1. El juego infantil
1.4 Clasificación de los tipos de juego en la primera infancia
Siendo el juego una actividad que se presenta con mucha fuerza en la primera infancia, existen varios estudios en torno a éste. Por ende, distintos pensadores realizan clasificaciones de esta conducta para que pueda ser entendida de mejor manera.
La primera gran distinción que se hace es entre el juego libre y el juego reglado o estructurado.
a) Juego libre: La autora de ¿Jugamos? señala que ocurre el juego libre cuando “el niño decide qué hacer con los objetos sin ser forzado a ello. Este tipo de juego favorece la imaginación, la fantasía y la creatividad.” (Ferland, 2005:27).
Schaub afirma que en este tipo de juego el niño “elige tanto los contenidos y los objetos de su actividad como sus compañeros de juego.” (Schaub, 2001:106). No requiere de programas o indicaciones de los mayores para ocurrir pero sí necesita de un ambiente determinado que promueva esta actividad.
El mismo autor expone tres clases de juego libre que permiten alcanzar habilidades, destrezas y conductas importantes en la infancia. (Schaub, 2001).
• Juegos de configuración espacial y construcción: Estimulan el desarrollo de representaciones espaciales. Schaub nombra a la arcilla y los cubos de madera como juguetes ideales para este juego libre.
• Juegos de ficción, símbolos o fantasía: Favorecen el desenvolvimiento de la fantasía, creatividad y abstracción. Este autor piensa que las muñecas son un buen elemento para que se dé este juego.
• Juegos de roles o parejas: Potencian las competencias sociales y lingüísticas. Se pueden utilizar muñecas así como también otros niños para hacer de madre e hijo, por ejemplo.
Bettelheim, en cambio, cree que este tipo de juego es particularmente propio de los niños más pequeños ya que tiene una gran carga fantástica y ninguna regla sistematizada ni metas más allá que el puro placer que genera jugar. Puede no seguir un orden lógico en lo que va sucediendo sino que el niño va concatenando distintas situaciones o momentos para que fluya lo que él desea.
b) Juego estructurado: Este juego, por otro lado, posee ciertas reglas que limitaran su desenvolvimiento. Para ello, el niño debe comprender estas normas y adaptarse a ellas. Su finalidad puede ser el aprendizaje concreto de determinada habilidad.
Para otro autor este juego pertenece a una etapa de desarrollo superior puesto que tienen reglas impuestas, instrumentos diseñados para
este tipo de actividad así como una meta; por ende, es de tipo competitivo y genera cierto grado de estrés. (Bettelheim, 2010).
Aparte de estos dos tipos de juegos, Beltrán, Ferland y Papalia clasifican al juego con respecto al grado de participación de los demás en el mismo.
a) Juego en solitario: Se da durante el primer año de vida. El bebé se concentra en conocerse a sí mismo y su medio, por ende juega solo o con una persona significativa. Cerca de los seis meses reacciona sonriendo o emitiendo sonidos ante los conocidos y con miedo o llanto con desconocidos. No le preocupan aún los juguetes de los demás y ni siquiera otras personas más allá de las que pertenecen a su entorno más cercano. Papalia incluye dos tipos de comportamientos dentro de esta primera etapa:
• Comportamiento de desocupado: El niño no está en movimiento, pero está viendo elementos de su entorno por instantes.
• Comportamiento de observador: Se dedica a observar cómo otros niños juegan, les hace preguntas pero no se involucra en la actividad de ellos.
b) Juego paralelo: Después de los primeros doce meses, el bebé se irá interesando por los demás. Ya hacia los dieciocho meses mira a los otros niños pero no comparte sus juegos; “aún juega solo pero cerca de los demás.” (Beltrán, 2002: 1059). se siente satisfecho sólo con jugar cerca de ellos. Jugarán de modo similar pero no comparten la actividad. En este marco el pequeño puede observar lo que adultos y niños hacen, sus reacciones, acciones para imitarlos; es el inicio del proceso de participación en sociedad.
