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1. MARCO TEÓRICO

1.2. Clima escolar

1.2.4. Clima social de aula: concepto desde el criterio de varios autores

El clima de la escuela, tiene dos niveles: el clima de la organización escolar y el clima de aula. El clima de la organización escolar, comprende los sistemas totales y los subsistemas específicos de un gran sistema; mientras que, el clima de aula, a los componentes afectivos. Los dos son diferentes, aunque el primero contiene al segundo.

La evolución de la sociedad ha traído consigo una serie de manifestaciones humanas, unas fáciles de entender y otras realmente complejas. Y dentro de este torrente, la educación no ha queda afuera, siendo en esas circunstancias que nace la preocupación y curiosidad de los estudiosos de la materia por el clima social. Así tenemos:

Moos y Trickett (1974), conciben al clima social como el ambiente de aprendizaje con experiencias variadas, que dependen de los procesos, normas y relaciones establecidas por los docentes y administradores. Identifica los entornos sociales en tres dimensiones:

1. Relación que identifica la participación. Se refiere a la compatibilidad existente entre educandos dentro del aula, así como también, a la empatía de los estudiantes con el personal docente.

2. El crecimiento personal o la meta de orientación. Comprende el desarrollo integral y motivación personal de cada uno de los miembros de la comunidad educativa.

3. El mantenimiento y cambio del sistema. Abarca los factores del orden del medio ambiente, la claridad de las reglas y, el rigor del profesor para hacer cumplir las normas. Aclaran además, que estos factores dependen del tipo de personas que intervienen en el proceso educativo; y, concluyen diciendo que, para identificar el clima de aula, los conceptos claves son: el sistema social, las actitudes sociales, lo personal, la moral de los estudiantes, la potenciación del control, la orientación, el apoyo, las estructuras de la evaluación, las instrucciones y prácticas curriculares, la eficacia, la rendición de cuentas, la cohesión, la competencia, el ajuste entre el estudiante y las variables de clase, el mantenimiento del sistema, el crecimiento, el cambio, el orden y, la seguridad. Todos estos conceptos constituyen el fundamento para establecer tres dimensiones referentes a los ambientes humanos que, al mismo tiempo, sirven para desarrollar medidas del ambiente, de la escuela y del aula: relación, desarrollo personal o autorrealización, y mantenimiento del sistema y cambio.

Relación. Comprende la interrelación entre los miembros de la comunidad educativa en un tiempo y espacio determinado.

Desarrollo personal o autorrealización. Se refiere a las metas, aspiraciones y anhelos básicos que tienen cada uno de los sujetos que intervienen en el proceso educativo.

Mantenimiento del sistema y cambio. Se refiere concretamente al medio circundante, que debe ser: ordenado, claro en expectativas, controlado y sensible a los cambios.

Anderson (1982), analiza y clasifica el clima escolar como agente de presión ambiental percibido por los educandos, como calidad de vida dentro del ámbito educativo, y en función de las características individuales de los participantes y de las percepciones y actitudes de los docentes.

Martín Bris (1999), considera al clima escolar como una cualidad relativamente persistente del ambiente escolar, afectada por diversos elementos de la estructura y del funcionamiento de la organización y, basada en concepciones colectivas que influye en la conducta de los miembros de la organización.

Inicialmente se vinculaba el clima de aula con la acción del docente, a quien se le daba un papel protagónico en el proceso educativo. Pero afortunadamente, este criterio también ha evolucionado de la mano de las necesidades sociales, ya que luego se vinculó la satisfacción del educando-docente, los contenidos curriculares, los conflictos, la interacción educando-

docente y educando-educando, entre otros; creando nuevos modelos dirigidos a la obtención de la calidad y la eficacia educativa y, diseñando para ello, el espacio propicio para dicho proceso.

1.2.5. Caracterización de las variables del clima de aula, propuestas por Moos y Trickett.

Moos, R. & Trickett, E. (1974), con la finalidad de precisar el significado de clima escolar, se valieron de los aspectos consensuados entre los individuos y de las características del entorno en donde se dan los acuerdos entre los sujetos. De la utilización de dichos aspectos, se determina la participación y el comportamiento de cada uno de los agentes educativos.

Con estos antecedentes y, considerando que los individuos siempre buscan satisfacer sus necesidades en cualquier medio y circunstancia, que el contexto presiona y orienta hacia la meta y, que una forma de medir la presión del contexto es evaluando las percepciones que nacen en él, Moos, R. & Trickett, E. crearon la escala de clima social escolar, conocidas simplemente como CES con noventa ítems para ser respondidos por los educandos con verdadero o falso y, otorgándoles un punto por cada respuesta que coincidida con la clave administrada por la prueba.

