, muletas, silla de ruedas, entre otros. Es posible que necesiten apoyarse en las paredes o en otras personas para desplazarse (Gómez 2004).
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2.2.1.3.
Necesidades
Según Davidoff (1998) Abraham Maslow afirmaba que los seres humanos nacen con cinco sistemas de necesidades, organizados en una jerarquía. Conforme se satisface un conjunto de necesidades, es sustituido por uno nuevo; se sube en esta escala, de manera ordenada. De esta manera los conjuntos de necesidades según Maslow son: Necesidades fisiológicas, como comida, agua, oxígeno, sueño, sexo, protección ante temperaturas extremas, estimulación sensorial y actividad, las cuales son las más urgentes de satisfacer; después de satisfacer estas necesidades se hacen aparentes las necesidades de seguridad, sentirse libres de peligro, en diferentes aspectos en el ambiente que se desenvuelven; cuando se logran las necesidades de seguridad, surgen las necesidades de afecto, aceptación y participación, la gente busca amar y ser amada, tanto en su hogar como en la sociedad; si se satisfacen las necesidades de afecto, dominan las necesidades de estima, ser querido por uno mismo y por otros, los individuos quieren ser valorados en su comunidad, trabajo y hogar, y desean respetarse a sí mismos; por último cuando todas estas necesidades son satisfechas, las personas buscan la autorrealización, luchan por desarrollar sus potenciales y alcanzar sus ideales.