Cerca de los dos años, el niño descubre el concepto de propiedad, sabe que existen objetos que le pertenecen así que, al enterarse de que son
suyos totalmente, no está dispuesto a compartirlos. Además de que, como ya se mencionó anteriormente, está en la etapa del egocentrismo.
c) Juego asociativo: Ya con tres años, el infante podrá jugar con otros pares por cierto tiempo, claro está que es más fácil si es un solo compañero de juego. Aproximándose a los cuatro años, el niño dejará gradualmente el egocentrismo para descubrir el compartir, esperar turnos y divertirse con los demás.
En esta edad participa de juegos de grupo, cumpliendo cada miembro una función o rol pero aún no existen “jerarquías o dinámicas.” (Beltrán, 2002: 1059). Esto, a su vez, facilita que entienda mejor la ayuda mutua, el compromiso y abra su lugar en un grupo. Esto es todavía incipiente puesto que en un juego deportivo aún no puede participar debido a que no puede seguir bien reglas concretas ni relacionarse armoniosamente con los otros.
d) Juego cooperativo: Alrededor de los seis años se fijan reglas con mayor facilidad para, entre todos, alcanzar un proyecto. En este tipo de juego los niños cooperan unos con otros para lograr lo que se proponen. Se organizan en torno a este plan con un “líder, tareas propias y pautas a seguir.” (Beltrán, 2002: 1059).
Además de estos tipos de juego, hay otros que se destacan en esta etapa y que pueden o no pertenecer a las clasificaciones anteriores:
a) Juego didáctico: Tipo de juego que genera polémica debido a que “está preparado con fines docentes…están dirigidos en lo que hace relación al tema y contenido.” (Schaub, 2001:106). Como se expresó con anterioridad, el juego infantil no tiene un objetivo determinado mientras que esta clase de juego sí. El autor citado concluye que si se los emplea en las situaciones y bajo ciertos preceptos de libertad, que van en concordancia con el juego, se los puede valorar como tal.
Otro autor afirma que gran parte de este tipo de juegos se realizan en un espacio interno, el jugador debe estar sentado. No son el único medio por el que el niño se relaciona con su medio, sino que acompañan a las experiencias reales, libres y naturales del pequeño. (Decroly, 1986).
b) Juego improvisado: “…se abordan temáticas vivenciales del mundo de experiencia inmediata del niño o historias fantásticas.” (Schaub, 2001). Se vincula con el juego de roles debido a la interacción que suscita y la necesidad de tener personajes pero su diferencia radica en que busca desarrollar la capacidad de representación y fantasía así como sus aptitudes sociales.
c) Juego de roles: “Forma de juego en la que los participantes representan un rol definido en el contexto de interacción de la simulación real.” (Schaub, 2001:106). La riqueza de este juego radica en que los participantes pueden tomar un rol, transformarlo e intercambiarlo entre ellos.
Existen varias clases de juegos de roles (Schaub, 2001):
• Juego de roles espontáneo: Ocurre por el propio impulso de quien quiere involucrarse, sin ninguna clase de dirección por un agente externo. Esta actividad lúdica requiere de un ambiente estructurado que lo estimule.
• Juego de roles abierto o libre: Precisa de un escenario extraído de un contexto determinado que dará pautas para asumir los distintos roles que allí existen. No se decide quién es quién antes de emprender el juego sino que va fluyendo con la actividad.
• Juego de roles cerrado, guiado o dirigido: Se fijan condiciones anteriores a la ejecución del juego y el rol a representar debe ser lo más parecido a su contraparte real.
d) Juego turbulento: Este tipo de juego fue mencionado anteriormente. Canda lo describe como un tipo de juego que aparece alrededor de los dos años y que alcanza su máxima expresión cerca de los cuatro o cinco años. Consiste en la ejecución de actividades grupales motoras y se compone de caídas, carreras, saltos, luchas, golpes, etc. (Canda, 2006).
Este autor continúa afirmando que es un juego presente en varias especies de animales, puesto que se ejercitan conductas reales en un ambiente lúdico. Es más común entre niños que en las niñas ya que “está influido por la sociedad y las formas de educación.” (Canda, 2006:187).
Suele suceder con mayor frecuencia en lugares abiertos debido a las actividades que lo caracterizan, cabe diferenciarlo de las peleas puesto que aquí no se presenta ningún tipo de agresión y todos los movimientos o maniobras se dan en un contexto de diversión. Es interesante notar que este juego no desaparece, sino que se va integrando en otras actividades o juegos. (Garvey, 1985).