Estos ítems están agrupados en cuatro dimensiones: dimensión de relaciones, dimensión de autorrealización, dimensión de estabilidad y dimensión de cambio, conforme se verá a continuación.

1.2.5.1. Dimensión de relaciones.

Evalúa el grado de integración que los estudiantes demuestran dentro de cada clase o actividad académica (apoyo y ayuda entre sí). Y tiene los siguientes sub-factores: implicación, afiliación y ayuda.

1.2.5.1.1. Implicación (IM).

Mide el grado de interés que los educandos demuestran en todas las actividades que se desarrollan en el aula (puede ser dentro o fuera del aula y académicas o no académicas).

1.2.5.1.2. Afiliación (AF).

Mide el nivel de amistad y compañerismo (empatía, asociación, colaboración, identidad, y más) que existe entre estudiantes, estudiantes-profesores y todos los miembros de la comunidad educativa.

1.2.5.1.3. Ayuda (AY).

Valora la cantidad de estrategias que se usan en las instituciones educativas para solucionar problemas y atender las necesidades de los miembros de la comunidad educativa.

1.2.5.2. Dimensión de autorrealización.

Mide la importancia que se da en clase a la realización de tareas y temas de las diversas asignaturas. Y tiene los siguientes sub-factores: tareas, competitividad y cooperación.

1.2.5.2.1. Tareas (TA).

Mide la capacidad para realizar tareas en cada una de las materias o asignaturas, dentro y fuera del aula.

1.2.5.2.2. Competitividad (CO).

Mide el deseo de los estudiantes por alcanzar el primer lugar en rendimiento académico.

1.2.5.2.3. Cooperación (CP).

Mide la disponibilidad y predisposición que demuestran los educandos para trabajar en equipo y alcanzar objetivos comunes.

1.2.5.3. Dimensión de estabilidad.

Determina el cumplimiento de los objetivos, el funcionamiento, la organización, la claridad y la coherencia de la clase. Y tiene los siguientes sub-factores: organización, claridad y control.

1.2.5.3.1. Organización (OR).

Mide la importancia que se da al orden, organización y buenas maneras de realizar las tareas escolares, determinando si se las cumplen a cabalidad, en forma adecuada y responsable.

1.2.5.3.2. Claridad (CL).

Mide la capacidad que tienen educando y docente para lograr los objetivos propuestos dentro del aula: en el caso del educando, para seguir; y, en el docente para transmitirlas.

1.2.5.3.3. Control (CN).

Mide el nivel de supervisión que tienen los docentes sobre los educandos en la realización y cumplimiento de las actividades curriculares y extracurriculares; pues dentro del aula y para

detectar el nivel de cooperación o cualquier otra cualidad, el docente hábilmente puede inventar actividades.

1.2.5.4. Dimensión de cambio.

Mide razonablemente, la diversidad, la novedad y la variación en las actividades propias del aula. Y tiene como su único sub-factor a la innovación.

1.2.5.4.1. Innovación (IN).

Mide el nivel de creatividad e improvisación que tienen los educandos para solucionar problemas y para aportar nuevos conocimientos haciendo uso de los recursos académicos. 1.3. Gestión pedagógica

1.3.1. Concepto.

La denominación Gestión Pedagógica, nace dentro del ámbito educativo, específicamente en lo administrativo y pedagógico, a partir de los años sesenta en Estados Unidos, setenta en el Reino Unido y noventa en América Latina, pero con el nombre de “Gestión Educativa”. Limitaba

su contenido al proceso de construcción de condiciones para alcanzar logros en el aprendizaje (Cassasus, 2002).

La gestión pedagógica, es el conjunto de procesos teórico-prácticos, integrados horizontal y verticalmente para cumplir los objetivos del sistema educativo (Domínguez, 2002).

La Gestión Pedagógica es el proceso mediante el cual el directivo o equipo directivo, determina las acciones a seguir según los objetivos institucionales, las necesidades detectadas, los cambios deseados y la implementación de cambio de mandos (Flores, Gaete, Lazcano y Vargas, 2012).

Entendido que ha sido el significado la de Gestión Pedagógica y tratando de ampliar su alcance y contenido, se puede definir como el conjunto de procedimientos que buscan satisfacer las necesidades del sistema educativo y convertirse en un ente motivador y dinamizador de dichas actividades. O como el conjunto de procesos y estrategias teórico-prácticos, integrados horizontal y verticalmente dentro del sistema educativo para satisfacer las necesidades de la sociedad.

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